lunes, 6 de octubre de 2008

El cielito (Argentina, 2004) (Grageas de cine LIV)


POR LOS SENDEROS DE DOÑA LUCRECIA.-

Martel, por más señas. Y es que si algo parece haber generado el considerable éxito del film que marcó el debú en la realización de la directora argentina en cuestión —una película con un currículum festivalero ciertamente envidiable—, tal como, por lo demás, suele suceder en estos casos, es una cierta corriente de seguimiento, puesta de manifiesto en el surgimiento de títulos que, contando entre sus credenciales más ostensibles las de la puesta en juego de los elementos que constituyeron señas de identidad básicas de La ciénaga (sobre todo, desde el punto de vista tonal y ambiental: angustia, desasosiego, opresión), han terminado dotando a éste de la condición de referente artístico para una cosecha bastante fructífera. De la misma forma parte, sin ningún género de dudas, ésta que también ostenta la condición de opera prima de su realizadora, María Victoria Menis, El cielito ; un cielito, que, lejos de lo que proclamaba la legendaria canción, de lindo tiene bien poco, la verdad sea dicha, si hacemos abstracción de la profunda historia de amor que late a lo largo de todo su metraje, da sentido a su historia (armándola y articulándola) y se convierte en el máximo eje de interés de un film que, más allá de eso, nos termina dejando un poso de amargura de dimensiones, ésas sí, celestiales.

Porque en El cielito hay poco lugar para la complacencia y la felicidad, sin necesidad de cebarse en una especial sordidez, ni explícita ni sobreentendida: sus personajes habitan un mundo bastante despojado, en el que la sencillez linda con la pobreza (cuando no la abraza con franqueza), y en el que, aunque el amor –y no se trata de un amor en el sentido convencional del drama romántico: aquí estamos hablando de la relación que se entabla entre el protagonista y un bebé, un afecto que se cuaja y se fragua a lo largo de un contacto prolongado en el tiempo- germina de una manera tierna y pura, inspirando una corriente de simpatía difícilmente eludible para el espectador (cuesta no sentir cariño ante la entrega incondicionada de Félix por el pequeño Changuito), siempre late, bajo la superficie, un punto de desesperanza, un atisbo de desazón, que va cambiando de foco de materialización (en un principio, esa pareja rota, sin futuro; después, la soledad en la gran ciudad, inhóspita, difícil; finalmente, el descenso a un abismo de incierto fondo), pero que siempre, siempre está ahí. No por todo ello se convierte “El cielito” en un film de gran calidad, pero sí que se hace merecedor, creo modestamente, de una atención, callada y despaciosa (como la cadencia de sus imágenes). Dicho queda.

6 comentarios:

Superwoman dijo...

Creo que el cine argentino de los últimos años me llama mucho más la atención que el español, pero claro, hace como cuatro años que de cine, salvo Disney, poco...

Manuel Márquez dijo...

En el cine argentino, compa Superwoman, como en el español, como en todos -como en botica-, hay de todo; bueno, malo y regular. Eso sí, en general, estoy contigo en que suele resultar bastante llamativo. Y eso de llevar cuatro años a "dieta Disney" es algo que deberías irte planteando seriamente el abandonar, y con urgencia (y no te lo digo de oídas, ya sabes...).

Un fuerte abrazo.

Corpi dijo...

Esta la tengo desde hace mucho tiempo pero aún no la he visto. Gracias por la información, este fin de semana la veo.
Un saludo

Manuel Márquez dijo...

Espero, compa Corpi, que la disfrutes: no es mala opción, no...

Un fuerte abrazo.

blog economía y empresa dijo...

El cine argentino ha mejorado mucho últimamente.

Un saludo,
Carlos (blog de empresa, economia y finanzas)

Manuel Márquez dijo...

Compa Carlos, gracias por pasarte y comentar. Creo que tienes bastante razón en esa apreciación: en líneas generales, el salto del cine argentino de los últimos años(al menos, en cuanto a difusión internacional) ha sido bastante grande.

Saludos.

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