miércoles, 3 de diciembre de 2008

Corazones rebeldes (Young@heart; Gran Bretaña, 2007) (El cine que viene V)


Parece que un elemento que ayuda decisivamente a que una película consiga su estreno comercial en nuestro país, aunque sea con una difusión limitada, es su presencia en los festivales patrios. De esa forma, nos encontramos esta semana con varios estrenos que se atienen a esta pauta, y, entre ellos, el de una propuesta curiosa y llamativa: “Corazones rebeldes”, un documental británico, firmado por un director ducho en las lides del género, aunque en su vertiente televisiva, y que se centra en la experiencia de un colectivo bastante sorprendente, como es el de un grupo de abueletes -y lo de abueletes no se trata de ninguna metáfora: estamos hablando de gente cuya edad oscila entre los 75 y los 92 años- dedicado al rock potente. ¿Enternecedor, verdad...? Pues sí, tanto como infrecuente, incluso en estos tiempos en que cierta tendencia a la sacralización del “ocio juvenil” de los mayores -con permiso de la crisis económica- ha tomado plena carta de naturaleza en las sociedades occidentales. Pero todo tiene un límite, y no es lo mismo ver a un grupo de abuelos dedicado a la noble y sana práctica del baile de salón, que a versionar en plan cañero temas legendarios de los Ramones, los Clash o los Rolling Stones. Palabras mayores (dicho sea sin segundas intenciones...).



Los riesgos de que una propuesta de este cariz termine degenerando en una conmiserativa y ternurista mirada sobre el fenómeno (si la mano encargada de dosificar la melaza no anda con pulso muy firme) ya son bien, y desgraciadamente, conocidos: habrá que ver, pues, qué tal se ha manejado al respecto el señor Stephen Walker, y si ha sido capaz de conjurar con habilidad y eficacia tales peligros, para ubicar la propuesta en su justo punto medio. No crean, amigos lectores, que resulta tan fácil: es muy tenue la línea que separa lo simpático de lo ñoño, lo sensible de lo sensiblero, y cuando uno se mueve por territorios fronterizos, no es complicado cruzar la línea, incluso sin pretenderlo. En cualquier caso, y más allá de tales consideraciones, la película no deja de tener su atractivo, a priori, y, a buen seguro, despertará el interés de un público relativamente numeroso y de espectro bastante amplio, presto a disfrutar con las evoluciones de tan marchosa “troupe” y, muy especialmente, proyectando sobre ella esa especie de”envidia de futuro”, a caballo entre lo admirativo y lo mezquino, que solemos desplegar sobre los ancianos cuando éstos gozan de buena salud (aquello del “ya firmaba yo estar así con esos años”...). Ya saben: el rock'n'roll, medicina santa...

En la imagen: Fotograma de "Corazones rebeldes" - Copyright © 2007 Walker George Films. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.

2 comentarios:

Tha dijo...

No me llama a mí mucho la atención, pero lo cierto es que hay que ir pensando en mover el esqueleto para cuando seamos abueletes (si llegamos). Cómo era aquello... "el que mueve nosequé mueve el corazón"... vamos que nos movamos :)

Manuel Márquez dijo...

Aquello era lo de que "el que mueve las piernas"; supongo que vale también para cualesquiera otras piezas que muevas, incluidas ésas... Supongo que yo tampoco terminaré yendo a verla, pero estas cosas siempre tienen su público, tenlo por seguro.

Un abrazo.

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