lunes, 23 de julio de 2007

Metablog XXIII: rankings


La vanidad, como elemento presente en este ejercicio de cierto exhibicionismo que, queramos o no, supone este de mantener un blog, tiene muy diversas variantes y manifestaciones, de algunas de las cuales me he ocupado, aunque sólo fuera incidentalmente, en algunos artículos anteriores de esta misma sección, dedicada al bloguerío y territorios adyacentes. Pero es posible que en pocos aspectos se manifieste con más crudeza y ensañamiento que en ese particular invento que es, o que son (para ser más exactos: hay tantos, tantísimos…) los rankings.

Porque, al fin y al cabo, ¿qué hay detrás de esa curiosidad, ese interés por saber si nuestro blog es el primero, el vigésimo, el quincuagésimo noveno o el 37.951º -perdonen, amigos lectores, que de éste omita la denominación del ordinal: es que la desconozco…- de un ranking determinado? ¿Estímulo competitivo, afán de superación, mero divertimento…? Pues supongo que sí, de todo ello y de algo más ha de haber en sana y sabia mescolanza. O sea, en definitiva, y en último extremo, vanidad.

Mi actual blog no está incluido en ningún sistema de medición de importancia, trascendencia o audiencia traducible a un posicionamiento determinado en un conjunto preestablecido de blogs (con la única excepción del Pagerank de Google), con lo cual no encontrarán ustedes en él ningún botoncito identificativo al respecto (a diferencia de algunos blogs que, dicho sea sin ánimo denostador alguno, presentan, cual pechera de generalote multicondecorado, una apabullante colección de ellos). El blog que le precedió –ése que, aun sin actualizar, sigue más o menos vivo, y que pueden localizar en el enlace que figura en la parte derecha de éste- sí que figuraba –y figura- en varios: experiencia tras la cual tomé la decisión de prescindir en el actual de tales aditamentos. Y no es lo de la zorra y las uvas, como verán a continuación (ah, que era el zorro; tanto da…).

¿Falta de vanidad? Ni muchísimo menos. Soy tan vanidosillo (o vanidosote) como el que más pueda serlo; y no les quepa duda alguna de que, si algún día me decidiera a poblar algún territorio determinado de mi humilde cibercasa (estaría por ver cuál es la “parcela” más “apetitosa” para ello: ¿una barra lateral…? ¿los “barrios bajos”…?) con botoncitos de tal tenor, nada me haría esponjarme más ni mejor que un número bien bajo en el interior del cuadradito. Pero, aún así, no dejaría de ser consciente de que esto de los rankings, las clasificaciones y las ordenaciones no deja de ser algo –y no por ello pretendo restarle su interés- que resulta tremendamente relativo. Y, aunque a uno lo relativo no sólo no le asuste, sino que incluso tenga cierta querencia por ello, en este caso concreto, no me llama excesivamente la atención tal relatividad; o, al menos, no lo suficiente como para entregarme gozosamente, en plan de puro divertimento, a su puesta en práctica con botoncitos, enlaces y demás zarandajas de ese corte.

Tampoco es desconfianza: desde mi supina ignorancia, he de confesar que yo me creo todo lo que me cuentan acerca de algoritmos, procesadores, fórmulas polinómicas y tablas de datos cruzados (y no sé si la credulidad nace de la ignorancia, o la ignorancia de la credulidad: tengo mis muy serias dudas…); o sea, que no pongo en cuestión que el posicionamiento de un blog en un ranking tiene cierto fundamento “científico”. Pero como son tantos, tantísimos, pues ¿qué quieren que les diga…? Supongo que unos serán más rigurosos, más serios, y otros… pues eso, dejémoslo ahí, que mejor será. Porque, en caso contrario, ¿ cómo se explica que un blog que no se actualiza desde el mes de noviembre del pasado año 2006 gane posiciones en determinados rankings de blogs? ¿O que blogs que llevan cerrados la “intemerata” estén muy por encima de otros que se actualizan prácticamente a diario? Lo dicho, pues eso…

