martes, 5 de enero de 2010

Saigo (Cartas desde Iwo Jima; U.S.A., 2006) (Los buenos buenososVIII)



Pocas peripecias humanas de las que la pantalla cinematográfica ha tenido, y tiene, ocasión de retratar, sobrecogen más que la de la guerra; algo lógico, en la medida en que la guerra nos traslada al territorio de lo peor de lo que el ser humano es capaz: la muerte, la destrucción, la imposición, la barbarie. Muchos maestros del cine la han adoptado como objeto de sus relatos, componiendo sobre sus elementos cuadros humanos imponentes, en los que tan importante como su reflejo objetivo, material -las acciones de combate, los disparos, las explosiones...- es la mirada subjetiva desde la que se aborda lo que más cuenta, porque ésa es la que nos da la dimensión humana del fenómeno, la que (cuando el narrador goza de la maestría necesaria; y, a estas altura, el viejo tío Clint ya ha demostrado andar más que sobrado de ella) capta lo insondable y nos lo acerca al corazón.


Así es cómo, sin serlo, uno se puede sentir un joven y humilde panadero japonés, que, en contra de su voluntad y sus querencias, ha de marchar al frente, dejando en la soledad a su joven y enamorada esposa, que, además, está embarazada de la primera hija de ambos; un joven pacífico y sencillo, en cuyo espíritu hay poca cabida para el más mínimo sentimiento belicoso.


Así es cómo, sin serlo, uno se puede sentir un joven y humilde soldado que, lejos de sentir su pecho henchido de ardor guerrero y su corazón inflamado de amor a la patria inmortal y gloriosa, no tiene el más mínimo empacho en confesar pública y abiertamente sus deseos de que toda aquella locura acabe cuanto antes, aun cuando sea a costa de la victoria de ese enemigo al que todos odian desde la ignorancia. ¿Cobardía? Quizá, quién sabe; ésa imputación siempre fue el privilegio de los valientes.


Así es cómo, sin serlo, uno se puede sentir un joven y humilde muchacho, cuyo único objetivo inmediato es sobrevivir a una loca orgía de sangre, metralla, cascotes y cadáveres por doquier, aun cuando sea rindiéndose a ese enemigo al que no conoce ni quiere conocer, al que no odia ni quiere odiar; jugándose la vida para hacerlo -aunque, en una partida perdida, ¿qué más da jugar o no jugar...?-; y apurando los cartuchos de una suerte que, a través de un hombre de principios y valores firmes, le será propicia, como las negativas de Pedro, hasta en tres ocasiones consecutivas.


Así he podido sentirme el joven y humilde Saigo, ¿Sin serlo...?

18 comentarios:

Vivian dijo...

Preciosa entrada, emocionan tus palabras, más cuando se unen al recuerdo de esta maravillosa película…

Una de las cosas que más me gustó es precisamente la lectura que se extrae de tus palabras, el componente humano de esos soldados que, debajo del uniforme son eso, personas, que sienten y padecen como tú y como yo, con sus miedos, sus angustias, sus alegrías y sus penas…

Por último, comentar que a mí ésta me gustó más que "Banderas de Nuestros Padres", aunque las dos merecen mucho la pena, grande Clint, muy grande…

Aprovecho para desearte Feliz Año Nuevo

Saludos

Clares dijo...

Sí que es bien bonito este escrito tuyo, y a mí me emociona especialmente por el pacifismo que trasciende. No he visto esta película, así que ya te doy las gracias por la exquisita recomendación. Ya te contaré.

calamarin dijo...

Desde hace tiempo la tengo pendiente de ver... pero me cuesta encontrar el momento, las pelis de guerra se me hacen muy duras de ver últimamente...
¿sera que me estoy haciendo mayor...?

39escalones dijo...

Confieso que la dupla de Eastwood sobre Iwo Jima me gustó poco en el primer visionado. Y sin embargo, son películas cuya dimensión crece con el tiempo y cada vez que las ves, especialmente esta, superior, creo yo, al punto de vista yanqui.
Excelente entrada.
Abrazos.

ANRO dijo...

Muy sabio estuvo el maestro Eastwood con esta peli, amigo Manolo. Coincido contigo en el emocionado y sentido retrato de ese humilde panadero, convertido a su pesar en soldado.
¡Buen inicio del curso cinematográfico bloguero!
Un abrazote.

