viernes, 9 de enero de 2009

Venturas y desventuras de la exhibición cinematográfica (Varietés artísticas y culturales XV)


TENGO UN PROBLEMA (Y NO ES SEXUAL).-

Nunca milité en las filas de aquellos que lamentaban amargamente la desaparición de las grandes salas de exhibición cinematográfica —más parecidas a teatros, con sus palcos, sus plateas y sus vastos patios de butacas— y, de forma correlativa y consecuente, despotricaban contra su sustitución por los actualmente omnipresentes multisalas. Aunque no voy a negar el encanto que despreden esos grandes cines —de los que aún queda algún reducto inextinguido en la Gran Vía madrileña: a saber cuántos son sus (con total seguridad) contados días...—, y lo gratificante de la experiencia de ver películas en ellos, no se puede olvidar que su existencia se remonta a una época cuyas pautas, tanto sociales, en general, como las más específicamente relacionadas con la producción, distribución y exhibición cinematográficas, nada tienen que ver con las del momento presente. Y, ya se sabe, tiempos nuevos, nuevos formatos.

Tras unos inicios en que eran frecuentes (y fruto, en muchos casos, de la forzada reconversión de una sala (única) enorme en una miríada de “minisalas”) casos sangrantes de salas de exhibición totalmente inadecuadas (por expresarlo sin cargar mucho las tintas...), tanto por su superficie (igual de patio de butacas que de pantalla) como por las carencias de sus equipos de proyección —más cercanos a aquel legendario Cinexin de nuestra infancia, que a herramientas de tipo profesional—, el panorama actual se puede calificar, en ese terreno, y en líneas generales, de bastante satisfactorio. Ya no es tan habitual (sobre todo, en los de diseño y construcción recientes) encontrarse con cubículos de poco más de diez butacas (algo más parecido al salón de casa que a una auténtica sala de cine), con una pantallita del tamaño de la de un teléfono móvil y un sonido infame; las salas suelen ser bastante amplias, con butacas cómodas y en una disposición espacial adecudada (en graderío, para evitar los “males de altura” —ése que siempre solía aquejar(nos) a los bajitos...—); las pantallas son de una superficie más que generosa y el sonido y la imagen, de excepcional calidad.

¿Dónde radica, pues, el problema? El problema no está en las formas, sino en los contenidos.

El surgimiento de los multisalas nos hizo abrigar (al menos, a algunos, entre los que me cuento) la esperanza de que un incremento muy sustancial del número de pantallas posibilitaría la proyección de un número mucho más alto de películas: a mayor capacidad, mayor volumen y más diversidad. Punto final a las viejas y eternas lamentaciones sobre aquellos estrenos de films de enorme interés cinéfilo (pero, generalmente, de muy escasa distribución) que nunca llegaban (o, si lo hacían, muy, muy tarde) a las pequeñas y medianas capitales de provincia. ¿Qué motivo podría haber, con un parque de cuarenta salas —cuarenta y una, para ser exactos, y a día de hoy, en el caso de mi ciudad, Córdoba—, para no dar puntual e íntegra salida a un volumen de ocho ó nueve estrenos semanales? Aparentemente, y a priori, ninguno. ¿No? Pues sí...

Ya ven, amigos lectores, nuestro gozo (mi gozo, al menos), en un pozo. A las cuarenta y una salas cordobesas —y me consta que es ésta una circunstancia que se reproduce en idénticos términos en cualquier ciudad de tamaño similar—, apenas llega la mitad de los films que se estrenan comercialmente en nuestro país cada semana. Obviamente, los “megalanzamientos” de turno siempre encuentran una acogida más que “cariñosa”, disponiendo de más de una sala de exhibición en todos y cada uno de los cuatro multisalas existentes; en cambio, cualquier película de perfil comercial “manifiestamente sospechoso” o con vocación “gafapástica” contrastada —y, aunque alguien pueda pensar lo contrario, son dos condiciones que no siempre concurren en un mismo producto— hace bueno el bíblico aserto aquel que hablaba del camello y el ojo de la aguja.

