lunes, 24 de marzo de 2008

A salto de mata XXX: el AVE marroquí


No hace muchos días que mi buen compañero de lides blogueras Andrés Martínez, glosaba en una reseña de su página –no se lo pierdan: un magnífico “ciber-rincón” en el que disfrutar de una lectura juiciosa, amena y reposada- la reciente inauguración del AVE entre Madrid y Barcelona –un tren que, por cierto, también he tenido ocasión de probar en fecha muy reciente-. Y, al hilo de tales glosa y experiencia personal, recordaba cómo hace sólo unos meses, los medios de comunicación de nuestro país se hacían eco de diversas informaciones relacionadas con la perspectiva de construcción de varias líneas de alta velocidad ferroviaria en Marruecos. ¿Un AVE en Marruecos? ¿En serio...?

Pues sí, la cosa parece que va en serio. ¿Y que qué me parece? Pues ni bien, ni mal, sino todo lo contrario.

En cierto sentido, que un país con las gravísimas carencias en todos los aspectos económicos y el ínfimo nivel de desarrollo que presenta Marruecos, aspire a contar con unos sistemas de comunicación terrestre de primerísimo nivel, no deja de tener su punto de incongruencia; estaríamos ante el supuesto típico de casa que se empieza por el tejado, si entendemos que habría un enorme cúmulo de cuestiones prioritarias a las que, desde el punto de vista del bienestar material de su población, habría que atender, probablemente, antes de abordar un empeño constructivo de este calado. ¿Cómo cabe compatibilizar la existencia de un medio de transporte del siglo XXI con las tremendas deficiencias en sistemas de suministros básicos –luz, agua- en amplísimas zonas de la geografía magrebí? ¿Al alcance de qué bolsillos estará acceder a un producto de ese nivel, cuando las expectativas de prosperidad más inmediatas las sigue marcando la estela de una patera?

Pero tampoco cabe obviar el carácter dinamizador, e inductor de desarrollo, que una iniciativa de tales tenor y calibre puede tener sobre un territorio tan depauperado como el marroquí. ¿Podría convertirse ese tren de alta velocidad, en la gallina de los huevos de oro, el elemento que consiguiera hacer despegar, por fin, las enormes potencialidades de un país con la extensión, y con las riquezas naturales, de que goza nuestro vecino allende el Estrecho? Pudiera ser, quién sabe. Creo más en la capacidad como motor de cambio de las voluntades políticas, que en la posible efectividad de las soluciones técnicas –si es que cabe establecer líneas de separación claras entre ambas componentes, que no es fácil-; y cuando hablo, en este contexto, de voluntades políticas, es posible que esa necesidad de cambios se extienda a modos y pautas muy arraigados en la idiosincrasia de gobierno de los marroquíes. Pero no cabe desdeñar, de antemano, que una iniciativa de este corte pudiera tener, a medio y largo plazo, unas repercusiones muy positivas en el desarrollo (especialmente, turístico y comercial) de Marruecos.

Bajo una perspectiva u otra, creo que el experimento, en cualquier caso, puede resultar interesante. Y, si ha de hacerse finalmente, ojalá que se haga con talento, perspectiva de futuro y contemplación de los intereses del pueblo marroquí. No es que los precedentes inviten a hacerse excesivas ilusiones al respecto, pero si es verdad que la ilusión es lo último que se pierde, no la perdamos aún. Al menos, no sin haber intentado antes conseguir el billete...

4 comentarios:

Andrés dijo...

Hola, siento ser el primero, pero no puedo resistir dar las gracias (otra vez) por los elogios, repitiendo que no los merezco.

Sobre el tema de hoy: a mí la idea me parece más que dudosa, por todo lo que tú expones; no habría (quizás) que empezar por el túnel para conexiones de carretera, previendo que por él sí puedan circular trenes rápidos en un futuro? (a la manera en que ocurre en el Túnel de la Mancha)

Abrazos, y gracias de nuevo. ;)

Manuel Márquez dijo...

Nada, compa Andrés, no hay nada que lamentar, más bien al contrario: una alegría que hayas sido tú el primero en "abrir fuego"... Y de elogios inmerecidos, nada de nada: me temo que igual hasta me estoy quedando corto...

En cuanto a la idea que apuntas, lo cierto es que no me lo había planteado (los de letras "semos azín"...), pero, según lo indicas, no suena nada mal (aunque yo, por "deformación profesional", como bien sabes, siempre me voy a inclinar más por el tren, claro...).

Un fuerte abrazo, y gracias por pasarte por aquí.

Josep dijo...

Partiendo del ejemplo de la India, que dispone de arsenal nuclear y no ha sido capaz de erradicar la hambruna, me parece una soberana estupidez gastar recursos del país de esa forma.

En rigor, incluso me parece un despropósito el dichoso ave a Barcelona, teniendo en cuenta que todavía hay muchas provincias de España en las que el doble tendido de vía es una utopía; incluso en Catalunya hay pueblos con unas comunicaciones propias del siglo XVIII.

Negocio para unos, eso es lo que hay; y muy poca vergüenza. Los ricos, más ricos, y los pobres, más pobres.

Eso no es progreso, ni mirado con anteojos al revés.

Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Compa Josep, te veo en una posición realmente "potente" sobre este tema: en el fondo, es probable que no te pueda negar buena parte de razón y fundamento, pero también te he de decir que, como usuario del "invento" desde hace ya un montón de años, sí que es un hecho objetivo que supone una auténtica revolución en la concepción de las comunicaciones. Claro que lo de Marruecos, desde luego, suena fuerte. Y, por supuesto, que hay quien se lo va a llevar calentito, si eso cuaja, cómo negarlo.

Muchas gracias por comentar, y un fuerte abrazo.

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