viernes, 23 de mayo de 2008

LA TRAMA (FAMILY PLOT; GRAN BRETAÑA/U.S.A., 1976)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Blanche Tyler es una estafadora de poca monta que, haciendo gala de unos supuesto poderes paranormales, se dedica, junto a su compañero de andanzas, el taxista George Lumley, a estafar a viejas incautas,entre las que se cuenta la señora Julia Rainbird, una anciana que, para mitigar su complejo de culpa, espera encontrar con su ayuda a un sobrino desaparecido hace tiempo, servicio que está dispuesta a compensar generosísimamente. En sus pesquisas para encontrar a ese hombre, descubrirán que el mismo, después de simular su muerte, con la ayuda de un maleante de poca monta (Joe Maloney), se hace pasar por Arthur Adamson, prestigioso y acaudalado joyero que, tras una apariencia de respetabilidad y próspero status económico, se dedica, con la inestimable colaboración de su compañera sentimental, Fran, a amasar fortunas en efectivo y diamantes a través del secuestro de personajes de todo rango y pelaje. A partir de ese hallazgo, comienza una carrera en pos de él, que dará lugar a los equívocos de unos y otros y que se complicará con el rapto de un obispo...

RESEÑA CRÍTICA.-

El mago Hitch tuvo una carrera no sólo prolífica, sino también prolongada. Sus primeras producciones datan de los primeros años veinte (antes de la llegada del sonoro), mientras que la última obra que cuenta con su firma está fechada en 1976: concretamente, se trata de La trama, una película de perfil menor en la filmografía hitchcockiana, y que siempre ha cargado con el sambenito de ser considerada de un nivel muy inferior al de sus grandes obras magistrales de años atrás.

Es indudable que La trama no es un gran film; tan fuera de duda como lo está la imposibilidad manifiesta de que un autor, muévase en el terreno artístico en que se mueva, mantenga un nivel homogéneo y estable de calidad en toda su producción (y, más aún, si ésta es amplia, como sucede en el caso de sir Alfred). Pero no se justifica con ello el que que haya sido siempre una película tan denostada, hasta el punto de haberse llegado a considerar un baldón en la carrera del genial director británico, porque La trama es un film solvente, que cumple dignamente los mínimos exigibles a una obra de suspense e intriga, y que entretiene y se deja ver de manera agradable, además de mostrar algún que otro destello (bien es cierto que no con la profusión habitual) del genio y el muy particular toque de su autor.

También hemos de dar por supuesto que, a la hora de enjuiciar la película, sobre todo si –como resulta casi inevitable- se pretende su comparación con tantas y tantas excelsas obras precedentes del autor, no se pueden perder de vista algunas consideraciones elementales, y que son las que, en definitiva, acaban por mermar el potencial de la película. En primer lugar, el elemento actoral: no contó Hitchcock en su reparto con nombres rutilantes, y aunque sus intérpretes son de una solvencia técnica aceptable, está claro que no alcanzan el nivel que a sus grandes clásicos confería la presencia de estrellas legendarias o, en su defecto, actores y actrices que, ya por su carácter, ya por su presencia física, marcaban fuertemente diferencias. En segundo lugar, el material argumental, que tampoco anda sobrado de quilates: la trama de La trama (permítanme el juego de palabras) juega a combinar el suspense y el enredo –estructuralmente, son dos historias en paralelo que terminan confluyendo en un personaje común a ambas: nada nuevo bajo el sol...-, salpimentando tal ensalada con unas gotas de humor, que se extraen de las secuencias en que uno de los personajes protagonistas (Blanche Tyler) despliega sus "dotes espiritistas" para engañar a su desvalida víctima, la ingenua y anciana Julia Rainbird –humor, por cierto, un tanto desvahído: obviamente, son otros los terrenos en los que Hitch se mueve con mayor soltura, y es muy distinto el introducir pinceladas irónicas o sarcásticas en un guión (algo en lo que sir Alfred sí era un auténtico maestro) a desarrollar líneas argumentales cómicas que requieran algo más de consistencia-; y aunque lo hace sin grandes altibajos, su nivel se me antoja excesivamente discreto.

En lo que la película no muestra síntoma alguno de flojera o desfallecimiento creativo es en sus aspectos más puramente fílmicos: Hitchcock realiza, sin la más mínima alharaca y con un tono de discreción y sobriedad impresionantes, todo un curso de rodar elegante, cuyas únicas máculas se encuentran (ay, qué chapucillas...) en las secuencias que se desarrollan en el interior de los vehículos (que, a las puertas de la década de los ochenta, aún utilizara fondos móviles de decorados en estudio, resulta realmente bochornoso). Lo demás, para llevar a las escuelas de cine y calmar en más de un aprendiz de ansia desatada ese frenesí enloquecedor por mover la cámara cual pato asilvestrado...

En conclusión, y como en toda obra humana, pros y contras, puntos fuertes y puntos débiles. Muchos podrán considerar que hubiera sido deseable que el colofón a una carrera de tan excepcional nivel como es la de Hitchcock lo hubiera puesto una obra de gran calibre. ¿Y por qué habría de ser así? La trama es una película sencilla y digna, y, además, no desmerece tanto de aquellas otras que la precedieron. En cualquier caso, Hitch sí que consiguió con ella el no privarse de un placer postrero, y ya irrebatible: su último plano es, sin lugar a discusión y con diferencia, el más "brillante" de toda su filmografía. Genio y figura...

3 comentarios:

Josep dijo...

La planificación que Don Alfred hace en la iglesia es para verla diez veces; a algunos directores actuales se la tendrían que pasar cada día de rodaje con el desayuno.

Ciertamente el guión -que no la trama- flojea, pero me da en la nariz que el presupuesto, atendida la edad y la salud del maestro, no dio para mucho.

Un abrazo

Andrés dijo...

Querido Manuel,

de esta no tengo el gusto, pero que quedo con la recomendación. Un fuerte abrazo, Am

Tha dijo...

A mi me encanta, no es, tal vez, de las que mas me gustan del genio, pero efectivamente esa escena finallllllllll.... ;)
Me he puesto en ganas de verla otra vez, ¡con lo que tengo por ver (y leer!, que también me pusiste en canción con Los Soprano y ahí los tengo esperándome.
Empiezo maratón de lectura. ¡Un beso!

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