miércoles, 1 de julio de 2009

Centauros del desierto (The searchers; U.S.A., 1956) (Grageas de cine LXVI)

UN ACTOR EN CRECIMIENTO.-

Que a un actor como John Wayne le persiguiera, a lo largo de toda su carrera, el sambenito de actor inexpresivo, puede encontrar cierta explicación en una serie de circunstancias bastante lógicas: la influencia de su físico –ese corpachón desgarbado y de movimientos más bien lentos y torpes-, o lo limitado de su registro –que le llevaría a un encasillamiento prácticamente integral en géneros como el bélico y el western-. Pero esa explicación, que puede reconfortar en su creencia a todo aquel que no se haya fijado excesivamente en la evolución de Wayne a lo largo de su carrera, no resulta demasido convincente para los que, sin ser grandes seguidores de este hombretón de Winterset, Iowa, U.S.A., sí que podemos detectar, sin excesivo esfuerzo, cómo fue depurando, poco a poco, sus modos y maneras, hasta alcanzar (bajo las premisas, eso sí, de un carácter muy marcado, y poco dado a alharacas exhibicionistas) un nivel de prestaciones actorales verdaderamente encomiable.

¿Un ejemplo palmario? Su creación de Ethan Edwards en la magistral “Centauros del desierto”, una de las cumbres (de las muchas que llegó a alcanzar a lo largo de su extensa carrera) de la filmografía de John Ford -el hombre que, sin ningún género de dudas, lo fue esculpiendo como actor en un sinfín de trabajos conjuntos-. Corría el año de gracia de 1956 y Wayne ya contaba con más de cien interpretaciones a sus espaldas –esas big shoulders a las que alude el jefe comanche Scar…-, desde que iniciara su carrera unos treinta años atrás. Desde esa experiencia acumulada, John Wayne fue capaz de aunar hieratismo con desesperación, desencanto con ímpetu, y furia con escepticismo, sin que sus vaivenes emocionales, que sólo se reflejaban en expresiones medio escupidas o rictus casi imperceptibles, chirriaran lo más mínimo. Eso no es algo al alcance de actores mediocres. Y Wayne, indiscutiblemente, no lo era.

27 comentarios:

ANRO dijo...

El día que me senté en el John Ford's point en el Monument Valley y me vino a la memoria "Centauros del Desierto" fué uno de los momentos cinematográficos memorables de mi vida.
Ver aquel escenario único y pensar en aquel western único fue lo más semejante a una experiencia mística.
Llevas razón, el Wayne es un inmenso actor inclasificable. Nadie podía hacer los papeles que él interpretó: Ethan Edwards (The Searchers), el coronel Marlow (Misión de audaces), Tom Doniphon(El Hombre que mató a Liberty Valance)o el Sean Thornton de "El Hombre Tranquilo"....¿Hay algún otro actor que pueda con esos ejemplos?

Em otro orden de cosas. ¿Qué tal el calorcito cordobés?...por aquí aun gozamos de fresquito.
Un abrazote

Manuel Márquez dijo...

Compa Antonio, efectivamente, ésa sí que es una experiencia religiosa, y no la del fulano aquel, hijo de no sé quién, que decían que cantaba, o algo así... Madre mía, el Monument Valley, ¿pero eso existe? ¿De verdad que no es un decorado? En fin, me alegro de que lo disfrutaras, y a ver si algunos tenemos en algún momento esa suerte.

¿Calor por aquí? Va, cosas de "aburríos" y "exageraos": cuarenta y nueve grados en algún poste, debe ser una avería... Disfruta del fresco mientras puedas, que ya boqueo y me derrito yo en tu lugar. En fin...

Un fuerte abrazo desde la caldera (y no de Taburiente, precisamente...).

Andrés dijo...

Hola Manu, pasaba por aquí, y no podía dejar de saludar. Un abrazo, AM

Viola Tricolor dijo...

Yo me crié viendo aquellos westerns de los sábados por la tarde nunca hubiera pensado que John Wayne fue un actor inexpresivo, para mi era uno de mis preferidos.
Centauros la vi hace poco y es de mayor cuando te das cuenta de otros detalles, de la soledad de ese vaquero, es una gran película.
Besos.

