miércoles, 24 de octubre de 2007

Buenos Aires


¿Y por qué Buenos Aires...? Muy sencillo. No hay nada que me evoque la fascinación por lo desconocido tanto como lo hace Buenos Aires. Una ciudad que no conozco, en la que jamás estuve, y en la que no sé si llegaré a estar, y de la que tampoco tengo mayores referencias, ni las deseo. Sólo sé que, cuando era pequeño, muy pequeño (¿seis, siete años...?), una vieja estampa en blanco y negro -en el interior del lomo de un diccionario enciclópedico, Enciclopedia Universal Sopena, por más señas- encendió en mí una pasión extraña y poco explicable, que a día de hoy aún no ha mermado un ápice. Supongo que así son las grandes pasiones de la vida. Y aunque no siempre será un sentimiento de ese tipo el que me mueva a escribir aquí, así arranca. ¿Hasta dónde, hasta cuándo? No lo sé. Y ustedes, amigos lectores, tampoco. Así que empezamos bien, muy bien...

3 comentarios:

e-catarsis dijo...

Eso de que el enlace está operativo es una coña ¿no?
Juer me llevas loca pegando saltos de enlace en enlace y haciendo comentarios que luego me dan error
¿A quien mato a tí o a blogger? porque yo no escribo otra vez lo mismo...ainssssssss porca miseria!!!!
;-)

Miriam G. dijo...

Yo en cambio siempre he sentido debilidad por los argentinos, por eso digo que los odio.

No veo ningún enlace.

Un beso, Miriam G.

Thalatta dijo...

A mi me pasaba con París, mi tía me traía siempre abanicos y postales de allí y la imaginación... a volar...

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