miércoles, 9 de abril de 2008

Mi Buenos Aires querido V: lecturas compulsivas


Soy (o, al menos, así lo considero, o me considero) muy aficionado a la lectura. Pero leo poco; le dedico cierto tiempo a la lectura, pero no es todo el que quisiera (ni por asomo), ni creo que sea todo el que debiera (si es que hay algún deber al respecto, que, probablemente, no lo hay: hay personas que jamás leen, y no creo que se les pueda hacer ningún reproche, ni moral ni de ningún otro tipo, porque no tienen obligación alguna de hacerlo y no causan daño alguno a nadie con ello). Y, además, leo mal. Y me explico. Dedico, de ese poco tiempo que reservo a la lectura, demasiada parte del mismo a determinados materiales escritos (fundamentalmente, prensa: periódicos, revistas), cuando debería reservarla para otros de mayor interés (básicamente, libros; y, muy en especial, libros sobre materias que me resultan de particular atractivo). Llegados a este punto, pensarán ustedes, amigos lectores, que soy bastante tonto, porque no debería tener ningún problema para poner remedio a esos males que, según mi propia opinión, me aquejan, dado que en mi propia mano está el poder tomar medidas que reviertan o modifiquen las situaciones apuntadas . Pero no crean que es tan sencillo: la fuerza de la inercia juega también su papel. No es fácil romper los hábitos (sobre todo, a las personas que somos muy dadas a someternos a rutinas, a procedimientos).

En cualquier caso, hoy estoy muy contento, porque, más allá de esas tendencias generales, esas pautas ordinarias de las que hablaba arriba, estoy leyendo un libro muy, muy interesante y tremendamente entretenido: uno de esos libros que cuesta soltar, que te engulle y que te hace estar permanentemente pensando en cuándo llegará ese momento en que podrás volver a cogerlo y seguir devorando sus páginas. Se trata de un libro que recoge las entrevistas que, allá por 1998, pocos antes de la muerte del maestro –que se produjo en 2002-, hizo Cameron Crowe a Billy Wilder. Una auténtica gozada, que recorre exhaustivamente la filmografía de Wilder, así como multitud de elementos más generales de su vida personal y profesional, y con el que, además de disfrutar del muy particular sentido del humor del legendario director (lo cual, unido al sinfín de anécdotas y episodios jocosos de los que da cuenta, ya garantiza un buen rato de divertimento), se obtienen toneladas de información muy útil para comprender y poder ver con ojo más avisado las obras maestras (y las no tan maestras, también) de este hombre a quien nuestro Fernando Trueba –en un detalle por el que Dios le debería estar eternamente agradecido: pocas veces se le habrá elevado a mayores alturas...- llegó a parangonar, cuando le entregaron su Oscar por Belle Epoque, con el susodicho.

Ojalá esto sólo sea un preludio, un inicio, y, a partir de ahora, caigan bajo mis ojos muchos más como éste. Les puedo asegurar que, al menos, lo voy a intentar. Aunque tampoco pasa nada particularmente grave si no lo consigo. Ya saben, amigos lectores: nadie es perfecto...

14 comentarios:

Andrés dijo...

Querido Manuel,

aparte de enteder muy bien tu fascinación por Wilder, hay una cosa que no logro entender, que es el misterioso título de esta categoría, que desde que te conozco, nunca he visto que tuviera nada que ver con la ciudad del Río de la Plata. ¿? Am

BUDOKAN dijo...

Hola, leer o escuchar al maestro Wilder siempre ha sido una experiencia de acceso al conocimiento de manera divertida. Muy buen libro. Saludos!

Miriam G. dijo...

Andrés ¡esa me la se!

http://globmanuel.blogspot.com/2007/10/mi-buenos-aires-querido-0-una.html

Manuel, yo no es por agobiar ¿eh? Pero me he acordado de este artículo: http://globmanuel.blogspot.com/2007/10/mi-buenos-aires-querido-0-una.html

Un beso, Miriam G.

Andrés dijo...

Ok, ya lo he leído; de hecho, lo he vuelto a leer, porque creo que lo hice en su día. Pero.... debo de andar muy romo, sigo sin entender la mención a la Capital del Río de la Plata. ¿Manuel? :-/ Am

Corpi dijo...

Querido Manuel, no te creas que es fácil encontrar un libro que te enganche y que te provoque mono de él en cualquier momento del día. Yo leo todo lo que puedo que es mucho menos de lo que me gustaría, pero vaya, leo bastante y no te creas que los termino todos, ni que todos me gustan. Encontrar uno como el que estás leyendo y que tanto te entusiasma es toda una suerte.

