martes, 4 de noviembre de 2008

EL PRECIO DEL PODER (SCARFACE; U.S.A., 1983)


AVISO PREVIO: La sinopsis argumental contiene elementos que revelan aspectos trascendentales de la trama (estoy más que harto de que a esto se le llame, en montones de blogs que están escritos EN ESPAÑOL o CASTELLANO, spoilers; ya está bien, ya...).-


SINOPSIS ARGUMENTAL.-


Puerto de Mariel, Cuba, setiembre de 1980. El gobierno de Fidel Castro promulga una amnistía general que vacía las cárceles del país y origina un aluvión de exiliados que se lanzan ansiosos de alcanzar la costa estadounidense y, con ello, su pasaporte a la prosperidad. Bajo el manto de una dudosa condición de refugiados políticos, se cuelan infinidad de delincuentes comunes, y entre ellos está nuestro hombre, Antonio Montana, un ladrón de poca monta que pretende esgrimir su condición de represaliado del régimen para conseguir ese estatus. Cuando está a punto de ser deportado de vuelta a Cuba, a Montana le surge su gran oportunidad: un capo de la disidencia de Miami le encarga un “trabajito” –eliminar a Luis Rebenga, un “traidor a la causa”, que se encuentra en su mismo campo de reclusión-, a cambio del cual le proporcionará los deseados papeles con los cuales poder establecer su residencia allí. Solventada la tarea, Montana comienza a trabajar, junto a su inseparable amigo Many Ray, en un puesto de hamburguesas de baja estofa, pero no es ése su sueño dorado; sus horizontes van mucho más allá, y, para alcanzarlos, no dudará en ir asumiendo trabajos de mayor calado y, naturalmente, mucho más arriesgados. A través de uno de sus matones, es captado por Frank Fernández, un capo menor de la droga, que le encomienda una operación con un grupo de colombianos, de la cual Montana escapará con vida de puro milagro. A partir de ahí, se gana la confianza de Frank, cuyo tren de vida le resulta deslumbrante, y cuya compañera sentimental, Elvira Hancock, una rubia fría y sensual, se convierte en su objetivo inmediato. Éste termina encomendándole los contactos con Alex Sosa, un capo colombiano, y Montana, mucho más ambicioso que su patrón, empieza a montar operaciones a sus espaldas. La reacción no tarda en llegar, y Fernández intenta eliminar a Toni, que vuelve a escapar de manera increíble de una encerrona mortal. Ése es el punto de no retorno: Toni, ciego de odio vengativo, mata a Frank Fernández y se queda con su negocio y con su gatita, todo en el mismo lote. A partir de ahí, su carrera se dispara y Toni Montana se convierte en el capo más poderoso de Florida; pero, mientras que sus negocios marchan viento en popa, su vida personal se desmorona por momentos: su madre le repudia, dolida e indignada por su forma de ganarse la vida; su hermana, Gina, a la que adora de manera enfermiza (y con un ansia de control obsesivo), se mueve entre la fascinación por sus fastos y riquezas y las dudas sobre su moralidad; su mujer, Elvira, es incapaz de darle un hijo (el gran deseo de Montana) y se sumerge en una turbiedad de oropeles y rayas de cocaína cada día más profunda; y él mismo va perdiendo el control de la situación, consumiendo droga de manera compulsiva y abusando de la confianza de todos cuantos le rodean. En ese deslizarse por una pendiente cada vez más acusada, la quiebra no tarda en llegar: Montana es pillado en una “cacería” fiscal, y su posición se tambalea, ante lo cual no tiene otro remedio que recurrir a la ayuda de su amigo Sosa. Pero éste le va a pedir un precio demasiado elevado: tendrá que ayudar a uno de sus sicarios a eliminar a un alto funcionario de Naciones Unidas que está promoviendo una intensa campaña para acorralar a los grandes mercaderes de la droga en su país. La operación se pone en marcha, pero cuando Montana descubre que en el coche que van a hacer explotar a distancia viajan los hijos pequeños del funcionario, se niega en redondo, y no se le ocurre otra salida que la de matar al sicario de Sosa. Es el principio del fin: Sosa no puede consentir un desaire a su autoridad de tal calibre, y Montana tendrá que afrontar unas represalias que no admiten ningún punto intermedio.


