miércoles, 12 de diciembre de 2007

A salto de mata XXVIII: apuntes monárquicos



Es difícil, francamente difícil, encontrar en los medios de comunicación de seguimiento masivo –es decir, aquellos que, verdaderamente, crean opinión, porque llegan a, e influyen sobre, un volumen de personas lo suficientemente elevado como para poder hablar de ello-, artículos de opinión (valga la redundancia...) capaces de aportar perspectivas insólitas, diferentes o, en alguna medida, alejadas de LA doctrina. Y no estoy refiriéndome a la inexistencia de posicionamientos subversivos o revolucionarios, que tampoco se trata de eso; no, me refiero a lo que es algo mucho más sangrante, como es la práctica imposibilidad de hallar, cuando se tratan determinados temas, discursos que se alejen de las proclamas autorizadas por los jefes de la tribu.

Por eso me sorprendió tanto, y tan agradablemente, el encontrarme este artículo (sí, sí, ese mismo que pueden leer ustedes pinchando en este enlace). Su autor: Santos Juliá, historiador renombrado y de prestigio. El medio en que se publicó: El País, diario de mayor difusión de nuestro idem. Y su tema: la monarquía, o, para ser más exactos, Juan Carlos I y la afectación a su dimensión e imagen públicas de recientes eventos más o menos pintorescos que, por estar aún en la memoria de todos, creo que no es necesario recordar. Como pueden comprobar, en el caso de los dos primeros, dos firmas bastante poco sospechosas de pretensiones incendiarias; y en cuanto al tercero, tema tabú por excelencia (ejem, en minúsculas...) en nuestro país desde hace, aproximadamente, unos treinta y dos años (los cuarenta anteriores, durante los cuales también lo fue, no cuentan, por motivos obvios: temas tabú lo eran todos, sin excepción, salvo el descomunal tamaño de las piezas de caza y pesca que cobraba ese ¿señor? que ustedes ya saben...).

El artículo en cuestión, sin constituir ninguna diatriba antimonárquica, desde luego (al menos, no es ésa una posible intención subyacente que le haya podido detectar), sí que contiene una fuerte carga crítica acerca de la institución de la corona y de la persona que actualmente la ostenta y encarna, carga crítica que, además, se sustenta en, por un lado, informaciones que he de dar por bien documentadas (no crean que eso es algo que haya que dar por supuesto ante el escrito de cualquier historiador) y, por otro, en puntos de vista y opiniones que se alejan de la mirada bovinamente complaciente que se ha solido (y se suele aún) proyectar en España sobre ambas figuras (monarquía y monarca), demostrando que es posible (al menos, lejos de los micrófonos de la COPE) marcar distancias sin tener que recurrir al exabrupto, el insulto y la vocinglería. Un excelente nutriente, en suma, para alimentar el bagaje argumental de todos aquellos que somos republicanos, y a los que, más allá de nuestras convicciones, fundamentadas, en muchas ocasiones (seamos autocríticos, vaya...), en argumentos más emocionales (y difusos) que racionales (e intelectuales), siempre nos viene bien que, desde las “filas del enemigo”, se nos concedan, al menos, y aun sin hacer concesiones explícitas al respecto, ciertas bazas que dejen margen al beneficio de la duda.

Y dado que mi pluma es mucho más pobre (argumentalmente) y más torpe (literariamente) que la del autor del artículo de marras, abreviaré, que ya me vale: sólo me resta felicitar al autor por su excelente artículo (felicidades, señor Juliá...) y recomendarles vivamente que no se priven de la lectura del mismo. Entre tanta hojarasca mediocre y tanto discurso trillado, les puedo asegurar que merece la pena. Y yo, aunque no sea Chávez, ya me callo, ya me callo...

8 comentarios:

Miriam G. dijo...

¿De verdad hay que leerselo? La monarquí me da una pereza.

Manuel Márquez dijo...

Bueno, bueno, compa Miriam, tanto como "hay que", pues no sé, quizá no sea para tanto; pero te puedo asegurar que sí que es muy bueno. De todos modos, me hago cargo de la "saturación generalizada"....

Un abrazo.

Andrés dijo...

Hola compa Manuel,

a mí también me interesó mucho aquél artículo cuando lo leí: estaba (como habitualmente) muy bien escrito, estaba en esa página post.opinión (que es lo único bueno del nuevo diseño de EP) muy destacado, y suscribiría coma a coma todo lo que exponía.

Me sorprendió que Julià pensara así, pues en ciertos temas (cataluña, por ejemplo), tiene ideas un tanto rígidas.

Pocos días después alguien en el mismo periódico (creo recordar, Antonio Elorza) le contesto diciéndole pues eso, que se callara, y esa cantinela tan irritante de que teníamos que se JuanCarlistas mientras viviera, porque le teníamos que estar eternamente agradecidos.

Pero... agradecidos, ¿de qué? ¿de que no se ha portado mal? Yo le tenía la misma simpatía que todos, pero una anécdota tonta me la hizo perder toda: como trató a su nuera cuando perdió ésta a su hermana, la sangre azul no se podía manchar al consolar a aquéllos plebeyos que se suicidan. Enfín, puro clasismo de hace siglos.

Gracias, Compa Manuel, por tu comentario de hoy en mi página; los elogios (como le digo a Enrique) no creo que los merezca. Como todos vosotros, lo intento hacer lo mejor y más honradamente posible, y además divertirme. hasta pronto, entonces. ;-) Am

http://andresmartinez.es

Manuel Márquez dijo...

Compa Andrés, muchísimas gracias por tu visita. Me ha hecho ilusión, y, además, me ha gustado tu comentario: extenso y enriquecedor, como está "mandao". Una única objeción (por llamarla de alguna manera...): a mí el rediseño de El País, aun sin ser para tirar cohetes, sí me ha parecido positivo e interesante, aunque has de tener en cuenta que se trata de la valoración de un absoluto profano (y, además de profano, y a diferencia de tí, bastante ignorante y turpo en tales materias...).

Sobre los elogios a tu blog, pues no sé, yo no voy a entrar en si te los mereces, o no, así planteado genéricamente. A mí me gusta mucho, y, por tanto, los míos, a buen seguro, los vas a tener (y yo creo que los de mucha más gente...). Llevo algún tiempo muy fascinado por la arquitectura, así, en general, que es una de esas materias de las que lo ignoro todo (como tantas y tantas...), y en tu "cibercasa" tengo todo un filón por explotar, así que ahí andaremos.

Un abrazo.

apesardemi dijo...

Luego me lo leo, es un tema interesante y tu entrada lo hace más interesante aún.

Saludos.

Corpi dijo...

Que se calle él, el rey, y que se vaya. Aunque el que viene detrás posiblemente sea peor. Pues que se vayan todos. ¿Lo veremos algún día Manuel?

Manuel Márquez dijo...

Pues qué quieres que te diga, compa Corpi; sin ánimo de querer ser mal agorero, ni excesivamente pesimista, veo complicado que tú y yo lo veamos. ¿Nuestros peques? Buf, ésos, no sé, dependerá de muchas variables que, a día de hoy, son totalmente imposibles de predecir. Ojalá que, sea lo que sea, lo sea pacíficamente: eso es lo verdaderamente importante...

Un abrazo.

Thalatta dijo...

que no... que no... que las infantas Leonor y Sofía no van a reinar que no se si lo veremos... pero estas no reinan, seguro. Y voy a leerme el artículo, hombre (que he vuelto... que has escrito tanto en estos días de ausencia que con un día hice corto)

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