jueves, 16 de abril de 2009

LA HORA FINAL (ON THE BEACH; U.S.A., 1959)

SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Melbourne, Australia, 1964. Un submarino nuclear norteamericano arriba a las costas australianas como único elemento superviviente de una hecatombe nuclear que ha acabado supuestamente con toda la población mundial, excepto la de ese remoto confín del planeta. Pero ésta no se halla libre de peligro: la radiación esparcida por la atmosfera amenaza con terminar llegando a ese último reducto y acabar con cualquier resquicio de vida existente en él. Hay una última esperanza, que los científicos sobrevivientes radican en la posibilidad de que la Antártida, debido a sus bajas temperaturas, pueda neutralizar los efectos de la radiación. A fin de averiguarlo, el submarino Sawfish, al mando del comandante Towers, partirá con ese destino. Los resultados de sus estudios no tardarán en desvelar las últimas incógnitas...

RESEÑA CRÍTICA.-

Toda película busca (además del beneficio económico de su productor, faltaría más...) generar cierto efecto, o efectos, en su espectador, activando para ello los mecanismos narrativos y psicológicos más adecuados: la risa, el llanto, el miedo, la reflexión, la evasión, la sorpresa... Algunas lo consiguen, en mayor o menor medida –y ahí radica la clave de su éxito-, otras, no tanto. Ahora bien, hay películas que, al igual que las guerras actuales, también generan “efectos colaterales”, sensaciones adicionales que se extienden más allá de sus efectos directamente pretendidos. En el caso de La hora final, además de la angustia y el miedo, previsibles a tenor de sus premisas argumentales, uno siente una desazón extraña y su mente se ve ocupada por una especie de virus extraño, un cierto zumbido, una idea imprecisa que no sabes concretar y de la que, eso sí, intentas desembarazarte tan pronto como te es posible.

La hora final juega con un tema recurrente en su época, como es el de una hecatombe nuclear generalizada. Es 1959. La guerra fría se halla en pleno apogeo y, además de nutrir a guionistas y argumentistas de un auténtico arsenal de miedos más esotéricos o estrambóticos (según los casos) que reales, también ofrece una amenaza cierta, que emana de la proliferación armamentística de naturaleza nuclear: un caramelo demasiado goloso como para desdeñarlo fácilmente. Pero las bazas, los elementos con que juega esta película para conseguir un efecto tan demoledor son la radicalidad de su planteamiento –el exterminio que dibuja es integral, absoluto y, pese a las incertidumbres que, en el tramo medio del film, parecen abrir un cierto atisbo de esperanza, termina resultando sobrecogedor- y la cercanía del momento en que se proyecta temporalmente –la acción se sitúa en un futuro tan inminente como es el de 1964: sólo 5 años después de la producción-.

Partiendo de tales premisas, que son las que delinea la novela de Nivel Shute en que está basada, Kramer no lo tiene muy complicado para hilvanar una historia en la que plasma una situación tan angustiosa como creíble (o, quizá, tan angustiosa por lo creíble, precisamente...): le basta con ofrecer unas pinceladas generales, tan sobrias como efectivas, para enmarcar la trama central y dejar después que sean las pequeñas historias personales de los protagonistas, el cómo encajan y asumen la terrible perspectiva que sobre ellos se cierne, las que vayan desgranando y entretejiendo esa misma trama.

Los personajes ofrecen un abanico suficientemente amplio de enfoques como para que el caleidoscopio resultante tenga la consistencia adecuada, y la trama adquiera la rotundidad requerida. De todos modos, no por ello encontramos reacciones o posicionamientos excesivamente diferenciados: no hay grandes salidas de tono, y prevalece una postura general de estoicismo, que es con lo que se va asumiendo el terrible (por lo corto) futuro que se avecina; incluso hay momentos para algún toque de alegría, una broma ligera, un pequeño divertimento amoroso. Lejos de aliviar la angustia, esos contrapuntos –al igual que la presencia permanente de la música, una banda sonora casi sin resquicios de silencio, y de un tono paradójicamente alegre- la sitúan en una dimensión aún más ominosa.

