lunes, 21 de enero de 2008

Metablog XXVIII: el (no) decálogo del buen bloguero


No hay tema, cuestión, asunto, por simple o baladí que pueda parecer a primera vista, sobre el que no quepa extenderse –a través de reflexiones más o menos alambicadas- ad nauseam. En ese sentido, éste de los blogs no deja de ser un objeto más sobre el que posar la atención, reflexionar y articular el resultado de dicho ejercicio en un lote de palabras relativamente bien hilado. Es ése el ejercicio al que me he venido dedicando, con menos continuidad y asiduidad de lo que hubiera deseado -lo confieso-, a lo largo de estos últimos meses, y que se ha plasmado en los artículos que se aglutinan bajo esta etiqueta del Metablog, a la que hoy doy cierre con éste que ustedes, amigos lectores, están hoy leyendo.

Numerosas y variadas son las disquisiciones a las que he tenido ocasión de entregarme a lo largo de este periodo: no en balde, este del mester de bloguería, con su irrupción tan desmelenadamente explosiva en estos últimos años, da de sí para eso, y mucho más. Y, de hecho, son muchísimas más las cuestiones sobre las que, en algún momento, he tenido la tentación de haber emborronado algunas líneas, sin haberme puesto posteriormente a la tarea. O sea, que no se cierra el chiringuito porque se acabó la bebida, no, no, ni muchísimo menos. Se trata, simplemente, de que éste, en el fondo, no deja de ser un blog “peliculero”, y, ya saben, no hay película a la que el “The end” no termine poniendo finiquito. Supongo que se trata de una explicación bastante pobre, pero es la única que se me ocurre a las horas de la mañana en que redacto esta reseña.

Llegados a este punto, siempre tuve la idea de que sería un digno colofón para este apartado el pergeñar una suerte de “decálogo del buen bloguero”. Seis, siete u ocho mandamientos“, o reglas de oro” (lo de decálogo, como bien pueden ustedes barruntar, es un mero residuo de años y años de impregnación catolicista: llegar a diez me iba a resultar misión poco menos que imposible) con las que alumbrar a blogueros primerizos, “novicios” recién arribados a este “ciber-monasterio”, o, simplemente, gentes de natural curioso y aficionadas a esto de las listas, catálogos y demás vainas –por cierto, y ahora que lo pienso, ¿por qué no “las 1.001 cosas que todo bloguero ha de hacer para reventar la blogosfera”, o algo similar? Total, ya puestos...-. En fin, un pequeño divertimento, en línea con el tono festivo y un tanto desenfadado que siempre pretendí (y sólo conseguí en contadas ocasiones, me temo) imprimir a esta sección.

Pero no me sale. Sinceramente, soy incapaz de situarme en ese registro, de orientador, consejero, guía o cualquier otro papel similar. Jamás fue mi vocación la de decirle a nadie –en ámbitos de relación donde no ostento responsabilidad alguna sobre la persona o personas a quien/es me dirijo- lo que debe, o no debe, hacer, y no será el de hoy el día en que haga una excepción a tal querencia. Me puedo sentir halagado por el hecho de que a alguien le pueda influir en su opinión o en su enfoque acerca de un asunto lo que yo digo, cuento o escribo acerca del mismo: significa, obviamente, que eso que dices, cuentas o escribes tiene una cierta entidad y merece ser tenido en consideración por alguien ajeno a ti. Pero de ahí a asumir un papel –al menos, consciente- de lo arriba apuntado, media un abismo que bien me cuidaré de saltar. Al menos, por ahora. ¿Más adelante? Ay, quién sabe. Grande es la vanidad, y pequeño el talento, así que...

Por lo tanto, me limitaré a un mensaje breve, simple, elemental: lean y/o escriban, pero, más allá de ese elemento circunstancial, y en esencia, disfruten. No más. Hasta siempre.



P.S. Este artículo está dedicado, in memoriam, a María, E-catarsis, compa-e. Muchos fueron los intercambios de opinión, que, al hilo de los contenidos de esta sección, tuvimos ocasión de llevar a cabo, tanto en su blog (que tan bien ilustra, tanto en sus fondos como en sus formas, buena parte de los asertos aquí traídos) como en el mío; sinceramente, los echo de menos.

14 comentarios:

Hatt dijo...

Pues aunque no lo creas en el ejercicio de este mester de bloguería, que no de clerecía, se puede ejercer de gurú inconscientemente e, incluso, careciendo de decálogos (y tampoco me refiero a Kieslowski).

Un saludico y nos leemos.

Miriam G. dijo...

Manuel ¡Por Dios! ¡Que tengo el corazón en la boca! Dime que ese "hasta siempre" es ornamental.

Un beso, Miriam G.

Miriam G. dijo...

Hasta siempre a la sección ¿no?

Un beso, Miriam G.

Miriam G. dijo...

Sin prisas eh Manuel, que yo preocupada tampoco estoy tan mal...

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

Lo siento, lo siento, que ando muy "liao"; por supuesto, sólo de la sección...

Un abrazo.