Estoy absolutamente convencido de que exhibidores y distribuidores me podrían dar explicaciones numerosas, amplias y más que razonables (y razonadas) sobre el particular. Esto del cine, al fin y al cabo, no deja de ser una actividad económica más (o sea, un negocio), en la que, como tal, no sólo priman, sino que se imponen, criterios de rentabilidad; y ocupar una sala con un film cuyas expectativas de taquilla son ínfimas, cuando, en esa misma sala, puedes colar una copia más del Batman, Indiana Jones o Rambo que, en ese momento, corresponda, no tiene, desde esa perspectiva, mucho sentido. Pero quizá habría que buscar fórmulas imaginativas para conjugar ambos extremos: mecanismos de colaboración entre ámbitos públicos y privados; campañas específicas en coordinación con filmotecas y similares; reservas de salas subvencionadas en el marco de programas de difusión y promoción de ese “otro” cine. En fin, doctores, algo que me cure. Que alguna cura ha de haber para mi enfermedad, ¿no les parece...?


29 comentarios:

Josep dijo...

Amigo Manuel, eres un hombre afortunado... :-)

A lo que vamos: la primera ocasión que me metí en una mini sala renegué de inmediato del invento: era una cuarta parte de un cine grande, apañadita y cutre, con una pantalla de pena.

Luego, en algún centro comercial, he estado en salas de medio tamaño cómodas, con buena inclinación y pantalla bastante grande, y cambié de opinión.

Sigo prefiriendo ir a "mi cine", con su enorme patio de butacas y su no muy cómodo anfiteatro, pero con una pantalla capaz de representar cualquier película con formato panorámico (cada vez menos, por culpa precisamente de las mini-salas).

Justo hoy comentaba la paradoja que sustenta buena parte de tus muy interesantes disquisiciones: los estrenos múltiples (hoy, en "mi cine" también Revolución, como no) vienen impuestos por las mayoristas distribuidoras.

(Me consta, porque le conozco, que el dueño de "mi cine" gustosamente ofrecería otros títulos, pero, amigo, hay que comer; y gracias a que mantiene el tipo. Y no te quejes: una sala para 68.000 habitantes, es menos que cuarenta y pico para 330.000 o 400.000 si contamos tus aledaños)

Hace años una película aguantaba en cartel meses: ahora son productos de usar y tirar y como te descuides, tienes que esperar a que salga el dvd para verla. Eso es intrínsecamente malo, porque en ocasiones un producto nefando arroja al vacío una buena película.

En lo que sí concuerdo contigo es que el inoperante Ministerio de Cultura no ayuda: para mí, es más un pozo de subvenciones para amiguitos que una fuente donde beber conocimientos cinematográficos, porque la Filmoteca Nacional es risible, por no decir ningún taco malsonante: esas buenas películas con poco espíritu comercial deberían tener una pantalla donde proyectarse a cargo de fondos públicos, que estarían mejor empleados en busca de una diversidad cultural informativa y formadora de criterio.

¿Te has percatado que en esta España nuestra, el cine asiático, por poner un ejemplo clarísimo, apenas encuentra blanco donde posarse?

Me temo, Manuel, que la cuestión es ardua y tiene mal arreglo, porque es un pescado que se muerde la cola: la gente va cada vez menos al cine -según se publica cada año- y no lo hace porque las películas sean cada vez más malas -que algunas lo son- si no porque, para lo que ven, y por cómo lo ven, y por lo que pagan por verlo, prefieren otros conductos.

Y, para acabar, solo un apunte: cada año salen en los periódicos noticias referidas a lo que llaman "sleeper", pocos éxitos que nadie espera, lo que da fe que cuando al personal le gusta una película, el boca-oreja funciona mejor que la masiva publicidad televisiva que nos inunda cada jueves...

