martes, 13 de abril de 2010

Pájaros de mal agüero (A salto de mata XLIII)

Como no hay desgracia (colectiva) de la que no haya alguien que saque algún beneficio (particular), habré de confesarles, amigos lectores, que la actual crisis económica que asuela el universo mundo ha tenido una repercusión positiva, al menos para mí, y que es la de haberme despertado un cierto interés por una materia, la economía, en la cual, hasta la fecha, apenas había reparado someramente. Y, desde ese interés, me llama mucho la atención la proliferación, en medios de todo tipo y pelaje, da igual cual sea la “pata de la que cojea” o el soporte en que se desenvuelva, de esos que cabría calificar como “predictores profesionales de catástrofes”: un auténtico batallón de entendidos en la materia, que no para de anunciar los más terroríficos apocalipsis financieros y de pronosticar toda suerte de males y desgracias de índole pecuniaria, allá y acullá.

No voy a entrar en el mayor o menor fundamento de tales proclamas: asumo que todos estos señores (y digo señores, porque la presencia del género femenino entre tales huestes es poco más que testimonial...) son técnicos del ramo, y algo, o mucho, más bien, deben entender de ella. Tampoco entraré en disquisiciones sobre si esas profecías surgen ahora, al calor de una crisis galopante (qué fácil es avisar de catástrofes cuando la tierra tiembla, caen chuzos de punta y todo se tambalea...), y no antes, cuando hubiera sido mucho más beneficioso haber guardado ciertas cautelas y adoptado ciertas prevenciones (la mayoría rebatirá, con mayor o menor fundamento, que ellos ya avisaban; tema distinto es el de la difusión que se le daba a lo que decían....). Por último, también me abstendré de reproches éticos acerca de cuán más beneficioso sería aplicar, por parte de esta gente, tan denodado esfuerzo intelectual a la búsqueda de soluciones (para el futuro) más que al diagnóstico de lo que ya tenemos ante nosotros (en el presente): son los médicos, y no los economistas, los que viven de curar las enfermedades, y no de lamentarse de lo malitos que estamos...

La impresión que yo tengo, y que no sé si ustedes compartirán, o no –se admiten apuestas...-, es que tal toma de posición resulta bastante ventajista, y juega con un sutil y jugoso conocimiento de la condición humana (no olvidemos que estos señores son, en la mayoría de los casos, gente de cierta talla intelectual). Y me explico. Si terminan acertando en sus predicciones –y ojalá que eso no ocurra-, sacarán pecho (“¿ven, ven cómo tenía yo razón en lo que venía avisando...?”) y se colgarán las pertinentes y consabidas medallas (que, como a nadie se le escapa, van acompañadas, más allá del simple reconocimiento moral o afectivo, de pingües contrapartidas económicas). Y si no lo hacen (o sea, si como vulgarmente se suele decir, la “cagan”...) –y ojalá que eso ocurra-, el estado de exaltación generalizada, esa mezcla de euforia y alivio con la que todos recibiremos tal circunstancia, hará que nos olvidemos repentina y aceleradamente de todos estos negros vaticinios, hasta tal punto que, contra toda lógica, nos parecería hasta mezquino pedir cuenta de los mismos a sus infaustos “facedores” (pasado el susto, ¿para qué regodearse en los peligros esquivados...?).

¿Conclusión? Que yo también lo veo muy complicado, que esto se hunde, que esto es una ruina, que vamos en picado, que no tenemos arreglo. En fin...

(La imagen que ilustra esta reseña ha sido tomada del Flickr del usuario nando.quintana, a quien le expreso mi más sincero agradecimiento, y está publicada bajo una licencia Creative Commons)

10 comentarios:

Marcos Callau dijo...

En Zaragoza están empezando ya a construir... creo que esto es buen signo pero...no sé dónde acabará todo. Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Bueno, compa Marcos, eso se supone que deben ser los celebérrimos "brotes verdes". Está claro que algún día ha de empezar a recuperarse cierta actividad constructiva, pero, con un millón de viviendas a la espera de venta, la cosa va a ser complicada...

Un fuerte abrazo y buen día.

39escalones dijo...