RESEÑA CRÍTICA.-

Si hay un personaje cinematográfico que, con toda propiedad, podría haber hecho suya esa legendaria frase de Groucho Marx que afirmaba que, viniendo de la nada, había conseguido alcanzar las más altas cotas de la miseria, ése es Tony Montana, un marielito que, esgrimiendo como únicos avales “su palabra y sus cojones” (Montana dixit...), llegó a convertirse en el rey de la droga de Florida, para terminar masacrado en una orgía de sangre y fuego. Efectivamente, el mundo fue suyo, pero le duró tan, tan poquito...

Eso, no más, es el armazón y sustento de esta libérrima adaptación del mítico film hawksiano de los años 30 pergeñada por el ínclito Brian de Palma: la historia de la ascensión y caída del no menos ínclito Tony Montana, un cúmulo de codicia y testiculina que hace realidad su sueño (me merezco el mundo y todo lo que contiene...), pero que termina arruinándolo, víctima de sus propias paranoias –y, curiosamente, en última instancia, por culpa de su único momento de debilidad-.

Una historia contada con el estilo, y sus muy particulares señas de identidad, que caracteriza, para bien o para mal (quizá, para ambos dos), el cine de De Palma, tan denostado por sus (muchos) fieros detractores como ensalzado por sus (no menos) fieles seguidores. Aquí están, quintaesenciados, su histrionismo, su tremendismo, su efectismo, y quién sabe cuántos “ismos” más...; pero también está el virtuosismo de sus movimientos de cámara, su audacia formal, su sentido del ritmo –un prodigio de agilidad y eficacia: contemplar el reloj al final de la proyección de la película y comprobar que han transcurrido casi tres horas deja verdaderamente estupefacto-.

Y para sustentar esta peripecia atiborrada de violencia –mostrada sin el más mínimo recato visual: y aquí se podrá hablar de excesos, de impudicia o de truculencia, pero jamás de gratuidad; la trama da para eso y mucho más-, se sirve De Palma, básicamente, de dos piezas de inmensa valía: la una en tareas de guionista, y la otra encarnando al protagonista principal del film.

Poco antes de empezar a volcarse a fondo en trabajos de dirección, Oliver Stone firma un guión soberbio: plagado de todo el barroquismo y desmesura que el argumento y el personaje admiten, y desarrollado con una progresión y sentido del ritmo espectaculares. No hay un momento para el respiro, y, salvo esa inmensa elipsis con la cual, en una secuencia de poco más de dos minutos que sigue plenamente los cánones habituales, Montana pasa de su particular “toma de la Bastilla” a su ubicación en la cúspide del negocio (algo a lo que un hombre con tan escasos escrúpulos como él parece destinado de manera casi natural), el resto de la trama se desgrana con todo lujo de detalles y profusión de situaciones. Acierto pleno, pues, en este rubro, y excelente punto de partida.

El segundo bastión del film (no en importancia, sino meramente en orden de enumeración) tiene también nombre y apellido: Al Pacino. Su composición de ese monstruo de ambición y chulería que es el cubanito Montana, es simplemente magistral. Plagada de tics verbales y gestuales, llena de desparpajo pero, a la vez, medida hasta en sus momentos de histrionismo más desatado (y el personaje, en ese aspecto, da de sí una enormidad), la interpretación que tenemos ocasión de contemplar es impresionante, y no deja un solo cabo suelto. A su lado, todo se empequeñece, y el resto de personajes se limitan a orbitar a su alrededor, rindiendo pleitesía al amo absoluto de la función, dueño de todos los planos y epicentro de todas las secuencias.