Un abrazo y buen fin de semana.cat

ANRO dijo...

¿Cuarenta y una salas tiene Córdoba?. Cuando estuve en Lepanto había muchísimas menos, pero qué buenos ratos pasaba en una sala cercana a la Plaza del Gran Capitán y cuyo nombre lamento no recordar.
Bueno, es muy cierto que las salas de butacas y anfiteatro se acabaron para siempre y aunque a muchos nos guste rememorar aquello, lamentablemente eso no va a volver.

Aquí en Las Palmas tenemos un pequeño reducto donde aún se puede ver otra clase de cine. Estas salas, llamadas Monopol, pertenecen a la cadena que distribuye pelis de producción europea, preferentemente.

Esas salas tienen un defecto. Son poco rentables y el dueño las mantiene por casi amor al arte en consecuencia las incomodidades y fallos técnicos suelen ser frecuentes en ellas.

Por otra parte no dejo de reconocer las maravillosas ventajas de los cines-de-centro-comercial, pero en muchísimas ocasiones me chirrían porque apenas puedes ver otra cosa que megaloespactáculos o chorradas o pelís infantiles, con lo cual tienes que aguantarte con agua y ajo.

Buen cine, probablemente seguirá habiéndolo y eso es lo que importa. El modo de verlo será como cada espectador lo quiera.
Un abrazote.

Andrés dijo...

Querido Manuel,

Carlos Boyero se suele referir a esta inevitable decadencia de las salas de cine como un "apocalipisis del mundo tal y como lo conocemos" que le produce una insuperable nostalgia del pasado, y una tristeza irreparable de hacerse mayor.

Por cierto, te he dejado un comentario sobre la integridad de las series en el Blog de Elena. fuerte abrazo, Manu, y que pases buen (y helado, también en Córdoba, parece ¿no?) fin de semana. AM

Tha dijo...

¡qué buen tema!!! y nada... que todos tenéis razón. En Zaragoza tenemos los "Renoir" para ver esas películas un poco más especiales que en las grandes superficies ni se las plantean, así que no todo está perdido. Solución a nuestro problema no le encuentro, lo dejo en vuestras manos que son más sabias jejeje.
Feliz año también para ti y tu familia, a mi ya el número hasta me gusta: 2009...
Besosss

Corpi dijo...

No le des más vueltas a la cabeza, querido amigo, la cuestión, única, es la de la pela, si no hay tajada que sacar, que se mueran los cuatro pirados a los que les gustan ese tipo de películas. Lo que yo no comprendo es cómo aún se hacen esas películas. Ya verás como acaban desapareciendo y toda la pasta va para Rambo.
Un saludo, amigo.

Manuel Márquez dijo...

Compa Josep, ¿afortunado yo...? Pero si me estaba quejando amargamente... Poco puedo rebatirte de tus, como siempre, sabias y agudas observaciones en la materia, apuntadas desde la experiencia y la reflexión. Y, desde luego, la cuestión tiene mal arreglo, porque no es fácil, y más aún en estos tiempos difíciles que corren, que el status quo vaya a cambiar sustancialmente.

Compa Anro, no me imaginaba que hubieras andado por esta santa ciudad de mis entretelas. ¿Lepanto? O sea, la mili, supongo... El cine al que te refieres es el Palacio del Cine, posteriormente reconvertido en Sala S (años 80), y ahora bingo y sala de fiestas -aunque lleva tiempo cerrado, creo-; jamás llegué a ver una peli en él, por cierto. En Córdoba, a día de hoy, no hay nada similar a esos Monopol a que haces mención; solamente los cines de verano, que gestiona un cinéfilo de pro, Martín Cañuelo, pero que, claro, sólo abren en verano, y, además, suelen ofrecer, en estos últimos años, una programación bastante convencional (aunque de todo suele haber). Sí, habrá que asumir que cierto cine minoritario, salvo su pase en festivales, será pasto directo, y sin pasar por la casilla de salida, del formato doméstico de turno, con lo que ello puede implicar en su producción en un futuro y no muy lejano. Igual más vale que lo vayamos asumiendo y posicionándonos en consecuencia...

