viernes, 12 de diciembre de 2008

¿Hasta cuándo juguetos y juguetas...? (A salto de mata XL)

ARMAS (PUBLICITARIAS) DE DESTRUCCIÓN MASIVA (DE LA IGUALDAD).-

Si hay un terreno de avance social en el que, aunque todavía queda mucho por hacer, creo que se han producido mejoras sustanciales en estos últimos años, es en el de la igualdad de género. Y no me refiero a aspectos cosméticos, o formales (como el del malhadado “-os” y “-as” con el que parecemos empeñarnos en hacer de la comunicación verbal un ejercicio diabólicamente engorroso), sino a aspectos sustanciales, en los que, de la mano de una política firme y decidida de impulso a cargo de buena parte de los poderes públicos, se han alcanzado posiciones y situaciones que hace algún tiempo hubieran resultado impensables: acceso a puestos de responsabilidad política, incorporación al mercado laboral, incremento de la cualificación educativa y académica; en cualquiera de estos capítulos, aun cuando se dista de haber alcanzado un status que pueda calificarse de plenamente satisfactorio, causa vértigo comparar cómo están las cosas a día de hoy respecto a cómo estaban hace sólo diez ó quince años (periodo que, en perspectiva histórica y como rezaba el viejo tango, no es nada, o casi nada...).

Profundizar y avanzar en esa dirección, que es la correcta, y por la que aún queda mucho camino que recorrer, requiere una acción decidida en muchos ámbitos; pero si hay uno especialmente importante, por lo sensible y efectivo que resulta, es el ámbito educativo. No me cabe duda alguna de que ahí, en ese terreno, se está trabajando duro, y se están consiguiendo avances significativos, poniendo picas en territorios desde los que lo conquistado, por suerte, difícilmente podrá tener marcha atrás. Pero todo ese trabajo, callado, diario, se ve torpedeado de manera inmisericorde por el demoledor efecto de la publicidad televisiva destinada al público infantil: un auténtico “territorio comanche”, ante el que cualquier observador mínimamente sensibilizado puede sentirse “teletransportado” (nunca mejor dicho...) a un mundo extinto, ubicado temporalmente veinticinco ó treinta años atrás. ¿Estamos condenados a asistir, impasibles, a un festival de juguetería sexista, en el que cualquier atisbo de ruptura de las barreras entre géneros queda laminado de manera arrolladora?

Así es, o así lo parece, sin que parezca haber muchas armas para oponerse a ello (las compañías jugueteras se dedican a vender juguetes, no a hacer pedagogía social) y sin que quepa apreciar grandes (ni pequeñas) diferencias entre medios en función de su titularidad (privada o pública). Y de esa manera, la madeja que pacientemente se teje en colegios e institutos a lo largo de la semana, queda totalmente deshilachada y hecha añicos en cualquiera de esas “sesiones de electroshock” publicitario a que las cadenas televisivas someten a ésos que, en un futuro, han de hacer efectivas esas pautas de igualdad contra cuyo más elemental respeto atenta la práctica totalidad de anuncios que son emitidos por las mismas. No sé si las administraciones públicas competentes tienen algún margen de maniobra para desfacer tal entuerto, pero, si así fuera, urge la adopción de medidas. En beneficio de todos. Y de todas.

21 comentarios:

Josep dijo...

Esto de la igualdad, amigo Manuel, no se puede despachar así como así; necesitaríamos varias entradas y mucho espacio para aquilatarlo mínimamente.

Entiendo que te hayas fijado en esta época en el detalle de los juguetes, tú que eres padre.

Yo, que simplemente soy un pasea-perros que va por la calle como un buho, es decir, sin decir nada pero fijándome en todo lo que puedo, suelo coincidir en mis paseos matutinos con la entrada a los colegios de mi pueblo; escuchar con atención las cuitas de los adolescentes (ellas y ellos) que me preceden en mi camino me deja perplejo y asombrado, porque alcanzo a entender que la demagogia barata de ciertas medidas gubernamentales, que choca con mentes preparadas sin distinción de sexo, no cala tan hondo en esos educandos como lo que ven en los programas de televisión (supongo, porque no parecen atender mayor información), ya que tanto la forma de vestir como lo que dicen denota una forma de entender la relación entre ambos sexos que, salvo por el ejercicio libre y despreocupado de la relación física, parece calcado al machismo imperante hace décadas, lo cual me deja asombradísimo.

