jueves, 6 de septiembre de 2007

VENCEDORES O VENCIDOS (JUDGMENT AT NUREMBERG; U.S.A., 1961)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

La Segunda Guerra Mundial ha finalizado y los estadounidenses ponen en marcha en Nuremberg su maquinaria judicial con el fin de someter a la justicia a los jerarcas del régimen nazi capturados por las fuerzas de liberación en su zona. Dan Haywood, un viejo juez retirado, viene de Maine para hacerse cargo de uno de dichos juicios, el que se seguirá contra cuatro destacados miembros de la Administración de Justicia alemana, entre los que sobresale el prestigioso jurista Ernst Janning. Con los alegatos de acusación y defensa, trufados por las declaraciones de diversos testigos de una y otra parte, asistiremos no sólo a un examen a fondo de los horrores del nazismo, sino también, y muy especialmente, a una visión nada amable de la actitud de todo un pueblo ante hechos y circunstancias de un profundo calado histórico.

RESEÑA CRÍTICA.-

Cuenta una vieja leyenda futbolera (desconozco si más, menos cierta; si mejor, peor intencionada) que hubo un entrenador en el Real Madrid, Luis Molowny (apodado, cariñosamente, “el mangas”; un hombre de la casa al que la directiva solía recurrir en situaciones de crisis para dirigiera el primer equipo, mientras se buscaba, tras la destitución de su predecesor –de “campanillas”-, un rápido sucesor –de “campanillas” también, claro está-), que, consciente tanto de las limitaciones técnicas (propias) como del enorme talento (de los jugadores a su cargo), jamás impartía consignas tácticas ni instrucciones sobre el juego, sino que se limitaba a escribir cada domingo, en el tablón de las alineaciones, el nombre de los once jugadores que habrían de saltar al campo: “yo los pongo en el campo, y vale, que de jugar a esto, ya se encargan ellos, que saben hacerlo muy bien...”

Viene esta anécdota a cuento, y salvando las lógicas distancias, ante la contemplación de Vencedores o vencidos, una película que nos transmite la sensación inequívoca y permanente de que su director, Stanley Kramer (un hombre con una carrera mucho más brillante y cuajada en la producción que en la realización) se limita, en buena parte de sus secuencias, a “poner la cámara” a captar el impresionante talento interpretativo de su elenco actoral, desplegando todas sus armas a la hora de desarrollar el guión, consciente de que poco más es necesario.

Pero tampoco son así las cosas de forma tan rotunda: al fin y al cabo, Vencedores o vencidos es una película de una enorme densidad en muchos de sus aspectos, tant o estrictamente fílmicos como atinentes a consideraciones extracinematográficas a las que, de forma ineludible, se ve ligada. Y aunque su realización no deja de ser de extrema simplicidad, casi rayana en lo rutinario, son esas “densidades” las que la dotan de un cuerpo digno de la mayor atención, y merecedor de un análisis siquiera somero.

Densidad temática: bajo el envolotrio que nos presenta en su superficie (la película, aunque salpicada por numerosas secuencias “extrajudiciales”, se atiene, en lo básico, a la estructura clásica de los films de juicios, desarrollando la mayor parte de su metraje en la sala de vistas), asistimos a un examen en profundidad del régimen nazi, con sus justificaciones y sus aberraciones, y con una especial atención no sólo al papel jugado por sus protagonistas actores, sino por todo un pueblo que, en la más benévola de las apreciaciones, se limitó a mirar hacia otro lado o hacer la vista gorda. Es en este último aspecto donde la película más se moja, y termina resultando un alegato acusatorio de primer orden contra aquellos (muchos, demasiados...) que pecaron por omisión, tan culpables como aquellos que desplegaron, con su peculiar circo, la más ominosa maquinaria de horror conocida hasta la fecha (a éstos, en última instancia, les será dado el poder exponer sus razones y sus motivos, pero ¿cómo se explica la actitud de los que no quisieron ver?). En definitiva, un auténtico análisis que sitúa bajo la lupa del observador un episodio histórico de primerísima magnitud.