Manuel Márquez dijo...

Compa Andrés, un placer verte por estos ciberpagos; y a ver si paso por tu casa, que ya hace tiempo y ya me vale...

Un fuerte (y caluroso -temperatura obliga-) abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Viola, por tu visita y comentario; muy buen apunte ese que haces sobre las "posibilidades" de apreciación de una peli que da la edad; está claro que, de pequeño, la mirada es limpia, pero también algo torpe. Y de un peliculón como éste se disfruta más a partir de cierta edad, evidentemente.

Un fuerte abrazo desde la canícula salvaje.

39escalones dijo...

Posiblemente una de las tres o cuatro mejores películas de todos los tiempos y los méritos de Wayne contribuyen a ello no poco. Da para mucho esta película, y también Wayne, como decís, mucho más que un cacho de carne.

Manuel Márquez dijo...

Compa Alfredo, muchas gracias por pasarte y comentar: muchas de las grandes clásicas me faltan por ver a mí como para poder precisar, a título personal, un puesto concreto que otorgar a ésta, pero lo que sí tengo muy claro, y en ello coincido contigo, es que en ésta es grande, grande, muy grande. Y John Wayne, también...

Un fuerte abrazo desde el brasero...

alicia dijo...

Hombre, Manuel, cuanto me alegro que comentes una película de visión tan obligada como Centauros del desierto. Aunque prefiero El hombre que disparó a Liberty Vallance, se ha de reconocer que es una maravilla de John Ford, y que John Wayne nunca estuvo mejor que con este director.

Joan dijo...

Otra más de las "míticas" que no he visto. La lista ya llega hasta la calle y eso que vivo en un cuarto.

Saludos, Compa, también desde la canícula. Me sudan hasta los dedos de teclear...

Manuel Márquez dijo...

A mí, compa Alicia, eso de las pelis de "visión obligada" siempre me ha sonado un poco coercitivo -o será por mi mala conciencia, ésa que tan opíparamente alimenta tu bienamado compañero de correrías blogueriles...-, pero es probable que, si tenemos que admitir la etiqueta para alguna en particular, ésta la tenga bien ganada. Gracias, cómo no, por tu visita y tu comentario.

Compa Joan, bien sabes tú que no está bonito entre caballeros (y tú y yo lo somos, qué duda cabe...) enfrascarse en discusiones pueriles sobre quién la tiene más larga (aunque lo de la longitud se refiera a la lista de obras maestras del séptimo arte pendientes de ver). De modo que eso de la longitud lo dejaremos para otro día, si bien te parece...

Un fuerte abrazo para los dos, y seguimos sudando por estos pagos.

Corpi dijo...

Lo siento Manuel, pero John Wayne no es de mi devoción, no puedo con su chulería y su prepotencia. Para mí fue uno de los peores actores de películas del oeste.
Un saludo.

Manuel Márquez dijo...

Muy buenas, compa Corpi: una voz discrepante, que nunca está de más -y que ya era hora, por cierto...-. Esa misma opinión es la que yo mantuve sobre John Wayne durante mucho tiempo, y no te puedo negar que, desde una visión más ceñida a la persona que al artista, quizá no te falte tu buena parte de fundamento. Pero me temo que también hay en tal visión buena parte de influencia o proyección de su imagen externa. En cualquier caso, ya se sabe, a estos artistas, personalmente, no llega a conocerlos más que muy poquita gente, y, en cambio, somos millones los que vertemos opiniones sobre ellos, así tan ricamente. En fin...

Un fuerte abrazo y que los calores del fin de semana no te sean demasiado rigurosos.

Rose dijo...

¿Inexpresivo??? A mí, que me molan las pelis de vaqueros clasiconas,las coloreadas,incluso,en las que le pintaban la camisa a wayne de ese rojo escarlata y me lo maquillaban que parecía que estaba del hígado el pobre!!!nunca me ha parecido ni soso ni aburrío.Y es que hay miradas que lo dicen todo,forastero!!

un besote!

