miércoles, 21 de noviembre de 2007

Mi Buenos Aires querido I: días nublados




No termino de asimilar la supuesta, presunta o probable poesía de los días nublados. Y me barrunto que un dia de éstos tendremos que abordar alguna suerte de pacto, de acuerdo de no agresión, que me permita hacérmelos a mí mismo llevaderos. Acotar refugios, marcar distancias, barnizarme el alma con lacas más alegres: mecanismos para soportar lo que ahora se me hace tan difícilmente soportable. Afortunadamente, el lugar donde vivo no brinda días nublados con mucha frecuencia. Un alivio. Pero, aún así, algo tendremos que hacer, ellos y yo. Especialmente, yo. Supongo que solamente yo. Porque a ellos, al fin y al cabo, ¿qué más les da? Tienen a tanta gente que les proclama su poesía...

9 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Ay manuel, que eso de estar influido por el tiempo atmosf�rico es propio de adolescentes...�Ser�s que est�s rejuveneciendo? A m� tampoco me gustan los d�as grises ni siquiera como posible fuente de inspiraci�n. Me gusta m�s el cielo cuando est� azul y parece no tener l�mites. Besos, querido amigo.

mi despertar dijo...

Lindo tu tema, me dejaste con melancolía y a veces es bueno tenerla

BUDOKAN dijo...

Hola Manuel, que linda foto de mi ciudad. Espero estés pasando un buen tiempo por aquí. Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Pues no, compa Isabel, ya me gustaría, ya, pero me temo que no tiene nada que ver con ningún rejuvenecimiento, aunque ese apunte que haces sobre la "dimensión adolescente" del fenómeno me ha parecido atinada y divertida, no había reparado yo en ello, no...

Gracias, compa Mi despertar, por tu visita, bienvenida a esta casa, que desde ahora te invito a visitar cuántas veces desees, y me alegro de que la reseña te haya generado sensaciones gratas: forma parte de su objeto. Ya pasaré por tu blog...

Compa Budokan, ojalá la foto de tu ciudad correspondiera a una visita que le estuviera haciendo, pero me temo que son muchos los kilómetros (al menos, los físicos) que me separan de ella. Pero no pierdo ni la intención ni la esperanza.

Un abrazo.

Corpi dijo...

Más días nublados necesitamos, y si se deciden a descargar lluvia mejor que mejor, que la tierra está demasiado reseca.

Thalatta dijo...

Pues a mi me encantan, compa Manuel, casi tanto como los otros días. Y es que no hay nada como encontrar ese punto optimista y hermoso en todo lo que miras. Y si encima las nubes sueltan algunas gotillas mejor que mejor...

Manuel Márquez dijo...

Compa Corpi, lo de la necesidad del agua no te lo puedo cuestionar, yo también estoy en ello, pero no puedo evitar que, ni aún así, se me hagan pasables. Eso sí, un consuelillo sí que da pensar que, al menos, se llenan los pantanos y se limpia la atmósfera.

Compa Tha, ya veo que tú eres de las seducidas por el nublo. Te entiendo, supongo que han de tener su encanto, pero, en mi caso, aún no lo encontré. Qué se le va a hacer...

Un abrazo.

Miri dijo...

Jajaja, comparto contigo tu incomprensión sobre la belleza de los días nublados. Me hunden, qué le vamos a hacer.

Un besito,
Miri

Manuel Márquez dijo...

Gracias, compa Miri, por tu visita a esta que espero que, a partir de ahora, sea también una de tus cibercasas, y a la que, desde ya, eres bienvenida. Me alegro, en todo caso, de que compartamos esa tan particular poca querencia por estos días (de los que, por cierto, aquí, en mi tierra, tan poco "disfrutamos", todo hay que decirlo...).

Un abrazo.

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