Puede que, para sus detractores, éste no sea más que un tremendo delirio, imperdonable pecado de soberbia, de ese aprendiz de Hitch que responde al nombre de Brian de Palma; una mera exhibición atropellada e hiperbólica de hemoglobina y tiros con pedigrí. Para los que no lo consideramos como tal, se trata, lisa y llanamente, de una muestra antológica de talento cinematográfico y un tour de force sobre los entresijos de la violencia y la ambición (si es que ambas caben por separado, que igual no...), con la que disfrutar tan intensa como desprejuiciadamente. Que, al fin y al cabo, todos tenemos nuestras debilidades.

17 comentarios:

prestamos personales dijo...

una de las mejores peliculas que he podido ver, y donde se muestra la realidad de la ambicion desmedida y la sinrazon que se apodera de este tipo de personajes

Corpi dijo...

Foto nueva ¿sabes que eres más o menos como te imaginaba pero con un poco menos de pelo? Aunque tú vas a mucho más de 20 por hora.
Saludos compa.

Josep dijo...

Me meto en mi bloc y me digo: ¿quién es este tipo? :-)

Coñas aparte ( lo de la señal de límite de velocidad a 20 yo lo borraría con el gimp [también para guindous] y quedaría mejor), coincido en la apreciación de la película, un tanto desaforada, pero imprescindible en cualquier colección de cine mafioso.

Y ya que te pones tan chulo de entrada, a ver si de una vez y por todas alguien da con una palabra que sustituya a "spoiler" y, ya puestos, también para "remake"... :-)
Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Compa Corpi, lo del pelo te puedo asegurar que es una cuestión relativamente reciente: hace no tantos años, mi peluquera me quería llevar por las ferias de muestras para exhibirme como ejemplar de reciedumbre y fortaleza capilar (no me veas las pelambreras que gastaba...). Pero así es la vida: la crisis ni empezó ayer, ni lo hizo con la economía, Y no, no creas que iba a mucho más de 20, soy de caminar despacito.

Compa Josep, no me extraña que te hayas asustado al ver la imagen; estoy esperando una llamada de los organizadores de Sitges, y, como soy poco codicioso, seguro que nos ponemos de acuerdo enseguida con el tema de usar mi foto para el cartel de la próxima edición. ¿El Gimp? Me lo descargué hace meses, igual que un hermosísimo manual de cien páginas, pero, si no veo ni pelis, ¿cómo me voy a poner con eso? Aún no cargué siquiera el Ubuntu en la partición aquella de la que hablamos alguna vez... En cuanto a los palabros, reconozco que para "spoiler" la cosa es más complicada (yo, en todo caso, usaría "putadita", pero entiendo que no queda muy fino...), pero para "remake" ya la resolví hace varios años, siempre utilizo la expresión "nueva versión". Si no me fallan las cuentas, son seis caracteres más; no creo que nadie explote ni quiebre por el esfuerzo.

¿De cine? Hablamos otro día...

Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios, buen día y un fuerte abrazo.

P.S. lo de la "fotillo" es un "experimento" del que ya daré cuenta cuando se acabe, cuando se acabe, que ahora no es momento...

Superwoman dijo...

Manolito, que has salido del armario (del armario bloggero, se entiende). Siento que en mi caso el spanglish venga de serie, complicado a veces por severos accesos de denglish o spauch... Me temo que la foto, con señal de trafico y todo me recuerda a que ayer me han pillado con el flash y creo que me va a tocar pagar una considerable multa... espero que no me toquen los puntos...
Un supersaludo

Manuel Márquez dijo...

Compa Superwoman, me ha hecho gracia lo de la salida del armario. Del otro, del no blogueril, quien sabe, quizá cualquier día de estos, aunque uno, con los años, ya se va haciendo menos flexible para según qué cosas... Ah, y lamento de tu foto: pase por lo de la pasta (aunque no sea plato de gusto...), pero los puntos, ay, los puntos...

Buen día y un fuerte abrazo.

Tha dijo...