Corpi dijo...

Vi la película hace tiempo y me gustó mucho. También vi la otra, que ahora no recuerdo el título, que contaba la historia desde el bando americano. Harry el Sucio hizo un buen trabajo.
Saludos

Josep dijo...

Ya sabes, Manuel, que ese díptico de Eastwood me encantó.

Me ha gustado mucho como interpretas los sentimientos de ese joven japonés, soldado de una guerra, como todas, decidida por algunos tipos sentados en un sillón de cuero tras una mesa de roble.

El tipo que caligrafías de forma excelente es eterno, intemporal por desgracia: el hombre de la calle, el ciudadano común sacrificado por intereses que se le escapan: malditas fronteras.

Un abrazo.

PMM dijo...

No me gustan las película de guerra, quizás por empacho, ya que al que ocmparte mi vida le encantan, así que...es lo que toca. Pero como tú dices, a estas alturas, una película del Sr. Eastwood ya viene con unqa val previo, y si aún encima es capaz de hacerlo desde los dos puntos de vista. Chapeau!

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias, compa Vivian, por tus emotivas y cariñosas palabras (tanto como inmerecidas). Iguales deseos de mi parte para tí en este año que empieza. Y sobre Banderas de nuestros padres no puedo opinar, dado que no la ví aún (espero hacerlo a no mucho tardar...).

Compa Clares, la peli es altamente recomendable, más allá de mi pobre recomendación (valga la redundancia),y, en cuanto al pacifismo de mi escrito, pues sí, me temo que uno, entre sus muy numerosos "defectos" y achaques, pues cuenta con ése. De todos modos, creo que es el mismo pacifismo que trasciende del film, ni más ni menos...

Compa Calamarín, ésta no es, exactamente, una peli de guerra (o sí, ma non troppo). No dejes de verla cuando tengas ocasión, que creo que te va a merecer, y mucho, la pena...

Compa Alfredo, gracias por tus felicitaciones; insisto, no conozco la dupla al completo (me falta la primera pieza), pero me temo que ha sido "víctima" del sometimiento a su comparación con otras piezas del maestro al lado de las cuales el 99 % de la produccion cinematográfica de los últimos años se queda a la altura del betún (más o menos...).

Un fuerte abrazo a los cuatro y muchas gracias por comentar.

como posicionar en buscadores dijo...

me encanto esa pelicula, me conmovio mucho, yo creo que retrata muy bien los sentimientos de estos hombres que van a la guerra, me gusto mucho
:)
un saludo!

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias, compa Anro, por tus cariñosas y gratas palabras. Sí, yo también creo que maestría es la palabra que mejor define el quehacer del abuelo Clint en los últimos años, y aquí también se pone de manifiesto. Por lo demás, espero que el curso cinematográfico sea, efectivamente, algo más "consistente" que el pasado. Siempre quiere uno más (y mejor, a ser posible....).

Me alegro, compa Corpi, de verte una vez más por aquí y de que te gustaran tanto ésta como Banderas de nuestros padres; eso sí, no seas tan malvado con lo del Harry el Sucio, que hasta el mejor escribano echa un borrón, y eso me supongo que el señor Eastwood lo tiene más que superado...

Compa Josep, muchas gracias también a tí por tus hermosas palabras. Según lo cuentas, parece que estás hablando del típico héroe capriano, y sí, es posible que algún rasgo "jamesstewartiano" tenga el bueno de Saigo, por qué no...

Compa PMM, creo que calificar a esta peli como una peli de guerra (que también lo es, desde luego: ahí está situada argumentalmente, sin ningún género de duda) se queda bastante corto, bastante reducido. Dale una oportunidad, que seguro que no te vas a arrepentir...

Un fuerte abrazo a los cuatro y muchas gracias por vuestros comentarios.

Rose dijo...

Manuel....¿dónde te metes????..necesito tu opinión en mi post...(gracias)
:)

p.s...no soy capaz,no puedo con las pelis de guerra...insisto en que algún día os lo contaré ;)

Manuel Márquez dijo...

Pues sí que ando bastante perdido, compa Rose, a qué negarlo, si es así. Ya he pasado por tu "cibercasa" y dejado mi humilde y no demasiado currada opinión sobre tan interesante tema como el que planteas en tu última reseña. Y, sobre la peli, me reitero en lo que ya le contesto a PMM: ésta es algo más que una simple peli bélica, creo que deberías darle una oportunidad, que seguro que no te arrepientes...

