jueves, 19 de junio de 2008

Los buenos buenosos IV: Ghislain Lambert (La bicicleta de Ghislain Lambert; Francia-Bélgica, 2001)


Esta sección, como el nombre de su título indica, está dedicada, en principio, a los buenos, no a los pánfilos. Y, aun teniendo claro que, en muchas ocasiones, la frontera entre la bondad y la “panfilez” –como tantas y tantas fronteras- es difícil de precisar, no quisiera que eso fuera una excusa para dedicar, en mayor medida de lo deseable, reseñas a los pánfilos –que no tengo nada contra ellos, más bien al contrario (yo mismo, al fin y al cabo, tengo –sospecho- una vena pánfila considerable...)-. Aún así, hoy quería hablarles de Ghislain Lambert.

Ghislain Lambert es un hombre sencillo –o, más bien, simple- que vive prendido de un sueño: el de convertirse en un campeón ciclista, a la altura del más grande campeón ciclista de su tiempo (y, por aquel entonces, de todos los tiempos), el simpar Caníbal, Eddy Merckx. No es un empeño fácil, sobre todo si se tiene cuenta que a nuestro héroe, todo corazón, una masa ingente de voluntad, y una determinación a prueba de los más sangrantes golpes (y esto no es ninguna metáfora...), la madre naturaleza no le otorgó los dones suficientes para tan altos logros. De modo que, pese a todos sus desvelos, su denuedo en el entrenamiento y una capacidad de sufrimiento al alcance de pocos mortales, nuestro amigo Lambert da de sí lo que da, y con eso no le alcanza más que para la noble y abnegada condición de gregario.

Ghislain Lambert, en un intento desesperado por alcanzar su sueño, coquetea con el “lado oscuro” –coqueteos de los que la gente lista suele salir impune, pero que al ínclito Lambert terminan costándole un serio disgusto-; buscando un hueco entre pedalada y pedalada (lo cual no es fácil para él...) también se enamora, y se casa, y funda una familia, relativamente tranquila y feliz; y, finalmente, acaba por convertirse en una celebridad, una estrella mediática en tiempos en que esa condición aún tenía poco que ver con lo que actualmente es una figura de ese tipo. No lo será por sus triunfos, obviamente, sino por sus fracasos; pero esa es la triste y dura condición del que no fue elegido para ese pedestal al que tantos son llamados.

Es difícil no cogerle cariño a Ghislain Lambert. ¿Se imaginan a Forrest Gump subiendo el Mont Ventoux con el rostro demudado, las piernas convertidas en piedras rígidas, y a pesar de todo pedal, pedal, y pedal —sin pausa, sin mesura—? Pues eso...

5 comentarios:

Elena dijo...

No conocía esta peli, pero la buscaré cuando vuelva del periplo ciclista que inicio mañana precisamente.

Manuel Márquez dijo...

Mucha suerte en tu periplo ciclista, compa Elena (no te he dejado comentario en el blog, pero ya había leído la reseña), y que lo disfrutes a tope. En cuanto a la peli, se trata de una propuesta sencilla, nada pretenciosa, pero que creo que te puede gustar, precisamente por eso. Tiene su puntito irónico muy, muy "salao"...

Un fuerte abrazo.

Josep dijo...

Ni noticias de esa película, Manuel; habrá que buscarla...

Dicen que el ciclismo es el deporte profesional más duro y supongo que ya era hora que alguien se ocupara de llevarlo al cine de alguna forma...

Ya veo que has estado dedicándote a la cosmética, con buen resultado...

Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

No me extraña, compa Josep, que no andes sobrado de referencias; la verdad es que se trata de una de estas pelis que no tuvo demasiada difusión (se estrenó en el festival de Donostia del 2001, pero yo no llegué a verla allí, sino posteriormente, en DVD), y tampoco es nada del otro jueves, aunque, eso sí, resulta simpática, y el prota te puedo asegurar que es un tío bastante peculiar, desde su aspecto físico hasta sus modos interpretativos.

En cuanto a lo de la cosmética, supongo que te refieres al aspecto del blog. No le he metido grandes cosas; un cambio de color de fondo (mi mujer me decía, creo que con bastante fundamento, que resultaba demasiado oscuro) y la nueva opción de feeders actualizados, que sustituye al Feevy (pesa menos, ocupa menos espacio de pantalla, y, además, actualiza, en el cómputo de Technorati, cada vez que actualiza el autor del blog: "beneficio" añadido para los compas...). En todo caso, siempre se admiten sugerencias de mejora (yo soy un "negao" para estas cuestiones).

Un fuerte abrazo, y feliz fin de semana.

Josep dijo...

Pues mira, Manuel: he seguido tu decisión, porque hace días que el feevy parecía funcionar demasiado aleatoriamente y no actualizaba nada.

O sea, que gracias por la idea y el experimento previo... :-)

Un abrazo.

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