Buenísima película, y con tu detalle de la trama (que no spoiler jejejeje) me la has hecho recordar porque, si me dices el título, no hubiera dado una.
Antaño llevaba la pelea con lo de "post" y si no había palabra en castellano que definiera mejor los artículos que escribimos en la bitácora jejeje. Pero ahora que estoy aprendiendo algo de inglés ya paso un poco.
Me gusta el nuevo diseño del blog, se lee mejor y está muy bien que nos pongas imagen.
Besosss

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Tha, por lo del diseño; me gusta ir introduciendo cambios de vez en cuando, aunque sin demasiadas "revoluciones", que tampoco es plan. Por cierto, eso de "post" es otro palabro del que huyo como de la peste bubónica: prefiero, en todo caso, reseña, o artículo, o nota, o lo que sea...

Buen día y un fuerte abrazo.

alicia dijo...

Película totalmente desmesurada, tanto por la dirección de De Palma, el guión de Stone o la interpretación de Pacino, pero el conjunto de todos estos excesos funcionó perfectamente, consiguiendo un Tony Montana impagable. Mi escena favorita casi que la de la mutilacién en el piso, que no muestra la pantalla, pero resultando de lo más efectiva

Manuel Márquez dijo...

Vaya, compa Alicia, has ido a nombrar LA secuencia. Yo no te sabría distinguir una tan en concreto (aunque reconozco que ésa, la primera vez que ví la peli, en el cine, en pantalla gigantesca, me puso los pelos como escarpias y la tensión por las nubes...). Son muchas las que me dejan alucinando: ese final apoteósico; o la primera vez que Montana va a Colombia y se reune con Sosa, con ese plano largo del helicóptero en el que va el sicario (F. Murray Abraham, antes de convertirse en Salieri) de su capo, y cómo acaba el tipo. En fin, muchas, demasiadas. Y sí, totalmente de acuerdo contigo: un exceso absoluto. Pero qué exceso...

Un fuerte abrazo.

marcbranches dijo...

Pues a mí, para tocar un poco los güitos, tanto exceso me empalaga un poco. No dudo de la calidad del trabajo de De Palma, la película tiene grandes momentos y Pacino se mueve a sus anchas en personaje tan desaforado. Pero no puedo evitar cierta indigestión, quizás asociada a la estética setentera, no lo sé. prefiero, ya que estamos, "Carlito's way", mirapordondeoyes. Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Pues sobre lo bestia y excesiva que resulta, compa Marc, poco te voy a objetar; pero es que, claro, ahí radica el encanto (para los que se lo pillamos, claro...).

Un fuerte abrazo.

Marchelo dijo...

Buenas Manuel, excelente reseña de una de mis películas preferidas, que comenté hace un tiempo en mi blog: http://marcheloswei.blogspot.com/2008/04/scarface-el-precio-del-poder.html

Tony Montana es todo él un exceso, igual que la película!

Saludos!!

Boloo dijo...

Pues no la he visto pero se acepta la recomendacion

Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Marchelo, por tus elogiosas palabras; me alegro de que compartamos querencia por una peli tan especial (y, sí, excesiva, ¿quién podría cuestionarlo...?) como ésta.

Compa Boloo, bienvenido a esta cibercasa. No puedo más que insistir en la recomendación; sin conocer tus gustos, no me atrevería a afirmar que te vaya a gustar, pero que no sea por no intentarlo.

Gracias a los dos por los comentarios, y un abrazo.

casas rurales en toledo dijo...

05/05/2007 | | Es un ejemplo del narcotrafico y de la dureza de esa vida.muestra la experiencia de mucha gente que se dedica a ese mundo.toni muestra una persona lista destructiva y autodestructiva. el mundo es mio, de world is yours.y sin embargo quiso tocar el cielo sin perder de vista el infierno.nada sirve de nada cuando lo tienes todo.porque no tienes nada.y sigues siendo una marioneta.toni una persona carismatica y querida por mucha gente. el personaje.al pacino,un gran actor y conocedor del mundo..... |

Spain Hotels dijo...

Pues no me parece una pelicula a destacar. Lo cierto es que el mundo del narcotrafico está más que tratado y el fondo es siempre el mismo, reflejar la dureza de los que están dentro de ese modo de vida. Creo que el nivel quedó muy alto con el Padrino.

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