miércoles, 31 de diciembre de 2008

El clarinete de Woody Allen (Varietés artísticas y culturales XIV)


En estos últimos días, la prensa generalista de nuestro país se hace eco con profusión de la gira que está realizando por varias ciudades españolas, el “clarinetista” estadounidense Woody Allen, acompañado de su banda, la New Orleans Jazz Band. Un éxito rotundo y sin paliativo alguno, si nos atenemos a los llenos de “no hay billetes” con que el ilustre “instrumentista” está despachando sus actuaciones, tanto las ya realizadas como las próximamente previstas. ¿Comprensible? Eso ya es harina de otro costal.

Soy un rendido admirador del director de cine (sin comillas) Woody Allen; admiración que no se ha atemperado por el hecho, evidente y más que resaltado por la práctica totalidad de la crítica cinematográfica mundial —en una apreciación que comparto plenamente—, de que sus últimos productos están, en una apreciación global, bastante lejos de los niveles de calidad exhibidos en su filmografía precedente (algo, por otro lado, bastante lógico, si tenemos en cuenta que este judío neoyorquino es uno de los autores más prolíficos del mundo del cine actual, y no es fácil mantener el listón en un punto de excelencia cuando se manufactura tal cantidad de películas). No obstante, pienso que estos films aún siguen mostrando un talento narrativo y una vis cómica que está bastante por encima de la media y, además, tampoco cabe desdeñar la nada baladí circunstancia de que Allen sigue siendo el mejor director de películas de Woody Allen del mundo (y no se trata ni de un chiste fácil ni de un juego de palabras: si se hiciera un listado de los directores que, en estos últimos treinta años, han intentado, con desigual fortuna, hacer películas de Woody Allen, la relación ocuparía un buen puñado de megabytes de la IMDB...).

Lo que no puedo, de ninguna de las maneras, es trasladar esa admiración, y su consiguiente interés, de manera automática, a su actividad como músico; y no termino de entender —especialmente, si se tiene en cuenta que, a juicio de los entendidos en la materia, el señor Allen no es ningún virtuoso del clarinete, sino más bien un poco más que discreto intérprete del mismo— el que haya tanta gente que así la extienda, o traslade, si no es bajo la consideración de una notabilísima carga de esnobismo intelectual: tanta, como para estar dispuesto a pagar el precio de una entrada (a precios, además, astronómicos, todo hay que decirlo; da toda la impresión de que el señor Allen y su banda manejan un caché que poco que tiene que ver con sus calidades musicales, tema que, por cierto, daría para muy muchas y otras disquisiciones...) por asistir a un espectáculo que, obvio resulta, ofrece bastante más interés por su componente anecdótico que por su relevancia artística.

Supongo que seguiré yendo a ver los próximos estrenos cinematográficos de este miope septuagenario (y ojalá que sean muchos, tantos como los del bueno de Manoel de Oliveira...) con todo mi interés y entusiasmo, aun siendo consciente de que las posibilidades de decepción han crecido peligrosamente con el transcurrir de su carrera. Pero, en materia musical, prefiero a los profesionales del ramo: sus nombres son de menos relumbrón, pero, a buen seguro, ofrecen espectáculos bastante más consistentes. Eso sí, no se llaman Woody Allen...

21 comentarios:

anro dijo...

En más de un punto estoy de acuerdo contigo, Manolo, Woody Allen (director) sigue siendo para mí uno de los autores modernos más felices que haya parido el cine mundial; pero, pero....poquito a poquito he ido sufriendo decepciones, decepciones que se han convertido en un gran tropezón en su última peli. Salí del cine con ganas de llorar. No me creía que había visto una peli del autor neoyorkino, sino una burda copia del mismo. En fin, ésto no quita lo que digo al principio. Solo con media docena de films Woody Allen puede coronar el olimpo cinematográfico con todo merecimiento.
En cuanto al clarinetista, bueno, eso es otra historia. Creo que los snobs jazzistas lo han colocado donde no merece. Así de claro. Yo soy un enamorado del jazz y me parece honestamente que el hombre simplemente toca el instrumento, lo mismo que yo puedo tocar la guitarra y estar lejísimos de un virtuoso de la misma. Cada cosa en su sitio.
En fin, ya me despaché. Tómese usted las uvas, amigo Manolo, con toda su familia. Yo siempre digo que en vez de las uvas, que no me gustan, me tomo doce chupitos de ron, que sí me gusta. Después a cantar flamenco o folías si se tercia.
Feliz Año y un fuerte abrazote.

alicia dijo...