Y para tales personajes, actores a tono y nivel, encabezados por un extraordinario Gregory Peck, que es la perfecta encarnación del temple y la bonhomía tamizados por un fondo de tristeza insondable (la que arranca de la vana pretensión de soslayar lo insoslayable), al que da réplica una no menos sólida y deslumbrante Ava Gardner, que une a su imponente presencia física una capacidad dramática no siempre exhibida con tal brillantez. El resto del plantel se desenvuelve con una soltura más que notable, destacando, sobre todo, un Anthony Perkins que, poco antes de asombrar a medio mundo con su exhibición de Psicosis, da vida a un sencillo y jovial oficial de la Marina australiana, y un sorprendente Fred Astaire que, lejos ya de sus alardes danzarines de antaño, ofrece una muy buena interpretación de corte dramático, encarnando a ese científico desvalido y de vuelta de todo que, con un estoicismo desarmante, siempre tiene una respuesta evasiva para cada una de las andanadas que va recibiendo.

Desde un punto de vista estrictamente técnico, el trabajo de Kramer y su equipo huye de cualquier efectismo y constituye todo un ejemplo de sencillez y eficacia. Apenas hay concesiones al más mínimo golpe de efecto, sin que por ello falte algún momento especialmente brillante, bien sea desde el punto de vista de la ambientación (las imágenes de la ciudad de San Francisco desierta, o de la central eléctrica de San Diego, resultan sobrecogedoras), o desde el punto de vista narrativo (la fuerza alegórica de esa botella de Coca-Cola vacía que, movida por el tirador de la persiana, emite una letanía ininterrumpida de mensajes indescifrables, es tremenda). Detalles, en definitiva, que revelan esmero e interés más allá de lo que comúnmente suele certificarse como una realización rutinaria o endeble.


La hora final nos remonta a unos miedos que no son los del sobresalto o el espanto irracionales, de una índole emocional muy elemental: éstos son unos miedos que arrancan de la reflexión, del macerar mental lento e inexorable de cómo no es tan descabellada la materialización real de esa ficción. Y, desgraciadamente, hemos de admitir que, aún siendo tan fiel hija de su tiempo, no deja de resultar, a día de hoy, y en este momento que vivimos, totalmente estremecedora. Y no deja de provocar esa misma desazón, esa misma inquietud. ¿Por qué será...?

15 comentarios:

ANRO dijo...

Es muy curiosa la peli que comentas, Manolo, y bastante olvidada a pesar de la sólida dirección de Stanley Krammer.
La novela en la que se basa, también titulada en España "La Hora Final" está prácticamente descatalogada. Recuerdo que la leí hace tiempo y lo curioso es que hay varias diferencias con respecto a la película. La más curiosa es que la protagonista Moira Davidson, es en la novela una jovencita de poco más de veinte años, muy delgada y en la película es una mujer tan expléndida y curvilinea como Ava Gardner (que entonces tenía 35 años)
Parece ser que Ava contribuyó a la publicidad turística de Melbourne, cuando un periodista puso en boca de ella, que esa ciudad era la ideal para esperar al fin del Mundo.
Esa imagen, que comentas,de un San Francisco desierto, en la novela se describe totalmente destruída y su famoso Golden Gate hundido.
Es una peli para revisitarla, pero creo que el tiempo ha pasado un poco por ella.
Un abrazote.

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias, compa Antonio, por tu tan extenso como bien documentado comentario. La novela no la he leído, e incluso la peli -he de confesarlo- la ví hace ya algunos años, y ya por aquel entonces me resultó más llamativa que realmente buena; quizá una revisión me hiciera ponerla en su debido sitio.

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

39escalones dijo...

Es una película que tiene la virtud de excederse a sí misma, de superar los límites de su argumento en cuanto al fenómeno nuclear y aspirar por tanto a otras lecturas, humanísticas, políticas, sociales y culturales. Sin embargo, formalmente, ha envejecido mal.
Saludos.

Josep dijo...

Veo por lo que comentais, amigos, que existe una sensación de mal envejecimiento de esta película que vi en la tele hace mucho tiempo y apenas recuerdo ya que, como en ocasiones aseguras de tí mismo, Manuel, yo sí tengo memoria de pez.

