lunes, 16 de julio de 2007

Metablog XXII: fugacidad


A toda pastilla, que dirían los Estopa. Si Internet, en general, y el mundo de los blogs, en particular (que sí, que sí, que ya lo sé: que se le llama blogosfera; vale, de acuerdo...) se asocia, de manera indefectible y casi automática, a conceptos como velocidad, modernidad, celeridad, ¿por qué habría de sorprender que también estuviera entre sus señas de identidad, la fugacidad? Y no, no sorprende, cierto es. Pero he de reconocer, que, en lo que respecta a mi percepción personal, al menos, sí que descoloca. Cuestión de lentitud, supongo: el cerebro humano (el propio; de los ajenos, cada cual sabrá a qué velocidad opera el suyo) está acostumbrado a otro tipo de marcha (y no me estoy refiriendo a la de los fines de semana, que, también en mi experiencia personal, es algo más perteneciente a la sección de estudios prehistóricos y arqueológicos que a las páginas de actualidad...).

Blogs que surgen como setas –y a los que uno, en un afán tan iluso como inútil, pretende prestarles algo de intención: es imposible, porque el volumen es tan ingente que cualquier intento de atenderlo está condenado al más espantoso de los fracasos...- y blogs que, a veces con explicación, a veces sin ella, desaparecen, después de un tiempo, más o menos prolongado, en este universo virtual y difuso. Cuando alguno de estos últimos es de los que sigues habitualmente, ¿no les produce a ustedes, amigos lectores, una especie de pellizco; algo que no produce un dolor desaforado, pero sí una cierta comezón picajosa e incómoda? A mí me pasa, se lo puedo asegurar. Y aunque proclame el viejo refrán aquello de “a rey muerto, rey puesto” -y resulta evidente que, en la blogosfera, las “ceremonias de coronación” se generan masivamente y a velocidad de vértigo-, o, más chuscamente aún, aquello del “el muerto, al hoyo y el vivo, al bollo”, uno, que, en el fondo, no deja de ser un romántico, siempre siente cierta lástima cuando uno de sus blogs de cabecera desaparece.

Cuando lo hacen con alguna explicación (o, incluso, una simple nota de aviso, sin mayores precisiones ni aclaraciones, que tampoco hay por qué darlas: tan libremente como se viene, se puede uno marchar), previa o a posteriori, parece que la situación se hace menos desazonante: al fin y al cabo, hay un fundamento, o un motivo –o, como mínimo, una manifestación de voluntad: que me voy, hala, adiós...-, y eso siempre alivia un tanto el tránsito, aunque no por ello deja de perderse esa voz a la que, hasta entonces, había gustado prestar atención, porque se entendía, desde la muy particular perspectiva de cada cual, que la enjundia e interés de lo que expresaba, así lo merecía.

Pero, a veces, la desaparición, amén de fulminante, no va precedida de aviso alguno, y, cual la del suicida que abandona este mundo sin recurrir al socorrido (y tópico) trámite de la carta en el bolsillo –ésa que todo lo explica, aunque no siempre lo aclara....-, te deja sumido en el misterio y el estupor. Ese blog que venías siguiendo y leyendo con regularidad, de cuyas actualizaciones tu agregador te iba dando cuenta con precisión de relojero suizo (vaya sambenito, también, que les cayó a éstos...), deja un día, de pronto, de actualizarse, y ya jamás vuelve a hacerlo. Pasan días y más días, y de su autor o autora ni siquiera hay la más mínima noticia. Y así te quedas: “pasmao”, con un palmo de narices, y sin saber a quién recurrir para pedir referencias (porque, a veces, tienes otras posibilidades para localizar al autor; pero, otras veces, ni eso...). Y, por supuesto, sin blog, claro está.

No soy de los que gustan de hacerse excesivas cábalas ante episodios de este tipo. Y tiendo a pensar en las situaciones más previsibles y habituales. ¿Por qué lo dejó? Pues porque no tiene tiempo, anda muy liado con el trabajo, sus responsabilidades personales y/o familiares no le dejan hueco para la tarea; o, sencillamente, se cansó, ya no quiere escribir más, no le apetece, ha perdido el impulso creativo, las ganas. Como ven, nada extraordinario, todo dentro de los más estrictos cánones de la normalidad. Pero no crean que no hay ocasiones en que, ante la más absoluta ignorancia sobre los motivos reales del hecho, no llego a preguntarme: ¿y si hay algo de más calado en este abandono? ¿Y si le ha pasado algo anómalo, extraño, negativo? ¿Y si...? Al fin y al cabo, es una posibilidad, también. Pero, en cualquier caso, son ráfagas de neura que, más allá de su posible razón de ser, se me terminan pasando enseguidad.

