martes, 26 de mayo de 2009

LOS FARSANTES (ESPAÑA, 1963)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-
Pancho Moreno, empresario teatral de tres al cuarto, arrastra a su mísera compañía de cómicos de la legua por las áridas tierras de la meseta castellana, buscando, de pueblo en pueblo, un escenario en el que representar su menguado repertorio, tan pobre como la calidad actoral de los miembros del grupo, a cambio de lo que caiga: siempre poco, siempre tarde, siempre mal... La muerte de uno de los artistas, junto con la inminente llegada de la Semana Santa –con la consiguiente suspensión de las funciones teatrales-, complica aún más una ya desesperada situación, y lleva a la compañía a un extremo de hambre física, ante la cual cada cual reacciona conforme a su talante y condición, y que exacerba aún más los roces, odios y desencuentros que –trufados por los celos y amoríos que, inevitablemente, han ido surgiendo al fondo de la miseria- aquejan a los desventurados artistas.

RESEÑA CRÍTICA.-

Es la década de los 60, y , al lado de esa España del colorín y la alegría que nos pintaban, a lomos de un Seat 600 y en plena expansión desarrollista -alimentada por tintorro y tortilla de patatas-, las pelis de las chicas cantoras (Marisol, Rocío Dúrcal o Concha Velasco) , había otra España. Muy lejos de ésta, y mucho más lejos aún, a años-luz, de una Europa en la que empezaban a soplar vientos de cambio. Esa otra España, más cruda, más sombría, era la que retrataban las películas de aquellos directores que buscaban otras vías, otros caminos, los Bardem, Berlanga, Saura: una hornada de creadores a la que, en 1963, se incorporaba, de forma brillante, Mario Camús, quien, con
Los farsantes, asestaba un sonoro papirotazo a esa pantomima que reflejaba el amable cine de nuestras sacrosantas niñas.

Una compañía de teatro de tres al cuarto que va arrastrando sus miserias y mezquindades por pueblos perdidos de la estepa castellana, mendigando un plato de comida y un jergón de paja a cambio de un más que dudoso arte, protagoniza esta particular odisea y deviene en el reflejo, sombrío y triste, de un país que, en el entorno rural, aún se encuentra muy lejos de los supuestos esplendores que el régimen político quiere transmitir; y, más allá de esa condición emblemática de su tiempo y su lugar, llega a constituir todo un paradigma de un universo humano atravesado por el hambre y la necesidad, y cómo estas circunstancias sacan a la luz cuánto de más ruin y miserable alberga la condición humana, sin que, en ningún momento, aparezca ese regusto amable, ese pequeño toque cariñoso que, en su visión sobre este mismo mundo (el de los cómicos del camino), diera bastantes años después (concretamente, en 1985) Fernando Fernán-Gómez en esa magnífica película que fue
El viaje a ninguna parte.

Para retratar este patético periplo, Camus, al que su condición de debutante no le merma un átomo de pericia, y que muestra ya unas notas identificativas que se harán posteriormente santo y seña de todo su quehacer fílmico, hace un excelente uso de las herramientas narrativas más adecuadas, entre las que sobresale especialmente su sobriedad, elemento característico de toda su filmografía (y que hallará su culmen en la que, sin duda alguna, se trata de su mejor película,
Los santos inocentes, respecto a la cual no debe ser casual, en absoluto, su cercanía en muchos aspectos a ésta que aquí nos ocupa), y que se plasma en todos los aspectos de esta película de forma notable, dotándola de una dureza y una intensidad poco comunes en cualquier opera prima al uso.

Mirada propia, pues, pero no por ello exenta de ecos y resonancias que nos remiten, de forma inequívoca, a un referente ajeno, que es el del maestro de Calanda, Luis Buñuel. Hay más de un elemento que recuerda poderosamente a imágenes y concepciones ya vistas en la obra buñueliana, y, aun desconociendo hasta qué punto pudieron haber influido éstas en Camus a la hora de plantear su película, resulta inevitable recordar el feísmo tremendista, y la ruindad moral, del grupo de parias de
Viridiana –tan cercano a las actitudes más profundas de los miembros de la compañía, aun cuando éstos mantengan un aspecto externo más adecentado-, o la angustia claustrofóbica que se desprende de ese encierro “voluntario” de la compañía en dos habitaciones de una pensión vallisoletana, intentando, con tal subterfugio, sobrellevar mejor el hambre que les corroe, y que nos recuerda tremendamente al “encierro” de El ángel exterminador, aunque esté se halle desprovisto de las connotaciones absurdas y surrealistas que atraviesan la secuencia de la película del genio aragonés –si exceptuamos ese arranque paroxístico de baile flamenco con que uno de los miembros del grupo pone de manifiesto su estado de enajenación alucinada, provocado por la gazuza: sobrecogedor...-.