Compa Andrés, ya hacía tiempo que no te dejabas caer por aquí, malvado... Bromas aparte, buena alegría me causa tu presencia, compa. De las nostalgias de Boyero, mucho me temo que haya en ellas más componentes de lo segundo (tema de edad) que de lo primero (tema de las salas), pero, no sé, de las dos cosas habrá algo. En cuanto a tu comentario en el blog de Elena, así como el que ella ha añadido, voy a darle un repasito y contestación en cuanto tenga hueco. Me teneis frito con el asunto, porque es que me resulta casi adictivo, de tan loco como me vuelve, así que os voy a dar la barrila bien dada (eso sí, si en un momento determinado veis que ya estoy desvariando, me dais un toque, ¿de acuerdo...?). Así, de paso, con el tecleo, se me va el frío de las manos, que bien que aprieta también por aquí.

¿Unos Renoir en Zaragoza? Vaya lujazo, compa Tha, quién los pillara; ya sé que tú no puedes tener queja por ahí. Ah, y una curiosidad, ¿el número 2009 es realmente bonito? Es que yo no termino de verle el punto, sinceramente. Claro, que para gustos, colores... y números.

Compa Corpi, no me dés esos sustos, jodé... Desaparecer, desaparecer, eso ya sería mucha tela; prefiero pensar en lo ya apuntado, que quedará confinado en ámbitos domésticos y para minorías muy minoritarias (lo cual tampoco es una perspectiva muy halagüeña, qué quieres que te diga...). Rambo ya se financia él solito, sin necesidad de comerse las magras recaudaciones de estas pelis pequeñas...

Un abrazo muy fuerte a los cinco, y que paseis un buen (aunque gélido) fin de semana.

Mita dijo...

Cinexin. Vaya nostalgia.
Aquí abundan los multicines también claro.
Pero siempre hay lugares especiales para ver cine alternativo de todo el mundo,algunos subvencionados, otros,no.
En Lich, un pequeño pueblo donde no hay practicamente nada más que lagos y bosques y la placidez de la vida alemana, hay un cine gingantesco, antiguo y destartalado, donde también representan obras de teatro o conciertos. Se llena.
Casi toda la vida alternativa de la zona pasa por allí, llegan películas de todo el mundo, casi siempre en versión original con subtítulos. Y la universidad está siempre repleta de una revista con las películas que reparten cada mes, acuden muchísimos estudiantes también. No es tan caro y es una sensación preciosa estar allí dentro. Se llama Traumstern-Kino. Y tiene un gran éxito.
Supongo que es cuestión de ponerse y llegar a la gente.

Besos

Noemí Pastor dijo...

Llámame sentimentaloide, pero a mí se me parte el corazón al ver los cines reconvertidos en supermercados y las tiendas de discos con la persiana echada. ¿Qué será lo siguiente? ¡Ay! Estoy viejuna.

joaquin dijo...

¿Habeis visto la ultima de Clean eastwood? Le he hecho un reviw aqui:
Gran torino

39escalones dijo...

Uf, discrepo abiertamente del comienzo del artículo. Al menos en Zaragoza cualquier comparación entre una multisala de butacas incómodas y apiladas con calzador donde quien mida más de metro ochenta no puede sentarse sin darle de rodillazos al de delante o tapar la pantalla al de detrás, y con una pantalla un poco más grande que la tele de mi casa, con las antiguas salas de amplios pasillos, moqueta, pantalla grande (el cine Fleta tuvo durante mucho tiempo la más grande de España), oscuridad total, silencio, acústica y demás, no ha lugar. Y creo que es la decadencia, precisamente, de los contenidos, una de las causas de la decadencia por el cuidado de los espectadores. Es decir, que la caída libre de la calidad de las películas proyectadas (sobre todo americanas) atrae a un público cada vez menos exigente, no sólo para el cine como arte o modo de entretenimiento, sino también como local.
Saludos.