En definitiva, y como decía aquella vieja canción, unos que vienen, y otros que se van: así funciona este trasiego (frenético, constante) del bloguerío. De todos modos, y si me lo permiten, a aquellos de ustedes, amigos lectores, que, además de tal condición, ostentan la de blogueros cuya “cibercasa” visito con asiduidad, alegría, solaz y disfrute, sí les quisiera transmitir un pequeño ruego: el día que piensen marcharse, por favor, avísenme. No pienso convencerles de que desistan de su actitud (por más que me gustara que así fuera: pero es que lo del proselitismo nunca fue mi fuerte...), pero sí que me quedaré mucho más tranquilo. De veras... Feliz semana.

15 comentarios:

Miriam G. dijo...

A mí no me echan ni con agua caliente. Pero aun así prometo solemnemente que avisaré. Y de forma más solenme aun que lo primero que haré mañana al llegar a la ofi es escribirte, lo juro.

Un beso, Miriam G.

Silvia García dijo...

Hola, a pesar de llevar poco tiempo en la blogosfera comparto tu punto de vista, es increible la cantidad de blogs que hay y lo dificil que resulta que la gente les preste atención, para que de buenas a primeras el/la blogger deje a sus lectores con los ojos como platos cuando se despide diciendo hala adios o con esa sensación, primero de extrañeza, despues de desazón...

Por cierto, eso del agregador donde lo puedo conseguir? me gustaría saber cuando actualiza la gente su blog.

Un beso Manuel.

Cobre dijo...

Es algo normal; la falta de tiempo, el cansancio o cualquier otro motivo; normal y respetable, claro, pero reconozco q si alguno de mis blogs de "cabecera" cerrara.. me invadiría una gran tristeza. Aquí hacemos algo más q leernos. Queramos o no, se crean unos lazos, unas relaciones q en algunos casos se estrechan, y q, por lo menos en mi caso, llevan a sentir cariño por la persona q está detrás de esos blogs.
Te entiendo perfectamente, Manuel, y pediría lo mismo q tú.

Un besote

Miriam G. dijo...

Misi�n cumplida.

Manuel Márquez dijo...

Compa Miriam, compruebo que ya has cumplido la "misión". Sobre tu promesa solemne -de la que ya habíamos hablado en alguna ocasión-, cuento con la completa seguridad de que así lo harías, te tengo por persona de palabra.

Compa Silvia García, me alegro de que coincidamos en apreciaciones sobre el tema. En cuanto a agregadores, te remito a mi artículo anterior de esta misma sección, Metablog, en el que podrás encontrar enlaces a los varios que he usado a lo largo de mi trayectoria blogueril (todos ellos bastante eficaces y de muy fácil manejo). Si aún así, sigues teniendo dudas, házmelo saber, y nos ponemos en ello.

Compa Cu, creo que das en la tecla con la cuestión de los vínculos personales que se van estableciendo (y a los que también he hecho mención en algún metablog anterior): así funciona, y por eso no nos gusta perder los blogs de referencia, más allá del interés objetivos de sus contenidos.

Gracias a todas por amenizar este tocho con vuestros comentarios, y os animo, una vez más, a que sigais haciéndolo.

Un abrazo.

e-catarsis dijo...

Bueno yo creo que es normal que te muerda un poco el estómago cuando un blog de los habituales desaparece, en cierta manera y aunque suene extraño, vas tomando cariño a esa gente que entra y sale de tu casa y a la vez entras tú en las suyas, te alegras con sus cosas buenas y te entristecen las menos buenas, pero esto yo creo que en gente sana es lógico

Las razones para abrir un blog son tantas como para cerrarlo, lo que ocurre es que hay veces que por la cercanía, por la visita diaria pues se nota más el vacio y es inevitable pensar que razón habrá tenido y preocuparse
Saludos Compa-m ;-)

PD Lo normal creo yo es que se agote el blog, deje de tener sentido y por eso se cierre
¿Beso?
:))

Thalatta dijo...

y de los comentaristas qué? Imaginad que en lugar de desaparecer el blog desaparecen los comentaristas.
No se... compa... y aquí cada cual hace de su capa un sayo y yo no digo de esta agua no beberé, que a veces las crisis son las crisis y ¡hala que no tengo ganas de escribir más!
Besos

Manuel Márquez dijo...

