miércoles, 18 de julio de 2007

A salto de mata XXII: ayudas y ayudas


El Gobierno socialista (para ser precisos, y según se desprende de fuentes informativas dignas de toda confianza por la cercanía a su entorno, más bien habría que decir que su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero), en el ánimo y con la intención de fomentar la natalidad en nuestro país, ha establecido una ayuda lineal e individual de 2.500 euros destinada a toda persona que, a partir del 7 de julio de 2007, tenga un hijo.

No sé si habrá alguien que adopte la decisión de tener un hijo impulsado por dicha medida: albergo serias dudas al respecto. Tampoco me cabe la más mínima duda de que todo aquel que, por cualquier otro motivo, estuviera decidido a tener un hijo, o lo vaya a estar en lo sucesivo, solicitará y percibirá su ayuda correspondiente con cierta alegría o satisfacción (aunque también con la clara consciencia de que, con esa cuantía, no cubre más que una ínfima parte de los gastos ordinarios que acarrea el cuidado y mantenimiento, en condiciones más o menos estándar, de una criatura). Pero a mí, el sistema de marras no me convence. Es más, lo considero más propio, y en línea, con las proclamas de cierto señor que, últimamente, se suele dedicar a ir diciendo por ahí aquello de “quién es el gobiernou para decirme a mí lo que tengou que hacer con mi libertad” (o, en lo que sería aplicable a este caso, con mi “dinerou”....). Sí, ése, ése mismo en el que están ustedes pensando, con su bigote y todo.

¿Y cuál es la alternativa que me parece a mí preferible –dando por sentado que comparto con el gobierno el objetivo y sentido último de su medida-? Pues una alternativa socialista; es decir, una alternativa que prime las medidas de ayuda colectivas sobre las individuales (aun cuando, en última instancia, toda ayuda colectiva termina concretándose e individualizándose), en línea con lo que ha apuntado –y lo señalo para que me nadie me acuse, fundadamente de “fusilar” ideas ajenas- el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares (ese héroe empeñado en la ciclópea misión, tan descomunal como imposible, de que sus huestes cejen en ese empeño –empeño que, vistos los resultados, se viene saldando con éxito más que notable- de hacerle el trabajo a sus rivales políticos, despedazándose a sí mismos con saña inusitada...). A saber, y entre otras posibles: establecimiento de un red de guarderías y centros de acogida públicas de calidad, con unas instalaciones óptimas –en ubicación, espacios y dotación de medios- y unos ratios de niños/cuidadores en línea con las recomendaciones pedagógicas más avanzadas, así como un nivel de prestaciones, especialmente en cuanto a horarios, de la máxima amplitud; la ampliación de los sistemas de atención pediátrica, tanto generalista como especializada, tanto en la red primaria como en la hospitalaria, con el establecimiento de programas específicos de salud infantil (revisiones más frecuentes y extensas, en cuanto a tiempo y consistencias); programa de ayudas a la extensión de pautas de alimentación saludables, con líneas de subvención a los productos que se atengan a las premisas que se establezcan técnicamente en la materia; extensión de los periodos de baja maternal, excedencias y similares, con el establecimiento de mecanismos de prolongación de tales sistemas (a través de acuerdos voluntarios, subsidiados y con la participación de las instancias empresariales, a las que se primaría a través de un sistema generoso de bonficaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social); implantación de la figura del cuidador infantil, con carácter obligatorio, en todos los centros de Educación Infantil. Por ejemplo. Hay más opciones, pero, a título de ejemplo, creo que resulta suficiente, para ir abriendo boca.

El gran problema de esta opciones de ámbito colectivo es que, evidentemente, eliminan ciertas posibilidades. Con más guarderías, los padres no pueden comprarse (además de varios paquetes de pañales) un televisor nuevo de plasma de 42’; y con más pediatras, lo de cambiar la cocina (en la que poder guardar el par de docenas de tarros de papilla que habrás podido comprar con el remanente), como que hay que irlo dejando para más adelante. Serio problema, ya ven, que no es más que manifestación inconclusa de la pérdida de importantes ámbitos de libertad individual.

Hay más pegas: la implantación de medidas de corte colectivo redunda en un “engorde” del ámbito de lo público que casa bien poco con las “nuevas tendencias”, vía UE, en materia de gasto público y fiscalidad correspondiente. Ayuda pagada, ayuda liquidada, y a otra cosa, mariposa... (con independencia de que su monto total pueda resultar más o menos gravoso para las arcas del Estado). En cambio, con el establecimiento de sistemas colectivos de cobertura, el Estado se hipoteca a largo plazo, siempre y cuando lo haga con un compromiso serio de un mantenimiento solvente de dichos sistemas (si la idea es desmantelarlos una vez haya pasado el “tajo” electoral correspondiente, tampoco hay mayor problema...).

