jueves, 18 de septiembre de 2008

Pasión furgolera VII: petrofurgol


En un mundo complejo, global y cuajado de interrelaciones (ya sé que la expresión correcta es “relaciones”, pero a uno, de vez en cuando, le gusta tirarse algún “farolete palabrero”, y alejarse de su habitual -y deseada- ortodoxia lingüística), es difícil encontrarse con historias o temas “puros”; para entendernos, hechos noticiosos que, desde un punto de vista informativo, pudieran ser estricta y exclusivamente incluibles en una única sección de un periódico. El mundo del furgol no podía ser ajeno a tales vicisitudes, y, de hecho, no lo es; es más, quizá sea uno de esos mundos que más intensa y frecuentemente se ve imbricado con otros planetas y territorios, y, especialmente, con los de corte económico. Y, de un tiempo a esta parte, cada vez más, hasta un punto en que empieza a hacerse difícil no dar primacía a hechos furgolísticos relacionados con aspectos económicos sobre los pura y duramente deportivos.

La última en la frente: el desembarco de los petrojeques de los Emiratos Árabes Unidos, vía fondo bancario interpuesto (como es de rigor y hábito en estos casos), en el Manchester City inglés. Y no invirtiendo una cifra respetable, y marcando, con ella, una línea de intenciones seria y estable, sino inyectando unas cantidades cuyas dimensiones alcanzan auténtico vértigo, y que apuntan, en un horizonte más que próximo, inmediato, a una auténtica subversión del orden furgolístico establecido hasta la fecha, no sólo en las islas situadas por encima del Canal de la Mancha, sino en todo el mundo mundial. De hecho, estoy empezando a plantearme seriamente la posibilidad de que mi peque abandone el colegio para dedicarlo, full time y en las mejores escuelas de Brasil, si fuere preciso, al noble cultivo de sus habilidades (hasta la fecha, no buenas ni malas, sino sencillamente inexistentes) con la pelotita de cuero: en el caso de que, exhibiendo tales habilidades, el City llegara a interesarse por él, su humilde y preclaro progenitor tiene muy claro que no volvería a dar golpe en todos los restantes días de su vida, por mucho que éstos pudieran llegar a prolongarse..

Lo de Robinho, y los cuarenta y dos millones de euros pagados por él, parece ser una mera bagatela, comparada con aquello que está por venir. Ciento cincuenta millones por Cristiano Ronaldo; y cantidades moviéndose en esa órbita por el resto de las (contadísimas) megaestrellas con proyección de futuro que áun andan sueltas por otros clubes; o sea, gente como David Villa, Torres, Cesc Fábregas o Leo Messi (afortunadamente, de Forlán y del Kun nada se ha hablado hasta ahora; y casi me atrevería a recomendar al presi Cerezo que les ponga las pilas para que no se exhiban en sus comparecencias europeas tanto como lo hicieran hace un par de días en Holanda, que no está el horno para bollos...). A priori, mimbres para confeccionar un cesto que garantice la imposibilidad de escapatoria de un solo huevo.

¿Seguro? En fin, amigos lectores, aquellos de ustedes que sean amantes de esto del furgol, ya saben que las cosas no son tan sencillas, y que no siempre funcionan así. Que no siempre con los mejores peloteros se hacen los mejores equipos; y que furgol es furgol, y gol es gol (y, para que no me pase como a Bunbury con la familia del poeta Casariego, yo sí citaré la fuente: el ínclito Vujadin Boskov...); y que igual con ese pastuzo indecente que se van a fundir los jeques de los Emiratos de marras para convertir al Manchester City en una luminaria universal es posible que consigan que ciertas marcas de hamburguesas o refrescos inviertan otra tanta en publicitar el invento, pero no por ello, necesariamente, llegarán siquiera a rascar una sola Premier. Tiempo al tiempo. Y, mientras tanto, veremos y reiremos (para una vez que la moda otoño-invierno pinta en rojiblanco, habrá que disfrutarlo, ¿no...?).

11 comentarios:

Miriam G. dijo...

Y yo que tengo una hijA en este mundo y otra de camino, ¿qué hago Manuel? ¿Me embarco en otro embarazo en busca del varón que nos saqué de la vulgaridad y nos proyecte hacia el infinito y más allá a base de golpear un balón?

(Jamás pensé que fuese capaz de escribir una frase tan larga ja, ja, ja)

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

46 palabras, 221 caracteres: no está nada mal, compa Miriam, nada mal. Aún me estoy recuperando del susto... En cuanto a tu planteamiento de "embarque", creo que no es mala opción (dicen las malas lenguas que aun cuando sólo sea por lo placentero del mero intento...). Con un poco de suerte...

Buen fin de semana y un fuerte abrazo.

Corpi dijo...

Pues yo hubiera estado encantado en que esos jeques hubieran desembarcado en Valencia y haberle inyectado en vena una buena dosis de petrodólares, porque no sabes tú bien lo enpeñado que está el club. Al finalizar esta temporada veremos lo que pasa si no pagan aprisa lo que deben.

Manuel Márquez dijo...

Me temo, compa Corpi, que el del Valencia no sería el único caso entre los grandes clubes españoles (aunque sí, probablemente, el más escandaloso): el día que se acabe, o mengüe, el maná televisivo (y eso llegará, más tarde o más temprano), lo de la crisis financiera estadounidense va a ser una risa en comparación. Tiempo al tiempo. Y se hará lo que ya se hizo allá por los 80: llegará papá Estado y pondrá el mazo de billetes para salvarlos de la quema. En fin...

Gracias por pasar por aquí, un fuerte abrazo y feliz fin de semana.