Escorts Barcelona dijo...
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Nakho dijo...
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Nakho dijo...

Muy interesante el blog...
saludos desde Argentina.
http://rayel7.blogspot.com/

Manuel Márquez dijo...

Compa Mita, me alegro de tu visita, bienvenida a esta tu cibercasa, donde siempre serás bien acogida. También me alegro de que en tu entorno tengas opciones de ver buen cine del "poco habitual", algo de lo que no todos disponemos: aprovéchala a tope, y disfrútala siempre que puedas. ¿El Cinexin, antiguo? Pues vaya que sí, pero es que ya uno para arriba (y, por cierto, yo jamás tuve uno; los que "manejaba" eran de primos, amigos, etc...).

Compa Noemí, también me alegra verte a tí por estos pagos. Y no es que estés viejuna, es que tienes una cierta sensibilidad, y es lógico que te dé "cosilla" ver cómo se van perdiendo referentes en el ámbito de lo cultural. La cuestión es si esas pérdidas son evitables, o no, y qué es lo que viene a sustituir a eso que se pierde. Que este carro, ya lo sabes, no se para...

Compa Alfredo, qué bien que te dejes caer por aquí, y más si es para aportar una opinión que se aparte de la de la reseña: que eso es lo que enriquece. Esos multicines ruinosos de los que hablas también los he conocido yo, y aún quedan muchos, desde luego que sí, pero no creo que se pueda negar que los que se vienen abriendo últimamente tienen poco que ver, en general (al menos, aquí, en Córdoba), con ese panorama. En cuanto a la relación contenidos-salas, no la tengo yo tan clara, pero es evidente que siempre algo hay, por supuesto.

Un fuerte abrazo para los tres, y hasta pronto.

Superwoman dijo...

Yo reconozco que soy una pragmatica: no me importa el continente sino el contenido... hombre, no llego al caso de SM que opina que uno puede beber vino de Rioja en las tazas del desayuno, pero pido solo una sala con una pantalla decente, butacas comodas y un THX que no quite el sentido por lo mal puesto que esta... supera con mucho mi cutre-cine-en-casa.

Pero para gastarme las perras en algo asi, tendria que haber un buen continente... y es que aqui no pasamos de "Basketball, mas pelotas" o cine de autor, de ese tan profundo, tan profundo que terminas hundida en el fondo del pozo (reconozco que en esta epoca de mi vida, que me encuentro mirando al agua desde el bocal mas a menudo de lo que quiero, no me apetece lo mas minimo ver dramas existenciales). ?Donde andan esas comedias divertidas, amables y ñoñas de mediados de los 50? Mi nido no tiene filmoteca :(
Seguire preparandome las palomitas en casa.
Un supersaludo

marcbranches dijo...

Esto forma parte de un problema mucho más profundo que comienza a enraizar en la propia producción fílmica, para pasar luego a la distribución y, finalmente, a la proyección en salas. Las multisalas, que como dicen por ahí ya no son lo que eran (y, esta vez, el formulismo es en positivo), no han hecho más que fortalecer el negocio de las palomitas, entiéndase esta aseveración tanto de manera metafórica como literal. Yo tengo la suerte, no solo de vivir en Barcelona, sino a 10 minutos a pie de unos cines Renoir que me facilitan mucho las cosas, tanto a nivel de cine menos "mainstream" como de la V.O.; más escandaloso me parece lo de muchas capitales españolas que no tienen acceso a estas alternativas. Saludos.

Hosting Colombia dijo...