Compa-e, juicio y mesurado lo que planteas, desde luego que sí... en cuanto al abandono del blog por puro agotamiento, supongo que sí, que ése es el motivo más frecuente (si se hiciera alguna encuesta al respecto, creo que los resultados en ese sentido serían muy reveladores...), un poco en línea con lo que es el signo de los tiempos: todo rápido, todo de usar y tirar. ¿Un blog? Venga, va, uno; venga, va, qué hartón; venga, va, me cansé; venga, va, al carajo... Y pis-pas tralarás (comoo dice mi peque...). En fin, nada que reprochar, desde luego, pero...

Compa Tha, lo de los comentaristas es harina de otro costal, pero bastante relacionada, sobre todo entroncando con lo que plantea compa Cu en su comentario: la red que se teje, los lazos que se crean. Si "pierdes" comentarista a quien aprecias, también pierdes algo, desde luego...

Un abrazo.

Oliveria dijo...

Manuelillo: (tengo esa maña de ¨chiquitiar¨ a todo el mundo)

Mi blog, de reciente creación es sólo una referencia ¨a quien soy¨ y de donde vengo, el tema a tratar: mi vida, sería magnifico contar con lectores si este fuese su propósito, sin embargo, carezco de tiempo u organización para dejar mas de lo que he dejado (incluso este mensaje que comencé a las 9 am).
Este descubrimiento de la blogsfera, me ha enriquecido en tan poco tiempo y debo decir (con absoluta franqueza) que si ustedes no estuvieran sentiría un hueco, eso si, no se si irremplazable; yo soy mucho de conectar imágenes, sonidos, olores, así que ya sabrás que esa carestía de fotos de los blogueros a los que soy asidua me deja con menos uñas y sin un rostro que extrañar. Tus post me parecen excelentes tienes una gran virtud para desmenuzar cada una de las cosas que te rodean yo por mi parte me dedico sólo a disfrutarlas o no, asi que cuando te leo descubro que en verdad existe el infinito . . .

Seguiré leyéndote.

Besos a las 12 del día en este lejano continente.

Manuel Márquez dijo...

Compa Oliveria, me dejas sin palabras (bueno, para ser más exactos, con pocas...): muchísimas gracias por tan cariñoso y elogioso comentario, es una gran satisfacción el saber que hay personas a las que le llena, o le gusta, o le incita (o lo que sea), lo que escribes. Es eso lo que justifica la tarea. Y te debo visita detenida, de veras...

Un abrazo.

Patri dijo...

A mí se me queda el mismo pellizco que a ti. Y más una que intenta como puede leeros a todos el día que actualizais, cosa que como puedes ver no consigo. ¬_¬

Besotes y perdona mis retrasos para leerte.

Naela dijo...

ayy, eso me recuerda que tengo abandonado el mio..exceso de trabajo y ciertas situaciones..pero ya terminará ese abandono....

Por cierto, eso de los agregadores, como fonuncia?? no se usarlos :S y la cantidad de cosas interesantes que hay para leer en la red, y tan poco tiempo...

Un saludo

Manuel Márquez dijo...

Compa Patri, no te agobies; en todo caso, soy yo el que te agradece que seas una fiel lectora y comentarista de este blog. Al fin y al cabo, a todos nos gustaría disponer de más tiempo para dedicar a los blogs que nos gusta visitar, pero es lo que hay, es preciso atender otras historias, por supuesto...

Compa Naela, lo de los agregadores es algo bastante simple, puedes probar varios de ellos a los que hago mención en mi anterior artículo de esta misma sección (con sus enlaces correspondientes: basta pinchar y, después, su funcionamiento es muy simple, tú te podrás apañar con ellos sin ningún problema...).

Un abrazo.

Joan dijo...

Compa Manuel, desde el momento que existen las horas de oficina y el acceso a internete no restringido (hay empresas que no permiten acceder a según que webs) creo que el bloguerío tiene vida para rato. Es muy cierto lo que apuntas, el hastío es el mayor de los males, por suerte, continúas actualizando tu blog, y yo visitándolo cada vez más tarde. ¡Decelera en tus posts y yo aceleraré en mis comentarios!

Anónimo dijo...

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