jueves, 26 de junio de 2008

Pasión furgolera V: ¿opio del pueblo? Sí, pero qué rico que está...


No estoy siguiendo la Eurocopa de Austria y Suiza con la continuidad y frecuencia que hubiera deseado —más allá de los partidos de la selección española, y alguna rafaga puntual de algún que otro partido suelto—, sobre todo si me atengo a los parabienes generalizados con que la prensa especializada viene glosando el magnífico nivel de juego que se está exhibiendo —en contra de la que suele ser pauta habitual en este tipo de torneos, donde la racanería y la especulación resultadista son moneda común (demasiados intereses en juego como para pretender jugar al fútbol...)—. Bien está que así sea, para disfrute del aficionado, y ojalá que se constituya en precedente de cara a futuros torneos (aunque en estas cuestiones dicta la experiencia que es mejor no entusiasmarse demasiado...).

De todos modos, no era mi intención hoy, amigo lector, la de hablarles de disquisiciones técnicas o apreciaciones tácticas estrictamente furgoleras (suponiendo que lo haya hecho alguna vez; creo que no, o, al menos, no lo recuerdo claramente...), sino del tremendo hartazgo que me causa el encontrarme, de manera permanente, con comentarios generalizados (sobre todo, en medios no especializados; en los que sí lo son, tiene su lógica que funcione el viejo axioma aquel que reza que nadie muerde la mano que le da de comer; comprensible...), acerca de la utilización del furgol como opio del pueblo, como pantalla tras la que ocultar (políticamente) la pavorosa crisis (económica) que estamos viviendo, y otras arengas de igual o similar tenor. Es decir, aquello que se decía del “panes et circenses”. Que, ojo, no niego que tenga su buena parte de razón y fundamento, pero... Vayamos con el pero.

Puedo admitir que alguien tenga reparos hacia el furgol en base a criterios de índole estética: paso de furgol porque no me gusta, no me atrae; las evoluciones de veintidós tíos en calzones cortos sobre un rectángulo verde alrededor de una pelotita no me causan ningún tipo de emoción basada en la belleza, la plástica o cualquier otra cosa similar. Pero no admito que alguien le ponga al furgol reparos de índole ética desde la más tremebunda de las incoherencias, y me explico: achacar al deporte rey todas las miserias morales que, ciertamente, lleva a sus espaldas (el escándalo de las monstruosas cantidades de dinero que mueve -y cómo las mueve y reparte, claro...-, su descarada utilización política y comercial por los póderes fácticos y no fácticos, y añadan aquí cualquier otra cosa que se les ocurra), sin apreciar que son las mismas, exactamente las mismas, que aquejan a tantos otros fenómenos culturales de masas respecto a los cuales se suele guardar bastante más devoción y bastantes menos reparos. ¿O es que la última adaptación al cine de cualquier tebeo de superhéroes no mueve escandalosas cantidades de dinero; o es que el político de turno no se arrima estratégicamente al último cantante o literato de moda -y viceversa, que esto opera en los dos sentidos del tráfico...- para sacar tajada en términos de imagen? Pues a eso me quería yo a referir, a eso...

¿Opio de pueblo? Pues sí, pues vale. Pero no el único, que conste. Que también debe ser opio del pueblo la última novela de Ruiz Zafón (ya quisiera el equipo de mi ciudad meter a tanta gente en su estadio a lo largo de veinte temporadas como ejemplares de la misma ha vendido este buen hombre....), o las andanzas cantarinas (y no tan cantarinas) de Amy Winehouse. Por ejemplo...

14 comentarios:

Josep dijo...

De pasta de boniato me quedo, Manuel, al leer tu referencia a la susodicha Winehouse... :-)

Tienes razón: en esta época, el fútbol es uno más de los elementos que distraen al pueblo de sus problemas.

Aún no siendo yo "furgolero" mi poco amor por el deporte llamado "rey" tampoco me ciega hasta el punto de achacarle todos los defectos, que, como bien dices, comparte con otros elementos multi-mediáticos.

El otro día leía en La Vanguardia unas declaraciones de gente del magisterio, que aseguraba que, hoy, cuando se pregunta a los niños que van a querer ser de mayores, las respuestas oscilan entre "futbolista" y "famoso/a", cuando hace años lo más raro era "astronauta" y "torero."

Buena disgresión la que haces, aunque te "mojas" poco, para lo que tú sabes...

Espero que esta noche de jueves sea feliz para todos, porque ya bastantes disgustos da la vida y un alegrón colectivo de vez en cuando no viene mal del todo.

Y lo otro, que lo arregle quien deba...

Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Josep, por tu comentario, que, he de confesártelo, no me lo esperaba, dado que ya, en su día, hiciste una declaración de principios en toda regla conforme a la cual esta sección quedaba "excomulgada" por tu parte. Me alegro de que le hayas levantado (no sé si transitoria o definitivamente) tan letal castigo...

En todo caso, tu comentario, más allá de la sorpresa y el agrado que me causan, me parece de lo más juicioso, y, sobre todo, revelador de que comprendes perfectamente mi postura, que no es la del "mal de muchos, y tal y tal...", sino la de romper una lanza en defensa de lo que, habitualmente, se convierte en el muñeco del pim-pam-pum para determinados sectores a quienes les resulta muy cómodo demonizar según qué cosas desde sus atalayas intocables (y bien cómodas...).

¿Mojarme poco? No creo que sea problema de conocimiento (de mis ignorancias, que jamás escondo, aunque bien que me pesan, ya sabes tú bien...), sino, sobre todo, de estado de ánimo. Ando, últimamente, como aquel bicho de la noche, un poco confundido...

