viernes, 9 de noviembre de 2007

LAS DIABÓLICAS (LES DIABOLIQUES; FRANCIA, 1955)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Christina, una acaudalada mujer de origen venezolano, con graves problemas cardíacos, es la esposa de Michel Delassalle, un bon vivant, descarado y mujeriego, con el que comparte, además de la dirección de un elitista, aunque un tanto venido a menos, colegio privado, amante: Nicole Horner, profesora del mismo colegio, una mujer de fuerte carácter y presencia física poderosa y rotunda. Ambas son víctimas frecuentes de los desplantes y malos modos de Michel, que no guarda recato alguno en jugar a la vez con las dos, aun en presencia de los internos y sus demás profesores. Hartas de la situación, Christine y Nicole deciden poner fin a la misma mediante el método más expeditivo que se les puede ocurrir: eliminarlo físicamente. Para ello, trazan un plan perfectamente medido, cuya ejecución llevan a cabo sin mayores contratiempos, hasta que los nervios empiezan a hacer mella, de forma cada vez más acusada, en la asustadiza Christine, que es incapaz de rehusar, inane ante los acontecimientos, a los poco claros servicios que Alfred Fichet, un ex comisario jubilado, le ofrece con no se sabe qué intereses, más allá de lo crematístico. La intervención de éste empieza a aclarar ciertos puntos, pero Michel, un supuesto cadáver, empieza a aparecer –misteriosamente-, cada vez en más lugares...

RESEÑA CRÍTICA.-

Las decadas gloriosas de Hollywood (las de los años 30 y 40 del pasado siglo) no alumbraron, en lo sustancial, ningún género nuevo, pero sí que delinearon y amoldaron un buen número de ellos, hasta dotarlos de una consistencia y unas señas de identidad con las que ya quedaron definidos de una manera clara y rotunda. Entre ellos, muy especialmente, el cine negro, cuyas muestras cimeras se ubican en dicho periodo, contribuyendo con ello a que dicho género sea contemplado como un producto genuinamente americano.

Pero en Europa se aprendía rápido y bien, y no faltaban cineastas dispuestos, con toda valentía, a afrontar el suspense criminal como una asignatura en la que probar suerte. Asi lo hizo Georges-Henri Clouzot con Las diabólicas, y, a la vista de los resultados, no cabe sino considerar que el reto fue superado con una nota más que satisfactoria, y un éxito algo más que estimable.

Estamos ante un film que juega, en buena parte, con elementos perfectamente reconocibles, ya que su trama se asienta en una situación de partida (la del triángulo amoroso) y un desarrollo (la confabulación de dos de sus elementos contra el tercero en discordia) que ya habían sido exhibidos en películas anteriores (baste recordar, como ejemplo quizá más señero, el de El cartero siempre llama dos veces, de Tay Garnett). ¿Dónde radicaba, pues, su originalidad y, más acusadamente aún, su carácter transgresor?

Fundamentalmente, en dos aspectos: el primero, el hecho de que las confabuladas sean las dos mujeres (tengo mis muy serias dudas sobre si ambas dos son tan diabólicas como el título plantea, o más bien estamos ante una diabolizante inductora y una diabolizada inducida, como parece marcar el dibujo de carácter de los personajes), con las evidentes connotaciones de transgresión moral que ello conlleva (el lesbianismo, aun con toda la sutileza formal con que se nos ofrece en la pantalla –no hay el más mínimo atisbo de contacto físico entre las dos protagonistas a lo largo de todo el metraje del film-, no era un tema fácil de admitir para la época en que nos hallamos, mediados de los 50); y el segundo, su retruécano final, esa doble vuelta de tuerca postrera, que, con un giro y otro giro, subvierte todo el hilo argumental que se ha venido desplegando en su desarrollo precedente (algo que el cine de suspense más reciente ha explotado hasta la saciedad, pero que, por aquel entonces, constituía un mecanismo francamente novedoso).

Y aunque Clouzot no es Hitchcok –por más que cierta línea crítica los haya emparentado al hilo de la exégesis de esta película, el director francés no goza del inmenso talento cinematográfico de su colega británico-, no por ello su técnica narrativa se puede calificar de tosca. Domina el ritmo, de manera que el tempo de la acción se adecua en todo momento a la alternancia de los distintos pasajes; su puesta en escena, aun sin grandes alardes, es más que correcta (juega sabiamente con los contrastes entre interiores y exteriores, así como acierta plenamente en la atmósfera física que da tono y contextura al film, recalcando la importancia que, como elemento dramático, tiene el agua a base de un nublado permanente en la ambientación –no hay una sola escena soleada, predominando siempre un tono de penumbra-); y todo ello, a su vez, se ve magníficamente realzado por la turbiedad de una fotografía en blanco y negro muy lograda. Si a todo ello se une una excelente utilización de los contrapuntos tanto de acción como de personajes, nos terminamos hallando ante un film técnicamente bastante logrado.