Josep dijo...

Suscitas una cuestión interesante.
¿Qué límite hay en cuanto a dinero en el fútbol? ¿Porqué? ¿Es ético o reprobable?

Desde luego, desde el punto de vista empresarial es una locura que acaba perjudicando a todos y amenaza con irse al garete. El patrocinio estatal es tan vergonzante como hipócrita: media vida quejándose del fútbol y toros como panacea dictatorial para caer en más de lo mismo pero más caro.

Que se dejen de sandeces subvencionadoras propias de sociedades corruptas y apliquen la ley de mercado pura y dura.

Creo que en U.S.A. los diferentes organismos que rigen los deportes profesionales ya se cuidan de impedir esos desastres estableciendo un total montante por equipo y temporada, con lo que las fichas están de alguna forma controladas.

Y no hay subvención para los que no saben dirigir un club y lo llevan a la ruina.

Y allí la tele paga lo que paga porque los deportistas trabajan lo suyo y no como aquí, que son una pandilla de gandules y golfos y en definitiva dan una muy mala imagen.

Sólo pensar que la UEFA o la FIFA son incapaces de modernizar las reglas de juego para darle meyor vistosidad al espectáculo ya me llevo las manos a la cabeza.

¿Qué caramba es eso de meterse todos en el área pequeña para evitar una goleada?
Eso es un fraude para el espectador.

Vagos, que son unos vagos.
Los metía a todos a picar piedra en una mina, para que aprendan el valor del dinero que tan fácilmente ganan.
Vergüenza debería darles.
Y encima, cuando a los cuarenta pasan dificultades, porque se han pateado en juergas una verdadera fortuna, siempre hay algún periodistillo gilipollas que pretende que sintamos lástima.

En fin, lo dejo, porque ese tema me calienta la sangre y mañana es lunes, y....

Un abrazo.

(si es que ya sé yo que a esta sección no tengo que entrar...)

Manuel Márquez dijo...

Que no, que no, que no, que es mejor que entres, aunque sea, como en este caso, como elefante en cacharrería (o como Bush en Wall Street, puestos a estar a la última...).

Dentro de las numerosas y variadas consideraciones en las que te extiendes, habría muchísima tela que cortar: no es que no esté de acuerdo, básicamente, con ellas, pero sí que habría, a lo mejor, que matizar alguna que otra. Por ejemplo, ésa de la fortuna de los furgolistas: ¿cuántos, de entre los miles y miles de ellos que se dedican a esto profesionalmente, ganan las pastas indecentes de las grandes estrellas? Muy poquitos.

Sobre la de la no intervención U.S.A., bueno, visto lo visto estos últimos días, casi mejor nos olvidamos del tema. Ya se sabe, aquello de predicar pan y dar trigo, y tú haz lo que yo diga, pero no yo lo que haga, y vainas de ese tipo...

Eso sí, y ahí sí que coincidimos, que se manejen esas pastas tan tremendas me parece una absoluta inmoralidad. Bueno, yo es que, en realidad, lo que pienso es que cualquier actividad que ofrece la posibilidad, en su base teórica, de una ganancia ilimitada, es intrínsecamente inmoral. Más o menos...

Un fuerte abrazo (y gracias por lo que me consta que para tí, compa, es una suerte de sacrificio, que ya sé que no te gusta el furgol...).

Ana Pérez Cañamares dijo...

Manuel, sigo aprendiendo y reflexionando con estas entradas furgoleras... Y este año estoy cogiendo unas desaforadas esperanzas ligueras (sí, ya sé, es por novata).
Un abrazo muy fuerte, cuídate

Manuel Márquez dijo...

Qué alegría verte por aquí, compa Ana. Que a alguien de tu talento con las letras, éstas tan pedestres le puedan ser de algún provecho, ya me llena de satisfacción, y a lo grande. En cuanto a lo del disfrute en blanco y rojo, habrá que esperar, pero lo cierto es que la cosa, ahora mismo, pinta fenomenal...

Un abrazo.

marcbranches dijo...

Ya están los del Al.leti arrojando el campanar al vuelo, como cada arranque de año... sois taaaaaaan monos...

respecto al asunto a tratar en el post, mucho me temo que no tengo nada que decir. Sigo el fútbol, pero hace mucho tiempo que decidí mantener la misma distancia que guardan los distinguidos actores de ese elefantiásico teatrillo llamado Fútbol de Élite respecto al mundo terrenal. Que cada vez es más: véase, sin ir más lejos, el bochornoso espectáculo de ayer en Montjuich, cuando algunos jugadores del Barça se van a celebrar el gol de la victoria con los animales que unos minutos antes habían obligado a detener el partido por lanzamiento de bengalas. Su excusa pública: no sabían lo que había pasado. Si ellos no tienen los pies en la tierra, yo no voy a levantar los míos del suelo para acariciarles el lomo. Con su pan, y su petróleo, se lo coman.

Y, a pesar de ello, visca el Barça. Lo que demuestra que soy un imbécil integral. Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Como ya veo, compa Marc, que eres perfectamente consciente de a qué borriqueriles incongruencias nos termina llevando a todos (o casi todos) esto del furgol, pues nada, no tengo que insistir más (y sí, tienes razón: lo de los chicos de tu Barça el sábado, absolutamente impresentable...).

Un fuerte abrazo.

Futbol online dijo...

Lo del fútbol es para matar a todo el mundo si, pero como se mueven los países por un simple partido... es algo mas.. cultura y sobretodo dinero, y ya no solo por lo que es en si, también está el turismo estrechamente ligado.

Visca el Barça

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