CINE ESPAÑOL DE MUCHOS QUILATES.-Resulta increíble comprobar, cómo, a veces (desgraciadamente, sólo a veces), hay flores capaces de germinar en las más áridas parameras, en terrenos que cualquiera podría calificar de absolutamente imposibles. Pocos territorios más desoladores que el del cine españoL (la cultura española, en general, para ser más exactos) de los años cincuenta del pasado siglo, por obvios motivos que a nadie se escapan y de los que, por una cuestión de simple economía expositiva (y no de falta de ganas, que conste…), omitiré detalles. Y aún así, qué maravilloso resulta comprobar que, entre tanta patochada infame y tanto subproducto folklorizante, es posible capturar un destello luminoso, una pieza de enjundia, una obra de Cine, con mayúsculas. Como, por ejemplo, “Los peces rojos”, de José Antonio Nieves Conde. Una película a contracorriente, un film que no guarda relación alguna, ni temática ni tonal, con el cine imperante en su tiempo y su lugar. Una pequeña joya, sin la más mínima duda, y que, en justicia, debería tener un mayor reconocimiento de aquel de que goza actualmente —derivado del hecho de tratarse de un pieza poco conocida, y que no ha tenido la difusión que merecería, en los foros adecuados—. Valgan estas líneas como una especie de “comienzo de la tarea de reparación”.
Porque, al fin y al cabo, estamos ante una película en la que se mezclan sabia y equilibradamente drama y suspense, en el marco de una trama compleja e inteligente, que, además, está tratada, desde el punto de vista formal, bajo un esquema narrativo bastante audaz, con saltos espacio-temporales continuos (en una evidente demostración de que tales modos no fueron una invención, ni muchísimo menos, del celebradísimo director mexicano Alejandro González Iñárritu) y una vivacidad que queda también refrendada por lo ajustado del metraje —que apenas alcanza los noventa minutos—. Si a eso añadimos las más que aceptables interpretaciones de sus dos protagonistas (Arturo de Córdova, en un papel de atormentado y desorientado hombre que, en el otoño de su vida, intenta aferrarse al último carro de la pasión —personaje en el que cabe ver alguna resonancia de ese deslumbrante celoso patológico que hiciera para Buñuel en “Él”—; y Emma Penella, una actriz de tres al cuarto que tiene muy claro que su futura solvencia no le vendrá dada por sus logros en las tablas teatrales), hemos de concluir en que estamos ante un film admirable, y que habría de contribuir, en buena suma, a una valoración más justa, en perspectiva histórica, de nuestro cine.







7 comentarios:
Efectivamente Manolo esa pelicula que citas es una de esas joyas olvidadas y poco reconocidas de nuestro cine....Es muy difícil, por no decir imposible escarbar en nuestra cultura de los cincuenta para poder sacar alguna pepita de oro.
Estupendo que de vez en cuando se hagan comentarios como el que acabo de leer.
Un abrazote.
Muchas gracias, compa Anro, por tu amable y nutritivo comentario. Efectivamente, la de los cincuenta fue, por decirlo de una manera muy, muy suave, una década muy difícil para nuestro país (eso sí, la de los cuarenta fue, con toda seguridad, bastante peor...), y eso se notaba en toda la cultura y, como una manifestación más, en nuestro cine. De ahí, de su rareza en ese contexto, deriva el tremendo interés de una peli como ésta.
Un abrazo muy fuerte.
No recuerdo haberla visto, por lo que me la apunto para comprobarlo.
Cierto que en aquella década el cine español difería mucho del entorno occidental, principalmente los U.S.A., pero déjame disentir respecto a la sensación que asoma levemente considerando que hoy pueda ser mucho mejor.
Creo, por desgracia, que hemos avanzado muy poquito en cuanto a calidad. Porque entre los bodrios de una larga época, se encuentran gemas no igualadas en la época presente, cuando los cineastas gozan de una libertad sin límite y, además, subvenciones millonarias sin censura alguna (a priori).
Algún día algún estudioso con tiempo y ganas pondrá las cosas en su lugar; tengo para mí que la censura agudizó algunas mentes preclaras, ya que ahora, sin ese obstáculo, los guiones dan verdadera pena, salvo rarísimas excepciones.
Agradezco tu comentario por el aviso de esa obra y estoy de acuerdo en que no tan sólo esta, sino muchas más, deberían ser "reparadas" y mostradas para que todos pudiéramos comparar con tranquilidad y apreciar en lo que vale una buena película, de ayer o de hoy, tanto da.
Un abrazo.
Muchas gracias, compa Josep, por tu valiosísima aportación, que, como siempre, también aporta su punto crítico (enriquecedor, por supuesto). Ya sabes que yo soy ferviente defensor de nuestro cine, y, en ese punto, tenemos ciertas discrepancias básicas que no vamos a "limar" (ni falta que hace, claro...) al hilo de esta reseña. Pero hay un aspecto en concreto, ése en el que aludes a la "agudización del ingenio vía censura", sobre el que discrepo más en particular aún: creo que se trata de uno de esos topicazos fundado en ejemplos puntuales (que sí que lo hacen cierto, no lo niego), que no pueden constituir norma general. La censura lo que hace es coartar la libertad de expresión, y eso se lo hace a todos los autores. ¿Que a alguno le agudiza el ingenio? Pues sí, supongo que al que ya lo tenía, igual algo le estimula...
Un fuerte abrazo.
Repaso, porque quedé con la sensación de no haber sabido expresarme bien:
Naturalmente, no estoy a favor de censura alguna: simplemente me enerva el que algunos malos cineastas se explayen diciendo que no podían hacer otra cosa a causa de la censura, y me parece una pérdida de tiempo que los que hoy pueden trabajar libremente, disponiendo de una teórica libertad de expresión, nos apabullen con historias llanas, simples, sin motivar la inteligencia que hay que suponer siempre en el espectador receptivo.
De hecho, la única ventaja de la censura fue, durante una larga época, la enorme carga de ironía que buscaba siempre la complicidad del espectador, durante muchos años siempre atento a los dobles sentidos y las sutilezas, tan ausentes en la cinematografía actual y, en este caso, no tan solo patria: también el cine de U.S.A. ofrece paradigmáticos casos de superior fineza en los diálogos en las películas de la misma época.
Curioso, y ya cierro, comparar la filmografía del período 50-60 tanto en España como en los U.S.A. con la época 80-90, en los mismos ámbitos nacionales.
p.d.: lo del cine español, es una tarea que tengo idea de acometer en un futuro: estoy recolectando unas cuantas "desconocidas"... pero no se lo digas a nadie... ;-)
Un abrazo.
Gracias, compa Josep, por las precisiones, todo un detalle; si ya el comentario inicial era bastante interesante, esto lo enriquece aún más, si cabe. Y, entre tú y yo, y sin que nadie se entere, menudo alegrón me vas a dar cuando empieces a "despellejar" cine español en tu casa. A la espera quedo...
Un fuerte abrazo y buen fin de semana.
clasico admirable!, es imposible no pensar que antes todo era mejor cualdo se contempla una de estas joyas del cine!
Saludos!
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