Miriam G. dijo...

Bien, me equivoqu� de enlace �qu� torpe soy por Dios!

http://globmanuel.blogspot.com/2007/10/buenos-aires.html

Un beso, Miriam G.

Andrés dijo...

Bien, leído y entendido por fin; Manuel... ¿y si un día, por lo que sea, acabas yendo a BB.AA.? ¿Qué pasará con esa fascinación? ¿Crecerá? ¿Desaparecerá? ¿? Am

Superwoman dijo...

Miriam, torpe no, es que estas despistada ;)

Manuel, cuando termines el libro, ?me lo mandas via postal a las alemanias? O mejor te doy el telefono de Superman, que siempre anda pensando en que regalarme por mis dos cumpleaños...

Manuel Márquez dijo...

Buenos días, y ante todo, compas, mil perdones por no contestar a vuestros comentarios con la mínima diligencia debida. Ando muy liado, actualizo poco y os leo menos aún, pero debería, quizá, hacer un pequeño esfuerzo en ese sentido. De veras que lo siento.

Compa Andrés, como veo que Miriam, en un lindo gesto de apoyo bloguero, ya ha hecho el trabajo por mí, me ahorro ese apartado. ¿Que pasará con mi fascinación bonaerense el día que vaya? No lo sé; lo habitual en estos casos es que se evapore, en cierta manera, porque lo que se sustenta en algo difuso suele casar mal con las crudas realidades; pero quién sabe... En cuanto a Wilder, he de reconocer que es una de mis mayores debilidades, más o menos en proporción al calibre de su genio.

Compa Budokan, veo que conoces el texto, con lo cual serás perfectamente conocedor de las bondades del mismo. Gracias por pasarte por aquí.

Compa Miriam, de corazón, gracias: por tu buena disposición, por tu constancia, por tu fidelidad y por tu interés. Y supongo que por más cosas. Y a ve si me leo el segundo enlace al que te refieres, aunque, claro, si va a ser para agobios, casi mejor que no...

Compa Corpi, tienes toda la razón en lo de los libros "enganchantes", o "enganchadores": no es fácil topar con uno, y, cuando se encuentra, lo que procede es disfrutarlo hasta las tapas y sin cargo de conciencia...

Lo dicho, muchísimas gracias a todos, perdón por mis ausencias y "escaqueos" y un muy feliz fin de semana.

Manuel Márquez dijo...

Vaya, vaya, se cruzó mi respuesta con el último comentario tuyo, compa Superwoman. Si me das el teléfono de Superman, "no problemo": le doy las referencias y le hago quedar como todo un señor, porque el libro, te lo aseguro, es una auténtica gozada.

Gracias y un fuerte abrazo.

Cristobal dijo...

Nas noches Manolo, me acabas de recordar los ratillos agradables que pasé leyendo el libro de Crowe. Casi que le echaré otra visual en cuanto tenga tiempo.
Un saludo,

Elena dijo...

Para mí hay pocas cosas comparables al placer de leer un libro que te gusta, uno de esos que no quieres que se acabe nunca y que, como tú dices Manuel, te cuesta soltar, te engulle y te hace estar permanentemente pensando en cuándo llegará ese momento en que podrás volver a cogerlo y seguir devorando sus páginas. Así que, bienvenido al club.

Isabel Romana dijo...

La lectura ha de reportarnos placer, del tipo que sea. Y si además de disfrutar del humor y la sutileza del maestro del cine, además ayuda a comprender mejor su obra, ya es el colmo. Un besazo, querido amigo.

Manuel Márquez dijo...

Buenos días a todos, y mis mejores deseos de que tengais una buena semana (y a ver si escribo algo, que ya me vale, ya...).

Amigo Cristóbal, por fin una presencia del "mundo real" en esta casa: espero que te des ese homenaje-relectura del libro de Crowe, que merece la pena, y mucho -por cierto, ¿y si le hacemos un homenajito también a Wilder en el ciclo de cine de verano? Ya puestos...-. Gracias por tu visita y comentario.

Compa Elena, gracias por esa tu bienvenida al club, aunque, ciertamente, yo ya me consideraba parte del mismo desde hace bastantes años, aunque, eso sí, poco ejerciente (o practicante, que se diría de un católico "escaqueaillo"...). A ver si ahora practico algo más: total, ya que sé que no voy a ser ministro, una angustia menos...

Compa Isabel, tú también has dado en una de las claves, desde luego: el placer como elemento asociado a la lectura. No siempre se da, pero, ay, cuando se da...

Gracias a todos por vuestros comentarios, y un fuerte abrazo.

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