jueves, 14 de febrero de 2008

Drácula, de Bram Stoker (Bram Stoker's Dracula; U.S.A., 1992)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Desde un sombrío y recóndito castillo, en la región rumana de Transilvania, el conde Dracul, personaje enigmático, con bastantes más sombras que luces, concierta la compra de diversas propiedades inmobiliarias en Londres, donde piensa fijar su residencia, sin que nadie sepa a ciencia cierta dónde radica el fundamento de su interés por aposentarse en tierras tan lejanas a las suyas. Apoyado en las gestiones de un joven procurador, Johathan Harker, Dracul conseguirá lo que pretende, aunque no tardamos en descubrir que es la joven y hermosa esposa de éste, Mina -tras haber fijado inicialmente su interés en Lucy Westenra, la íntima amiga de ésta- su objetivo definitivo...


RESEÑA CRÍTICA.-

He cruzado océanos de tiempo para encontrar el amor... Pocas frases más románticamente rotundas y sobrecogedoras en la historia del cine reciente, aunque, curiosamente, la misma no aparece en la novela de la cual ésta de Coppola pasa por ser (no sin fundamento, dicho sea de paso, y, al menos, entre las conocidas por el gran público), la más fiel adaptación.

Alejado de mixtificaciones y adulteraciones más o menos grotescas a las que el personaje del mítico conde rumano se había visto sometido en sus numerosísimas adaptaciones cinematográficas de las decadas de los 60 y 70, Coppola se atiene, de forma bastante respetuosa, tanto a la trama (desarrollo de la historia) como a la estructura narrativa y abanico de personajes que Bram Stoker despliega en su novela. Pero se permite, para su favor y nuestro deleite, dos licencias importantes, una de carácter temático y otra en el aspecto formal.

Desde el punto de vista temático, Coppola acentúa enormemente el elemento romántico (entendido en su sentido afectivo-sentimental, no en el estilístico) que en la novela está mucho más diluido, hasta un punto en que apenas si resulta mínimamente apreciable. De hecho, el Dracul de Coppola no deja de moverse por la sed de venganza (y del mal en que ésta ha de materializarse), pero toda la motivación de ésta arranca del amor exarcebado que siente por su Elizabeta/Mina (aspecto este último, el del enlace entre ambos personajes, que en la novela no se plantea, desde el punto y hora en que la primera de ellas ni siquiera existe), hasta el punto de que el personaje, lejos de hacérsenos odioso o antipático (como correspondería a un malvado prototípico, y mas aún con las connotaciones demoniacas de éste), termina casi redimido de sus maldades. En cualquier caso, el film se enriquece sustancialmente con esta dimensión romántica, que le sirve tanto para limar sus aristas más horrendas como para ofrecernos un planteamiento más profundo, por su ambivalencia, que el quizá excesivamente plano y esquemático que Stoker despliega en su novela, sin concesión alguna a justificaciones ni redenciones.

La segunda licencia (que, más que licencia –en su sentido de desviación respecto al original-, habría que calificar de aditamento, u opción estilística) radica en los elementos visuales (algo que, obviamente y por puro imperativo material, no puede ser contemplado por el texto literario), en los que la película muestra una riqueza extraordinaria. Asistimos, ya desde el inicio (esa representación de la batalla –sombras chinescas sobre fondo rojo sangre: apoteósico...-), a un auténtico delirio imaginativo, que demuestra una pasión por el detalle de la que la filmografía precedente de Coppola, el aire general de su obra, ya había dado muestras, pero quizá no tan (brillantemente, es cierto) desaforadas –y que conste que no es Coppola cineasta que se caracterice, precisamente, por su austeridad formal, sino más bien al contrario-. No es sólo el cuidado exquisito, más que evidente, de todos y cada uno de los aspectos técnico-artísticos del film; más allá de eso, se aprecia un intenso esfuerzo para que pequeñas pinceladas, pequeñas perlas, que salpican aquí y allá todo el metraje, nos vayan dejando en el cerebro sensaciones con cuya sola rememoración nos vamos a poder deleitar durante casi la misma eternidad a través de la que el conde desarrolla sus andanzas.

En definitiva, Coppola redondea una magnífica película, que trasciende con mucho su condición de film de género: se hace difícil, viendo cómo Mina Harker –una Winona Ryder, plena de encanto y gracilidad, en el momento más dulce de su no muy afortunada carrera- bebe, al borde del éxtasis, el hilillo de sangre que brota de la herida en el pecho del rejuvenecido conde –y aquí habría que hacer también especial mención de la espléndida composición que, ya viejo, ya joven, cuaja de Drácula un Gary Oldman al que su histrionismo (en otros papeles, una losa insoportable) le resulta de una inestimable ayuda para dar con la vena más mefistofélica de su personaje- hablar de una película de terror, asimilable a lo que por tal se ha entendido –y se entiende- desde las convenciones del género. Y, con ella, se adentra en los territorios, tan discutibles como se quieran, de lo algunos consideramos gran cine: tan grande como el placer que es capaz de proporcionar desde lo deslumbrante (aunque sea, básicamente, en sus formas, y no tanto en sus contenidos) de la propuesta que plantea.

11 comentarios:

alicia dijo...