Bueno, creo que hay que distinguir bastantes cosas, Manuel. Por un lado estoy de acuerdo en que con el ritmo de rodaje de Woody es imposible mantener un nivel de calidad sumamente alto, pero aún así sigue estando por encima de la media. Por otro lado está su afición al jazz: en sus películas ya ha demostrado que tiene un gusto musical exquisito, y además lleva muchísimos años tocando, con una disciplina férrea y por lo tanto creo que -como mínimo- ha de tener buena técnica. Otra cosa es que la gente no iría a escuchar el grupo si no estuviera Woody, pero las cosas son así. Buen año, Manuel

Manuel Márquez dijo...

Compa Anro, muchas gracias por una visita siempre tan complicada en fechas como éstas (en las que uno suele estar, dentro de lo que cabe, a otros menesteres); ya veo que, sustancialmente, coincidimos en apreciaciones sobre el tema. En cuanto a lo de los chupitos de ron, espero que te hayan sentado fantásticamente, como corresponde, y también te envío, cómo no, un abrazo muy fuerte, para tí y los tuyos, y mis mejores deseos para el año entrante.

Compa Alicia, te digo lo mismo que a Anro en lo atinente a lo meritorio de la visita; no es frecuente en estas fechas, en las que todos solemos estar liados con mil y un compromisos. Yo no he oído tocar el clarinete a Woody Allen, y, es más, incluso en el supuesto de que lo oyera, tampoco dispongo de conocimientos musicales como para extenderme en apreciaciones muy técnicas; me remito al juicio de los entendidos, y ése, parece ser, es el de que no se trata de nada digno de destacar. Creo que tú das perfectamente en la tecla con tu útltima frase: si, en vez de Woody Allen, el clarinetista de la NOJB se llamara Sam Smith, no iría a verlos actuar ni el Tato... Muy feliz año nuevo, un fuerte abrazo y nos seguimos leyendo...

Corpi dijo...

Esto de tocar el clarinete y hacer giras no es más que, aprovechando el nombre, hacer caja, ni más ni menos.
Feliz año, compa Manuel.

Manuel Márquez dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, compa Corpi, también en ese "respective", como diría aquel... Muchísimas felicidades también para tí, mis mejores deseos para este año recién nacidito, mi gratitud por tu perserverancia en la visita y el comentario y un abrazo muy fuerte.

Josep dijo...

Centrémonos, centrémonos: esta de hoy no va de cine, caramba: va de música.

El Sr. Allen no es un músico profesional, entendido éste como el que se gana el pan con su talento musical.

No lo he escuchado en directo, pero sí en grabaciones de algún concierto, y no pasa de mediocre, hablando en serio de música de jazz clásico, incluso con el sonido "dixie" que a él tanto le gusta.

Discrepo de Corpi cuando apunta a que es una forma de "hacer caja".

Yo diría que Allen, en su interior, preferiría ser un clarinetista como Buddy de Franco a un director de cine como Woody Allen, pero, amigo, es lo que hay.

Allen disfruta como un loco tocando para un público, pero del mismo modo que Antonio puede disfrutar tocando la guitarra, tampoco pagaría por escucharle, dicho sea con todo el cariño.

Puede ser que estas giras las organicen como un festorro y una forma de ayudar económicamente al grupo (profesional, aunque de calidad semejante a la catalana Locomotora Negra) que cada semana le acoge en su local neoyorquino favorito, permitiéndole disfrutar de su afición.

Cuestión más interesante es la que apuntas, Manuel, siempre tan avieso, respecto al supuesto snobismo de quienes pagan entradas a precio astronómico por decir: yo estuve allí.

A buen seguro, ni son amantes del jazz ni otra cosa que pijoteros que no entienden de nada ni tienen otra meta que la de presumir que estuvieron "allí": son la raza de los que viajan a Egipto, por ejemplo, y no salen del barquichuelo del "crucero por el Nilo" y creen que han visto el país; y encima, cuando regresan, fardan de las malas fotografías que han tomado.

Mucho fantasma es lo que hay.

Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Compa Josep, como siempre, un comentario bien juicio y bien nutritivo. Por partes. Tema económico; desconozco a qué dedica el señor Allen los (supongo que) muy pingües ingresos que le debe reportar su actividad musical, pero, si tenemos en cuenta su legendario y descomunal amor por la pasta, cabe abrigar la fundada sospecha de que no lo dona a una ONG, ni nada similar; pero eso, para mí, es una completa incógnita. Tema vocación-calidad; ¿que Allen hubiera preferido ser músico de jazz a director de cine? No lo sé, pero a mí también me hubiera gustado más ser pivot de Los Ángeles Lakers que bloguero patatero, pero con poco menos de ciento setenta centímetros, pues como que iba a ser que no, de cualquiera de las maneras. Uno da de sí lo que da y en lo que lo da, y no se puede pretender ser un genio en todo; Leonardos, los justos... Sobre el esnobismo, nada más que añadir, creo que lo concretas excelentemente.

