viernes, 7 de marzo de 2008

Grageas de cine XLV: a propósito de.... Psicosis (Psycho; U.S.A., 1960)


UNA ESCENA MEMORABLE.-


Y no; obviamente, no es la de la ducha (legendaria en un grado que hace de su glosa un ejercicio bastante ingrato: ¿cuántos miles y miles de páginas han merecido su atención…?). No le faltan a este mítico film hitchcockiano, como cualquier buen seguidor del cineasta británico podría asegurar sin duda alguna, un buen puñado de secuencias dignas de una semblanza. Pero hay una que a mí, particularmente, me sigue poniendo los pelos de punta cada vez que contemplo la película (y, como bien pueden imaginar, no son una ni dos las veces en que lo he hecho: son más, bastantes más…). Suponiendo que, a estas alturas, cabe dar por sentado que todos ustedes, amigos lectores, conocen suficientemente los avatares argumentales del film como para que algún detalle puntual no les prive de ningún elemento de sorpresa o incertidumbre, podemos entrar en materia con tranquilidad -si bien avisados quedan, por si prefieren no seguir leyendo...-.

La escena a la que me refiero es la que cierra la trama central del film, ésa en la que Lila, la hermana de Marion Crane, baja al sotano del caserón y descubre con horror la auténtica “naturaleza” de la madre de Norman Bates, momento en el que éste aparece de repente e intenta acabar con ella, lo cual impedirá la repentina llegada de Sam Loomis, el novio de Marion, que, tras un breve e intenso forcejeo con Norman, consigue desarmarlo y reducirlo. Se trata de una resolución bastante convencional y previsible, desde las premisas que el desarrollo precedente de la trama ha venido marcando, y, desde el punto visual, está tratada, también, de una forma bastante alejada de cualquier alarde estrambótico o excesivamente creativo. Pero, como la práctica totalidad del film, todos sus planos están impregnados de un potencial maléfico e inquietante que consigue que, más allá de lo esperables que las imágenes puedan resultar, siempre te sobrecojan y te causen un rubor tembloroso. Que en eso, poco más o menos, debe radicar la maestría, ¿no…?

8 comentarios:

Hatt dijo...

Ahora dudo si es exactamente esa escena o no, pero si es la misma completamente de acuerdo: un plano picado justo cuando acaba de subir las escaleras que muestra a Norman/mamá Bates al ataque saliendo de una habitación...

alicia dijo...

Como con la mayoría de las películas de Hitchcok, se aprende mas de ellas que de un seminario entero de cine. Aprte de la osadía de cargarse a la protagonista al cuarto de hora tiene escenas totalmente inolvidables, pero a mi personalmente me da mas miedo esa escena del final con la voz en off de la madre de Norman diciendo que se va a estar muy quieta, demostrando que es incapaz de matar a una mosca, mientras se enfoca a un perverso Norman mirando a una mosca en su mano

Isabel Romana dijo...

Comparto tu opini�n. Para m� esa escena es mejor que la de la ducha, porque sorprende m�s. Besitos.

Josep dijo...

La que dice Hatt tampoco está mal: ese plano cenital es muy arriesgado, original y efectivo; la que tú dices, es una muestra que con una buena iluminación y un buen montaje, con la información previa adecuada, el terror nace de cada cual.
Yo no me atrevo a decir cual sea mi favorita, porque me parece que, ni tengo tiempo para relatarlas todas, ni este recuadrito daría para tanto...
:-)
Un abrazo.

Miriam G. dijo...

Yo venía buscando futbol.

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

Igual soy yo ahora, compa Hatt, el que no se orienta muy bien, pero creo que ese plano al que aludes forma parte de la secuencia a la que me refiero (y debería ser así, porque, al fin y al cabo, "mamá Bates" sólo aparece dos veces "al ataquerrrr": en la de la ducha y en ésta). De una forma u otra, totalmente magistral, desde luego.

Esa coda final a la que aludes, compa Alicia, también me produce a mí un tremendo yuyu, hasta el punto de que se me pone el vello erizado. Un miedo más sutil, pero más intenso. Un crack, este Hitchcock.

Compa Isabel, me alegro de que compartamos apreciaciones. La de la ducha es un prodigio "organizativo", no lo dudo, pero aquí, entre tú y yo, y sin que se entere nadie, a mí siempre me ha parecido un tanto artificiosa. Ea, ya lo dije...

Compa Josep, no sólo me parece fenomenal que declares la incapacidad del cuadrito para contener todo lo que tendrías que plantear, sino que me das la coartada perfecta para hacer lo que tengo que hacer: pedirte que te "comportes", y le dediques una reseña de las tuyas a la peli. Eso que ganaremos todos...

Y para cerrar, la mosca cojonera: ay, compa Miriam... No te preocupes, que el furgol ya está al caer, ya está al caer. Pero es que tengo muy poquito hueco...

Mil gracias a todos por pasaros a comentar, que tengais buena semana y disculpas, de corazón, por el retraso en daros una respuesta que me gustaría dar de manera más inmediata -pero es que la cosa no da mucho más de sí, de veras...-.

Un abrazo muy fuerte.

Andrés Borbón dijo...

Maravillosa película. No me canso de verla. No soy entendido en cine ni mucho menos, pero creo haberla visto unas 5 ó 6 veces. Ésta y la del Ciudadano Kane son mis favoritas de Hitchcock.

Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Gracias por el comentario, compa Andrés Borbón (por cierto, ¿no guardarás algún parentesco con nuestra ilustre familia real, no...?), y bienvenido a esta cibercasa. Eso sí, sólo una pequeña observación a tu apunte: Ciudadano Kane no es de Hitchcock, sino de Orson Welles. Gran peli, desde luego, eso también.

Saludos cordiales.

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.