jueves, 13 de diciembre de 2007

MARTÍN (HACHE) (ESPAÑA-ARGENTINA, 1997)








* Crítica de 'Martín (Hache)' (Argentina/España, 1997), de Adolfo Aristarain, con Juan Diego Botto, Federico Luppi y Cecilia Roth.-

Después del retrato tierno y amable de la condición humana trazado en una película tan maravillosa como Un lugar en el mundo, el director uruguayo Adolfo Aristarain se sumergía de nuevo en el proceloso mar de las relaciones personales, si bien esta vez desde una perspectiva más dura y descarnada –aunque no exenta de un punto de ternura- en este Martín (Hache), protagonizada por un deslumbrante Federico Luppi, cuyo personaje, marcado por la contradicción entre sus ansias de soledad e independencia y su necesidad de sentirse rodeado de sus seres queridos, oscila en un pendulo continuo de afectos y desafectos que marca profundamente la vida de las dos personas más importantes en su vida: su hijo (encarnado por Juan Diego Botto) y su amante (por Cecilia Roth) –ambos en dos interpretaciones igualmente magistrales-. Y su vida propia, por supuesto, que, pretendiendo estar absorta en su vertiente profesional, no puede en ningún momento dejar de atormentarse por ese desgarro.

Martín (Hache) es el exponente típico del cine de palabra, ese cine en el que el guión, sólido y vigoroso, se construye sobre un diálogo torrencial, permanente, en el que los personajes vuelcan lo que sienten, lo que piensan, lo que son, básicamente en l o que dicen. Y l o hace desde una profundidad y una autenticidad tan radicales, que no cabe sino felicitarse ante tan gozoso hallazgo, muy poco habitual en las corrientes imperantes en el cine más reciente, que suele dar, muy frecuentemente, mayor realce a otros elementos tanto narrativos como visuales.

Es este cine que bucea en los entresijos de la condición humana, y que explora el difícil territorio de los sentimientos, exponiendo sin juzgar, y narrando sin absolver ni condenar, el que no sólo nos ofrece una experiencia estética valiosa, sino que, además, nos hace ser, cuando terminamos de ver la película, un poquito mejores...

10 comentarios:

Miriam G. dijo...

Gran película.

Josep dijo...

Otra pal saco de las pendientes.

Espero que este arranque de productividad intensa no sea presagio de holganza venidera; aunque bien visto, si has de persistir abriéndome el apetito con excelentes reseñas sobre películas que no he visto, mejor que pares un poco,, :-)

O sea: mal si escribes poco, mal si escribes mucho. :-)

Como la vida misma, oiga. :-)

Un abrazo.

alicia dijo...

Tan sólo una pequeña pega a tu estupendo post, Manuel, con el que estoy totalmente de acuerdo: el que no menciones a Eusebio Poncela, un actor que me encanta y totalmente desaprovechado, pero con un carisma muy especial. Magnífico reparto.

Manuel Márquez dijo...

Compa Miriam, así es (hoy, empate a dos...).

Compa Josep, ya me estás tardando en verla; en serio, está bien, muy bien. Por otro lado, te veo un tanto aquejado del "síndrome de la gata Flora"; pero no temas, que no va a haber repunte, si acaso un pelín de incremento, para ir dando salida a material que voy a ir trasvasando de mi antiguo blog.

Compa Alicia, el no mencionar a Poncela no tiene nada que ver con ninguna aversión personal, sino con una cuestión más bien "logística": éste era un texto destinado originariamente (y, de hecho, ése fue su primer uso) a una guía de pelis de un ciclo, y estaba limitado a x caracteres (no recuerdo cuántos...). De todos modos, también te he de confesar que Poncela, que es un actor que me parece excelente, me ha gustado más en otros films; aquí le veo un pelín sobreactuado (aunque igual son tonterías mías, desde luego...).

Gracias a los tres, y que paseis un excelente fin de semana...

apesardemi dijo...

Excelente película, Aristarain y Luppi son como una garantía de trabajo bien hecho, serio y reflexivo.

Saludos, Manuel.

marcbranches dijo...

Apoyo la moción Poncela de mi compañera Alicia. Interpreta un personaje que practica un histrionismo a conciencia; además, se mantiene en el mismo tono durant la película, con lo cual su actuación carece de altibajos. Eso sí, los personajes que destilan la verdad de la película son otros: la risueña insatisfacción de Cecilia Roth, la amargura tanguera e insufrible de federico Luppi, el desconcierto postadolescente de Juan Diego Botto (es la primera película en la que me pareció un actor). Extraordinario film, que se beneficia de las virtudes de Adolfo Aristarain a la hora del diálogo verborreico.

Manuel Márquez dijo...

Compa Apesar, veo que coincidimos en la apreciación, que también supongo se podría hacer extensible a la mayor parte de la filmografía de Aristarain (al menos, la que aquí nos ha llegado en los últimos años).

Compa Marc, haces un excelente apunte con ese del "diálogo verborreico". No llega Aristarain a lo de Röhmer, pero se le queda bien cerquita, desde luego (y Röhmer es otra de mis debilidades: será por aquello de la solidaridad entre charlatanes...).

Un abrazo.

Thalatta dijo...

Síiiiiii está no estará en la lista que ya la he visto. Y coincido completamente, mejor descrito no ha podido estar...
Besosss

Manuel Márquez dijo...

Gracias por los elogios, compa Tha, y me alegro de que coincidamos en la apreciación: ésta sí que es buena, muy, muy buena, desde luego...

Un abrazo.

Antonio Martín dijo...

Extraordinaria película de actores. Enhorabuena por tu blog! A partir de hoy lo incluiré entre mis páginas de referencia. Me gustaría que le echaras un vistazo al mío diccineario.wordpress.com

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