Tampoco caben mayores objeciones al trabajo interpretativo de las protagonistas, muy especialmente el de sus dos actrices principales, cuya presencia casi permanente en pantalla (y, en numerosas ocasiones, compartiendo plano) las obliga a un esfuerzo en su desempeño más que notable: Vera Clouzot –la "mujer del jefe", no lo olvidemos-, una mujer de aspecto frágil y quebradizo, y de belleza serena, cuyo desvalimiento físico y afectivo mueve a la compasión casi permanente, está bastante por encima de sus evidentes limitaciones técnicas, y llega a componer un personaje bastante convincente; y en cuanto a Simone Signoret, todo su empque, aun hosco y con un punto de envaramiento en algún pasaje puntual, brilla al servicio de una composición tan contundente como creíble. No debe olvidarse, por otro lado, en el capítulo de las interpretaciones, el hacer una mención, siquiera sea somera, al veteranísimo Charles Vanel, cuyo papel de viejo comisario retirado, que servirá de catalizador para el desenlace de ese inmenso barullo en que desemboca la trama, le da ocasión para brillar, dentro de lo modesto y limitado de su aportación.

Atendiendo a la -no por lógica, menos curiosa- petición que el cartel final de la película, después de su último plano, nos hace, me he abstenido, en la sinopsis previa, de desvelarles el final de la historia: sería una tremenda falta de educación, rayana en el “insulto cinematográfico”. Pero sí quisiera, en cambio, recomendarles vivamente que disfruten de esta más que interesante película: sumérjanse en su subyugante intriga y tendrán garantizadas un par de horas de intenso entretenimiento (y algún que otro sobresalto...). Y si su estética o su puesta en escena les resultan un tanto demodés, habrá que recordar que existe una versión bastante reciente (eso que se suele denominar, en esa corriente arrasadora de barbarismo anglosajón, remake), con Isabelle Adjani y Sharon Stone –ahí es nada...-, totalmente adaptada a los tiempos que corren. Pero, claro está, ya no es lo mismo; faltaría mas...

8 comentarios:

Josep dijo...

Amigo Manuel, me alegro de haber leido este tu comentario de una película que siempe me ha gustado.
Tu comentario, excelente, me reconforta ante el temor de perder tus brillantes comentarios cinéfilos en la independencia que otorga el dominio del sitio, al tiempo que me hace recordar una obra muy estimada dentro de la cinematografía francesa que reconozco no tener, salvo excepciones como la presente, en mucho aprecio personal.
Muchas gracias por recordármela.
Un abrazo.

alicia dijo...

Pues precisamente hace muy poquito me quedé con las ganas de ver otra de las peliculas fundamentales de Clouzot, Manuel, El salario del miedo, ya que la copia estaba en mal estado y no se podía ver casi nada. Pero Las diabólicas también está muy bien, sabe aprovechar las diferencias físicas de Vera Clouzot y Simone Signoret (la frágil y la fuerte, en apariencia) y el suspense está muy bien llevado

Josep dijo...

No tiene que ver con el post: sólo para decir que esta mañana he comprado el dvd de El Salario del Miedo, junto con la Mujer del Cuadro, en un pack de quiosco, sólo por 11 €, por si interesa a alguien :-)
Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Las gracias a tí, compa Josep, por tus cariñosas y elogiosas palabras -ah, y el apunte del comentario tercero no está, en absoluto, fuera de contexto, más bien al contrario...-. Lo de mantener las críticas propias en el blog es algo que procuraré hacer en la medida en que el tiempo disponible me lo permita (que no sé por cuánto tiempo se prolongará, espero que bastante); de todos modos, también quiero resaltar que en mis tareas de crítico en La Butaca (y es algo que vengo haciendo desde el año 2001), siempre he tenido LIBERTAD ABSOLUTA a la hora de manifestarme, jamás he tenido cortapisas ni limitaciones, con lo cual la independencia también está garantizada (tema distinto es que el abanico temático esté limitado, cosa que en el blog no se da, naturalmente).

Compa Alicia, muchas gracias por tu apunte, sí que resulta llamativo, sugerente (y, sin duda, uno de los puntos fuertes de la peli) el contraste entre las dos protas: atractivos muy distintos, frente a los cuales no tendría muy claro con cuál quedarme.

Un abrazo.

BUDOKAN dijo...

Qué gran final que tiene este film, es para verlo una y mil veces, Saludos!

Thalatta dijo...

¡Ya vengo! a ver si me dejan ponerme al día, que vaya temporadita que llevo sin poder leerte a gusto.
Apuntamos la película para una temporada de vacaciones, ahora no estoy segura de que me dejaran verla :)

Viola Tricolor dijo...

He vuelto a verla estas navidades después de varios años, ya en su día esta película me fascinó y lo bueno de mi falta de memoria es que sólo recordaba cosas sueltas. Que difícil hacer una critica sin hablar del argumento y no destripar lo que pasa, pero lo has conseguido Manuel! a mi ellas dos me encantan, sobre todo la Signoret, pero esta por ver, al final quien es la débil y quien la fuerte, yo creo que clouzot juega con eso y que después de lo que pasa al final la cosa da para una buena charla. Y además de cine negro a mi me parece que tiene un tono irónico y humorístico y que tiene algunos puntos buenisimos, también son muy graciosos los profesores y los niños.

Manuel Márquez dijo...

Aquí, en esta tu cibercasa, nunca es tarde para comentar, compa Viola... Buena disección la que haces de la peli, que ya te veo que te gustó tanto o más que a mí (y a mí me gustó muchísimo).

Un fuerte abrazo y buen día.

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