En fin, amigos lectores: a aquellos de ustedes cuyos blogs estén fantásticamente bien posicionados en los más diversos y variopintos rankings que pueblan la blogosfera –que me consta que hay más de uno que lo está, y mucho-, mi más sincera y efusiva felicitación; al fin y al cabo, los rankings están para eso, para marcar un reconocimiento, y no seré tan mezquino como para no apreciarlo: lo aprecio, y de corazón. Y a los que, como en mi caso, nos vaya valiendo con el cariño y reconocimiento de nuestros lectores habituales y cotidianos, pues eso, lo dicho… Eso sí, los lectores, contaditos de uno en uno; pero de contadores, que son harina de otro costal, hablaremos en la próxima. Feliz semana, amigos.

9 comentarios:

Corpi dijo...

yo cuando empecé con esto del blog, en otro sitio que me metí en sitios de estos que cuentas, pero al final pensé que no valía la pena y lo abandoné. Ahora me conformo con los fieles lectores que tengo, como tú, y alguno nuevo que cae de vez en cuando. En cuanto a los contadores, me hace gracia ver la gente que entra y de dónde viene.
Un saludo.

marcbranches dijo...

Diría que el único ránking en el que tengo constancia de haber estado es el concurso de blogs de 20minutos, en el que quedamos en un honroso 11º lugar entre los blogs de cine, la única categoría a la que nos presentamos. Si estamos en algún otro, lo desconozco; eso habría que preguntárselo a la jefa de todo esto, Alicia. Y he de confesar que, aunque me hacía gracia observar cómo íbamos escalando puestos sin parar durante el concurso, cual Contador, me preocupaba bastante menos de lo que hubiese pensado. He conseguido hacerme creer a mí mismo que lo que más me importa es escribir lo mejor posible, y que me guste a mí. Si luego hay alguien que disfruta de lo que sale de mis perniciosos dedos (ojo, me refiero al teclado... malpensados...), tanto mejor. Es posible que en mí se dé la curiosa paradoja de que la falta de vanidad me convierta en un egocéntrico integral: no me importa que me halaguen, me importa halagarme a mí mismo. Cosa que no suelo hacer debido a mi estricto juicio autocrítico derivado de mi falta de vanidad, con lo cual se cierra el círculo y se abren las puertas del psiquiátrico.

Todo lo anteriormente dicho, de hecho (toma cacofonía), se resume en dos palabras: onanismo mental.

Dicholohecho, saludos, joven padawan.

BUDOKAN dijo...

Para mí lo importante es tener un registro de saber si te están leyendo o no, ahora si son 1000 o 1 es exactamente lo mismo porque no creo que uno sea más interesante si llega a muchos a uno sólo. Saludos!

e-catarsis dijo...

:DD
Me caes bien compa :))
La verdad es que yo no tengo ni pajolera idea de nada de eso que hablas, lo mío son mis letras ( más o menos ordenadas , más o menos dispersas...ya sabes), las imágenes (casi siempre mias), la música que me gusta compartir y VOSOTROS ¿se puede pedir más?
Es mi primer blog y blogger me resultó cómodo y sencillo, no he puesto ni tengo intención de poner, publicdad ni botón alguno, la verdad es que me gustaría eso sí cambiarle la cara, el diseño no me gusta mucho pero como no sé pues me aguanto, pero ni rankings, ni nada de nada porque mi vanidad se alimenta sólo de los que enredais por allí a leer mis historietas y te juro que está muy gorda ya

Saluetes compa eme al cuadrado :P

Thalatta dijo...

Ay Manuel... a mi estas cosas como que me dan igual, mucho más interesante esa foto plagada de libros ¡dónde va a parar!
El ranking depende de quién lo cuenta, serás el primero para tu hijo pero sin número en el hijo de otro.
Besos sin ranking ni escalafón

Joan dijo...

Pues para ser discordante (como no) a mí sí que me hacen gracia los ránkings. Sobre todo los que no se actualizan, de hecho, en alguno de los que me apunté sigo en la misma posición exacta desde el mismo día.