Muchas niñas, porque son niñas de apenas quince años, lloran por los celos y llaman putas a las que se les follan los novios (y perdona las expresiones, pero son reales como la vida misma), mientras que ellos, en otro grupo, sacan pecho y gallean asegurando que estaban hasta los cojones y que "le voy a dar cuatro hostias a la pesada esa".

Desde mi edad y experiencia, me asombra y aterroriza a un tiempo y acabo por no entender nada.

Son algunas excepciones, supongo; porque también conozco a adolescentes que jamás se pronunciarían de ese modo ni se les ocurriría pensar así; pero estos últimos suelen ser jóvenes estudiosos, aplicados, alegres y locos como corresponde. Pero son los menos. Son los que sacan por sí mismos, con su esfuerzo, de notable para arriba. Son los que luego siguen en la universidad.

Los otros, y ya llevo cinco años viéndolo a diario, no acaban sus estudios o los acaban mal, y ahora veo a algunos desocupados o simplemente en trabajos esporádicos y mal pagados, sin futuro en una larga vida que les espera. Y siguen actuando con una clara diferenciación sexual que sigue pareciendo machista a leguas de distancia.

Ciertamente, no lo entiendo. Parece una transmisión de roles que se perpetúa y se acentúa puertas adentro cuando de esa juventud se forma una pareja: él no da golpe en casa y encima presume de ello en mitad de la calle. Cada vez serán menos, pero el reducto sigue, contra viento y marea.

Ardua cuestión, sin duda, la que sugieres, aún ciñéndote únicamente a los juguetes.

Me callo ya, que me he pasado tres pueblos.

Un abrazo y perdón por el tostón.

Corpi dijo...

Con una entrada como la tuya y un comentario como el de Josep, poco más se puede decir.
Yo creo que los juguetes no marcan tanto la diferenciación sexual futura, sino la edecuación que se reciba en casa. Si la niña debe ayudar a la mamá a poner la mesa y el niño al papá a arreglar la lámpara, mal vamos.
Un saludo

alquiler casa country dijo...

Vive la Diferance!!! JAJA Tal vez sea en unas décadas.

anro dijo...

Me he leido de cabo a rabo el comentario tuyo y la contestación del amigo Josep....Tiendo a creer que el "os"-"as" parece apuntar a una igualdad y a unos derechos paritarios que no se daban hace tan solo tres décadas. También es cierto (y conozco ejemplos como los que narra Josep) en los cuales se dan eses fenómenos dominador-dominada,macho-machísimo hembra-hembrísima. Quiero creer que estas situaciones suelen darse en minorías.
Desgraciadamente también soy pesimista y no estoy de acuerdo para nada con la timidez con la que se abordan los problemas educativos de nuestros niños y nuestras niñas. La publicidad, como bien dices, Manolo, es desquiciada y alarmantemente clasista. Es un negocio que nadie quiere perder y cuyas víctimas son nuestros hijos.
Como soy padre veterano puedo deciros que mis hijos (mujer y varón) crecieron con legos y barbies, pero captaron desde muy pequeños que sus padres montaban tanto uno como otro y que la única autoridad de la casa era el consenso y la división de tareas.Supongo que ésto no es difícil, pero es más cómodo dejarse llevar y despreocuparse de todo.
En fin Manolo, un abrazote y pásate un buen fin de semana.

Apesardemi dijo...

Es una cuestión que tardará mucho tiempo en equilibrarse (doy por hecho que llegará ese día) pero en la que hemos avanzado muchísimo. En muchos aspectos se ha hecho una revolución.

La casa, la familia sigue siendo fundamental. Mis hijos son chica y chico, han crecido con juguetes muy diferentes pero muchas veces se los han intercambiado. Ha crecido viendo cada día que en su casa no había roles sexistas, que su padre planchaba la ropa o que su madre arreglaba un enchufe.

Los principales influidores somos nosotros, los padres, si la cosa falla ahí poco puede hacer la administración. Pero todos son necesarios.