Pero ciertamente por tu brillante comentario -más largo de lo que sueles, lo cual es un indicativo del interés que te ha despertado- ya me han entrado ganas de revisarla, tanto por disfrutarla de nuevo como por comprobar si ha envejecido como decís, porque el tema, desde luego, sigue en desgraciada realidad, por mucho que se oculte en los medios des-informativos actuales: cada año que pasa hay más chalados que tienen "un botón rojo" a su alcance...

Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Compas Alfredo y Josep, muchísimas gracias por pasaros y comentar. Ya veo que hay alguna discrepancia, aunque sea de tono menor, acerca de la apreciación sobre la peli. Insisto, al igual que Josep, la ví hace algunos años, y es muy probable que, si la volviera a revisar ahora, las apreciaciones cambiaran. Pero no sé, no sé...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Superwoman dijo...

Pues esta es una de las que yo no he olido... no sé cómo de bien o de mal habrá envejecido la película, pero desde luego que actualidad a la trama no le falta... igual si la pillan por ahí meten a Bin Laden por medio y ya tenemos otro remake de esos que no paran de hacer ahora.
Un supersaludo

Manuel Márquez dijo...

Compa Superwoman, no dés ideas, no dés ideas (a punto he estado de censurar tu comentario...). No sería de extrañar, desde luego; al enfoque argumental no hay que hacerle grandes retoques para que quede de plena vigencia.

Gracias, como siempre, por comentar y un fuerte abrazo.

Joan dijo...

¡Compa!

Pero, ¿no te habías dado de baja del bloguerío? Anda que yo, tirando la primera piedra...

Me alegro de volver a leerte y de comprobar, otra vez, que hablas de películas completamente desconocidas para mí. Ahora tengo días y días para ponerme al ídem, porque esto de seguir blogs y dejarlo durante dos meses hace que se acumule la tarea de forma exponencial.

Un abrazo

Manuel Márquez dijo...

La leche, compa Joan, sí que has tardado volver, sí... Pero, en todo caso, bienhallado, y, ya sabes, vuelve siempre que quieras; ya me daré una vueltecita por tu casa en cuanto tenga un hueco (seguro que hay algo "flamencote"...).

Un fuerte abrazo.

Xavier Vidal dijo...

No vi el film que mencionas... lo apunto.

¿Tu mensaje quiere decir que participas en el CINERANKING? Me gustaría mucho que participaras... cuando me lo confirmes, te apuntaré en la lista de participantes.

Saludos!

Pabela dijo...

La había sentido nombrar pero honestamente nunca la ví. Espero poder hacerlo!, suena muy buena. Aunque a veces se hace difícil encontrar films de esa época me empeñaré en hallarla.
Un abrazo colega!!!!

Tha dijo...

Ya solo con ver la cara de Gregory Peck, te entra la tristeza y la angustia. No se qué tenía este hombre pero lo sabía transmitir perfectamente.
¡Cuántas películas para revisar, compa! pero es que no hay tiempo para todo

Manuel Márquez dijo...

Compa Xavier, lo de la participación en el cineranking es una cuestión que aún tengo que determinar; lo cierto es que leí tu último post sobre el tema sin fijarme en los detalles, y tendría que "roellos" antes de poder tomar una decisión. Eso sí, te aseguro que bien que me gustaría hacerlo, tenlo por seguro, y se intentará.

Compa Pabela, no sé hasta qué punto te podrá resultar complicado el encontrar la peli en cuestión, pero creo que, si haces el esfuerzo, te va a merecer la pena; sin ser una obra maestra, sí que es un film estimable.

Compa Tha (como siempre, tardas, pero eres de una fidelidad inquebrantable -e impagable...-), buen apunte sobre el rostro de Gregory Peck: así era el buen hombre.

Un abrazo a los tres y buen fin de semana.

Javi dijo...

No he visto la pelicula así que tocará sesión de cine con palomitas en casa este fin de semana, jeje.
Me la recomendaron y googleando llegué a este blog. Gracias por la info y un saludo a todos.
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http://www.clickandcarhire.com

hipnosis en monterrey dijo...

excelente pelicula, una clasica de todos los tiempos.

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