martes, 29 de abril de 2008

Pasión furgolera IV: un loco anda suelto


Ya sé que se trata de un tópico de calibre escandaloso, pero no por ello resulta menos cierto que hay pocos futbolistas que aúnen de manera tan rotunda y brillante como los argentinos, talento y competitividad. Algo que, en principio, suena a la cuadratura del círculo, y de ahí la profunda admiración que suelen suscitar los grandes cracks que, de manera torrencial e ininterrumpida, nos ofrece ese país: gente que, a un carácter indómitamente canchero (no en balde, se trata ésta de expresión acuñada en esas latitudes), que les acerca a la condición del futbolista italiano, une la capacidad para ofrecer un fútbol preciosista, artístico, creativo, de un nivel, quizá, sólo parangonable al brasileño. Casi nada.

De todos modos, yo no les voy a hablar hoy de ninguno de esos grandes astros argentinos que, con Diego Armando Maradona en la cabeza de la relación, han ofrecido a todo amante del fútbol momentos difíciles de olvidar. Hoy quiero rendir homenaje a un pelotero peculiar, exponente enormemente significativo de otra veta inagotable del fútbol argentino, y que también ha dado un sinfín de genios y figuras (hasta la sepúltura, y más allá): la integrada por la estirpe de los locos irredentos. Y, entre ellos, santo y seña de la cofradía, el loco más loco de todos ellos: Martín Palermo.

Hace años que le perdí la pista al bueno de Palermo; para ser exactos, no sabía nada de él desde que abandonara el fútbol español, después de su triste y desangelado paso por un par de equipos (Villarreal y Betis), en los que nunca llegó a cuajar, y, por tanto, a mostrar ni una mínima parte de sus cualidades. Pero, cuando hace algunos meses, me encontré, en el cierre de un informativo de mediodía, con el “gol del murciélago” –un tipo colgándose del larguero para empujar el balón al fondo de la red: ¿quién, si no Palermo, podía hacer una barrabasada furgolística de ese calibre...?-, se me vinó, de golpe, a la cabeza un montón de recuerdos.

Recuerdos de aquellas temporadas en que este humilde escribiente seguía regularmente –emisión en directo, partidos de madrugada- los partidos de Boca Juniors, básicamente para disfrutar, extasiado, ante las barbaridades de Martín Palermo: pocos hombres con ese hambre (y esa capacidad) de gol. Bastaba cualquier envío de esos que el mago Riquelme sabía hacer con su pierna enguantada y verticalizada, para que el insaciable Martín, emergiendo de entre la indolencia y la desidia (esa mirada entre febril y perdida; ese deambular cansino, y tan engañoso, por las inmediaciones del área), hiciera barraca, una vez sí, y otra también. Goles, goles y más goles. Una máquina de hacerlos, que alcanzó la cúspide de su gloria en aquella final de la Copa Intercontinental que Boca le birló al Real Madrid de la séptima. 2-1. Los dos goles, ¿de quién, si no? De Martín Palermo.

Palermo siempre estuvo en el punto de mira de los grandes de Europa, pero tardó en llegar, y, cuando lo hizo, no supo, no pudo adaptarse a un fútbol mucho más disciplinado tácticamente, con mucha mayor exigencia física. Un fútbol en el que nadie, aunque te llames Martín Palermo, te va a dejar tirar, y fallar, tres penalties en un partido de competición oficial, como hizo este loco del pelo amarillo en aquel legendario partido contra Colombia. Un fútbol donde se aprecia el talento, pero siempre que se pueda embridar y maniatar en arquitecturas tácticas y posicionales que aseguren aquello que se pretende: resultados. Y a Palermo, más allá del gol, cualquier otro resultado furgolístico siempre le ha traído bastante al fresco. Me parece...

8 comentarios:

Marchelo dijo...

Buenas Manuel,

Como se nota que eres un enamorado del futbol... Palermo es de estos delanteros que no sabes como, pero siempre está con la caña preparada para pescar algo dentro del área pequeña, un 9 de los de verdad!