Manuel Márquez dijo...

Qué gracia me ha hecho tu comentario, compa Rose. La verdad es que aportas otra versión y otra visión, una con la que muchos, por edad y por vivencias, nos podemos identificar (aunque, de pequeños, no fuéramos muy de pelis del oeste...).

Un fuerte abrazo y buena semana.

Pabela dijo...

Manuel, tanto tiempo! me disculpo. gustándome tanto los westerns no sé cómo aún no he visto este film, asique me lo apunto arriba de la lista. Wayne, inexpresivo o no, marcó una tendencia en el cánon del vaquero, o no?. Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Nada, compa Pabela, no hay de qué disculparse, no se puede pasar siempre por todos los blogs amigos y con la frecuencia deseada, aunque se intente. Si eres amante del western, éste es de los mejores, a juicio de los entendidos en la materia, así que ya sabes, blanco y en botella.

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Carlos dijo...

Centauros del desierto es sin duda una excelente película, como la mayoría de John Wayne, que aunque me gusta como actor, la verdad es que en su vida personal tenía varias actitudes que dejaban mucho que desear.

Tha dijo...

A mi no me gustaba Wayne... hasta "el hombre tranquilo", lo asociaba, como comenta Corpi, a la chulería, pero después le cogí mucho cariño. Tengo ganas de ver "Centauros...", mira...

Manuel Márquez dijo...

Te puedo asegurar, compa Tha, que no te vas a arrepentir: aquí verás a ese Wayne reposado, sereno, majestuoso. Una auténtica joya.

Un fuerte abrazo y buen resto de semana.

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Peliculón como la copa de un pino. Un clásico dentro del western. Y por supuesto, está claro que Wayne no era un mediocre actuando. Su presencia siempre pedía más... y bordó muchos papeles.

Uno que me gusta mucho es su papel en EL DELATOR.

Saludos Manuel!

Manuel Márquez dijo...

Bienvenido, compa Alberto, a esta humilde cibercasa, en la que siempre hallarás buena acogida. Nada que objetar a tu comentario, más bien al contrario, e interesante ese apunte sobre El delator, otra de John Ford, que, aunque en una línea y temática muy diferentes, también está muy bien.

Un abrazo y buen fin de semana.

Noemí Pastor dijo...

Yo tengo otra explicación a su inexpresividad: los hombres duros no tienen sentimientos; y si los tienen, los esconden. Así vamos creando escuela.
Besos, Manuel.

Manuel Márquez dijo...

Compa Noemí, ese apunte da para bastante más que un mero comentario, ya que su alcance va mucho más allá del de una simple recensión de una peli, creo. No voy a discutir ni cuestionar la carga moral, ideológica y/o política de esta peli -como de cualquier otra, que no hay ninguna que carezca de ella-, o de toda la filmografía de Ford -sobre la que se han vertido casi tantos ríos de tinta como sobre sus aspectos estrictamente técnicos-, sobre ambas cuales hay materia de objeción y refutación más que sobrada. Pero el tema de lo personal y lo artístico -dado que, con tu comentario, y bien que te lo agradezco, me da pie para ello- me lo voy a guardar para una reseña específica (si pillo hueco para ella, pero me gustaría que fuera prontito).

Un fuerte abrazo y buena semana.

El pornógrafo dijo...

Aún sin ser nada aficionado al western no puedo más que admitir que esta es una gran película. La vi en la universidad, en una asignatura de cine, y me quedé bastante impresionado. Un saludo

Titajú dijo...

Yo vivo enamorada de él. ¿Inexpresivo? ¿Tú has visto "un hombre tranquilo"?
De inexpresivo nada. lo decía todo con una mirada.

Manuel Márquez dijo...

Ya señalaba, compa TITAJÚ, que esa inexpresividad era más bien un sambenito, un tópico sin excesivo fundamento, que pudo haber tenido alguna razón de ser en los inicios de la carrera de Wayne, pero no en sus momentos de madurez (como el de esta peli, o el de El hombre tranquilo). Ahora, tanto como para enamorarme, no sé; siempre he sido más de Ingrid Bergman. Manías mías...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

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