En realidad, dejando de lado cierta vanidad (que creo que todos compartimos, algunos más algunos menos) publicar un blog implica dar a conocer, comunicar. Por eso, como al principio no me visitaba ni mi madre (que, por cierto, creo que aún sigue igual, sin visitarme), me apunté a algunos para poder "ser visto".

Volviendo a la vanidad, hay un ránking, el de top-blogs.es que muestra una cuerva ascendente/descendente de los blogs que te enlazan y no sé qué historias más y os aseguro qué es gracioso ver las oscilaciones de las curvas. Al menos para mí.

Aunque, al fin y al cabo, eso son minucias. Lo importante son los que entran en el blog y los amigos que comentan y son comentados. Quid pro quo, como decía el caníbal, verdad Compa?

Un abrazo

Miriam G. dijo...

Bien acabo de ver mi ranking en google, y no sólo eso lo he comparado, no con otros blogs, si no con otros sitios. Nunca se me había ocurrido hacerlo. Tengo la vanidad por las nubes, gracias Manuel, de todo corazón gracias.

Un beso, Miriam G.

Hatt dijo...

Yo tengo, pero porque ese contador me permite ver como llega la gente al blog (igual existe otra forma que desde mi ignorancia blogera desconozco), tanto desde sitios, como con búsquedas y siempre es una información curiosa. Pero ya está. De hecho el blog, para mi, es una forma de exorcizar mis pensamientos y de dar menos la tabarra a la gente que tengo alrededor. Y si encima hay aportaciones interesantes, pues mucho mejor, claro...

Nos leemos.

Manuel Márquez dijo...

Compa Corpi, el puntito gracioso del invento no te lo voy a rebatir: cierto es que lo tiene; en cuanto a lo de los contadores, creo que son otra historia, que también tiene su puntito, cómo no...

Compa Marc, pues sí que te has extendido, vaya que sí. Interesante reflexión la tuya, por otro lado; de todos modos, vuestra experiencia en el concurso de marras (por cierto, enhorabuena por vuestro excelente resultado...) creo que es algo que, aunque guarda alguna relación con esto de los rankings, no es exactamente a lo que me quería referir. Pero, en fin, bien está el relato de la misma.

Compa Budokan, no sé si es más interesante o no, pero la cuestión es que es un dato de esos que se suele tener en cuenta, tanto por uno mismo como por los demás. A veces, al menos...

Compa-e, me alegro de caerte bien (sabes que el sentimiento, por otro lado, es mutuo) y me alegro de que estés contenta y satisfecha con tus experiencias blogueras, sin mayores aditamentos ni zarandajas (ya me consta que eres bastante reacia a esas cosas: ni agregadores, ni contadores, ni nada que se le parezca). Sobre el diseño visual de tu blog, y el hecho de que no te guste, tampoco es nada sorprendente: es lo que tiene esto de trabajar con un producto cómodo, pero limitado, como es el de Blogger (según me cuenta una compa entendida en la materia, como es Miriam, con Wordpress las opciones son mucho más apetitosas...).

Compa Tha, no sé por qué (o igual si lo sé), pero ya me imaginaba yo que a tí estas vainas como que te iban a dar bastante igual; eso sí, también es lógico que en el "rankineo" personal pesen más las querencias que otras cosa, desde luego que sí...

Compa Joan, tan nutritivo como fresquito tu apunte, como de costumbre. O sea, que a tí sí que te gustan estos inventos: pues muy bien, compa, "pa gustos los colores", como decía aquel. Y habrá que echarle una mirada a ese de las curvitas, a ver si es verdad que es tan vacilón...

Compa Miriam, tendré que mirar lo de tu Pagerank, pero si te ha pegado subidón, tus motivos tendrás, cómo no... igual lo del Google se ha estropeado y no termina de funcionar bien, y se trata de un error informático... Que no, que es coña, que eso nunca se estropea, no es como la electricidad en Barcelona...

Compa Hatt, en tu caso creo que a lo que te refieres es a los contadores, y eso, como ya he apuntado antes, es otra historia, de la que, además, hablaremos otro día. Pero, en todo caso, te agradezco la visita, siempre una alegría...

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios, en estos días de tanto calor (ya cuesta, ya...).

Un abrazo.

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