lunes, 31 de marzo de 2008

Pasión furgolera III: unión europea


El bochornoso espectáculo del reconocimiento de Kosovo ha supuesto el enésimo (pero, con total seguridad, me temo que no el último) episodio demostrativo de la absoluta incapacidad de la (presunta o supuesta; en cualquier caso, mal llamada) Unión Europea para adoptar una posición común (es decir, coherente con el enunciado teórico de su naturaleza) acerca de una cuestión de calado amplio. Visto lo cual, y ante la evidencia de que hay diferencias insoslayables (culturales, idiomáticas) que operan en contra de la profundización de esa deseada unidad, he de volver a insistir en la que se me antoja única vía a través de la cual algún día podríamos alcanzar algo que, al menos, se pareciera a una Unión. Una liga. De furgol, naturalmente.

No se atropellen, por favor, ni tengan tanta prisa, amigos lectores, por lanzarme tomates o reprocharme la caradura de pretender hacer pasar como propia o novedosa una propuesta que debe remontarse, aproximadamente, a los tiempos de la invención de la rueda, y que ha sido ya formulada y reformulada hasta la saciedad, además de contar con apoyos de un poderío incontestable (si partimos de la base –yo, al menos, sí que tengo ese convencimiento- de que cualquier presidente de cualquiera de los clubes que integran el tan traído y llevado G-14 tiene muchísimo más poder que los veintisiete jefes de Estado y/o de Gobierno de la U.E. juntos).

Lo que yo vengo a plantear, humildemente, pero con convicción (y omitiré lo de “con un par....”, porque este blog ya resulta suficientemente grotesco y patético sin necesidad de acudir a ello), es la solución a ese que hasta ahora se ha venido esgrimiendo como principal impedimento para que una idea de ese tipo cuaje, y es el de la pretendida imposibilidad de supervivencia de las competiciones nacionales de las potencias furgolísticas en el caso de verse privadas del concurso de sus clubes más potentes. Y se trataría de algo tan simple como de establecer una fórmula que permitiera a dichos clubes participar, simultáneamente en las dos competiciones.

¿Cómo? Muy sencillo. Los clubes integrados en la liga europea podrían mantener a su equipo B, o filial, o como se le quiera llamar, en la máxima categoría de la liga nacional de su país, con una plantilla integrada por un 50 % de jugadores propios y adscritos de manera fija a ese filial, y otro 50 % de jugadores que podrían participar, indistintamente, con el equipo “europeo” o con el “nacional”. Traducido a números concretos, supondría que, por ejemplo, con una plantilla total de 33 jugadores (número que, para clubes de tal capacidad económica, no supone ningún disparate), el equipo X tendría a sus 11 megaestrellas adscritas a la plantilla de la liga europea; otros 11 jugadores de nivel medio-alto, los cuales irían rotando, en lotes de 6-7, para inscribir puntualmente en cada partido; y otros 11 jugadores, preferentemente en formación o con proyección de futuro, que se verían reforzados, y completados, cada semana, con los “descartes” del equipo europeo (en definitiva, un equipo con potencial más que suficiente para moverse en la liga nacional con las máximas aspiraciones).

Y todos contentos. Y el Madrid, el Chelsea, el Milan, el Ajax y el Olympique de Lyon, jugando todos los domingos partidos de primerísimo nivel. Y el Zaragoza, el Nantes, el Livorno, el Herenveen y el Panionios, también. Y Durâo Barroso, feliz como una perdiz. Y Zapatero, Sarkozy y Gordon Brown, también. Y con los escaños de la cámara de Estrasburgo, montamos un graderío. Verán cómo así hacemos rapidito una Europa de verdad. ¿Ven qué fácil? Si todo es ponerse....

11 comentarios:

Superwoman dijo...

Sé que no tiene que ver nada con el tema, pero acabo de caer del guindo... Ya sé quién es el cuarto en discordia. Y verdaderamente me confirma que estoy muy cansada y he de renunciar a esa hora de plancha que quería conseguir e irme a la cama...

martin dijo...
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Manuel Márquez dijo...

Compa Superwoman, pues debe ser que ahora el que está recién salido de la cama soy yo, y no me entero de nada. ¿Quién es el cuarto en discordia? Es que no caigo...

Un abrazo.

Miriam G. dijo...

