viernes, 15 de febrero de 2008

Grageas de cine XLIII: a propósito de... La soledad (España, 2007)


¿Por qué toda persona que se considera amante del cine debería ver una película como ésta? ¿Porque ha obtenido, por sorpresa y contra todo pronóstico, el Goya a la mejor película española del pasado año? ¿Porque, gracias a ello, ha conseguido, tras haber sido, incluso, editada en DVD, reestrenarse en salas comerciales? ¿Porque se trata de una película que ha alcanzado un enorme prestigio entre esa crítica que cabría calificar de “cinéfila”? Pues no; o no sólo por ello, aunque también. Ahondando en la estela que tan sabiamente, como de costumbre, marca mi buen compañero Enrique Ortiz, hay motivos más poderosos, más concluyentes para ver (si no se ha visto) o revisar (si ya se hizo) “La soledad” , y, pese a que a una enumeración de algunos (sólo algunos) de ellos, puede parecer un ejercicio un tanto presuntuoso, no soy capaz de resistir la tentación de ponerme a la tarea (además de tratarse de un ejercicio que, en cierta manera, le debo a ese —que espero sea…— mi “pequeño futuro cinéfilo”). Vayamos, pues, a ello —con la expresa advertencia de que creo, humildemente, que aunque sí son todos los que están, no están, ni muchísimo menos, todos los que son—.

Porque se trata de una demostración de que, cuando hay talento, se pueden contar las historias de siempre (avatares cotidianos de gente de la calle, de esas gentes con las que nos cruzamos todos los días, en la calle, en la tienda, en el autobús…) de una manera distinta a aquella en que se suele hacer habitualmente. Porque nos enseña que, cuando se cuenta con intérpretes bien dirigidos y entregados a su trabajo, éstos se pueden desplegar con total naturalidad, sin necesidad de histrionismos ni excesos, y componer personajes creíbles y que “llegan”. Porque es toda una lección de cómo se pueden contar historias intensas y de fuerte calado dramático sin cargar las tintas en las imágenes, diciendo más con lo que se omite (lo que se piensa y se calla, lo que deja traslucir una mirada expresiva) que con lo que se expresa. Porque resulta sorprendente que la música del silencio, si nos damos tiempo para asimilarla y acompasarnos a su callada secuencia —al ritmo que nos marcan las imágenes—, pueda ser tan sonora. Porque… ¿aman ustedes el cine? Pues no se la pierdan.

11 comentarios:

Ivan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Thalatta dijo...

¡Vale! creo que la están poniendo por imagenio así que no me la voy a perder, por todas esas razones que dices y porque me apetece un montón.
Ahora sí que me voy :) ¡ta mañanaaa!!

Miriam G. dijo...

Esta la tengo apuntada, apuntadísima en mi lista.

Un beso, Miriam G.

Elena dijo...

Manuel, las opiniones sobre esta película las tengo 1-2, tu opinión (muy favorable) enfrentada a 2 en contra: la de Andrés y la de una amiga, con la que coincido bastante, que me ha dicho que a La soledad le sobra 1,30h de metraje, pero que le ha gustado mucho la interpretación de Petra Martínez.

Andrés dijo...

Bueno, aquí estoy.

Buenooo, La Soledad, cuántas cosas que decir, queridos Elena y Manuel (señoritas primero).

Oí hablar de ella hace unos meses en un post de nuestro querido Enrique Ortiz; única referencia, y no encontraba manera de verla, ni sabía de cuándo era.

Cuando, ¡zas! al volver de Venecia veo que ha ganado de todo en los Goya en mi ausencia, y me apresuro a verla en su reestreno en el Casablanca de Bcn.

No se, no se, yo, debe de ser que se acercan irremediables los 40, o que la falta de sueño por lloro infantil me impide el sentido del humor suficiente, pero...

Me ho.rro.ri.zó; en primer lugar me horrorizó el plan de cine progre-apolillado del Casablanca en que te hacen callar los intelectuales sentados (sí, ¡yo he sido de esos!); y en segundo, como venía frustrado por haber confrontado mi experiencia de Expiación con algunos de vosotros (a mí me pareció emocionante lo que a vosotros tramposos), pues... me dije: para pelis tramposas ¡esta! Y lo que no soporto que digan es que va de la vida misma porque, a ver, ¿en la vida misma te pasan esas cosas que pasan ahí, especialmente lo de Adela? Nonono, que diría mi hijo pequeño. Para pelis lentas con planos estáticos, me quedo con En Construcción.

Encontré, en cambio, excelente las interpretaciones, y, como yo parece que estoy al revés, lo que más me gustó fue ese invento del multiplano, pues al final entiendes siempre las cosas que pasan fuera de plano por la cara que pone el otro.

No me extiendo; cinéfilos, no me asesinéis. Am

Nota: a mi mujer, gran entusiasta de este tipo de pelis, también le horrorizó bastante; ya digo, debe de ser nuestro momento vital.

Elena dijo...

Me encantó En construcción.

Andrés, lo del cine Casablanca no sé si lo dices en sentido real o figurado, pero desde luego sus instalaciones necesitan una buena puesta al día.