En último extremo, no sería justo ni lógico cerrar esta recensión crítica sin hacer mención del trabajo de los intérpretes, de un nivel muy homogéneo y rayando a una altura excepcional, que confirma que esa tradición de magníficos secundarios del cine español no se trata ni de un tópico infundado ni de una exageración carente de base. No hay en el reparto ninguno de los grandes nombres de la época, pero ver trabajar en papeles de tan tremendo calado dramático a gente como (un por entonces muy joven) Luis Ciges, José María Oviés o Margarita Lozano, resulta enormemente enriquecedor; todo un regalo para aquellos degustadores del trabajo serio, riguroso y bien medido.

En suma, estamos ante una excelente película, una magnífica muestra de cómo el cine español, pese a todas su carencias y limitaciones, siempre ha tenido la capacidad, gracias a un buen puñado de brillantes y voluntariosos “esforzados del celuloide”, de generar productos solventes. Para aquellos que lo seguimos con cariño e interés, aun sin ánimo de hacer bandera patriotera con ello, una enorme satisfacción...

17 comentarios:

Pabela dijo...

Si hay algo que me fascina de este blog, Amigo Manuel, es tu siempre novedosa calidad de películas que me haces conocer. Otra más para apuntar y ver!! Gracias

Manuel Márquez dijo...

Me alegro, compa Pabela, de que esta humilde cibercasa te anime a ver pelis; eso ya justifica más que sobradamente la tarea. Este título, en todo caso, no es fácil de encontrar, me temo; creo que no está editado en ningún soporte, y, de hecho, yo lo ví hace ya bastante tiempo en una emisión televisiva. Así que es cuestión de estarse al tanto...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Josep dijo...

Muy interesante reseña, Manuel, de una película que me falta.

Es que ni idea tenía de su existencia, lo que dice muy poco en mi favor, ya ves.

Habrá que buscarla donde sea, porque pertenece, por lo leído, a ése cine español que sí me gusta, tan lejano de las prebendas, independiente y valiente a un tiempo.

Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias, compa Josep, por tu visita y comentario, tan habituales como nutritivos. Que te falte no es demérito propio, ni muchísimo menos; como le indicaba a Pabela, no es película de fácil hallazago, y yo mismo, he de confesarlo, llegué a verla porque me la topé casualmente, y hace ya algunos años, en un pase televisivo. Una pena, porque pelis como ésta son de las que dignifican la visión de conjunto del cine español (por origen y esencia, que no por vocación, que es claramente universal, cómo no...).

Un fuerte abrazo y buena semana.

39escalones dijo...

Una de esas abundantes películas españolas que jamás serán programadas en ese programa-apología del cine franquista. Me gustan mucho algunas películas de Camus, otras no tanto, pero sus tramas siempre son emocionalmente ricas y complejas, nada gratuitas o superfluas.
Excelente reseña.
Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias, compa Alfredo, por tus elogiosas palabras, que tanto valoro por venir de alguien bien versado en la materia, como es tu caso. A mí el cine de Camus, en general, siempre me ha gustado mucho, aunque, claro está, no se trata de un director tan mediático como otros, ni su cine tiene unas connotaciones de espectacularidad o extravagancia que son más acusadas en otros autores, y que los hacen más llamativos, aunque no mejores. En fin, cosas de este negocio.

Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...
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becas mec dijo...

Por lo que comentas parece realmente interesante, hay perlas del cine español que están escondidas y hay que sacarlas a relucir.

ANRO dijo...

Me dejas descolocado porque desconocía por completo esta película ¿de los sesenta?...Voy a consultar ahora mismo en mi fichero. Lo difícil va a ser conseguirla porque he tecleado en algunos puntos y no aparece.
Danos algunas pistas al respecto.
Un abrazote.