Qué grande es Coppola, Manuel, me encantan todos esos juegos de cámara, que convierten a una nube en el ojo de Drácula, por ejemplo, y la manera en que juega con las sombras, rindiendo homenaje a Nosferatu. Gran reparto.

Malabei dijo...

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Heitor dijo...

Tanto la novela como esta adaptación son dos obras que me atrapan de una forma total.
Esos rojos en la imagen, las escenas que borda Oldman, ese aire a película antigua... y ese final, romántico, apoteósico.
Una crítica como la copa de un pino, maestro.

Josep dijo...

Muy buena reseña, maestro, muy buena; tengo pendiente todavía ¡ay! la lectura de la novela, que, para más inri, poseo por duplicado, pues cuando me compré el dvd iba en paquete todo junto.

La ambientación más que barroca delirante, la entiendo como perfecta, marca de la casa, y sólo me rechina el excesivo histrionismo desplegado por Anthony Hopkins como epónimo del Conde, maravilloso.

Los tonos lumínicos de la fotografía son tan excelsos como adecuados a cada escenario: magníficas las nieblas londinenses.

Un abrazo.

Corpi dijo...

Me encantó la película y aunque no me gusta hacerlo, tengo en mente leer la novela. Siempre es mejor leer antes de ver la película, porque si no se pierde mucha espontaneidad, pues la imaginación se ve sustituída por imágenes de la película.
Ese malabei qué vende. Envíamelo a ver si hago negocio con él.
Un saludo

marcbranches dijo...

En este caso, no hay ninguna necesidad de leer la novela para apreciar la película, teniendo en cuenta, como dice M-Márquez, que Coppola consigue, a la vez, ser el más fiel y distanciarse a la vez. El marido perfecto, vamos. No olvidar que "Drácula" no deja de ser un encargo (como "El padrino", vaya encarguitos se marca Francis Ford) cuyos problemas presupuestarios fueron tan notorios que se quedaron con los bolsillos in albis para hacer el prólogo. De ahí el flash-back de Dracul batallando en sombras chinescas, no había dinero para más. De la necesidad nace el ingenio...

Hatt dijo...

Pues a mi, a pesar de lo visual, no me terminó de llegar. Llamadme anacrónico, infiel (a la novela, aunque en realidad no tanto), o lo que queráis, pero sigo prefiriendo al magnífico Nosferatu y a las películas de Fisher...

Un saludo.

Manuel Márquez dijo...

Ante todo, y en primer lugar, muchísimas gracias a todos por pasaros y comentar, y disculpas por el retraso en dar unas respuestas que tenían que haber llegado antes. Pero, en fin, para qué tanto repetirme. Al turrón...

Compa Alicia, te apunto en la lista "de las que sí"; buenos argumentos los que apuntas, desde luego que la peli es toda una orgía visual, y, sobre el reparto, pocas quejas podrá haber.

Compa Heitor, muchas gracias por tus elogiosas palabras acerca de la crítica, pero supongo que obra más en la percepción tu aprecio personal que la valoración objetiva (lo cual hace que te lo agradezca aún más). No me sorprende que la obra te atrape, es realmente muy, muy atractiva.

Compa Josep, supongo que cuando leas la novela, te llevarás la misma sorpresa que me llevé yo: no tiene nada que ver con los Dráculas típicos de la Hammer, y, en cambio, la peli de Coppola sí que se atiene bastante (dentro de lo que se puede: su estructura formal se presta más bien poco...) a su línea. Creo que te gustará, pero ya nos contarás, ya.

Compa Corpi, esa "suplantación imaginativa" a la que aludes sí que es cierto que se suele dar, pero, en este caso, creo que no deja de merecer la pena el empeño de leer la novela, aunque sea después: es bastante curiosa. En cuanto al Malabei, que creo que vende antivirus, todo para tí...

Compa Marc, lo del marido perfecto me lo apunto para usos futuros (by the jeta, claro...). Y no sabía que el Drácula de Coppola fuera un encargo; en fin, ya se sabe, benditos encargos, a veces (p.e.: A straight story, de Lynch; y muchos otros, que ahora no recuerdo ni es cuestión de rebuscar...).

Compa Hatt, menos mal: ya empezaba a desesperar acerca de la posibilidad de abrir la lista "de los que no"... En fin, me parece una opción la mar de respetable; para gustos, ya se sabe.... En cualquier caso, creo que son, todas ellas, tanto las que citas como ésta, pelis muy diferentes en todos los aspectos, tanto formales como narrativos. Ni mejores ni peores: distintas...

Lo dicho: muchísimas gracias a todos, y un fuerte abrazo.

Putas dijo...

Me uno a los elogios sobre la critica... Para mi esta pelicula es una marca en mi vida, desde siempre he tenido un romance con los vampiros. Una de las escenas que mas me cautivó fue cuando hace el amor con la bestia en el jardin de casa... Es impresionante...

Pd: Es de agradecer el ifollow Manuel...

Corazón Grupero dijo...

Hola saludos a toda la comunidad cinéfila internacional. Muy buena película, quedé impactado cuando la vi por primera vez hace muchos años. Es cierto, quizás no sea igual a la obra literaria pero está llena de misterio, suspenso, poco de terror y de erotismo... Vale la pena verla varias veces. Qué lástima que no sea proyectada en Televisa o en Tv Azteca.

Saludos y hasta pronto..

Anónimo dijo...

estoi no vale naa

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