Gracias, una vez más, por tu magnífica aportación, y un abrazo muy fuerte.

Superwoman dijo...

Mi problema es que no conozco lo suficiente a Woody Allen como para hacer una crítica de su filmografía completa, pero sí me parece que siempre ha sido desigual, por encima de la media... vamos, de notable a matrícula de honor, pero claro, cuando uno ha visto las de matrícula, pues se queda pensando si el chico no pudo dar más de sí en las de notable...

En cuanto a lo del clarinete... pues coincido con lo dicho, si el clarinetista fuera Sam Smith, ni Dios iría a los conciertos... Tengo unos amigos que fueron a escucharle en Alemania, cuando quede con ellos para felicitarles el año, te cuento qué tal fue...
Un supersaludo

marcbranches dijo...

Es evidente que la gente va a ver al personaje antes que al músico. Yo no entiendo de música, y menos de jazz; por las críticas que he leído de anteriores conciertos, el grupo (que se dedica a una variante llamada "Jazz de Nueva Orlenas", de orígenes muy antiguos) toca decentemente, y él no pasa de ser discreto. Bien. El problema, entocnes, lo tienen los que van a verle sin tener ni idea de que lo que van a escuchar, sólo por darse el gustazo de contarlo luego. Sí, es snobismo, pero también es una manera de, quizás, aficionar a más gente al jazz. Yo no lo veo mal. A fin de cuentas, Allen es muy consciente de por qué va la gente a sus conciertos (lo dice claramente en el documental "Wild man blues"), no engaña a nadie. A mí me gustaría vivir la experiencia de verle, aunque no tenga ni idea de jazz. Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Compa Superwoman, gracias, una vez más, por tu visita y tu comentario. La filmografía de Woody Allen, dado su ya más que respetable volumen, y aunuque haya tenido difusión muy amplia, no es fácil de "controlar" en su totalidad -de hecho, a mí me faltan más de una y más de dos pelis por ver, aunque, eso sí, he visto la inmensa mayoría-. En cuanto a las opiniones de tus amigos espectadores, pues ya nos contarás.

Compa Marc, me alegro de verte también a tí por estos ciberpagos, y de que introduzcas cierta nota discrepante con la opinión generalizada. No he visto Wild man blues, con lo cual desconozco en qué se basa el amigo Woody Allen para justificar sus andanzas jazzísticas. A mí no me parece mal que se dedique a tocar el clariente; lo que no me convence tanto es que se dedique a hacerlo "profesionalmente". ¿Aficionar con ello a gente al jazz? Permíteme albergar dudas más que serias al respecto...

Un fuerte abrazo y felices magos para todos.

marcbranches dijo...

Pues como dices que te gusta que venga a discrepar, profundizo en la discrepancia. No entiendo que moleste que se dedique "profesionalmente" a esto. Insisto en que, por lo que leo, él es un músico discreto, y su banda es decente, sin ser nada del otro mundo. Quiere decir que no son el Bustamante, o la Britney Spears, de la música jazz: esos sí que son purria, y no sólo llenan mucho más los sitios a los que van, sino que venden muchos más discos, y también se podría decir que, en muchos casos, por cuestiones ajenas a la música (de hecho, se podría decir que ambos son "ajenos a la música"). Allen & Company son gente que se dedican a tocar música, y a los que va a ver mucha gente porque entre ellos está un director de cine muy famoso. En todo caso, el objeto de la crítica será ese público profano que va a verlos. Y, ¿por qué no alguno de esos profanos puede, gracias a ir a uno de esos conciertos, interesarse en adquirir, no sé, un disco de Charlie Parker? No es tan descabellado... Saludos.

Vromo dijo...

Hola estuve entretenido leyendo un buen rato tu bitacora... que buen blog tienes Felicidades!!nos vemos en la proxima

Saludos cordiales

VROMO

Empresas por internet dijo...

Cierto es que que Woody es un artista impresionate y como tal siempre tendrá su parte incomprendida. Su gusto por la fotografía en sus películas, el oido para poner el tono perfecto en el momento perfecto...el único problema es que el humor no es siempre internacional, pero no deja de ser un director y actor apasionante.

39escalones dijo...

Bueno, es evidente que, como algunos actores que se pasan a la canción o algunos cantantes que se pasan a la actuación, trasladan parte de su fama y reconocimiento de un ámbito a otro. Como músico, la verdad, deja bastante que desear, y él no lo niega en absoluto. Supongo que habrás visto Wild man blues, el documental sobre su gira. Contiene, eso sí, momentos memorables, como cuando en un hotel de Madrid dice, refiriéndose al servicio de habitaciones, algo como "les dejaré una nota, así sabrán qué es lo que tienen que hacer mal". Y es que los genios lo son 24 horas al día (excepto, quizá, cuando tocan el clarinete).
Saludos.

