miércoles, 28 de noviembre de 2007

A salto de mata XXVII: un "triunfo" de Internet


Que en Internet uno puede encontrar de todo comienza a ser uno de esos asertos que nopor más tópico es menos cierto, o viceversa, que tanto da. Y desbrozar tal marasmo de información, de un volumen ingente, para separar lo realmente valioso de aquello que no vale un ardite, tarea prácticamente imposible; de forma que termina no quedando otro remedio que el de encomendarse, en cierta manera, al azar para poder encontrar material verdaderamente interesante.

Una azarosa circunstancia fue la que me puso sobre la pista de un hallazgo que, desde hace ya algún tiempo, me tiene absolutamente fascinado, y que les cuento a continuación. Compro un diario a diario (valga la redundancia), pero, por circunstancias diversas (trabajo y otras ocupaciones, entre las cuales no son las internaúticas las que menos tiempo me roban, desde luego), son muchos los días en que termina yendo a parar al cajón de reciclaje sin que apenas haya podido echarle una rápida ojeada a sus titulares (y pare usted de contar....). Cosas de la vida, que diría aquel. Pero no siempre las cosas son asi, y hay días en que, circunstancialmente (viajes, libranzas no previstas, etc.), puedo dedicar a la lectura del periódico el tiempo y modo que me gustaría dedicarle siempre. Y, en uno de esos días, me encontré con una noticia sorprendente.

Un equipo de personas, con el apoyo de la Universidad de Salamanca y Ediciones Pléyades, se había dedicado a rescatar ¡¡¡íntegramente!!!, para su volcado en soporte digital y puesta a disposición del público en la Red, la mítica revista Triunfo. Una cabecera cuyo solo nombre evoca un largo periodo histórico de nuestro país preñado de incertidumbres, esperanzas, luces y sombras, y durante el cual esta revista, nacida inicialmente como una especie de “versión seria” de la prensa cardiaca al uso (por aquel entonces, como bien se puede comprender, con un potencial bastante más limitado que el que ostenta actualmente: no estaba el horno para según qué bollos, dicho sea sin segundas intenciones...), terminó convirtiéndose en un referente imprescindible de la necesidad e ineludibilidad del cambio político; un auténtico faro en aquella paramera inhóspita de una dictadura que, aunque por aquel entonces ya empezaba a flojear (más por imperativos fisiológicos –aquel macabro y sanguinario exterminador ya no podía dar mucho más de sí- que por voluntad de sus próceres), aún tenía arrestos para mantener al país sumido en la más horrible pobreza moral e intelectual.

Y ahí está. Edición completa, íntegra; todos sus números, uno por uno, desde el primero hasta el último, digitalizados de manera pulcra y cuidadosa, para facilitarnos su lectura –una lectura que, para los que sentimos fascinación por la relación prensa-historia, no puede ser más que voraz, canina, contumaz, enfebrecida-; para acercarnos, en suma, unos contenidos con los cuales podemos intentar hacernos una idea, aunque sea vaga y aproximativa, de lo que fueron y significaron aquellos tiempos, y de lo que esa revista significó en su contexto. Algo que se hace difícil desde la lejanía temporal en que ya estamos ubicados, pero que supone un esfuerzo al que ayuda sobremanera el exhaustivo estudio que, en un apartado también interesantísimo de esa misma página web (cuya dirección, que aún no he reseñado, es http://www.triunfodigital.com/), recoge, también íntegramente, el texto de las ponencias presentadas en unas jornadas que, sobre esta publicación, tuvieron lugar en la Casa de Velázquez, de la Ciudad Universitaria, de Madrid, el pasado año 1992. Se trata de un texto extenso (269 páginas, para ser exactos), pero cuya lectura les recomiendo también encarecidamente.

Vaya desde aquí, con estas torpes y simples palabras, mi felicitación y agradecimiento para todas las personas embarcadas en una iniciativa de este calibre -con especiales menciones para su promotor y alma máter, José Ángel Ezcurra, que fuera en su día director de la revista, y Severiano Hernández, director del mismo-, así como para las instituciones que han brindado, a través de su apoyo, la posibilidad de que la misma se materializara tal cual ahora podemos disfrutarla a través de la página web arriba indicada. Y, por supuesto, vaya también la expresiòn de mi absoluto convencimiento de que, aun cuando sólo fuera por aventuras como ésta, este invento de Internet ya merece, y mucho, la pena. Amigos lectores, no se priven, y disfruten, disfruten...

7 comentarios:

apesardemi dijo...

Pues si señor, Internet es cada día más alucinante. Es maravilloso poder disponer de tantas cosas de una manera tan fácil y cómoda.

Leí lo de Triunfo y me pareció una idea excelente. Poner al alcance de la mano un buen pedazo de la historia reciente de España.

Un abrazo, compa Manuel.

Miriam G. dijo...

¡Gracias Manuel no tenía ni idea!

Un beso, Miriam G.

BUDOKAN dijo...

Qué buen pensamiento el que expones. Creo que en internet está casi todo pero se pierde un poco el valor de ese casi todo por el poco esfuerzo que cuesta conseguirlo. Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Apesar, por tu visita y tu comentario (ya te echaba de menos, ya...); por cierto, y no es por darte coba, pero ya me barruntaba que el tema este te iba a llamar particularmente la atención. Sólo espero que lo disfrutes como lo hago yo (cuando tengo hueco, que no es ocasión habitual, pero... ahí está).

Las gracias a tí, compa Miriam, te digo lo mismo que al compa Apesar, si tienes ocasión, disfrútalo, que es un "producto" fabuloso, de veras (y a ver si me pongo al día con tus últimas reseñas, que la de hace un par de días, con esos textos tan larguísimos de Bolaño, se me hizo un poco cuesta arriba...).

Compa Budokan, gracias por tus elogiosas palabras. Supongo que tienes buena parte de razón en ese argumento de la desvalorización de los "hallazagos internaúticos" por su accesibilidad, pero te puedo asegurar que no es el caso de éste al que dedico la reseña: es, sencillamente, fabuloso.

Buen fin de semana a todos, y un abrazo.

Corpi dijo...

Me han gustado las palabras de budokan: se pierde el valor de las cosas por lo poco que cuesta conseguirlas. Pero como tú bien dices hay tanto que es difícil separar el grano de la paja.
Me voy navegando a ver esa página que dices, has despertado mi curiosidad, porque aunque conozco la revista de oídas, no la he leído nunca, me pilló muy pequeño.
Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Compa Corpi, o poco te "ciberconozco", o muy descolocado ando últimamente, pero me apostaría con toda tranquilidad el pescuezo a que te va a interesar, y mucho. Nada, ya sabes, a disfrutalla (dentro de lo que cabe, que ya se sabe lo limitado del tiempo, claro...).

Un abrazo.

Thalatta dijo...

Si es que hay que saber sacar jugo de la ciencia, la técnica y lo que haga falta, otra cosa es, como dicen por ahí, separar el grano de la paja. Echaremos un vistazo en tu honor :)

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