Es un tema complejo.

Un abrazo, compa Manuel. Buen tema.

David C. dijo...

Más ahora por las fiestas de navidad, se necesita educar más a la población.

Videos Infantiles dijo...

Para algo tiene que existir las diferencias. o no¿?

Manuel Márquez dijo...

Compa Josep, no te has pasado tres pueblos, sino que has aportado otra perspectiva, que, además, es la mar de interesante (porque, además, no es la que sale en el "discurso oficial", claro está...). Yo también veo esa persistencia de roles en un segmento de la juventud que me gustaría que fuera más reducido, pero que me consta que, sin ser mayoritario, es más amplio de lo que sería, quizá, deseable. Muchas gracias por tu aportación, y, sí, supongo que será este tema sobre el que, más allá de juguetes, habrá ocasión de entrar más veces.

Compa Corpi, también te tengo que agradecer visita y comentario, no por breve, de menos interés: yo sí creo que marcan, y mucho, aunque el reparto de tareas domésticas también influya. Está claro que la influencia será mayor cuanta mayor sea la "exposición" del peque a la publicidad, pero es que, en estas fechas, me temo que, salvo que confisques la tele, y la sepultes bajo siete candados, siempre hay alguna "sesión continua"; no te escapas ni con alas...

Compa Anro, muchas gracias también a tí por tu muy interesante aportación. Sobre el os-as, parto de la base de que el 99 % de la gente que lo utiliza lo hace con la convicción de que, así, está sirviendo bien a la causa de la igualdad, y de que es necesario para visualizar al género que hasta ahora siempre había sido ocultado, y de que obedece a una realidad que el lenguaje debe consignar, como en cualquier otro caso, pero, lo siento, no me termina de convencer. En cuanto a la timidez con que se tratan los temas educativos, tienes razón: a veces se va con excesivos pies de plomo, aunque es comprensible; el "material" con el que se trabaja es tan, tan sensible, que más vale pecar de corto que de largo.

Un abrazo muy fuerte a los tres, y muchísimas gracias: haceis que este blog parezca algo medio serio...

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Apesar, por tu visita y tus palabras, tan juiciosas como siempre (por cierto, no sabía que tuvieras dos "peques"; bueno, lo de peques es una forma de hablar, supongo que serán ya más mayorcitos que el mío...). Y sí que tienes razón, influye mucho más el "trabajo" de los padres que el de cualquier otro estamento, pero todo juega, todo juega...

Compa David C., bienvenido, una vez más, y gracias por comentar, aun cuando sea con brevedad. Yo creo que la educación es necesaria siempre, no sólo en navidad, pero bien es cierto que, en estas fechas, hacemos tantas "excepciones", que quizá no estuviera mal algún cursito de "rehabilitación" cuando pasan las fechas de marras.

Videosinfantiles, bienvenido a esta casa, y gracias por la visita. Las diferencias ni las niego ni las critico, sólo me parece que no deben servir para establecer tratamientos discriminatorios, y con el tratamiento publicitario que se da con más frecuancia, se fomento eso, y creo que no es bueno.

Un abrazo, y buena semana.

mreina dijo...

Mi opinión es que todo esto de la desigualdad es un proceso largo porque hay que empezar en casa, por los padres, hoy por hoy muchos padres viven con sus hijos no los educan, delegan en otros, abuelos, maestros, televisión. Por eso el paso que se dá es tan pequeño.
Un saludo.

Superwoman dijo...

Voy a poner la nota de abogada del diablo a este mensaje. Creo que a pesar de los pesares, hay algo de biológico en las inclinaciones de los niños por uno u otro tipo de juguete, Manuel.
En la Supercasa, los Supernenes tienen un ejemplo parecido al que han expuesto los compañeros anteriores: a los dos Superpadres nos gusta tanto montar un mueble como taladrar una estantería (aunque por afición personal reconozco que es más fácil encontrarme a mí en la cocina, por ejemplo). Hemos procurado meter en casa juguetes lo más "unisex" posible. De hecho, todo lo que hay en el cuarto de los niños es de los dos... pero a pesar de ello, Supergirl sigue prefiriendo una de cada dos veces jugar con las muñecas y Superboy con coches, trenes (aunque también quiere ser princesa, todo hay que decirlo).