Por cierto, y ya que hablamos de “tajos” electorales... Uy, qué tarde que se me ha hecho. Lo tengo que ir dejando. Otro día seguimos, ¿de acuerdo...?

12 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Comprendo bien tu reticencia respecto a esta medida y los argumentos a favor de acciones políticas de carácter social y colectivo. Desde el punto de vista racional, son irreprochables y los comparto. Desde el punto de vista político, quizá no lo sean tanto. Por señalar dos ámbitos de acción política en los que el gobierno tiene las manos atadas: tanto la educación como la atención sanitaria están en manos de las comunidades autónomas, con lo que el gobierno poco puede hacer ahí. ¿Y qué hacen algunas comunidades en esós ámbitos? Hablaré por la mía, que es la valenciana: en educación, ampliar la concertación con los colegios privados a la educación secundaria, dejando los institutos con lo puesto. Se invierte muchísimo más en el sector privado (que casi equivale a decir religioso al 99%) en detrimento del público, con los resultados que es fácil prever. En la sanidad, ocurre tres cuartos de lo mismo: ya hay varios hospitales públicos entregados a la gestión privada (y es obvio que una entidad privada tiene como objetivo ganar dinero, algo que no ocurre en las públicas) y el nuevo hospital que sustituirá a La Fé (el más importante de la C.V.) se ha asignado ya a otra entidad privada. De modo que por ahí, poco hay que hacer. Si atendemos a los servicios sociales, aún estamos por averiguar qué se hace con el dinero que el gobierno central da para la atención e integración de los inmigrantes... En resumen: que todo lo que no se de directamente a la familia, puede irse en fastos de toda clase: visita papal, copa américa, fórmula 1 y un milllón de fórmulas para transferir los fondos al sector privado con beneficio no social, sino de unos pocos. En fin, espero no haberte cansado. Besos, querido amigo.

Thalatta dijo...

¡Chapeau! absolutamente de acuerdo, y que cambien de una puñetera vez el estatuto de los trabajadores para que un padre o una madre pueda ir al médico o a una tutoría en el colegio sin pedirlo de rodillas al jefe de turno (o ir gastando de tus días de vacaciones).
Es que estoy tan, tan harta de tanta medida sin sentido... porque encima la ayuda de marras (como la de los 100 € al mes para las mujeres trabajadoras) tanto da que sea para una familia con posibles como sin ellos. Y vamos... maldita la gracia que hará que se la lleve, pongamos por caso, una madre abogado y un padre médico (es un decir). Y con los que ya cumplimos con creces la media de natalidad ¿qué? "¿no haberlos tenido?". Es que me indigna de verdad...
Ay Manuel que este tema me crispa y se me va la tolerancia :)
(Y manda güevos lo de los 100 euros, que haya familias que necesiten ayudas para llevar a los niños a la guardería y poder trabajar para comer y no se la den porque no tenga nómina, ainssss es que no puedooooo)
Besos, besos...

BUDOKAN dijo...

Qué medida extraña ya que una vez que se acaban los euros el hijo queda. Saludos!

e-catarsis dijo...

¡Qué picajoso estas compa!
La verdad es que lo ideal sería aunar ayudas de corte individual con esas que mencionas de corte colectivo ( aunque creo que algo se está haciendo al respecto desde hace ya tiempo...no todo claro que el mamut Estado se mueve despacio)
Creo que habría que mirar al norte (sobre todo a los paises escandinavos) que a mi modo de ver el tema de guarderias y crios y madres y/o padres trabajadores en general lo tienen muy estudiado y les funciona bien ahora bien la renta per cápita nada que ver con la nuestra y creo...pero digo creo porque ahora no recuerdo bien al ciudadano de a pié de esos paises el estado se lo cobra bien cobrado, otra cosa es la SS que no debe ser tan mala la nuestra cuando estamos colapsados de giris que vienen ( mediante convenios...esto no sé bien que es) pues por ejemplo operarse ( sobre todo los mayores) a España porque en sus países de origen a margen de costarles una pasta la cosa se les demora bastante...pero igual estoy equivocada, es que es muy temprano y la neurona se niega a ponerse e marcha
Un besote Manuel-c :))

Manuel Márquez dijo...

Compa Isabel, tu comentario no sólo no resulta cansino, sino más bien todo lo contrario: es bastante enriquecedor, y aporta elementos muy significativos y dignos de tener en cuenta. Está claro que cuando abogo por elementos de ayuda colectiva, estoy partiendo de la base de que su gestión pública se va a hacer en términos de honestidad, justicia y eficacia; de lo contrario, obviamente, mejor nos repartimos el "pastel", y aquí paz, allá gloria. Sobre el reparto de competencias como justificación para que la Administración central no aborde ciertas medidas, es algo que entiendo desde un punto de vista técnico, pero también he de decirte que existen mecanismos de coordinación interterritorial más que sobrados para que eso no sea un obstáculo (otro tema es que tales mecanismos estén oxidados, o echados a perder por su sometimiento a las miserias más míseras del juego político -y de eso, si os parece, hablamos otro día, que es para hartarse de llorar...-).

