martes, 16 de septiembre de 2008

MOGAMBO (U.S.A., 1953)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Victor Marswell vive su particular exilio como cazador y guía de safaris en las sabanas africanas, listo para prestar sus servicios –más o menos confesables- al mejor postor. Hombre de vuelta de todo, y con una profunda misoginia, se habrá de enfrentar, repentinamente, a dos mujeres que aparecen en su plácida existencia de forma inopinada e inesperada, y que son como la noche y el día: Eloise "Honey Bear" Kelly, casi tan de vuelta de todo como Marswell, y, con su toque sardónico, la auténtica horma de su zapato, pese a lo cual se enamorará de él perdidamente; y Linda Nordley, una tierna y cándida muchacha, que acompaña a su marido en la búsqueda de chimpancés para un reportaje fotográfico, y terminará encontrando algo bien distinto: una caída fatal y completa en las redes del guía, a cuyos pies se rendirá totalmente encendida de amor; un amor al que, sorprendentemente, éste corresponde de una forma que ni él mismo podía prever. Entre la espada y la pared, habrá de optar entre dejarse atrapar por los brazos de un sentimiento que creía ya extinguido para siempre –y arruinar el feliz matrimonio de la cándida Linda- o tomar –convenientemente ayudado por la solícita (y nada altruista: ella juega sus cartas...) Eloise-, medidas drásticas antes de que la situación pase a mayores...

RESEÑA CRÍTICA.-

Lejos de sus escenarios habituales –los grandes espacios abiertos del western más clásico o los campos de batalla del cine bélico-, John Ford se marcó esta excursión exótica, nada menos que a las remotas selvas centroafricanas, para manufacturar esta sencilla película, centrada en unos amores tan intensos y tórridos como el clima del territorio en el que transcurre su acción.

Mogambo, de todos modos, huye, a lo largo de todo su metraje, de la condición de drama desbocado, y, pese a cuán bien se presta a ello su premisa argumental –ese triángulo atípico, en el que el vértice es ocupado por el protagonista masculino, objeto de la querencia y el deseo de dos encarnizadas (y completamente antitéticas) competidoras-, no entra en esa dinámica gracias al contrapunto de fina ironía y humor ligero (casi valseado, diríase, si no nos halláramos tan lejos de los ampulosos salones vieneses...) con que se tiñen tanto su trama como la caracterización de sus personajes (sobre todo, los dos que encarnan Clark Gable y Ava Gardner).

Es en esa línea en la que inciden tanto la intencionalidad del director (aunque Mogambo no es, propiamente, una película de autor, sino de estudio –y de sus estrellas-, la mano, sabia mano, de Ford se deja notar, y mucho) como, muy especialmente, las interpretaciones de los dos arriba citados, Gable y Gardner. El primero compone, con su personaje de Marswell, un excelente retrato del cazador (magnífica metáfora: resulta evidente que entre las piezas que gusta de cobrar destacan, muy particularmente, los ejemplares femeninos de su misma especie...) poco escrupuloso en todos los aspectos morales (o no), muy de vuelta de todo (o casi), y con un sentido del humor socarrón y bastante negro en más de una ocasión que le sirve para acotar su territorio, ése en el que no hay cabida para nada ni nadie que no sea su propio interés. En cuanto a la segunda, su trabajo como Eloise también raya a gran altura, y ofrece a Gable una réplica de nivel más que estimable (y, aún así, su belleza sigue resplandeciendo por encima de su talento: demasiada belleza, claro...). Algunos de los diálogos que se entablan entre los dos personajes gozan de una chispa y un ingenio que ya quisieran exhibir muchas y buenas comedias de la época dorada del género.

No podemos olvidar, tampoco, a la tercera pata del trípode, al que da vida Grace Kelly –también belleza deslumbrante, aun en unos parámetros radicalmente diferentes a los de Ava-, y que nos ofrece una versión completamente distinta de la vivencia amorosa, más apasionada, ésa que corresponde a la mujer que aún está de ida, mientras que su partenaire ya hace tiempo que volvió... Una historia con muy mal cariz, y que sólo puede terminar como malamente acaba: así lo mandan los cánones, y así se respetan en esta historia.

En este colorín simpático que es Mogambo (no hay mayores pretensiones en la película, y bien que se agradece) no hay ni trampa ni cartón, y sí que tenemos, en cambio, un divertimento agradable, bien filmado y manufacturado, con sabio manejo (dentro de la más cruda sencillez) de los recursos técnicos imprescindibles. Su regusto a ese cine de sesión vespertina de sábado (o matiné de domingo) es su mayor valor, y, como tal, merece la pena disfrutarla, entre el rugir de los leones y el tam-tam de los tambores....