En mi casa no hay afición ninguna al balompie (bueno, yo soy del Atleti, pero eso es algo más sentimental que otra cosa). El niño ha pedido por Reyes un balón. Y yo todavía me estoy preguntando de dónde les viene la orientación en este tema...

Sigo pensando que somos biológicamente opuestos y complementarios, pero eso no significa que no pueda haber una relación sana, de respeto y de igual a igual entre hombre y mujer.

Un supersaludo

Superwoman dijo...

Vale, la primera frase de la exposición era: " A los dos Superpadres nos gusta tanto aliñar una ensalada o un cocido, como montar un mueble o taladrar una estantería". Imagino que ahora tiene más sentido lo que digo.
Un supersaludo

Manuel Márquez dijo...

Compa Mreina, bienvenida a esta cibercasa, y muchas gracias por tu comentario. Lo cierto es que es muy razonable eso que apuntas, y un fenómeno más extendido de lo que debiera. Pero vivimos, eso también, en un mundo complejo.

Compa Superwoman, más que de abogado del diablo, haces una constatación de una evidencia que se da con muchísima habitualidad. Como tú bien sabes, yo no tengo ocasión de contrastar, en mi casa mi peque no tiene "compa" con quien compartir juguetes, y él se decanta por cosas bastante neutras (aunque con cierta tendencia a lo masculino). Pero lo de los Super es algo que he podido constatar en más de una casa; recuerdo que había un anuncio genial de no sé qué marca comercial que jugaba con ese tópico (aquel de un chiquillo que le quitaba las muñecas a su hermana, con el beneplácito de sus "jipiosos" padres, que, posteriormente, se horrorizaban viendo para qué quería las muñecas el "joío"...).

Un fuerte abrazo a las dos, y muchas gracias por dejaros caer por aquí.

Ibcmassocial dijo...

Muy buen artículo, bien muy bien para las fechas que nos acercamos

BUDOKAN dijo...

Aprovecho que paso por aquí para dejarte Saludos!

Noemí Pastor dijo...

Este asunto de la igualdad no se puede dejar en manos ajenas: nos atañe a todas y a todos, no sólo a padres o educadores. Y si dejamos de empujar, no nos quedamos donde estamos, sino que retrocedemos. Saludos cariñosos.

Manuel Márquez dijo...

Compa Budokan, saludos para tí igualmente, compa; ya veo que te extiendes poco, pero te agradezco igualmente la visita.

Compa Noemí, gracias también a tí por visitar y comentar. Interesante ese apunte que haces sobre parada y retroceso: así funciona en cualquier ámbito de la vida en que el avance cuenta con bastantes resistencias, y éste es uno de ellos, me temo...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Tha dijo...

interesantísimo. Poco más que decir, porque mi visión de madre ya la habéis expresado. Lo mejor es apagar la tele y coger los cuentos jajaja (quién va a hablar!!!). Pero, como han dicho por ahí, ya desde pequeños ellos mismos se interesan por muñecas o/y coches. Educación, educación, educación...

Manuel Márquez dijo...

Compa Tha, cuánto tiempo. Una alegría, como siempre, verte por aquí. Lo de los cuentos es la opción deseable, pero ya sabemos todos los que bregamos con la práctica diaria que no es la más fácil, ni, muchas veces, la más viable. Y está claro que no hay otro camino, aun con todos los complementos pertinentes, que no sea el de la educación, por supuesto.

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Seguros medicos dijo...

El tema cultural y de la personalidad es siempre un tema polémico que despierta sus más y sus menos, porque no siemprese trata de variables fijas, es decir, no siempre, depende de cómo sea el niño, si recibe esta u otra educación. Es todo mucho más sutil y por tanto más delicado.

No siempre es asie insito siempre depende de muchos factores distintos.

Seguros médicos
https://www.elseguromedico.es

paulina dijo...

juguetes o no lo cierto es que las nuevas tecnologías han cambiado. ahora los niños cada vez más juegan con el ordenador o con la consola. esto es ley de vida, no es nada más que un paso en la hisroia de nuestra evolución tecnológica

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.