Necesariamente tenemos que admitir los cambios. Los tiempos evolucionan y no nos queda mas que aceptar su nueva dinamica y tratar de entender las causas de los cambios, porque de hecho siempre hay una causa que lo explica.

diseño web malaga dijo...

El cine ha pasado de ser el 7º arte a ser un negocio más. Soy defensor de los pequeños cines independientes, pero la Industria los está consumiento. Hay cientos de cines y todos son una copia del anterior, con la última tecnología, localizado en centros comerciales y todos con las mismas peliculas. Solo espero que esos cines antiguos localizados en los centros de ciudades se especialicen en "buen cine", es decir, todo lo contrario a Hollywood

Departamento venta Barrio Norte dijo...

que buen cacharro este

Eduardo Lima dijo...

Como mencionaron por ahí, el cine pasó de ser un arte a poco menos que un negocio, tan solo con la existencia de la piratería ya cualquiera puede ver una película desde su casa sin tener que pagar el precio de una sala de cine, es como todo, en su época causa sensación, lo que en esas épocas (antiguas) representaba ir a un cine era algo sumamente novedoso y de categoría al igual que el teatro o la ópera; yo como amante del cine francamente deseo que vuelvan los cines antiguos, los de dos niveles, con las pantallas verdaderamente "gigantes", epro eso desafortunadamente ya no será posible.

volquetes dijo...

Yo creo que en esre punto deberiamos tomar las comodidades de las salas viejas, pero sin dejar de lado la tecnologia moderna, podriamos encontrar espacion de multisalas que en vez de tener 10 tengan 7 y sean mas confortables con los beneficios de la modernidsd

herramients financieras dijo...

Es de enterderse que la modernidad trae esta cosas de la masividad tambien no? pero yo creo que l magia que tenia ir al cine en esas fastuoss salas no se compara para nada a esto. Se deberia hayar un punto intermedio.

trabajo independiente dijo...

Ni en mil ños las multisalas podran tener un poco de magia que existian en los cines de antes.

herramientas financieras dijo...

todo el modernidad tiene sus pros y sus contras, las multisalas tienen sus beneficios de la masividad y la variedad de pelis, pero los cines de antes eran mas comodos y tenian glamour, asistir a ellos era todo un evento.

Pabela dijo...

Manuel, parece que me hubieses leído la mente. Aquí en la Argentina pasa igual, tienes 12 salas y en cada una solo proyectan estrenos, o sea como nunca se estrenan 12 películas se van repitiendo en las distintas salas todas ellas, se renuevan incluso la mismo tiempo. Da pena porque creo de corazón que si apostaran un poco más a otro cine no tan comercial o a rescatar viejas películas, o incluso los clásicos, asistiría gran cantidad de público.
En fin, quizá con tanto festival y el crecimiento del cine independiente se logre algún día algo así.
A propósito, has acertado en el concurso. Y déjame decirte que siempre paso por tu casa pero no siempre puedo comentar a tiempo!jejeje. Me gusta mucho tu blog.
Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Pabela, por tu comentario y tus cariñosas palabras hacia mi blog; siempre serás bienvenida por estos "ciberpagos"... En cuanto a la coincidencia de situaciones entre España y Argentina, no la conocía, pero tampoco me sorprende; al fin y al cabo, estamos ante dos países que, con todas sus salvedades y diferencias, comparten ámbito cultural. Y sí que es penoso, aunque no tengo yo muy claro que la situación fuera reversible con el apoyo de determinadas medidas; aunque quizá habría que intentarlo, claro...

Un fuerte abrazo y buena semana.

rosellon315 dijo...
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propiedades dijo...

Lamentablemente nunca eh conocido una sala de cine como las de antes, siempre eh ido a multisala. Pero le veo lo bueno, por la masividad que obtuvo esto, y como las peliculas van mejorando cada año. Alguno que otro cine antiguo sigue en pie, espero que la masividad no les llegue a todos

escorts barcelona dijo...
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