Personalmente considero que, dadas las teorías que sostienen que las fuertes crisis económicas periódicas, como las guerras, son saludables en términos de rentabilidad para los de siempre, no me cabe duda de que las crisis como la actual son provocadas. Al igual que cuando a las primeras señales de calvicie siempre hay alguien que dice "rápate la cabeza al cero para que te crezca más fuerte", el sistema no duda en amputarse una parte de sí mismo para que el resto eche raíces más profundas e inamovibles. Una criba en toda regla, vamos, la ley del más fuerte, la selección natural. O como decía Fabrizio di Salina en "El Gatopardo", algo tiene que cambiar para que nada cambie.
Abrazos.

ANRO dijo...

¡Que no, Manolo, que no hay crisis!¡Que vivimos en el mejor de los mundos posibles! Si hace unas semanas todos veíamos a la gente arregladita y dicharachera en las procesiones de semana santa contando lo bien que lo estaban pasando....

En serio, lo que ocurre es que alguien nos está metiendo miedo para que el edificio político se venga abajo.
Hay gente que está en paro, muchísima, pero también hay gente que está metiendo goles sin que el INEM se entere.
Al final y si se ponen todos en la labor seguro que tendremos una solución. Mientras tirios y troyanos se estèn tirando piedras el uno al otro te aseguro que aquí arderá Troya.
Menos mal que siempre nos quedará el blog.
Un abrazote.

Josep dijo...

No deja de ser curioso que esos pajarracos de mal agüero se llenan los bolsillos con sus predicciones de lo que ya está pasando: quienes les pagan sabrán porqué lo hacen, pero como bien dices, mejor sería que aplicaran sus supuestos conocimientos en ayudar a salir del atolladero.

Es lo de siempre: a río revuelto, ganancia de -algunos- pescadores.

No deja de ser curioso que los que han provocado por su evidente ineptitud esta crisis financiera, sigan percibiendo emolumentos estratosféricos, por lo que me inclino a pensar, como Alfredo, que esto sigue siendo la misma martingala de siempre: beneficio para unos pocos que pagamos el resto...

Un abrazo.

Mimí dijo...

Joe, yo nunca había visto a tanta gente en el paro, es increíble.

Manuel Márquez dijo...

Compa Alfredo, tu análisis, aparte de su conexión cinéfila, vía Gatopardo (algo siempre de agradecer en una "cibercasa" que, supuestamente, se dedica, sobre todo, al cine), creo que apunta en una dirección bastante certera. Ya se sabe cómo suelen carburar estas cosas; y, en todo caso, más allá de si es provocada o no, está claro que esta crisis, como cualquier otra, sea del tipo que sea, siempre ofrece grandes beneficios a algunos...

Compa Antonio, yo también tiendo a ver esa "dualidad" que tú señalas, y que vendría a cuestionar no tanto la realidad (si existe o no), como la profundidad o entidad de la crisis (que, probablemente, no es tan gorda como se quiere hacer ver desde ciertos ámbitos). ¿Economías sumergidas...? De eso siempre hubo, y ahora, como no podía ser de otra manera, mucho más...

Compa Josep, ya veo que tú también te abonas a la tesis "conspiradora", por llamarla de alguna manera. Está claro que hay quien saca pingües beneficios de esta coyuntura, y nadie se arruina el negocio a sí mismo, salvo torpeza, así que blanco y en botella...

Compa Mimí, bienvenida a esta "cibercasa", que espero sea de tu agrado. En números absolutos, cierto, nunca hubo tanto paro registrado oficialmente; pero, en términos relativos, hubo épocas peores -por no contar de lo que hubiera sido de este país en los años 60 sin la válvula de escape de la emigración a Centroeuropa...-. No es que sirva de consuelo, desde luego, pero hay que poner cifras y situaciones en perspectiva, para no perderse...

Un fuerte abrazo a todos, gracias por visitar y comentar y que tengais un muy buen día.

Sebastián dijo...

Hay mucha gente que siempre rpedice cosas negativas. Concuerdo en que deberían usar su habilidad para buscar soluciones a los problemas que para predecir nuevos. Aunque creo que debe ser muy dificil para ellos.

Corpi dijo...

Una vez escuche a alguien que sabía mucho, decir que los grandes economistas son aquellos que dicen lo que va a pasar en la economía cuando ya ha pasado, más o menos lo que tú dices.
Un abrazo, amigo.

Manuel Márquez dijo...

Compa Corpi, qué alegría verte por aquí, después de tanto tiempo (y a ver si paso por tu casa, que también la tengo demasiado abandonada...). Ya me imaginaba que tú también te abonarías a las tesis críticas, y no sin fundamento; bastante razón tienen los que esgrimen el aserto de marras, desde luego...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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