martes, 11 de marzo de 2008

Pasión furgolera II: de otros bipartidismos


Un comentario reciente de mi buen compañero Marcbranches (no dejen de pasar, amigos lectores, por su blog –La linterna mágica-, aun cuando no sean especialmente amantes del cine: la mordacidad y malevolencia de su pluma les compensará sobradamente del disgusto...) en la reseña anterior de esta sección, la que dedicaba al portero del Athletic, Armando Ribeiro, me hacía reflexionar acerca de si ese fenómeno que se vive en el mundo del fútbol, el de la polarización de la atención en la rivalidad Madrid-Barça (sobre todo,a nivel de los medios especializados, que son los que, en último extremo, terminan marcando la pauta del interés masivo del público) era algo específico del fútbol. Y me da a mí la impresión de que, como decía aquel chico del anuncio, va a ser que no; que más bien va a resultar que se trata sólo de un reflejo de una tendencia más amplia y generalizada, y que se extiende a todos los órdenes y aspectos de la realidad social.

Como, por ejemplo –y lo digo sólo por ejemplo, que conste: yo no tenía la más mínima intención de hablar de las pasadas elecciones, pero, como decía aquel chico del anuncio, va a ser que sí....-, a la política. ¿Existe, si atiende uno al contenido, en los dos últimos meses, día arriba, día abajo, de los periódicos, radios y televisiones patrios de todo tipo y pelaje, el más mínimo pálpito de vida que no provenga de los espasmos cardiacos de los señores Zapatero y Rajoy? Si había alguien que soñaba (como es el caso de este humilde escribiente: pero ya se sabe, los sueños, sueños son...) con que había la más remota posibilidad de conjurar el fantasma del bipartidismo más salvaje y excluyente de toda la historia de nuestra democracia, estas elecciones han terminado de dar al traste definitivamente con la misma; los resultados finales resultan absolutamente demoledores.

¿Por qué? ¿Por qué, si el mundo, obviamente, no es blanco y/o negro –aunque, bien lo saben, adoro el cine clásico...-, ese empeño en pintárnoslo así, sin grises, verdes, rosas o amarillos; sin matices; sin discrepancias; sin perspectivas –diferentes-? ¿Porque así, más sencillo, más acotado, se entiende mejor? ¿Porque así resultamos más manejables? No lo sé, me limito a apuntar las preguntas e imaginarme (algunas, sólo algunas, claro...) de las respuestas. Pero me las imagino, sólo me las imagino...

No soy antimadridista ni antibarcelonista. En absoluto, más bien al contrario, me siento en deuda de gratitud eterna con dos equipos que me han proporcionado momentos inmensos de goce futbolístico (ese Madrid de las remontadas épicas de finales de los 80 del pasado siglo –cuando, Juanito dixit, noventa minuti en el Bernabeu eran molto longo, molto longo...-; o ese Barça de Cruyff, el añorado y venerado Dream Team de principios de los 90 del mismo siglo, que encandilaba con un fútbol diábolicamente vertical –y, a la vez, hermoso-). Y espero que sigan haciéndolo en muchas ocasiones y etapas más, aunque también tengo claro que no son los enfrentamientos directos entre ellos el “territorio” más propicio para el disfrute –salvo algún episodio muy puntual, en que a algún genio le pueda dar por hacer genialidades: ¿recuerdan ustedes a ese chaval de los dientes grandes que anunciaba natillas...? Pues ése, pues ése, por ejemplo...-. Pero a mí tampoco me gusta ese excesiva atención a su rivalidad, a su lucha permanente (y directa) por la conquista de títulos, a ese afán por encabezar una carrera que no tiene otra línea de meta que aquella que marca la frontera entre el fracaso (un punto menos) y la gloria (un punto más).

Y, eso sí, soy del Atleti. Pero de eso, hablamos otro día. Muchos días, supongo...

10 comentarios:

mario dijo...
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Miriam G. dijo...

¿Eres del Atleti? Como mi padre. Yo del Barça. Mira el correo. Te mando un regalito.

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

En la casa familiar, compa Miriam, el del Barça es mi hermano. Sí, del Atleti, una losa como otra cualquiera, supongo. Ah, y en el correo no me ha aparecido nada, pero no desespero: ya se sabe lo que pasa, a veces, con los buzones...

Gracias por comentar y un abrazo.

Miriam G. dijo...

Te lo reenvío lo mandé a primerísma hora esta mañana.

Un beso, Miriam G.

Miriam G. dijo...

Mira en la bandeja de spam anda.

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

Pues no sé qué problema habrá, compa, pero no me ha llegado -y en la bandeja de spam, donde he mirado también minuciosamente, tampoco está-. Misterios de la informática.

Un abrazo.

marcbranches dijo...

¿Mordacidad? ¿Malevolencia? ¿DE MI PLUMA? Vamos a tener que aclarar unos conceptos...

Debes de ser la primera persona a la que despierto una reflexión: normalmente se las adormezco. Pero gracias por la dedicatoria del post. Al que se podría añadir un dato que pespuntaría los dos temas tratados. En Madrid, mayoría aplastante del PP; en Barcelona, mayoría aplastante del PSOE. A veces parece que ambas ciudades viven de negarse la una a la otra, en los máximos sentidos posibles. En cuanto a tu afición por el Atleti, te acompaño en el sentimiento. Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Pues a mí, compa Marc, qué quieres que te diga, sí que me induces reflexiones (mejor eso, en todo caso, que sueños húmedos, ¿no...? Menos preocupante, supongo...). Chistes malos aparte, ya te aviso de que, incluso con este comentario, y ese apunte sobre las dicotomías capitalinas, ya me estás dando chicha para otro. Pero eso será otro día, y en otra sección. Supongo, también...

Gracias, en todo caso, por comentar, un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Corpi dijo...

El problema es que aquí lo copiamos todo de los americanos. Como allí sólo tienen dos partidos importantes: los republicanos y los demócratas; pues nosotros lo mismo, no vamos a ser menos.
Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Buenas tardes, compa Corpi, ya te echaba de menos por estos pagos; gracias por pasarte y comentar. La cuestión es que yo siempre había pensado que la colonización cultural a que nos tienen sometidos los usamericanos nunca llegaría a este terreno, pero ya veo que al final será que sí, que vas a tener razón.

Un abrazo y buen fin de semana.

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