Si añado a la mujer de Andrés y a Simuladora, el contador se pone 1-4. ¡Defensores de La soledad movilizaos!

Andrés dijo...

Elena, lo del Casablanca lo digo en sentido totalmente real: era un cine que me gustaba pero lo he encontrado bastante infecto. Jejeje, vamos ganando. :)

faraway dijo...

Grandísima, enormísima La soledad. Qué grande que es Rosales.

Manuel Márquez dijo...

Bueno, bueno, La soledad...

Compas Tha y Miriam, ya veo que las dos estais en la tarea de verla. Eso está bien. A ver si es prontito, y ya contareis. No tengo ni idea de si os gustará o no, porque no es una película fácil. Tampoco es que sea difíci, pero según en las condiciones de ánimo en que la veas -y aunque eso sea algo que vale para toda peli, para ésta quizá vale aún más, si cabe-, la experiencia puede resultar muy, muy diversa.

Compas Elena y Andrés, ya que veo que habeis entrado a saco, y dando leña (lo cual me parece fenomenal, porque de eso se trata, de discrepar sana y pacíficamente, pero con contundencia, llegado el caso), creo que -en especial, Andrés- ilustrais bastante bien eso del estado de ánimo y la percepción/recepción de la obra. Si el entorno en que ves la peli (una sala como esa que describes, ciertamente, se "presta" poquito...) no es el más idóneo, apaga y vámonos. ¿Estatismo en los planos? Es una opción estética y de tempo. Te puede gustar, o no; no es mejor ni peor que otras opciones, aunque siempre es bueno que sea coherente con el género, la trama y el espíritu del film. Vamos, que ni este ritmo vale para una de Stallone, ni una historia como ésta (que a mí, Andrés, sí me parece perfectamente verosímil, aunque no te negaré que bastante fuerte: pero, bueno, la intensidad dramática del material la "pone" el autor, que para eso es el que manda...) la puedes contar a "pijo pelao"... Y sobre la "sobra de metraje", creo que se trata de un debate tan estéril y gastado, que ya cansa (y, ojo, lo dice uno que recurre, más veces de las que debiera, a argumentos de ese pelaje en sus críticas): ¿cuántas notas le sobran a una sinfonía de Beethoven...? ¿o cuántos versos a un poemario de Lorca...? ¿o cuántas páginas a una novela de cualquier novelista...? Las obras tienen la extensión que el autor les da, y, si a alguien se le hacen largas, mala suerte. Pero "acortarlas" es hacer otras obras, distintas, no mejores ni peores, sino diferentes. Toda historia se puede contar en un minuto (ya lo demostró una web muy graciosa sobre cine hace unos años, que resumía los grandes clásicos en "cortos" de 1'), pero ¿es ése el planteamiento? Lo dudo...

Para terminar (y disculpas por la perorata), a mí también me encantó En construcción (reseñada hace poco en este mismo blog, ahí podeis comprobar que me deshago en elogios hacia ella, porque me parece fabulosa), y me pareció fabuloso el trabajo de Petra Martínez, pero no sólo el de ella, sino el de todo el elenco.

Y, por supuesto, estoy con mi compa Faraway: La soledad es un "peaso" de película.

Muchísimas gracias a todos por vuestros amplios (y muy nutritivos) comentarios, y un fuerte abrazo.

P.S. y cuidadín, Andrés, que el partido no es como empieza, sino como acaba. Aún estamos jugando...

Andrés dijo...

Querido Manuel,

debe de ser que tampoco he dormido mucho esta noche, pero, por mucho que lo vuelvo a leer, no entiendo tu frase sobre el partido :-(

Sí te reconozco que esa manera de influir sobre el estado de ánimo es un logro de la peli, porque a mí me dejó más que hecho polvo y con insomnio la noche siguiente. Quizás porque los dos "incidentes" me tocaban alguna fibra sensible en lo personal, y no necesitaba que alguien se recreara sobre ellos laaargos minutos. Enfín, digo que no me asesinéis, y que tampoco me toméis por un pepero de esos que odian el cine progre, nada más lejos; sólo un pobre padre insomne que no está para adornos. Abrazos generales, Am

Manuel Márquez dijo...

Compa Andrés, el comentario sobre el partido iba por tu comentario aquel de "je, je, je, vamos ganando", se trataba de seguir la broma. Pero no te preocupes por entendederas flojas y sueños cortos, que los que hemos pasado por ahí hace muy poquito (al fin y al cabo, mi peque tiene sólo cinco añitos...) sabemos de lo que hablas. Y ni te asesinamos ni te tomamos por un pepero: el día que largue yo mi lista de pelis "progres-gafapastiles" que no soporto, igual más de uno deja de hablarme. Pero es que creo que uno de los privilegios de la (cierta) edad, ha de ser el de la independencia de criterio y un cierto margen para la incongruencia. Que ya vale de que uno haya de ser el esclavo de sí mismo, ¿no crees...?

Un abrazo muy fuerte, y ánimo con el sueño (o la falta de él...).

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.