Manuel Márquez dijo...

Qué alegría, compa Antonio, verte de nuevo por aquí, ya veo que has vuelto también y has actualizado por tu casa (ya me daré vueltecita por allí, cuenta con ello). La peli en cuestión es, efectivamente, de los 60, concretamente de 1963, y, como ya apuntaba en respuesta a algún comentario previo, es francamente complicada de encontrar. No me consta que esté editada en ningún soporte, ni pasado ni presente, y, salvo que alguien lo haya capturado en soporte digital de alguna emisión televisiva (y tampoco será sencillo, porque no recuerdo que la hayan emitido en ningún canal televisivo desde hace años -mi reseña parte de una emisión del año... ¡¡¡2003!!!-, y cualquier grabación sería una conversión desde un VHS (o sea, difícil que tenga una calidad mínima...)) y la haya lanzado al ciberespacio "emulero", pues lo tenemos muy, muy complicado. Y es una pena, porque se trata de un film que no tiene nada que envidiar a los más celebrados títulos de Bardem, Berlanga o Saura (al menos, al modesto entender de un jamelgo que apenas sí ha visto un par de pelis de las reseñadas en la lintera de nuestro común amigo y compañero Marc Branches...).

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Rose dijo...

"El viaje a ninguna parte" es todo un referente en mi vida...creo que la primera vez que la ví mis quizás 18 años le dieron un cariz romántico que cuando la han vuelto a reponer en versión española-de la que somos adictos mi pareja y yo-me hizo pegarme un batacazo emocional al comprobar la similitud de los personajes con tantos y tantos artistillas de pro-entre los que me incluyo-con que me he topado en esas carreteras.La frustración no es buen compañero de viaje si tienes ciertas pretensiones y el honorable no acompaña.
No soy muy asidua a video clubs,me temo,pero apuntaré el nombre para estar bien atenta cuando me la tope por ahí.
Un abrazo y gracias por tus visitas y mejores comentarios.
Yes un lujazo!!

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Rose, por tu visita y tu extenso y bien documentado comentario. No creo que pueda haber nadie con un mínimo de sensibilidad -y no estrictamente cinematográfica- que no se estremezca de emoción viendo una peli como El viaje a ninguna parte; si, además, como es tu caso, se da alguna connotación personal, pues más motivo aún. Ésta de Los farsantes también es una peli que levanta emociones, pero el problema es que resulta verdaderamente complicada de encontrar...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Viola Tricolor dijo...

Nunca había oído hablar de esta película. A mi me gusta mucho este cine que muestra como era la españa de la posguerra y del desarrollismo
Creo que mi hermano la ha conseguido así que la veré la semana que viene.
Un beso.

Manuel Márquez dijo...

Compa Viola, qué alegría de saber que has podido averiguar un "ejemplar" del "producto". Ya sabes, a disfrutarla, y ya nos contarás.

Un fuerte abrazo.

Tha dijo...

Pues creo que la he visto, compa Manuel, en algún momento en la televisión, no se si algún antiguo ciclo o de qué manera pero la recuerdo muy gratamente y me has mencionado "El ángel exterminador" de la que tengo también buen recuerdo y como una de mis favoritas (tal vez porque mi profe de filosofía en 3º de BUP nos la explicó "a su manera").
Tienes una memoria prodigiosa :)
¡Besoo!

Manuel Márquez dijo...

Me alegro muchísimo, compa Tha, de que hayas tenido ocasión de verla, porque la peli merece la pena, y mucho. No menos la merece esa obra maestra que es El ángel exterminador, otra de mis obras de culto, y sobre la que algo escribí en un artículo en la que la glosaba junto a El pisito, de Ferreri, y que anda publicado en la web de cine de Ciberanika. En cuanto a la memoria prodigiosa, ya quisiera yo, ya quisiera: ni por asomo. Los textos los tengo a buen recaudo, guardaditos en el disco duro, desde hace bastante tiempo, y los voy publicando según voy teniendo ocasión (como puedes ver, últimamente poquita...).

Un fuerte abrazo.

distribuidor de fuentes de alimentacion dijo...

saludos!
Se agradecen todos los consejos que nos das. Me llegan las vacaciones y no tengo planes asi me pegare unas cuantas noches con tus pelis.
Un saludo!

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