Miriam G. dijo...

¡Qué poco me gustas Manuel cuando contestas como si fueses yo! ¡Anda que despacharme sólo con una triste frase! Ja, ja, ja

Un beso, Miriam G.

Apesardemi dijo...

Y yo, Manuel, yo también los echo mucho de menos. Era genial.

Un abrazo, compañero.

andrés dijo...

Bueno, yo también pensé que era un "hasta siempre" del blog entero... Esta sección, pues, como no he tenido ocasión de seguirla, me entristece menos que desaparezca; aunque debía de ser cojonuda si merece un adiós tan sentido, ¿no? Un salu2, Am

Manuel Márquez dijo...

Ni muerto ni de parranda, sólo muy liado con los viajes de trabajo. Ahora sí, un poquito más tranquilo, y con algo más de tiempo (no mucho, pero sí algo...).

Compa Hatt, lo de los gurús "informales" sí que me consta, desde luego, y más en esto del bloguerío, un mundo tan disperso y caótico que cualquier referente (o apariencia de referente) es fácil que haga fortuna. Supongo que hay nombres que están en la mente de todos, y que andarían en esa tesitura.

Compa Miriam, ya sabes que la brevedad y yo no terminamos de hacer muy buenas migas: lo de anoche fue meramente circunstancial y prometo que intentaré que no vuelva a ocurrir. En todo caso, tú, que me lees con asiduidad, deberías saber que, salvo fuerza mayor, lo del "hasta siempre" para todo el blog está bastante complicado.

Compa Apesar, la verdad es que así es. María era como era (que, por cierto, yo aún no termino de tener claro lo que ha pasado o no pasado; es lo que tiene lo tenue de los lazos de este medio, te faltan concreciones; pero, por otro lado, me resisto a creer que con cosas así se hagan jueguecitos prolongados, todo tiene un límite).

Compa Andrés, lo del "hasta siempre" respecto al blog completo, como le indicaba a Miriam y ya he contado en alguna ocasión -y, precisamente, en reseñas dentro de esta sección-, el algo digamos que "complicado", aunque nunca descartable. Ya se sabe, uno nunca controla todas las circunstancias; de hecho, no suele controlar casi ninguna. Y la sección, sinceramente, no era nada del otro jueves (como el resto del blog): una sucesión de pajas mentales acerca de esto del bloguerío con cierto tono ligero (en el fondo; en la superficie, tochos de ochocientas palabras, como todos los demás). En fin, qué te voy a contar...

Un abrazo a todos, y gracias por dejaros caer por aquí, y hacer que siga la fiesta...

Thalatta dijo...

Menos mal que te leo 3 ó 4 post a la vez y a veces empiezo por el último porque sino... ¡vaya susto!
Yo también echo muchísimo de menos las risas con "e", mucho...
Besoss me voy a comerrr

Josep dijo...

Veo que llego tarde, casi el último, y me ha sorprendido comprobar que ya has publicado otro comentario: ¿además de verborreico, estajanovista, también? Miedo me da.
Lo cierto es que al ver en mi lector de feeds (puaj! ¿podemos decir resúmenes?) el título, me vino a la memoria la obra de Lewis Carroll, Alicia...; ya veo que no alcanzas el surrealismo, pero desde luego, no le andas muy a la zaga; me quedo con la sensación de perderme unos buenos consejos, que no dictados, de un bloguero excelente.
Lástima: voy a tener que experimentar por mí mismo lo que NO se debe hacer para estar a la altura de un buen bloguero como tú.
Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Compa Tha, es normal que la eches también de menos, tenía un carisma muy especial compa-e, un puntito diferente. Yo aún me resisto a creerlo, qué quieres que te diga...

Compa Josep, no llegas el último porque voy a tener la cortesía de poner yo este comentario, que si no... No importa, lo importante es llegar. Y procura no seguir mis consejos blogueros, que con ellos nunca llegarás muy lejos, ni con el blog ni con casi nada. Le echo cariño y ganas, no lo niego, pero eso y poco más. En fin...

Un abrazo a los dos y muchas gracias por estar siempre ahí.

Corpi dijo...

Manuel, aquí no se cierra nada, sólo se dejan las puertas entreabiertas o entrecerradas, como quieras, pero no cierres nada por favor, que a mí esta sección me encanta.
Eso del mester de bloguería es genial para ponerle de nombre a un blog. Si ahora hiciera un nuevo blog le pondría ese nombre.
Salut i força al canut.

Manuel Márquez dijo...

Compa Corpi, muchas gracias por tus tan cariñosas como elogiosas palabras: me vas a poner a cavilar sobre mi voluntad de echarle el candado a la sección, pero es que, sinceramente, quiero enfrascarme ya en otras "películas" (dicho sea sin segundas), y a ésta ya no le veo mucho vuelo, no porque no lo tenga (el tema, como casi todos, es inagotable), sino porque mi querencia por él ya no da mucho más de sí, al menos de forma sistemática. En fin, ya veremos: todo sea por el mester de marras...

Un fuerte abrazo.

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