jueves, 6 de marzo de 2008

LA PRIMERA NOCHE DE MI VIDA (ESPAÑA, 1998)


Tuve ocasión de referirme, hace no mucho tiempo, y en esta misma “cibercasa”, con motivo de un comentario sobre su película Rencor , a la particular querencia que, como cineasta, le tengo a un director como Miguel Albaladejo. Albaladejo debutó en las tareas de dirección de largometrajes (previamente, había realizado una serie de cortos sobre los que, desgraciadamente, carezco de toda referencia) en el año 1998 con La primera noche de mi vida, una especie de relato coral y de tono un tanto naif en el que hacía una proyección fantasiosa de cómo habría de ser el tan traído y llevado cambio de milenio en un escenario tan poco glamouroso como el de la periferia urbana madrileña. Y aunque se trata de un film bastante desigual, en el que se alternan pasajes bastante ingeniosos y conseguidos con otros en los que lo socorrido y previsible se hace demasiado presente, resulta perfectamente visible un talento para la comedia amable que el director alicantino ha desarrollado y perfeccionado –es la ventaja que tiene el enjuiciar una opera prima años después de su estreno, y cuando su autor ya ha desarrollado, posteriormente, una carrera más o menos extensa: se gana en perspectiva...- en sus films posteriores.

Albaladejo se muestra en La primera noche.... como una especie de Luis García Berlanga al que, como a las serpientes circenses, se le hubiera extirpado el veneno. Su mirada es la misma mirada -de un cierto optimismo triste- que, sobre una realidad social deprimida (aunque no marginal), ya proyectaba el genial maestro valenciano, sólo que desprovista del más mínimo átomo de vitriolo. Pero también están en su cine la atención a un mundo (sencillo y cotidiano) muy al alcance de la mano; el cuidado por los diálogos, como clave de bóveda sobre la que cautivar el interés del espectador; o la exquisitez en la confección de repartos, amplios por las propias exigencias de la historia, donde prima el talento (y la entrega a la historia) sobre el relumbrón interpretativo.

De todos modos, es precisamente la coralidad de la historia la que lastra, en ocasiones, el dibujo de los personajes, que, en algunos casos, quedan excesivamente poco definidos, casi difuminados –no es casual que uno de ellos, Yasmina, tuviera, años después, una especie de spin-off, en la genial El cielo abierto-, o, en otras, esbozan líneas de posibles subtramas, que, posteriormente, no llegan a cuajar (ochenta minutos tampoco dan para que las historias cruzadas se crucen demasiado...). Es un problema que, a veces, aqueja a las historias de este corte, no siempre fáciles de “abrochar”, hilando con precisión las diferentes situaciones que la integran.

En todo caso, una pelicula como La primera noche de mi vida, aun con las carencias apuntadas, constituye una magnífica carta de presentación para su autor, y más aún en la medida en que exhibe unas pautas y querencias que su cine posterior ha venido confirmando película tras película. No es retrato estrictamente social, ni es comedia particularmente ácida, pero es posible que haya en el cine de Albaladejo mucha más verdad y calidad que en el de muchos de sus “compañeros de armas” más premiados y celebrados por público y crítica. Pero ésa es otra historia. Supongo.

2 comentarios:

Mallorca dijo...

Que viva españa, como me gusta este bello Pais.

Manuel Márquez dijo...

Pues esta peli tiene poco que ver con esa bella Mallorca que glosas en tu blog, pero, en fin...

Saludos.

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