viernes, 20 de junio de 2008

Mi Buenos Aires querido IX: nuevo ciclo


Aunque oficialmente no lo hará hasta el próximo lunes, mi pequeño finaliza hoy, en la práctica, el curso escolar: recoge y trae a casa sus carpetas de actividades, hace sus últimos ejercicios de lectura y escritura, y, sobre todo, cierra un ciclo. Un ciclo formal, programático (el que constituyen los tres años de educación infantil, de los 3 a los 5 años), pero también un ciclo vital: ese periodo en el que sólo hay cabida para el juego, la diversión, el descubrimiento gozoso, espontáneo y siempre vivaz de todo lo que le rodea. El próximo curso (con sus continuidades –mismo colegio, mismos compañeros- y sus diferencias –nuevo profesorado-) ya vilumbrará un atisbo de responsabilidades, obligaciones y exigencias que, aun siendo tremendamente suaves –desde la perspectiva de lo que habrá de venir más adelante-, suponen un cambio tremendo en relación con la situación actual. Y aunque él, desde su mirada pura e ingenua, lo afronta con una ilusión enorme, y con muchas ganas, yo no puedo evitar que se me haga un nudo en la garganta, y que una pequeña bola en el estómago (que me viene creciendo desde hace días, ante la incertidumbre de lo que la vida, en ese inminente próximo curso, y en todos aquellos que aún han de llegar, le pueda deparar) no me deje unas digestiones demasiado placenteras. Pero éstas son las reglas del juego, no hay otra alternativa (ni juego más hermoso): juguemos, pues...

7 comentarios:

Superwoman dijo...

Manuel, sólo de pensar en el momento en que Supergirl (la mayor de mis dos cabestrillos) entre en la escuela, se me corta el café con leche... la veo tan, tan, tan...
pero como dices, peor sería que no entrase... juguemos pues.
Un supersaludo

Corpi dijo...

Yo tengo a mi pequeña en la misma situación, pero estoy tranquilo, creo que las cosas le irán bien, y además tengo la experiencia de un hijo un poco mayor.
Un saludo

Miriam G. dijo...

Yo cuando veo como argumenta Candela, va para abogado como su padre, no hay duda, se me hiela la sangre mi bebe, mi bebe es una mujercita, por si fuera poco el sabado se soltó a nadar...

Pero no nos queda otra.

Un beso, Miriam G.

Cristobal dijo...

Amigo Manolo, como sabes mi Bichita Venenosa es un curso más chica que tu nene y le queda un añito para su graduación de Infantil, pero todo llega. Viví esa experiencia con mi mayorcita, que mañana cumple 10 añazos, toda una Supergirl (Batgirl, diría yo, por su carácter silencioso y austero, tan impropio de una cría). En fín, que viejos nos hacen estos nenacos.
Un saludete y nos vemos en los cines.

Manuel Márquez dijo...

Compa Superwoman, el problema no es cómo entran (que también), es cómo salen, cómo cambian, cómo se mueven. Pero está claro que no hay alternativa (de las gordas); opciones, sí, pero Alternativa, así, con mayúsculas, pues como bastante más complicado, ¿no...?

Compa Corpi, la experiencia, bendito tesoro. Me vienen muy bien tus palabras de tranquilidad, porque, en estas situaciones, todo bálsamo es valioso, desde luego que sí...

Compa Miriam, veo que lo tuyo con Candela empieza a adquirir tintes de especial gravedad; no por lo de la piscina, que no es especialmente preocupante, sino por lo de la abogacía, esa profesión satánica que debería ser extirpada de la faz de la tierra. Aún estás a tiempo, haz lo que puedas...

Amigo Cristobal, tú, al igual que el compa Corpi, aportas otra perspetiva, la de la experiencia previa, que nunca es extrapolable al cien por cien, supongo, pero siempre ayuda. El problema es el de los que tenemos que roer esto sin referencias propias, se hace durillo de pelar. Pero se hace, y eso es lo importante. Muchas gracias por visitar y comentar.

Gracias que hago extensibles a todos, claro está. Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Pánico me entra a mí de pensar en el año que viene, cuando me veré en la misma situación que relatas, con mi Noemí. Bueno, y pánico cuando empiece a salir por la noche, y cuando traiga al novio por casa, glups... Hay veces en que si se pudiera detener el paso del tiempo, tentadita estaría...

Un saludo,

Carmen.

Manuel Márquez dijo...

Amiga Carmen, esa tentación es lógica e irresistible. Tanto como imposible es su puesta en práctica. Así que... blanco y en botella. Muchísimas gracias por tu visita, bienvenida y vuelve cuántas veces puedas y quieras.

Un abrazo.

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