Tha dijo...

poco más que decir. Que toque el hombre lo que quiera, otra cosa es que pague por verle una cifra descomunal, preferible pagarlo por un músico y no por un director. Pero bueno... allá cada cual con sus aficiones, con su dinero y sus gustos :)

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Marc, una vez más, por el "retorno a las andadas"; se agradece, de veras, porque bien sabes que no es pauta habitual. Y disculpa por la tardanza en la respuesta, pero es que se acumula la tarea.

No creo que la comparación de W.A. con Bustamante o Britney Spears sea muy afortunada, dicho sea con todo el cariño del mundo. Esos dos artistas podrán ser calificados, como tú haces, de purria, o de cualquier otra calificación similar, pero, en última instancia, ésa es su dedicación profesional, respaldada por un público muy amplio al que esas consideraciones despectivas supongo que les pueden saber a cuerno tan quemado como nos podrían saber a tí o a mí el que alguien dijera que algunos cineastas a los que tú y yo estimamos, valoramos y seguimos con aprecio, son unos intelectualoides fatuos y papanatas que se aprovechan de unos cuantos tontainas gafapastas que, por esnobismo cultista, se dejan los cuartos en cines y "fnaces" varios para que ellos puedan vivir como Dios. Que supongo que es otra forma, también, de ver las cosas.

Y sigo pensando, compa, que, más allá de algún caso puntual en la línea que apuntas (no es descartable; al fin y al cabo, ¿cuántos buenos aficionados actuales a la ópera no habrán visto nacer esa querencia oyendo a Plácido Domingo cantar a duo con el Naranjito, allá por 1982...?), no creo que sea algo muy extendido, ni que, por supuesto, justifique el, por otro lado muy respetable, empeño musical del señor Allen. Que no todo el mundo puede cantar fuera de la ducha, compa Marc, que no puede ser...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez dijo...

Compa Vromo, gracias por tu visita y por tus elogiosas palabras, siempre es un estímulo para seguir dándole al "ciberlápiz". Que el año te sea propicio, y, ya sabes, pásate cuántas veces quieras, espero que te siga resultando interesante.

Compa 39escalones, gracias también a tí, por pasarte y comentar. He de decirte que, lamentablemente, no he visto Wild man blues, supongo que es una asignatura pendiente (y quién sabe si, finalmente, hasta no habrá terminado resultando una temeridad haber escrito esta reseña sin haberlo visto). Por otro lado, he de decirte que no creo, salvo excepciones contadísimas, en los genios "todo-terreno" -ya se lo decía a Josep, Leonardos no hay muchos-; soy más bien de los de la línea "zapatero, a tus zapatos". ¿Que cada cual es muy libre? Por supuesto. Pero me da la impresión de que, salvo en contadas ocasiones, no es la llamada vocacional lo que prima en las decisiones de quien decide explorar "territorios ajenos", por llamarlos de alguna manera.

Compa Tha, tu postura me parece bastante coherente, y, desde luego, yo también respeto enormemente la postura de quien decide fundirse su pasta en ver tocar a Woody Allen; pero, desde y con ese mismo respeto, le veo ese puntito criticable (y sálvese quien pueda, que, en un "colectivo informal", como en la viña del señor, de todo hay...).

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Capello dijo...

He llegado por sorpresa a este blog, y la verdad es que me ha sorprendido mucho la coherencia con la que escribes y sobre todo el sentido que le pones a las cosas.

Me presento y te digo que soy un habitual de blogs "culturales" y lo entrecomillo no por la mala fe que siempre se le presupone a las comillas sino porque en los blogs siempre se tiende a la opnión, no me entiendas mal.

Y después de la lectura quería decirte estoy de acuerdo en casi todos los puntos del artículo y no quiero extenderme mucho la verdad en estos menesteres, Woody Allen es uno de los grandes, sobre todo por la originalidad que destila en todas sus acciones si bien no deja de tener cagadas importantes aunque en su mayoría las cosas que hace son bastante buenas,... irse de gira,... no me parece mal, el no lo hace mal y siempre le da un poco de nombre a la gira no?

Nada mas,... Un Saludo

Capello

punk en mallorca dijo...

yo le vi con la New orleans Band, y era el peor de la banda, pero claro, la banda se aprovecha de W.Allen para llenar salas, y este se aprovecha de su nombre para tocar con una gran banda como esa.

crear negocio dijo...

Me gusta mucho Woddy Allen, me parecen geniales sus pelicular, y la forma de ver ls cosas que tiene y como sabe llevarlo al cine, pero su musica no es como susu obras maestras.

crisis economica dijo...

tal vez muchos acudan a esos conciertos o recitales solo por ver la figura de woody allen

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