miércoles, 16 de enero de 2008

Mi Buenos Aires querido III: sordina navideña


Ahora que ya han pasado, supongo que lo puedo confesar públicamente sin el más mínimo rubor: nunca he sido un entusiasta de las fiestas navideñas; más allá de sus connotaciones mercantilistas –tan innegables objetivamente como soslayables desde la vivencia personal de cada cual: se trata de algo tan simple como no dejarse influir (excesivamente) por el entorno-, el hecho de que las mismas no supongan una interrupción de mi actividad laboral –más allá del estricto disfrute de los festivos pertinentes- les priva, en buena medida, de esa capacidad de ruptura de la rutina que, en mis años de infancia, sí que tenían. Navidades, pues, con sordina, a las que, más allá del respeto de algunas tradiciones hondamente arraigadas (felicitaciones en papel y algún que otro “homenaje culinario”, amén de los regalos del día de Reyes), sólo la presencia permanente en casa de mi pequeño les ha otorgado un cierto halo jubiloso –y extenuante, por supuesto-. El próximo año, más y ¿mejor? Veremos...

15 comentarios:

Josep dijo...

Tú lo has dicho, Manuel: la próxima, más y mejor; pero no el próximo año: este mismo; no vayamos a diferirlas, aunque el año sea bisiesto.. :-)

Como no van a dejar de celebrarse, por un motivo u otro, mejor disfrutarlas,¿o no?

Un abrazo.

Cobre dijo...

Yo este año, como todos, he acabado de navidades hartita, cansada, empachada...
No me influye ni el supuesto espíritu ni el afán por las compras, es más, creo q cada año consigo pasar un poco más de ellas.
Supongo q la cosa cambia cuando tienes un enano como es tu caso, y lo q te queda! ;)

Un beso, Manuel

Elena dijo...

¡Y lo dices ahora, Manuel! Yo odio estas fiestas, sin paliativos. Así que, por favor, cuando lleguen las próximas y si todavía estamos aquí, que nadie me felicite. Bueno, ya lo he dicho, qué descanso da salir del armario.

Manuel Márquez dijo...

Compa Josep, ese enfoque me parece la mar de respetable, pero no sé yo si termina, o no, de convencerme: eso del "ya puestos"... Pero, en fin, son perspectivas, posibilidades, claro que sí...

Compa Cu, enorme alegría la de verte por aquí, ya hacía tiempo... Lo del cambio de "tesitura" que implica tener un enano en casa, no te lo voy a discutir, es un elemento objetivo, desde luego. Pero te puedo asegurar que sarna con gusto, no pica: yo, con mi peque, estoy totalmente "encantao"...

Compa Elena, ya me barruntaba yo, a tenor de algún comentario anterior tuyo en tu "cibercasa", que andabas tú en ésas. Me alegro, en todo caso, que hayas aprovechado tu visita a esta humilde morada para hacer tu particuar "salida del armario", y me tomo nota, para no columpiarme el próximo año (o, en todo caso, como en la peli aquella, desearte, a lo sumo, una "feliz no navidad"...).

Un fuerte abrazo, y gracias a los tres.

Maga dijo...

Corría el año 2000 cuando, gracias a las maravillosas tecnologías que conectan (y desconectan) a personas sin sentido aparente, conocí a un caballero cordobés con el que mantuve correspondencia durante largo tiempo hasta que el destino me llevó al país plano por excelencia, llamado Bélgica. Hoy, de nuevo internet mediante y por los caprichos del azar, vuelvo a encontrarme contigo, Manuel. Las casualidades (o causalidades?) nunca dejan de sorprenderme. Espero que aún guardes algún recuerdo de esta joven granadina.

Un beso,

Marta

Miriam G. dijo...

Yo estoy a punto de formar una plataforma para abolir las p---- navidades.

Un beso, Miriam G.

marcbranches dijo...

Me adhiero cual pegamento Imedio a la plataforma de Miriam. Puedo conseguir armamento pesado a buen precio. Primer objetivo: eliminar el asqueroso musgo que la gente se empeña en ponerle a los belenes, como si Nazaret estuviese en medio del Trópico. Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Madre mía, amiga Marta, casi me da un patatús al leer tu comentario: un "ciber-espectro", venido del más "p'allá" (de Bélgica, claro...), desde las profundidades del tiempo. Llover ha llovido poco, pero tiempo sí que ha pasado. Y claro que me acuerdo, cómo no, por supuesto que sí, siempre se acuerda uno de las experiencias agradables. Mi más calurosa bienvenida, espero verte con frecuencia por ésta que, desde ya, espero consideres tu ciber-casa, y ya me pasaré yo por la tuya, por supuesto: de coco tan bien amueblado como era el tuyo (y eso no se suele perder), cabe esperar algo bien interesante...