9 comentarios:

Superwoman dijo...

Ay Manuel, ésta es la que en época de Franco doblaron de tal manera que el marido de ella (Grace Kelly) salía como si fuera mi hermano... mi Supermadre cuenta que se pasó 20 años hasta encontrarle el sentido a la peli... para reír, o para llorar, según se mire.
Un supersaludo

Josep dijo...

La super, con sus superpoderes, se me ha adelantado.

Vi esa película hace tantos años, en la tele, y me parece recordar que todavía fue la versión censurada; no me gustó demasiado y siempre he pensado que tengo que darle otro vistazo, no en vano un Ford siempre es un Ford, aunque se ponga melodramático.

Saludos.

Heitor dijo...

Descubrí esta película hace relativamente poco y me encantó perderme entre los estereotipos de los tres personajes, con personalidades tan marcadas que dirigen la trama hacia un final tan bueno como esperado.
Desde luego, me falta mucho cine clásico por descubrir.
Un saludo.

Tha dijo...

A mi me suena verla de jovencilla en la tele (ya sería la versión normal, supongo) y quedarme embobada con Ava Gadner ¡qué mujer!. Jo, compa, dan ganas de volver a verla...
¡Buenos días! un besooo

Miriam G. dijo...

Yo la vi en la tele hace mucho y la he olvidado, por lo visto con acierto, así puedo ver la versión buena de primeras.

Un beso, Miriam G.

alicia dijo...

Pues he de confesar que prácticamente prefiero a la original, Manuel, Red dust, con un Gable mucho mas cínico que junto con Jean Harlow formaba una pareja explosiva: Lo de ellos era sexo puro y duro, sin mas. La versión posterior muestra a un Gable algo mas cansado y no tiene ese erotismo soterrado. Que Gable pudiera preferir a Grace Kelly en lugar de Ava no tiene perdón, menos mal que al final se da cuenta

Apesardemi dijo...

Ya ha llovido desde entonces.

Mis recuerdos de esta peli se basan más en la llamativa situación incestuosa creada por la censura de la época que por la película en si.

Un abrazo, compa Manuel

Manuel Márquez dijo...

Pues sí, efectivamente, compa Superwoman, ésta es la peli en cuestión, la del "insecto" de marras: en esas circunstancias, no me extraña lo de tu madre (era algo bastante extendido). Visto en perspectiva, supongo que sí que es para reír, pero, en su momento, puñetera la gracia...

Compa Josep, para evitar adelantamientos, ya sabes, más celeridad... No me parece mala opción la de revisarla ya debidamente "acondicionada" (en mi caso, lo que me llama la curiosidad es el verla adulterada: sólo he visto doblajes ya correctos...). Y está claro que Ford tiene pelis más interesantes que ésta, pero no por ello deja de ser digna de echarle una miradita.

Compa Heitor, lo del cine clásico por descubrir siempre lo puedes enfocar con alegría: todo eso que te queda aún por disfrutar. A mí, en ocasiones, me vale también como excusa (que, al fin y al cabo, me quedan varios miles de pelis por digerir...).

Compa Tha, lo de embobarse con Ava Gardner no resulta nada extraño: eso de la atracción animal y la sexualidad desaforada no son, en absoluto, tópicos. Ya sabes, a repetir en cuanto tengas ocasión.

Lo mismo te digo a tí, compa Miriam, no estará de más que repitas, y tampoco sería mal invento que, como "experimento", lo hicieras con la versión "incestuosa": un auténtico delirio.

Esa versión original, compa Alicia, a la que haces alusión, con Jean Harlow, no la conozco; sería cuestión de echarle ojo. En cuanto a lo de las preferencias de Clark Gable, tampoco te extrañes tanto: para un depredador nato -y su personaje lo era-, toda mujer era pieza de caza. Y, pensándolo fríamente (o, más bien, "calientemente"...), a más de uno te puedo asegurar que también le (¿o nos?) asaltaría la duda...

Compa Apesar, ya veo que tú también eres de los de la experiencia "friqui"... Lo cierto es que debía resultar muy desconcertante (por lo torpe, claro está...).

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios, disculpas (de veras) por tardar tanto en contestar (no pondré excusas), y un fuerte abrazo. Ah, y buen fin de semana.

tv online dijo...

Sin duda un clásico que aunque algunos no viviamos en esa época, no puedes pasar por alto tan fácilmente.

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.