viernes, 16 de abril de 2010

Ruta suicida (The gauntlet; U.S.A., 1977) (Grageas de cine LXXI)

CLINT ON THE ROAD.-

Antes de convertirse en un icono cinéfilo de magnitud enorme, gracias, sobre todo, a varias películas que, pese al poco tiempo transcurrido —en términos relativos, claro— desde su estreno, ya han venido a ser reconocidas como obras maestras imperecederas —y sólo en un futuro más o menos lejano sabremos si tal juicio de valor resulta, o no, excesivo o bien calibrado—, Clint Eastwood se dedicó, a lo largo de un extenso periodo, a, digamos en plan benévolo, “otras cosas”, tanto en lo que se refiere a sus tareas de intérprete (donde marcó hitos como los westerns de Sergio Leone, o el inmortal personaje de Harry el Sucio, bajo cuya franquicia Don Siegel lo convirtió en un referente de violencia y misoginia tan de su época) como en lo atinente a las lides de dirección (en la que su carrera, ya desde el principio, apuntó a una mayor diversidad de temas y géneros). Si hay una película que, en todo caso, puede resumir, o condensar, a la perfección ese periodo, dándole, de alguna manera, finiquito —y constituyendo, pues, eso que algún erudito podría definir como un epítome, en la medida en que viene a reunir todos esos elementos de manera ejemplar, y, además, marca un punto de inflexión en su carrera—, ésa es “Ruta suicida”, un thriller policiaco de una contundencia que, más allá del caso de algún francotirador con bula (léase un tal Tarantino, por ejemplo), hace tiempo que no goza de las mayores bendiciones ni de público ni de crítica.

En “Ruta suicida”, Eastwood auna ambas facetas, la de protagonista (dando vida a Ben Shockley, un policía cuyo perfil es tan cercano al del ínclito Harry, que resulta difícil no considerarlo un mero trasunto del mismo, del que asume la práctica totalidad de rasgos definitorios —rudeza de formas, misoginia de fondo y una concepción de la integridad moral y la legitimación de la ley algo más que discutibles, bañadas, eso sí, en generosas dosis de alcohol y testiculina—) y la de director (con un evidente gusto por las caligrafías poco complejas, y una tendencia a lo funcional que dota a su film de un sentido del ritmo altamente estimable), al servicio de un vehículo que, más allá del lucimiento propio (que, obviamente, brilla, y no por su ausencia), también nos ofrece, además de una subtrama amorosa bastante previsible y convencional —desde los cánones del género y la época—, todo un carrusel espectacular de tiroteos y persecuciones —muy bien filmado, por cierto— capaces de hacer las delicias, por una contudencia rayana en lo exagerado, del más consumado seguidor del género. No es cine de altos vuelos, faltaría más, pero hay en él, más allá de todas las imputaciones que se le puedan a hacer en terrenos estrictamente éticos (está claro que, desde los parámetros de corrección política actual, un producto así es hoy, de todo punto, imposible de filmar….), cine digno de ver. Un maestro, al fin y al cabo, se estaba incubando…

7 comentarios:

Josep dijo...

Me alegra, Manuel que saques con tu inimitable estilo a la luz (y taquígrafos) esa cinta que, como dices, marca una cierta -leve- inflexión en la carrera de Eastwood: siempre me ha parecido un buen producto, rodado con eficacia y fuerza, amén de pocos medios, más allá de ideas claras y un buen compañero como fué Pat Hingle.

No sé si ahora se filmaría igual -porque, la verdad, uno ya no sabe muy bien a qué atenerse- pero desde luego el sentido del ritmo de Eastwood es apreciable en esta sencilla película que podríamos calificar como honrada, pues no creo que pretenda nada más ni nada menos que entretener un rato, y a fe que lo consigue.

Un abrazo y buen fin de semana.

Vivian dijo...