Un fuerte abrazo.

Superwoman dijo...

Y yo diciéndote que te alegraras porque España está en la final y ya se me acabó toda simpatía hacia los alemanes...
De acuerdo estoy en que no es el único opio del pueblo (la televisión es muuuuuucho peor).
Un supersaludo

Josep dijo...

Manuel, Manuel, parece que olvidas con quien te metes, que yo, por mi poca memoria, lo guardo todo:
"Amigo Manuel, no conozco a nadie a quien le guste menos el furgol, el
fútbol, el balompié, o como quieran llamarlo, que a mí mismo: sólo leo
las noticias de fúrgol para dar caña, sin compasión, a unos y otros
aficionados a distintos equipos....
O sea, que me temo que inauguro y cierro mies esporádicas apariciones
en esta nueva sección de tu -por otro lado- magnífico blog..."

O sea, que de excomulgar nada de nada: una simple autoexclusión por mi supina ignorancia y escasa afición; que no diga nada no quiere decir que no lea, no obstante.

Como sea, hoy, hace un ratito, cenando, sí he visto la repetición de esos tres golazos históricos ya.

Del tema central del comentario, que creo tiene de "furgolero" sólo una pequeña alusión, habría que hablar largo y tendido.

Comprendo, no obstante, que con "esa calor" tu ánimo se resienta y tu mente se confunda; es que así no cabe otra que sentarse a tomar algo y esperar al domingo... ¿o no?

Un abrazo.

Miriam G. dijo...

Me gusta el futbol claro que me gusta. Me gusta menos Zapatero el lunes anunciando recortes. ¿Anunciará algo hoy?

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

Compa Superwoman, si la cuestión es que tele y furgol, a día de hoy, están tan indisolublemente unidos, que resulta difícil distinguir donde empieza uno y acaba otro (y viceversa, más o menos, que me estoy liando...). Eso sí, la tele, totalmente mortífera, he de reconocerlo (te lo dice uno que es un "telero" impenitente...).

Compa Josep, se agradecen las aclaraciones, siempre son bienvenidas. Y sí, esperando al domingo: con muchíiiiismo calor...

Un fuerte abrazo.

Superwoman dijo...

Di que no, que tele no tengo Manuel y me acabo de tragar el partido por Radio Nacional... felicidades...

Por cierto, hay vecinos españoles, se les oye gritar...


Un supersaludo de campeones.

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias, compa Superwoman, por las felicitaciones; la verdad es que suelo presumir de muy poco nacionalista, pero, llegado el momento épico-furgolero, me puede el gen: anoche disfruté como un cochinillo en un charco.

Ah, y para compa Miriam, que tenía un comentario sin constestar: dudo mucho que Zapatero tengo el margen de maniobra que le gustaría tener como presidente del Gobierno; hace muchos años que tengo muy claro que los que parten el bacalao son otros; otros, eso sí, con quienes los políticos juegan a lo que juegan. Y así, más o menos, están las cosas...

Un fuerte abrazo (y buena semana).

Corpi dijo...

¡CAMPEONES, CAMPEONES, OE, OE , OE! y el euribor a 5,361. Viva España.

Manuel Márquez dijo...

Ante la impepinable certeza de los dos hechos que apuntas, poco puedo objetar, compa Corpi. Sólo esperar que, al igual que el primero terminará siendo pronto espuma del recuerdo, poco más o menos, el segundo también termine siendo más pronto que tarde (por la cuenta que nos trae a todos, incluso a los que, a la corta, se van a beneficiar de ello), eso mismo, un recuerdo.

Un abrazo.

Joan dijo...

Compa, ya me gustaría a mí ser tan preclaro en tus juicios y en las exposiciones de los mismos.

Comparto todo lo que dices y me declaro furgolero al 150% (si es que ya no lo había hecho antes).

PS: En un bar de barrio de al lado de mi casa sí que tienen el opio del pueblo...

Ya me voy, ya me voy...

Ana Pérez Cañamares dijo...

Y digo yo: ¿el opio y sus sustitutos no son necesarios, no lo han sido a lo largo de la historia, no los necesita el ser humano para vivir y también para sobrevivir?
Y digo yo: si no existiera el opio, ¿está tan claro que lo sustituiríamos por algo mejor, más útil, más justo, más racional, o simplemente nos volveríamos aún más locos?
Extraños seres somos, siempre complejos.
Y otra cosa: CAMPEONES, CAMPEONES, OÉ, OÉ, OÉ!!!!!!!!!!!!!!
(lo dice la persona menos sospechosa de nacionalismo y patriotismo que conozco)

Manuel Márquez dijo...

Compa Joan, no corras, que aquí nadie te mete prisa (ni al 150, ni al 50, ni al 5...). Encantado de que te dejes caer por aquí de nuevo; y, sobre lo de la "preclaridad", ya me gustaría a mí, ya. Me temo que ando algo espesote últimamente.

Compa Ana, nada que objetar a tu reivindicación opiácea; eso sí, y sin ánimo alguno de moralina, te he de confesar que yo soy más de tintorro de mediodía (única droga a la que me confieso adicto irredento, pese a que me consta su escaso glamour y "fisnura"...). Y de furgol, claro, claro...

Muchas gracias a los dos por dejaros caer por aquí y un fuerte abrazo.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Donde dije opio digo tintorro, cervecita, cigarrito o palabras mayores, a gusto de cada cual. Léase alegrías, consuelos, descansos.

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