viernes, 29 de febrero de 2008

Pasión furgolera I: Armando


Puede que esté equivocado, puede. O puede que esté aquejado de ese mal tan común que consiste en pensar que la perspectiva propia, particular, acerca de cualquier elemento existencial, es una perspectiva común, generalizada, cuando, realmente, no lo es. Puede. O sea, que puede ser que mi conformismo existencial sea algo mío, muy mío, y que no todo el mundo sea igual de conformista. En ese caso, habrá quien piense, a diferencia de lo que yo pienso, que no todo en la vida tiene su momento oportuno (más o menos amplio, más o menos abierto), y que, pasado ese momento, mejor olvidarlo. Pero da igual: da lo mismo si se trata de la aseveración de una regla o de la confirmación, por excepción, de su contraria.

No sé si Armando Ribeiro, el ex portero del Cádiz, recientemente fichado, a sus 37 años, por el Athletic de Bilbao –y, a día de hoy, ocupando su portería en calidad de titular- piensa, al respecto, como yo. O sea, que no sé si pensaba que su posibilidad de llegar a ser portero titular del equipo de sus sueños, del Athletic, ya había pasado, sin llegar a materializarse, y que nunca podría llegar a serlo. Si tenía claro que ese viejo sueño, aventado en mil y una noches de desvelos o ilusiones, de oír rugir a la catedral en una apoteosis de admiración después de verle sacar –con la punta de los dedos, en un escorzo improbable- un balón pegado a la cruceta, nunca se haría realidad. Si había abandonado toda esperanza de que, algún día, todo San Mamés coreara su nombre –AR-MAN-DO, AR-MAN-DO- después de salvar dos puntos de oro parando un penalti en el último minuto del descuento.

Lo importante es lo que le ha pasado, y creo, supongo, que Armando debe ser un hombre inmensamente feliz. Tiene motivo para ello. Y aunque yo no le conozco personalmente, y no sé quién es, ni cómo es (si es que alguna vez alguien puede saber quién es y cómo es otra persona), me alegro por él. ¿Quién dijo que el fúrgol no era el territorio de los sueños...?

13 comentarios:

Corpi dijo...

Bonita historia, o bonito sueño cumplido. Hablando de porteros, del Atletic y de años, recuerdo que cuando Zubizarreta se jubiló en el Valencia, su puesto lo ocupó Sempere, un magnífico portero que aunque no creo que tuviera 37 años, poco le faltaría e hizo dos o tres campañas excepcionales. Un saludo

marcbranches dijo...

Vale, lo reconozco, llego tan tarde a la inauguración de esta sección que ya has abierto el chiringuito y todo. Yo soy baloncestero de vocación, aunque sigo fielmente la actualidad futbolística por deformación ambiental (todo el mundo habla de fútbol en todos los lugares del mundo) (mundo=Barcelona, en mi caso). Podrías dedicarle un post, algún día, a la prensa deportiva, en estado tan catatónico de infantilismo y maniqueísmo que ha superado a la prensa rosa como basura mediática oficial del país. En lo que respecta al tema tratado en el post, me parece una bonita manera de comenzar la sección, entresacando una pequeña historia personal de entre el estruendo acaparador de los eternos duelistas Madrid-Barcelona. Felicidades.

BUDOKAN dijo...

Hola, acabo de llegar de mis vacaciones y me estoy poniendo al día.En cuanto a la historia que relatas es realmente muy bonita en cuanto a emotividad. Saludos!

Miriam G. dijo...

Pero más de pesadillas que de sueños.

Un beso, Miriam G.

tha dijo...

nunca hay que dejar atrás la esperanza

Ana Pérez Cañamares dijo...

¿Por qué este deporte, entre tanta mierda tiene también tanta historia entrañable? O quizá habría que preguntarse por qué resultan tan entrañables, por qué uno está tan dispuesto a identificarse con el futbolista que regresa al equipo de sus sueños, o al que pasó hambre, o... quizá por contraste con tanta banalidad, que normalmente es lo que destaca la prensa deportiva - qué difícil es aprender de fútbol de verdad leyéndola- y con todo aquello de lo rodea a los jugadores: coches, modelos, lujos, publicidad, etc? Entresaco una frase del libro Cultura(s) del fútbol: "Ya no surge un jugador de fútbol tan vocacional porque no necesita la vocación como estímulo. Son tantas las recompensas que conlleva alcanzar la categoría de jugador de fútbol, que el hecho de jugar al fútbol no es lo prioritario, sino el medio que permite alcanzar otro fin" (Juanma Lillo). Por eso yo creo que lo contrario es una excepción que apreciamos.

Adolfo González dijo...

Anda, no sabía yo que Armando era portero titular del Atletic de Bilbao. ¿Éste portero no es el mismo Armando que estuvo en el Sporting de portero reserva y que anduvo en el Bermeo y otros equipos de Segunda y segunda B?