Un fuerte abrazo y buen día.

Jesús Angel Ortega dijo...

El señor Eastwood dando otra magistral clase de como se ha de hacer cine en estos USA que a veces se olvidan de los maestros. Pero ahí está Clint para darles en los morros y enseñarles modales cinematográficos.
A mi esta parte me gustó más de "Banderas de nuestros padres", pero creo que las dos son inseparables y que tratan la guerra de una forma muy humana, a pesar de la violencia, el fanatismo, etc. Un muy buen ejercicio bélico de Clint Eastwood, uno de mis mitos del cine sin duda.
Saludos.

Noemí Pastor dijo...

No sé si sabes que yo no soy fan total de Eastwood, aunque adoro "Mystic River" y que he tenido la osadía de poner una peli suya pingando en mi blog. Ésta no la he visto porque nunca me gustaron las de guerra y ese lado testosterónico del viejo Clint es el que menos me atrae. He visto el tráiler de la nueva, la de Sudáfrica y Mandela, y tampoco me pone nada.

Manuel Márquez dijo...

Compa Jesús Ángel, bienvenido, una vez más, a esta tu cibercasa; ya veo que te confiesas fan total del señor Eastwood, y creo que bien lo merece. Como ya he apuntado en algún comentario anterior, no he visto Banderas..., y supongo que deberé echarle ojo algún día (y aprovechar para revisar ésta, supongo que es la mejor forma de ver ambas, hacerlo "unitariamente").

Compa Noemí, desconocía tu "desafección eastwoodiana"; comparto la adoración por Mystic river, que me parece un film sublime, enorme; y no he leído tu reseña "pingante" sobre una peli de este autor, aunque me parece fenomenal que la hayas "perpetrado" (ya se sabe, lo de los gustos y los colores: que Eastwood sea un director generalmente muy alabado y reconocido por la crítica, no tiene por qué otorgarle la veneración unánime). En todo caso, te insisto en lo que ya he señalado en algún párrafo anterior: Cartas desde Iwojima es algo más, mucho más, que un puro y duro film bélico, y, desde luego, no tiene absolutamente nada que ver con esa vena "testosterónica" a la que aludes, y cuya existencia no te voy a negar, pero, eso sí, en otros films, no en éste, precisamente.

Un fuerte abrazo a los dos y buena semana.

Álvaro Menéndez dijo...

Tienes razón, ese joven humilde que no ve sensatez en la guerra, denuncia lo absurdo del orgullo por el honor en situaciones extremas, así como este personaje es la muestra de sensatez de la película. Me ha recordado al gran libro de G.Chevalier, 'El miedo', sobre la I Guerra Mundial, escrito en clave de testimonio personal. Es la perspectiva radical del soldado raso que es enviado como carne de cañón por alguien que jamás va a estar ni a cinco kilómetros de la línea de frente. Si os gusta leer, buscad este libro.

Viola Tricolor dijo...

Hola Manuel, leí tu post nada más ver Gran Torino, que me gustó muchísimo, así que busqué esta peli y la de flags que no las habia visto y las tenia olvidadas. He visto ¾ partes de ésta y me está gustando mucho, los primeros 20 minutos se me han hecho pesados la verdad, casi me rindo, pero creo que está muy bien para prepararnos para lo que viene después, que nos transmite el mismo aburrimiento que tienen esos soldados esperando que llegue la batalla (ellos además llevan el miedo encima). Estan muy bien las imágenes bélicas, la claustrofobia de los túneles, los códigos de honor que rigen a esos soldados, preciosa la parte del soldado antes de ir a la guerra y me parece muy muy importante verla en v.o.s. por esa forma seca que tienen de hablar y la forma con la terminan las frases con esa manera de elevar la voz al final, impresionante. Y también los tonos grises. Ah y también me gusta mucho el soldado protagonista, no se si está hecho a posta, pero justo él y el personaje que hace de gran jefe, que son los más humanos tienen los rasgos de la cara menos marcados, parecen “menos japoneses”, mas occidentalizados, los malos parecen más japoneses, tienen los ojos más rasgados y tienen un aspecto más feo y bruto. Puede que sean las expresiones también y este diciendo una bobada.
Besos.

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