Y densidad interpretativa: la película nos regala diversos trabajos actorales auténticamente prodigiosos, entre los que, puestos a destacar algunos, los más señeros, me quedo con dos en particular. El de Spencer Tracy, en el papel del juez Haywood, al que dota de una textura humanista –trazada con un poso de quietud y escepticismo hecho de gestos y miradas quedos, casi imperceptibles- realmente primorosa (para un actor en las postrimerías de su carrera, toda una demostración de sabiduría profesional, un auténtico testamento...); y el de Montgomery Clift, que da vida al testigo Rudolph Petersen, un deficiente mental, que, en un auténtico tour de force de poco más de diez minutos, ofrece todo un recital de cómo dibujar el desquiciamiento progresivo de un personaje que lleva en sí el germen de la locura más brutal. Éstas son, quizá, las dos más destacables (una protagónica y otra secundaria), pero no, desde luego, las únicas dignas de mención: Burt Lancaster (un hiératico y digno, dentro de su inmensa culpa, profesor Jannings), Maximilian Schell (su vehemente abogado defensor) o Judy Garland (otro secundario –la testigo Irene Hoffman- a un nivel excepcional) también desarrollan trabajos más que encomiables.

En resumen, densidad fílmica. No comparto, en absoluto, la validez del tópico que alude (y se podría hacer extensivo a cualquier obra artística) a las “películas necesarias” –entre las que más de uno podría tener la tentación de incluir a ésta-: creo que, en el campo de la creación, toda obra es contingente, y puede ser o no ser realizada sin detrimento alguno para el devenir de la humanidad. Pero sí que creo en las “películas pertinentes”, y ésta lo es, y mucho: por su trasfondo y su intención, que van mucho más allá de su valores técnicos o artísticos, porque nos ofrecen una excelente ocasión para asomarnos, desde la ficción, a aquello que, tristemente, pasó, y pasó de aquella manera. Para que no lo olvidemos nunca y no cejemos en el empeño de que, en cuanto en nuestra mano esté, no se vuelva a producir.

9 comentarios:

Oruga Azul dijo...

Parece más una lista de "los mejores actores de Holywood" que el reparto de una película real. Tomo nota y la veré.

Thalatta dijo...

inmensa

Patri dijo...

Mmmmm.... no, no la he visto, ni siquiera me suena... ¬_¬

Besotesssssssssss

Joan dijo...

Una de las cosas que más detesto de "mi filmografía" es que no he visto un montón de películas de esas a las que llaman "clásicos". Una de las cosas que más me gustan de este blog (y del Dr. Strangelove, que también tiene su mérito) es que es una fuente inagotable para mi mula.

Abrazos, compa.

e-catarsis dijo...

Hola compa, es sin duda una buena película ( sin entrar en más) y desde luego un tema interesante que te hace pensar y que desgraciadamente sigue vigente porque los crímenes contra la humanidad y el genocidio son plato diario, curioso quien está del lado bueno ¿verdad?, pero bueno esto es cine y como tal me atengo a la cosa y sí, desde luego es una buena película
Besazos compa y que aunque supongo que a tí no a mí...me encanta que estes de vuelta
:)

BUDOKAN dijo...

Creo que has hecho un gran análisis del film y del tema que toca. Me ha gustado también la anécdota sobre el entrenador del Madrid, es muy instructiva. Me cuesta imaginar este film que toca un tema tan de la humanidad con un reparto más humilde. Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Compa Oruga azul, desde luego que el reparto es impresionante, sí que impone un poco, pero creo que el tema lo merecía, vaya que sí.

Compa Tha, tanto como inmensa, no sé, quizá no, pero sí que tiene momentos impresionantes, y, desde luego, el valor que le pueda faltar desde una perspectiva estrictamente cinematográfica, lo tiene, y con creces, desde una mirada más amplia.

Compa Patri, si tienes ocasión, no dejes de verla, creo que merece la pena sobradamente.

Compa Joan, no sufras más de lo estrictamente indispensable por tus carencias clásicas: el día que ponga las mías negro sobre blanco todas juntitas, más de uno se cae al suelo de la sorpresa. Eso sí, pocos trabajos más fructíferos para la mulita que ése de la recuperación de los clásicos.

Compa-e, veo que coincidimos bastante en nuestras apreciaciones tanto sobre la peli como sobre su tema de fondo; y, desde luego, si el placer de la vuelta se ha de medir por la intensidad con que lo hago, ya se desprende que, a día de hoy, aún no es mucho, no...

Compa Budokan, muchas gracias por tus elogiosas palabraS: viniendo de todo un referente en la materia, como eres tú, me llenan de orgullo y de satisfacción. Sobre lo que apuntas acerca de la opción de un reparto menos "campanillero", no sé, quizá resultaría un experimento cinematográfico bastante curioso: la resultante no sé si sería mejor o peor, pero no me cabe duda de que sería muy diferente. Eso sí, a Spencer Tracy, ni tocarlo: lo borda el hombre, lo borda...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

esta re bueno pero no es loque me pidieron lastima porque es un buen blog

Anónimo dijo...

parece re bueno esta my buenisimo pero no es lo que me pidieron

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.