Al final, la constancia es lo que cuenta. Seguro que Armando entrena muy bien y por eso está recibiendo ahora la recompensa.

high school musical 3 dijo...

Justamente la ubicación del portero es la de menos presión física, por eso es que se los ve hasta los 40 años a algunos.

Pero este la hiso bien, a los 37 en el equipo de sus sueño, hasta lo ultimo.

Manuel Márquez dijo...

Tarde, tardísimo, pero no quería dejar de contestar a tan variado e interesante comentario como ha terminado apareciendo por aquí.

Me hablas de Sempere, compa Corpi, y sí que lo recuerdo: menudito, no mucha estatura y no mucho peso, pero una elasticidad y agilidad tremendas, además de mucha consistencia bajo palos; no recuerdo si llegó, incluso, a alcanzar la internacionalidad, pero sí que fue un gran portero. Sobre el que, por cierto, me apuntas para otro tema, como es el de las "suplencias eternas" de esos futbolistas excepcionales condenados por haber coincidido con otros aún mejores que ellos.

Compa Marc, muchas gracias por tu felicitación. Como ya indicaba en mi reseña de presentación de la sección, a mí también me gusta más, en términos técnicos y estéticos, el baloncesto, pero pasión, pasión, lo que se dice pasión, pues eso... Y sobre la prensa deportiva, sí, hay tema para una, dos, y ciento dos reseñas, cómo no. Ya llegará el momento; por de pronto, la siguiente te va con dedicatoria...

Compa Budokán, bienvenido en tu retorno. Me alegro de que la historia te haya resultado emotiva, que de eso, en buena medida, se trataba; creo que, por lo demás, lo es en su esencia.

Compa Miriam, no sé muy bien qué decir a tu objeción "pesadillesca": ya se sabe, anverso y reverso, es difícil la existencia de uno sin la del otro, pero yo tiendo más bien a mirar el sueño -aunque no me guste ignorar la existencia, ahí, al fondo a la derecha, también, de la pesadilla...-.

Compa Tha, ya lo dice el refrán, que es lo último que se pierde: y aunque yo no lo comparta, en general, tan plenamente, en algunos casos sí que se cumple, vaya que sí.

Compa Ana, creo que haces un análisis (muy bien "auxiliado" con la reflexión de tu "libro de cabecera") bastante certero; historias como la de Armando nos reconcilian con la figura de un profesional cuyo arquetipo, en estos últimos tiempos, ha devenido en algo muy polarizado (un amor/odio bastante rarito, creo...). Digamos que se les envidia demasiado cochinamente. Pero de eso ya hablamos otro día...

Compa Adolfo, bienvenido a esta cibercasa, que espero frecuentes a partir de ahora con toda la asiduidad que te sea posible. Desconozco si es el mismo Armando al que te refieres, pero, por los datos de localización, supongo que sí. Y aunque su llegada al Athletic ha sido algo más rocambolesca y ha tenido otras motivaciones que no son las estrictamente relativas al mérito, no seré yo quien se los niegue.

Compa HSM3 -que de todo ha de haber en esto del bloguerío-, bienvenido también a esta casa: tienes razón en lo de la longevidad de los porteros, siempre superior a la del jugador de campo, pero, aún así, este caso es muy, muy particular.

Muchísimas gracias a todos, y un fuerte abrazo.

marcbranches dijo...

Parece que Armando ha conseguido un protagonismo tan insólito como indeseado... El parche de su cara se debe de haber visto en todas las televisiones del mundo. Esto, desgraciadamente, también es fútbol. Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Pues sí, compa Marc, jamás llegué a pensar que el protagonista de este artículo llegaría a cobrar tal protagonismo, y, menos aún, por motivos tan ingratos (seguro que tanto él como yo hubiéramos preferido que se hubiera hecho famoso por el artículo...). Y sí, tienes razón, estas excrecencias infecciosas que le salen por los costados, también son fútbol, claro...

Un abrazo.

Eugenia de Lacour dijo...

Pues si Manuel, que te voy a contar yo de Armando despues de 10 años en mi Cádiz CF. Que lo echamos mucho de menos y que los años no van en el carnet, sino en la ilusión con la que vives cada partido. Te aseguro que hay mucho Armando para rato. Espero que os haga vivir los mismos buenos momentos que hemos vivido nosotros, y que desde los fondos coreis su nombre como aquí. Ademas cuando sacaba de puerta le gritabamos "Bien Armando, Bien Picha", pero no sé como sonaría eso en San Mames.

Manuel Márquez dijo...

Pues muchas gracias, compa Eugenia, por la visita y por el comentario. Supongo que mi reseña te ha debido inducir a algún equívoco: vivo en Córdoba, no en Bilbao, y aunque admiro al Athletic (pese a los varios años que lleva en horas bajas), jamás lo ví jugar en su estadio, ese mítico San Mamés. Así que no sé qué tal lo llevaran por allá, pero teniendo en cuenta la pasión que le echan los bilbainos a esto del furgol (y de su Athletic), seguro que muy bien.

Saludos.

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