miércoles, 1 de agosto de 2007

A salto de mata XXIV: carta abierta al juez Fernando Ferrín Calamita


Estimado juez:

He asistido días atrás, sin asombro y sin desdicha, a su crucifixión pública por parte de determinados medios de comunicación (otros hay que, supongo, le habrán elevado a sus altares, y por idénticos motivos...), a cuenta de algunas de las decisiones adoptadas en el marco de su función jurisdiccional, en desarrollo de la cual, a tenor de lo que se desprende de tales informaciones (y creame si le digo que, tanto por formación académica y profesional como por experiencia personal, suelo ser, en general, muy receloso y escéptico acerca de la certeza y exactitud de las mismas), parece ser que usted tiene la no muy sana costumbre de anteponer sus convicciones morales y religiosas (personales) al imperio de la ley, que, por mandato constitucional, deberia regirlas.

No pretendo, juez Ferrín –no se debe incurrir en tales pecados de ingenuidad-, que, en el desarrollo de su labor profesional, usted se olvide de esas convicciones personales, de honda raigambre religiosa –concretamente, vinculadas a un conocido movimiento ultramontano, el Opus Dei-, con las que yo no comulgo, pero que me parecen, en principio, tan respetables como las mías. El cerebro humano no es la pieza de un mecano desmontable que se puede dejar en la taquilla del vestuario, antes de entrar al despacho, y, consecuentemente, usted debe entrar a su despacho con su cerebro en su sitio. Faltaría más...

Tampoco pretendo que cambie usted sus gustos y querencias personales –que tampoco comparto, pero que suyos son, y, como tales, muy respetables me parecen-.¿Que a usted no le gustan los homosexuales...? Me parece fenomenal: exclúyalos de su círculo de amistades, no salga a tomar copas con ellos, no vaya a la European Party (o como leches se llame...). ¿Que a usted no le gustan los divorcios? Muy bien: no se divorcie; y si un amigo suyo lo hace, retírele la palabra o pídale que le devuelva los dos mil euros que le prestó a fondo perdido hace quince años; qué sé yo, haga usted lo que considere más conveniente sobre el particular. Es muy libre y yo lo respeto.

Pero lo que si le puedo exigir, y le exijo (y lo hago, en mi condición de ciudadano español, como parte de ese “público” al que usted tiene el compromiso de prestar servicio, a través del ejercicio de la función jurisdiccional –compromiso que usted tiene libremente asumido: si no quiere seguir asumiéndolo, dimita como juez, y aquí paz y después gloria...-) es que esas convicciones, gustos y querencias personales, EN TANTO EN CUANTO NO CONCUERDEN, O COLISIONEN, CON EL ORDENAMIENTO JURÍDICO VIGENTE EN ESTE PAÍS, que es el que usted tiene que aplicar en el ejercicio de su función judicial, se las reserve para su ámbito privado, y se abstenga de tomarlas en consideración a la hora de adoptar sus decisiones.

¿Que a usted no le gustan determinadas normas del ordenamiento jurídico español...? Pues mire usted, le pasa lo mismo que a mí; a mí también hay normas que no me gustan. Y para intentar que cambien, me asocio y me embarco en empeños colectivos encaminados a instar su modificación por vías pacíficas y legítimas. Si lo conseguimos, fenomenal; y si no lo conseguimos, no pasa nada: seguimos respetando las normas que son expresión de la voluntad mayoritaria del cuerpo ciudadano en el que desarrollamos nuestra convivencia social. Y punto (a lo sumo, ladramos nuestros quejidos en la barra de algún bar, pero la cosa nunca pasa a mayores...).
¿Que no sólo no le gustan, sino que, además, se le hacen insoportables, hasta el punto de que le resulta de todo punto imposible aceptarlas? Pues tiene usted las puertas abiertas, juez Ferrín; nadie le obliga a seguir viviendo en este país, y, según el último censo de Naciones Unidas, hay más de doscientos Estados independientes y reconocidos –millones de kilómetros cuadrados de superficie para instalarse...- en los que intentar encontrar ese ordenamiento jurídico soñado, en el que los homosexuales son cazados con lazo para colgarlos de los pinos y los matrimonios consagrados por Dios no los rompe ni la madre que los parió. Por ejemplo, y sin ir más lejos (no necesitaría ni pasaporte: su condición de ciudadano comunitario le facilitaría la tarea...), no se puede imaginar usted cuán felices haría a los gemelos Kazckinsky largándose a Polonia a impartir su magisterio jurídico. En fin, es sólo una sugerencia...

Como toda carta abierta que se precie, juez Ferrín, me consta que ésta tampoco será leída por su supuesto destinatario, es decir, por usted; de todos modos, en el hipotético caso de que así sucediera, he de suponer que será usted persona bastante refractaria a la crítica y poco propensa a plantearse la posibilidad de cambiar sus actitudes en función de requisitorias externas. Qué se le va a hacer: al menos, tenía que intentarlo...

Un atento saludo.

3 comentarios:

Thalatta dijo...

Me suscribo a la carta que has mandado. Un juez es persona humana pero eso... que su función fundamental es dictar según la ley ¿no? y no según lo que le salga de... bueno eso... que pienso lo mismo que tu.
¡Muy buenos dias! besilloss

Corpi dijo...

Fantástica carta, sí señor, la suscribo en todos sus términos. Lo bueno que tienen este tipo de sujetos es que alegran el cotarro de vez en cuando y hacen sonreír a propios y extraños, además de que inspiran a gente como tú fenomenales cartas.
Un saludo

e-catarsis dijo...

Hola Coma-m, cabreado te veo y con razón, son cosas absolutamente inauditas y que aunque esporádicas no dejan de resultar sorprendentes y/o cabreantes y que crean una cierta inquietud e incredulidad en el juicio de los que debieran ser y estar MÁS que por encima de todo que cualquiera ( chico y si no pues fontanero que es más aséptico y te sacas una pasta), pero...c'est la vie que dijo ni idea.
En este como en otros casos viene a cuento ese ripio tan torero que dice que....la mujer del César no sólo tiene que ser buena sino parecerlo...yo aquí casi que le doy la vuelta porque creo que entra mejor
Saluetes :))
PD ¿Fraude de Ley?¿Creencias? Yo creo que este tipo está mejor en su casa ¿no?...espero que emigre de Murcia...total aquí hace demasiado calor :P

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