Hablando de futbolistas argentinos, yo soy del Barça, y qué pena me da que Messi esté tan solo... este sí que va a dar, si las lesiones se lo permiten, momentos inolvidables!!

Marchelo dijo...

Por cierto, y perdón por duplicar comentario, gracias por el enlace, me siento un privilegiado por ser el único blog en catalán :) saludos!!

jererere dijo...

holaa psaba a saludar, muy copado tu blog, el mio es http://www.404notblog.com

Corpi dijo...

Fue una pena que Palermo no se adaptara al fútbol español como hubiera sido de desear, pero es que cuando recaló aquí en el Mediterráneo, en Vila-real más concretamente, qué quieres que te diga: el calorcito, las mujeres bonitas, el sol, la noche... Y para postre la grave lesión cuando celebraba un gol en el campo del Levante. En fin, que le vaya bonito.

Manuel Márquez dijo...

Ya veo, compa Marchelo, que compartimos gusto y afición por el "furgol", y también coincidimos en la consideración sobre Palermo: un 9 de raza y de caña (qué pena que no viniera al Atleti cuando estaba en su mejor momento; un loco en el manicomio, hubiera sido perfecto...). También estoy de acuerdo contigo en lo grandísimo futbolista que es Messi, y cuántas satisfacciones que habrá de daros a vosotros, como culés, y a todos, como amantes del fútbol. Y no hay nada que agradecer en cuanto al enlace: mera cuestión de reciprocidad y justicia, compa....

Compa Corpi, no me constaba que hubiera habido "elementos extradeportivos" (por llamarlo de alguna manera; para esos temas, quizá tendría que invitar a escribir en el blog, como perfecto "connoisseur", a Ronaldo "and friends"...) en la mala carrera de Palermo en España. Pero viendo al figura, no me extraña, no me extraña. Y vaya si me acuerdo de la lesión de marras, que también fue desgracia: pero es que, claro, el pobretico no marcaba casi nunca, y, para una vez que lo hace, ya ves, casi se mata con la valla aquella. En fin, palermo y sus palermadas, que diría aquel...

Gracias a ambos por comentar, y un fuerte abrazo.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Bueno, tarde pero llego... Ya sabes que si no hablo aquí y de esto me da algo...
Acabo de ver el gol del murciélago y he gritado como si lo vieran en el campo en directo. Primero !gol! y en la repetición !Pero qué hace este loco?! En fin, genial.
Y, bueno, ¿qué me dicen del pibe Agüero? Estoy segura de que algún día podré decir con orgullo que lo vi debutar en el Calderón. Con esa cara de estar jugando en el patio del colegio sólo por el honor y para que le vea la mina aquella que se da codazos con las amigas... Esa clase y esa chulería... Sólo siento que en los partidos que he visto jugar al Barça en el Calderón Messi no estuviera muy fino... Pero estoy segura de que esperan grandes duelos.
Un abrazo, Manuel. ¿Nos creemos ya lo de la Champions, o esperamos?

Manuel Márquez dijo...

Compa Ana, yo también llego tarde a contestar, y, claro, eso me da ventajilla, cómo no... En primer lugar, porque lo de la Champions ya está en la buchaca, cosa por la que no hubiera apostado hace sólo veinticuatro horas, teniendo en cuenta los precedentes (¿qué otro equipo sobre la faz de la tierra sería capaz de arruinar una clasificación tan a huevo que no fuera el Atleti? Pues ninguno...).

Y tienes razón en cuanto al privilegio que supone disfrutar de las andanzas del Kun. Vaya monstruo. Igual que Messi, claro. Y es que los pibes estos son la pera, vaya que sí. Ese talento, ese descaro, esa chulería, esa incapacidad de someterse a jerarquías, dictados y normas. Ahí están, siempre arriba, siempre competitivos.

Y el ello que viene, a por la segunda (porque en Bruselas ganamos la primera, ¿no...?).

Un fuerte abrazo.

Marce dijo...

Muy bueno tu blog. Felicitaciones !!

Te invito a visitar el mio:

http://planetaip.blogspot.com

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.