viernes, 16 de noviembre de 2007

Los buenos buenosos I: Kurt Gerstein (Amén; Francia, 2002)


Inaugurar esta sección con la figura de un oficial nazi, que, para mayor agravante, arranca su recorrido personal en la trama de la historia con el firme convencimiento de las bondades del sistema político al que sirve –en su calidad de reputado científico especializado en cuestiones químicas-, podría resultar incluso sarcástico para alguien con miras un tanto limitadas acerca de la condición humana. Pero creo que el teniente Kurt Gerstein de Amén, penúltima película de la filmografía de Costa-Gavras, resulta mucho más creíble y entendible, precisamente, por su recorrido ideológico, por el amplio arco en que sus convicciones se van desplazando, que la inmensa mayoría de esos despiadados y monolíticos nacionalsocialistas que la narrativa, tanto literaria como cinematográfica, salvo excepciones muy puntuales, nos había ido mostrando a lo largo de las décadas precedentes (tendencia que, por cierto, parece que empieza a romperse últimamente gracias a una mirada más incisiva –y realista, para nuestra desgracia-).

Gerstein, esposo y padre ejemplar de una perfecta familia aria (de manual, cabría decir), y muy influido por un entorno familiar donde el enaltecimiento del nazismo es algo incuestionable, está totalmente entregado a la causa. Sus estudios sobre las aplicaciones de gases desinfectantes al tratamiento del agua le otorgan un enorme prestigio, y le confieren una inmensa proyección dentro del sistema: es uno de los hombres con futuro, alguien destinado a escalar en las entrañas del establishment y ocupar en el mismo un puesto privilegiado. Pero, un día, en un campo de concentración, tiene la ocasión de mirar y ver. Y mira. Y ve. Y todo su entramado de convicciones científicas e ideológicas se viene abajo, cual frágil castilllo de naipes. A partir de ahí, todo su actuar se convertirá en una auténtica carrera contrarreloj para que, sin verse desenmascarado, sin que se quiebre la confianza de sus mayores en él, ese sistema al que con tanta fidelidad y entrega ha venido sirviendo, pueda desmoronarse sin arrastrarle a él y a su familia en su caída. O sea, la cuadratura del círculo.

Ese giro en la actitud de Gerstein, ese vuelco interior que le impulsa a variar no sólo su percepción, sino también su acción, es el que nos da la real medida de su bondad intrínseca, ésa que quedaba sepultada por el uniforme, la seriedad, o su vocación militante. Y es la piedra de toque con la que constrastar la verdadera catadura del personaje: la de un bueno buenoso con todas las de la ley –que, además, es encarnado de una manera convincente y de calado por un excelente actor: Ulrich Tukur-. Hasta el próximo, amigos lectores...

11 comentarios:

Josep dijo...

Amigo Manuel, esta no la he visto: pero leyendo tu comentario, me la apunto raudo en la lista de futurubles.
Saludos.

alicia dijo...

Me habías dejado intrigada con tu comentario, Manuel, aunque no acabo de verle la relación con Anatomía de un asesinato. Amén es una película tan interesante como necesaria, ya era hora que alguien se atreviera a hablar del comportamiento de la Iglesia durante el nazismo.

Isabel Romana dijo...

Has hecho un resumen tan interesante, que me apetece ver esa película. Creo que toda historia es/debe ser la historia de una transformación. Desde ese punto de vista, esa se presenta como algo formidable.
Besos, querido amigo.

Manuel Márquez dijo...

Pues no te la pierdas, compa Josep, porque merece, y mucho, la pena, te lo puedo asegurar (eso sí, si te gusta el tipo de cine que hace Costa-Gavras).

Lo siento, compa Alicia, pero es verdad que he dado lugar a algo de despiste. Me explico: cuando leí tu reseña de Anatomía de un asesinato, pensé (y lo sigo pensando, conste) que era una candidata ideal para mi sección de "Las que no he visto", y tenía previsto haber escrito algo al respecto para publicar ayer, pero se me "cruzó" la idea de glosar al bueno de Gerstein, y opté por ella. O sea, que relación, me temo, ninguna, todo se debió a un "cambio de planes". Y, desde luego, tu apunte sobre Amén, fantástico: ése es el leit-motiv de la peli -y, de hecho, es muy probable que le dedique otro "bueno buenoso" al otro prota de la película, el cura Ricardo Fontana-.

Compa Isabel, como, según me consta, a tí te ha de gustar, y mucho, el cine comprometido y con sustancia (ideológica, política, social; humana, en suma...), y tu talante es claramente progresiste, tengo la completa seguridad de que ésta te va a gustar, y mucho, mucho, mucho (además de ofrecerte alguna estampa romana, como "complemento para el interés"...).

Buen fin de semana a todos, y un abrazo.

alicia dijo...

No pasa nada, Manuel, sencillamente es que no veía la relación, pero ahora ya está claro

BUDOKAN dijo...

Hola Manuel, no he visto este film pero me ha entrado curiosidad. Saludos!

Oruga Azul dijo...

Es una película TAN buena en tantos aspectos que me dan ganas de no estudiar y verla... Lo mismo me doy una tarde de cine, aunque quizás aproveche para ver alguna pelicula pendiente...

Un abrazo Manuel.

Thalatta dijo...

¡Qué malísimo eres, otra película que quiero ver!!! (y no tengo tiempo material ya)

Manuel Márquez dijo...

Compa Budokan, si te da por satisfacer tu curiosidad, no te vas a arrepentir: se trata de un film más que estimable.

Compa Oruga azul, no quisiera sentirme culpable por haber contribuido a tu "abandono estudiantil", pero está claro que éste sería uno de esos casos en que el motivo merecería la pena, desde luego...

Compa Tha, te haces de rogar, pero cuando vienes, el repaso es exhaustivo (no hay reseña que se te escape...). Si has de hacer un hueco para alguna, procura hacerlo para ésta: no te vas arrepentir.

Gracias a los tres, y un abrazo.

Oruga Azul dijo...

Al final vi Stalingrado, de Joseph Vilsmaier; mereció la pena no ver por cuarta o quinta vez Amén y escoger una nueva. Es magnífica.

Anónimo dijo...

llegue a tu pagian buscando corroborar cierta informacion acerca de esta pelicula
-te dejo este enlace
http://www.labutaca.net/52berlinale/amen2.htm
- nunca entendere que necesidad hay de manipular la historia en el cine

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