Compa Tha, ya contaba -no sé por qué; o igual sí- con que tú ibas a estar más o menos en esa línea, de fuerte crítica. Y, además, tocas un punto importantísimo, y en el que yo no he entrado, que es el de la proporcionalidad: evidentemente, con la medida en sus términos actuales, se van a producir situaciones tremendamente injustas, en la línea que tú apuntas.

Compa Budokán, si tú que lo ves desde fuera -por decirlo de alguna manera-, te quedas perplejo ante el "papelón"... Muy interesante contar con una perspectiva que (doy por hecho) no está contaminada por nuestros prejuicios y preferencias políticas, supongo...

Compa-e, picajoso, sinceramente, no creo: mi postura con este tema no guarda relación alguna con rabietas, cabreos o pataletas repentinas; y, en serio, he procurado reflexionar tranquilamente sobre él para fijarme a mí mismo una postura (está claro que siempre se puede dar alguna vuelta más, y, evidentemente, hay muchísimos más ángulos y perspectivas desde la que mirar; la tuya, sin ir más lejos, por ejemplo...). Buen apunte el que haces acerca de los países escandinavos, aunque sean sistemas que no conozco con detalle (y se corre el riesgo de que estemos asumiendo una visión mitificada que ya no se corresponde, exactamente, con su realidad). Pero sí, está claro que allá habría que mirar...

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios, ya sea desde la coincidencia o desde la discrepancia: en cualquier caso, siempre aportando elementos nuevos, que es lo enriquecedor...

Un abrazo.

Rafa Porcar dijo...

Entre eso y nada, pues mejor "eso". Es una medida universal (en el ámbito español, claro);y no cerrada como comentaba Thalatta , que si no tienes nómina de la ayuda de la comunidad, nada de nada.
Lo que no me agrada es que no se haya debatido más esta cuestión, esto sí que es importante y no las cortinas de humo diarias que nos venden
Saludos

Manuel Márquez dijo...

Compa Rafa Porcar, bienvenido a esta cibercasa, cuya visita te agradezco: no sé si la disyuntiva es entre "eso" y "nada"; yo la planteo más bien entre "eso" y "otra cosa", no es una cuestión de cantidad (al fin y al cabo, en ese aspecto, también era más "generosa", aunque ligeramente -500 euros más-, la propuesta del programa electoral del P.P.), sino cualitativo. Ah, y totalmente de acuerdo contigo en lo del tema de la absoluta falta de debate sobre el particular; pero, en fin, ya se sabe que sobre los temas de calado, lo habitual es que nos encontremos con mucho ruido, mucha declaración altisonante para el titular de prensa, mucho exabrupto y poco análisis y debate en profundidad. En fin...

Un abrazo.

Miriam G. dijo...

A mí ya me duele la boca de hablar de este tema, y además llego tarde y esta todo dicho, le pongo el enlace a las manzanas que disfrutaran con el asunto.

Un beso, Miriam G.

Miriam G. dijo...

A mí ya me duele la boca de hablar de este tema, y además llego tarde y esta todo dicho, le pongo el enlace a las manzanas que disfrutaran con el asunto.

Un beso, Miriam G.

Enrique Ortiz dijo...

Brillantísimo, Manuel, no se me ocurre mejor forma de ver todo el tema éste. Un abrazo, compa.

Naela dijo...

Ay compa, y hay lugares donde lo que quieren es que No tengas mas críos.. y con trabajos y tienes seguridad social y de una calidad inmunda... aun sin ser de tu país, por lo menos ese dinero se le da a la gente, que de donde yo vengo se reparten el pastel y todavia están ideando una reforma fiscal pro que "faltan" impuestos.. pero para repartirse entre todos los peces gordos.. y ya dejo el tema que me pongo mala.. saludos

Manuel Márquez dijo...

Compa Miriam, muchas gracias por el comentario y por el enlace (vaya detallazo, desde luego); aquí serán bienvenidas todas las manzanas que quieran volcar su opinión sobre el particular.

Compa Enrique, muchísimas gracias por tan elogiosísimo comentario; de veras que me has alegrado el día, compa, siempre es un estímulo que gente de la que te gusta mucho lo que hace (como es mi caso respecto a tu blog), te manifieste un sentimiento mutuo.

Compa Naela, gracias también a tí por aportar una perspectiva desde otro país, otra visión; siempre es interesante contar con esas otras opiniones, por supuesto que sí...

Un abrazo.

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