miércoles, 2 de enero de 2008

MANJAR DE AMOR (ESPAÑA, 2002)


Tras el divertimento de Anita no pierde el tren –con la cual Ventura Pons, se daba un pequeño respiro cómico, después de dos películas tan intensas como Morir (o no) y Amic/amat, basadas ambas en textos teatrales de Sergi Belbel y Josep María Benet y Jornet, respectivamente-, volvía el director catalán a las andadas dramáticas con este Manjar de amor, elaborado bajo una receta cuyos ingredientes variaban sustancialmente respecto a los de los platos anteriores.

Ventura Pons abandonaba sus anclajes tradicionales en textos de autores catalanes y repartos asentados sobre actores y actrices de idéntica procedencia, para sumergirse –a tono con la globalización imperante- en el cosmopolitismo más tremebundo: coproducción europea, con participación del fondo Eurimages; reparto plagado –en sus papeles protagonistas, básicamente- de intérpretes anglosajones; texto de referencia, una novela del autor norteamericano David Leavitt; y lugares de desarrollo de la historia, a caballo entre San Francisco, Barcelona y Nueva York.

Premisas realmente prometedoras, pero resultado, desgraciadamente, fallido. La historia, que pretende ser tranquila y pausada en su ritmo de desarrollo, carece de la más mínima tensión dramática, y se desenvuelve, en todo momento, en un tono de languidez y desidia que la hacen caer en picado antes de haber siquiera alzado el vuelo. No es difícil buscar y definir los motivos, más allá de las apelaciones a eso tan socorrido que es la falta de química, ante la constatación de algunos defectos más que evidentes: el uso y abuso de una serie de tópicos acerca del mundo de la homosexualidad, vertiente refinada, como son la promiscuidad furibunda y la sensibilidad exacerbada (¿son, realmente, tan promiscuos y tan sensibles?), que dan pie a situaciones que llegan a resultar hasta grotescas; la frialdad con que abordan sus papeles los actores principales, muy en especial el joven debutante Kevin Bishop, al que su papel, pese a no plantear grandes dificultades, le viene largo, larguísimo (es, por el contrario, Juliet Stevenson, en su interpretación de la madre histérica y tontorrona del joven protagonista, la única que consigue sobresalir un tanto –aunque ello implique un cierto toque de sobreactuación- del marasmo general –aún así, uno no puede dejar de pensar lo que hubiera dado de sí la Sardá interpretando ese “bomboncito”-); o la obviedad de algunos giros de la trama, predecibles ya no desde la entrada del cine, sino casi desde que uno sale de casa (esa escena en que ella, la madre, intenta flirtear con el pianista, sobre la base de un equívoco que no existe, resulta ejemplar en este aspecto).

El director, que no es ningún novato en estas lides, juega algunas cartas ganadoras sin discusión posible: una banda sonora musical impecable –servida en bandeja por la condición de músicos de los principales personajes-, tanto en lo que atañe a las piezas escogidas de autores clásicos como a la partitura creada para la ocasión por Carles Casas; o un “safari fotográfico” por Barcelona –aprovechando los paseos turísticos de esos mismos protagonistas en su llegada a la ciudad- de auténtico lujo, con una cámara enamorada y rindiendo justo homenaje a bellezas tan queridas. Pero, claro está, para lo primero hay colecciones musicales completísimas, y para lo segundo, algunos canales temáticos ofrecen documentales verdaderamente magistrales. El cine, y eso lo sabe bien Ventura Pons, y lo sabemos también los demás, es algo más que eso, y ese algo más no aparece por ningún rincón de la película.

Resultan encomiables, en cualquier orden de la vida, el afán y la inquietud por ir más allá, proyectarse a nuevos territorios, afrontar nuevos retos. Y, en ese aspecto, a la apuesta de Ventura Pons por trascender unas fronteras que, probablemente, empezaban a resultarle ya un tanto estrechas no cabe restarle ningún mérito. Pero sí cabía esperar –y la trayectoria del autor hasta la fecha lo hacían digno de tal crédito- que esos nuevos horizontes hubieran sido más acertados que los de este Manjar..., algo indigesto y con un punto de cocción que, como aquellas fincas de la vieja ley, resultaba manifiestamente mejorable.

10 comentarios:

Miriam G. dijo...

Así me gusta, esta tachada una menos que tengo que ver ja, ja, ja...

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

Compa Miriam, con ese "enfoque cinéfilo", te fulminas el 80 % de la cartelera de los últimos 25 años en un pis-pas... Ya te vale, ya... En fin, sin ánimo de faltarle al respeto a aquellos a quienes mucho guste, lo cierto es que éste me parece perfectamente prescindible.

Un abrazo.

Thalatta dijo...

Mira... como no es que me sobre mucho el tiempo, de esta película voy a pasar, pero aún así, me admira cómo sabes de cine y de miradas.
Besoooo

apesardemi dijo...

Pues no la he visto y creo que me la ahorro ;)

Excelente reseña, como es habitual en este blog.

Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Compa Tha (por cierto, qué perserverancia, absolutamente admirable: te has pasado por todas las reseñas "pendientes" sin saltarte ni una: chapó, compa, chapó...), desde luego que ésta, te lo puedo asegurar, es perfectamente prescindible. Y gracias por los piropos, pero de cine y de miradas me temo que sé lo justito: es más el "morrete" que le echo, que el conocimiento de causa (eso sí, no se lo digas a nadie, que uno tiene un "prestigio" que mantener...).

Compa Apesar, igualmente te digo: gracias por tus elogiosas palabras, todo un estímulo para seguir. Ah, y se me cura usted ese resfriado, a ver si es posible...

Un fuerte abrazo para los dos.

BUDOKAN dijo...

No la conocía hasta que leí tu comentario. Tendré que verla. Te deseo un muy feliz año nuevo!

Andrés dijo...

Offtopic(s) (2):

Manuel,

. gracias por tu comentario allá en mi página, que contestaré en breve

. Ve a ver, si aún no lo has hecho, la última de Ang Lee, que a mí me parece aún más imprescindible que "BrokebacK"

Siento no poder comentar ésta de VP que reseñas`, pues no la he visto. Un abrazo, ;-) Am

Elena dijo...

Hey Manuel.
Coincido con Andrés en la opinión sobre Deseo, Peligro. Cuando llegué a casa tuve necesidad de volver a ver Brokeback Mountain para poder seguir cobijada en el mismo universo y disfrutando del mismo lenguaje. Gran tipo este Ang.

Manuel Márquez dijo...

Compa Budokan, idénticos deseos para tí, de mi parte, en cuanto a que el nuevo año te traiga lo mejor de lo mejor (eso sí, me consta que las pelis serán bastante mejores que ésta: ojalá...).

Compa Andrés, los comentarios en esta casa nunca son off-topic, aquí todo cabe (o así, al menos, me gustaría que fuera...). Las gracias, a tí, por tus magníficas reseñas; y en cuanto a la recomendación, apuntada queda. Ang Lee siempre me ha parecido un director de lo más estimulante.

Compa Elena, una alegría verte por esta casa. Tendré que ponerme al día con Ang Lee, porque la cuestión es que aún no ví ninguna de estas dos últimas (y ya va siendo hora, que la última está aún en cartelera...).

Un fuerte abrazo.

Miriam G. dijo...

Deseo concedido ;-)

Un beso, Miriam G.

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