martes, 8 de julio de 2008

Cartas de amor a Carmela Soprano III


Querida Carmela:

Aunque tú, en tu placentera y ordenada vida, volcada en el desvelo hacia los tuyos, mantengas una línea de estabilidad que te mantiene a resguardo de avatares y discontinuidades, no me cabe ninguna duda de que sabes ser comprensiva con las circunstancias de aquellos que bien te queremos y que, en ocasiones, nos vemos sometidos a episodios e historias que nos hacen abandonar por un tiempo prolongado nuestras dedicaciones más placenteras y deseadas. En este caso, amiga Carm, largos son los días pasados desde mi última misiva, y bien que lo lamento.

En cualquier caso, lo importante es que aquí estoy de nuevo, y vuelvo, una vez más, a postrarme extasiado ante tu saber estar , tu bondad, tu elegancia y tu belleza. Cuánta generosidad, amiga mía, la que demuestras con tu total disposición hacia aquellos que, como Artie y su esposa, Charmaine, víctimas de la desgracia, se ven necesitados de vuestra ayuda –la tuya y la de Tony- para poder salir del apuro, y con qué excelente diligencia y cuidado les organizas una fiesta del más alto postín y copete, digna de tu prosapia y alcurnia. Y cuán mayor aún tu entereza, cuando a esa víbora ingrata de Charmaine, lejos de agradecer tu desinteresada ayuda, no se le ocurre inquina más odiosa que la de hacerte sabedora de sus aventuras pasadas con Tony, tu Tony. Cría cuervos... Eso sí, tu mirada altiva y despreocupada fue toda una lección de clase y sabiduría hacia esa morena palurda y resentida. Dudo que le sea de alguna utilidad, pero tú estuviste en tu sitio.

Tampoco puedo dejar de expresarte mi admiraciòn, Carmela, ante tu porte vistiendo un modelo de fiesta. Ya sé, ya sé que no es tu estilo habitual, y no puedo dejar, tampoco, de confesarte (aunque a ti, en lo profundo, bien te consta que así es, sin necesidad de que te lo diga expresamente) que me gustas mucho más luciendo esas mallas y esas camisetas sin mangas que realzan el poderío torneado y tostado de tus brazos y tus piernas (ésos y ésas entre los que bien dispuesto estaría dispuesto a alcanzar, a la vez, mi salvación y mi condena, aunque sólo fuera por un instante de la brevedad de un suspiro). Pero como la belleza de lo uno no entorpece la hermosura de lo otro, bien está que te diga cuán lujuriosamente atractiva estabas luciendo traje de vuelo y joyas para la ocasión.

Ah, y no te enfades con Tony por esos devaneos del pasado con esa espagueti pelandusca: no merece la pena; francamente, y bien lo sabes, no hay color ni competencia. Además, él es así, y, a estas alturas, ya no lo vamos a cambiar, ¿no crees...?

Tu siempre amantísimo siervo,

4 comentarios:

Joan dijo...

Nunca he sido bueno emitiendo juicios sobre las personas y, al leer tu carta, me asombra ver que nuestras lineas de pensamiento acerca de Carmela y Charmaine son similares, al menos, al principio. Luego de sopesar las trayectorias de ambas durante siete temporadas, aún tengo dudas a la hora de valorar estas dos mujeres. La mezquindad de la mujer de Artie viene dada más por su situación inferior económica y social que no por su malicia propia (tranquilos, en breve volveré a clases de lengua castellana). Las "circunstancias" hacen que su barrera defensiva opte por el ataque, ¿no crees? En cambio, Carmela, otea desde su púlpito privilegiado. Digo yo, vamos.

Genial despedirte como "siervo". Con el debido respeto (como suelen decir los capitanes en "Los Soprano") me he caído de la silla

:D

Manuel Márquez dijo...

Valoración a lo largo de siete temporadas... Compa Joan, me dejas patidifuso. Yo sólo ví, en emisión televisiva, las cuatro primeras, si mal no recuerdo (o quizá tres), y ahora las estoy repasando en DVD, así que imagínate lo que me queda por descubrir y disfrutar. De todos modos, tu análisis de Carmela y Charmaine es totalmente certero (o, al menos, así me lo parece; ojo, que mi apreciación se hace desde una pincelada rápida, una secuencia).

¿Además, o aparte, de siervo, se puede ser alguna otra cosa de Carmela Soprano...?

Un fuerte abrazo (y gracias...).

Elena dijo...

Chicos, yo tengo la suerte de estar disfrutando por primera vez esta maravilla de serie. Nos habían dejado las primeras temporadas bajadas de internet, pero este fin de semana nos hemos agenciado la caja con la serie completa para disfrutar de lo que Boyero llama la película ideal, porque es el mejor cine posible y, además, dura 80 horas.

Manuel Márquez dijo...

Pues la verdad, compa Elena, es que, ante semejante perspectiva, no puedo más que felicitarte. Qué suerte. En mi caso, daría igual que tuviera las ocho temporadas (creo que son cinco las que tengo, no recuerdo bien); voy a tardar unos cuantos años en completar su visionado. Pero tampoco tengo prisa, que conste.

Un fuerte abrazo.

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