Compa Miriam, no te hacía yo tan combativa con el tema navideño, pero, en fin, se ve que abierta la veda, todo es disparar. Nada, nada, que haya buena cacería y llenes a tope el morral. Ya ves que el compa Marc está por la labor de secundarte a bomba limpia...

Que, por cierto, compa Marc, esa perspectiva de "precisión geográfica" acerca de lo del musgo -los antinavideños encontrais munición por todos lados...-, jamás de los jamases se me hubiera ocurrido. Con lo que le gusta a mi peque arrancar musgo y patearlo...

Gracias a los tres por comentar y un fuerte abrazo.

Isabel Romana dijo...

�Qu� fiestas no endulzar� un ni�o? S�lo por ellos las fiestas valen la pena. Pese a las malas intenciones de nuestra amiga miriam g., estoy segura de que el pr�ximo a�o habr� navidades y tendr�s a tu ni�o. Besitos.

Andrés dijo...

Hola Manuel,

yo, por mi parte, firmo, apunto, suscribo, la plataforma de nuestra querida Miriam para abolr las P.U.T.A.S. (digámoslo con todas las letras) navidades.

Pero, querido Manuel, no entiendo demasiado bien qué tiene que ver esta navidado.fobia compartida con la bella ciudad del Río de la Plata. ¿No nos explicas algo más? Un abrazo, Am

PS/ gracias por tu comentario en mi pagina sobre el espectro fantasmagórico del interior de La Pedrera... ¡Qué miedo, nunca lo había mirado así, pero ahora ya no puedo verlo de otra manera! Andrés

apesardemi dijo...

Comparto tu reflexión, cada año que pasa estoy más harto y aburrido de las PUTAS (confirmo) Navidades ;)

Abrazos, compa Manuel.

BUDOKAN dijo...

Hola, me gusta cuando reflexionas sobre este tipo de eventos o festividadaes. La has pasado en mi ciudad? Espero que haya sido bien, Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Lo dicho, lo dicho: tiempo, tiempo, puñetero, qué poquito disponible. Pero, en fin, aunque sea tarde, contesto, contesto...

Compa Isabel, una alegría verte por aquí de nuevo. Estoy totalmente de acuerdo contigo, ya me consta que será mi peque el que, en próximos años, se encargue de poner a flote mi maltrecha "flota navideña" -y yo bien que me dejaré hacer-. Espero seguir contándolo por aquí, cómo no...

Compa Andrés, ya veo que tú también formas parte del clan "anti", uno más. La relación con Buenos Aires de esta reseña no se ciñe a la reseña, sino a la sección: era algo que, más o menos, explicaba en el artículo con que abría la misma. Ésta pretende ser una sección en la que, contra la que fue mi voluntad inicial al empezar mi primer blog (y así lo manifesté), escribir de cosas más o menos íntimas y personales; y decidí colocarla bajo la advocación de Buenos Aires, por lo que dicha ciudad (que no conozco y en la que nunca ha estado) representa para mí como evocación de un imaginario ilusionante desde la infancia. Estas cosas, ya sabes, suelen ser más largas de contar, pero, en fin, se trata de un comentario (y espero, compa, disculpes mi vagancia...).

Compa Apesar, te sumo a la lista de la facción "anti": al final, terminareis hundiendo a Isidoro & friends, ya verás...

Compa Budokan, por lo que habrás podido comprobar con el comentario de respuesta al compa Andrés, no ha sido ese el caso; ya me hubiera gustado, ya (y espero que llegue el día, cómo no...).

Un abrazo, y gracias a todos por comentar.

Thalatta dijo...

Si es que las navidades como mejor son es teniendo niños, por eso yo siempre me pido las vacaciones en estas fechas a la vez que mis criaturitas. Y excepto por las comilonas, yo de abolir nada de nadaaaa.
Besoss ahora sí me voy a comer

Manuel Márquez dijo...

Compa Tha, no sé muy bien por qué, pero ya me daba a mí que iba a encontrar en tí un alma totalmente comprensiva. Gracias, compa, gracias.

Y un abrazo, claro.

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