Me ha gustado tu análisis muy especialmente por un detalle, en mi opinión, digno de valorar, la analizas con una cierta objetividad, siempre he pensado que en esto de las críticas de cine la objetividad absoluta es imposible, siempre tienen el sesgo de nuestros prejuicios y gustos.

Y es que, a la hora de analizar el llamado “cine de acción”, las críticas suelen partir de la base de “calidad cero” y, al menos en mi opinión, esta película es, como tu comentas, una más que digna representante de su género.

Por cierto, para no ser repetitiva añadiré que suscribo las palabras del comentario de Josep.

Un abrazo

39escalones dijo...

El acierto está, a mi juicio, en la construcción al estilo del western clásico (de hecho hay una película de Richard Widmark parecida en la que, sin autobús eso sí, transita por una calle hacia el juzgado mientras sus supuestos camaradas de la ley acaban con él...). Eso, más allá de las formas, dota a sus lugares comunes y a su previsibilidad de un aire diferente al del thriller barato o al telefilme de acción. Y sí él sabía de algo por aquel entonces, era de western.
Abrazos.

ANRO dijo...

No soy buen crítico con Eastwood, lo reconozco. No hay peli de este maestro, que por considerarse "menor" me deje de gustar. Eastwood es para mí el último gran genio americano....no se si alguien despues de él recogerá la antorcha, pero mientras él la sostenga le sigo a donde sea.
Dicho lo cual no me queda más que decir que "Ruta Suicida" me encanta.
Un abrazote.

Manuel Márquez dijo...

Compa Josep, veo que, básicamente, coincidimos en la opinión sobre el producto; sencilla y honrada son dos adjetivos que le pueden cuadrar perfectamente. El único adjetivo que no me termina de cuadrar es el de inimitable, en relación con mi estilo: te lo agradezco un montón, por el halago que supone, pero me da que me queda demasiado largo...

Compa Vivian, lo de la objetividad en la crítica me temo que es algo complicado, además de que no creo que sea algo tampoco excesivamente deseable: el crítico, en mi opinión, debe dar su punto de vista, mojarse, sin que ello suponga, tampoco, caer en arbitrariedades o caprichos. Sobre el cine de acción "amachorrado" supongo que, como sobre tantas y tantas cosas, hay demasiado tópico encima (y demasiado prejuicio) que lo único que provoca es un totum revolutum en el que no se distingue el grano de la paja.

Interesante apunte el tuyo, compa Alfredo (como de costumbre), aportando ese matiz tan curioso y enriquecedor. Además, te has ahorrado el recurso a la temible muletilla aquella del "western urbano", que, últimamente, por fortuna, parece estar en cierto reposo (hubo un tiempo en que, para cierto sector de la crítica más "gafapástico", hasta las pelis de Torrente podían llegar a ser "westerns urbanos": cosas veredes...).

Compa Antonio, compartimos devoción por el maestro Clint, que te conste, y, en cuanto a la recogida de su antorcha, está claro que no va a ser sencillo, no se ve a nadie en el horizonte, aunque, sobre eso, nunca hay que perder la esperanza. Eso sí, como todo maestro prolífico, está claro que no siempre está a la altura que él mismo se impone con el nivel al que ha situado sus grandes obras maestras (sin ir más lejos, su última peli, Invictus, me ha parecido que no pasa de un notable bajo -aún así, un notable...-).

Un abrazo muy fuerte para los cuatro, muchísimas gracias por vuestra fidelidad lectora (y comentadora) y que el día os sea propicio.

Kinezoe dijo...

No recuerdo haberla visto, pero una peli de acción de Eastwood siempre tendrá un mínimo de calidad asegurada. "Ruta suicida". Anotado queda ;)

Un abrazo y buena semana, amigo.

Manuel Márquez dijo...

Casualmente, compa KINEZOE, la emitieron hace unos días en TVE (no recuerdo si en la 1 ó en la 2...); y sí, sin tratarse de una gran obra maestre, desde luego que es un producto más que digno.

Un abrazo y buena semana.

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