El quinto en discordia es un gran libro. ¿Te refieres a el Superwoman? Yo estoy igual que tú Manuel, no me entero... Aunque ahora que lo pienso quizá venga de aquí: http://www.andresmartinez.es/index.php?id=9&l=1#marca_309

Siento decepcionarte Manuel, pero creo que tu idea no va a cuajar, ¿el filial en primera?

Un beso, Miriam G.

Miriam G. dijo...

Voy a pegarle ahora mismito un tirón de orejas a la Super a ver si nos aclara el asunto.

Un beso, Miriam G.

Elena dijo...

No entiendo mucho de futbol, Manuel, por lo tanto no puedo opinar técnicamente sobre tu propuesta, pero sí estoy de acuerdo contigo en que desgraciadamente esto de la UE es bastante patético, y que cualquier medida para acercar gentes y países es bienvenida.

Por cierto, hace mucho tiempo, escuché a Yehudi Menuhin hablar en una entrevista de la importancia de la cultura para construir una Europa Unida de verdad.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Desde luego yo creo que si existe posibilidad de que algo una a la gente son las cosas que vivimos cada día, no abstracciones impuestas.
Esto me recuerda al verano de hace dos años, cuando Manuel y yo pasábamos nuestra luna de miel en Praga, durante el mundial de fútbol. Veíamos los partidos en pubs y acabábamos hablando con checos (muy tímidos), italianos, ingleses, mexicanos, argentinos, australianos (mucho menos tímidos todos ellos)... ¿En qué otra oportunidad habríamos acabado hablando con toda aquella gente, comentando jugadas, compartiendo miradas cómplices, si no hubiera sido por el fútbol?

Manuel Márquez dijo...

Compa Miriam, veo que tus tirones de orejas a Superwoman no terminan de surtir mucho efecto; claro está, yo tampoco favorezco mucho la tarea, con mis prolongadas ausencias. En fin, cosas de la semana; siento haber demorado tanto las respuestas. Sobre los filiales en primera, compa Miriam, con el enfoque que le doy creo que no tendrían mucho que ver con la concepción actual de esos filiales, sino que estaríamos ante plantillas muchísimo más potentes. Pero, bueno, todo es matizable, por supuesto...

Compa Elena, gracias por pasarte por aquí y dejar tus apreciaciones; no es necesario, ciertamente, tener conocimientos específicos para opinar sobre ella, porque no es algo que se ciña estrictamente a los aspectos técnicos de la cuestión. En cuanto a tu apunte sobre Menuhim, quiero deducir del mismo que consideras el fútbol como un fenómeno cultural, o igual es que estoy arrimando demasiado el ascua a mi sardina (yo, obviamente, sí que lo considero).

Compa Ana, tu experiencia "ecuménico-furgolera" me reafirma en algo que siempre he tenido muy claro, y es el del tremendo potencial del fútbol como fenómeno cultural capaz de trascender las más diversas barreras humanas. Y no sólo en sus aspectos concretos, sino también en la componente de abstracción (toda la parafernalia de símbolos y afectos que genera) que se mueve alrededor.

Muchas gracias a todas por comentar, y disculpas por el retraso en las respuestas: la semana no está siendo tranquila...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Elena dijo...

Sí, Manuel, yo también considero el fútbol como un fenómeno cultural y sociólogico de primera magnitud, y seguramente mucho más complejo de lo que a simple vista parece.

Corpi dijo...

Me temo que eso que propones va a ser imposible. Demasiado dinero se necesita para tener un club con tanto jugador ¡con lo que cobran los cabronazos! que es una auténtica vergüenza. Además Europa no sería ni más Europa ni estaría más unida. Estos no se unen ni con pegamento imedio.
Un abrazo.

Superwoman dijo...

¿Soy la única que piensa que la UE es lo mejor que ha pasado desde el invento del chicle? Estoy de acuerdo en que la cosa perfecta no es, pero estamos hablando de una serie de paises que hace menos de sesenta años se estaban tirando los trastos a la cabeza...
Ahora es posible pasar de un pais a otro sin tener que enseñar apenas tu pasaporte, puedes tomarte un café en esa escala de dos horas imprevista en París (cosa que antes era impensable por el tema de cambiar francos; pagar un mísero café con tarjeta es impensable), puedes estudiar en una Universidad extranjera sin muchos problemas...

Creo que la permeabilidad cultural es un proceso lento, pero no tiene vuelta de hoja. O dicho de otro modo, cada día nos hacemos sin remedio más y más europeos y eso no tiene vuelta de hoja...

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