martes, 24 de julio de 2007

Grageas de cine XXXVII: a propósito de... Scarface, el terror del hampa (Scarface; U.S.A., 1932)


Si hay una película que, más que gustarme, he de confesar que me tiene subyugado (hasta el punto de que, habiendo perdido la cuenta de las veces que la he visto, aún no me he cansado de hacerlo), es El precio del poder (Scarface; U.S.A., 1980), esa antología de la violencia desatada con la que el tandem compuesto por Brian de Palma y Al Pacino compuso una auténtica sinfonía del exceso, especialmente recomendable para espíritus de sensibilidad un tanto ¿extraña? Pero no se equivoquen: la que es realmente buena, buenísima -una película excepcional- es aquella a la que ésta versionó, ese retrato afilado y turbio del mundo del hampa que, por aquel ya tan lejano 1932, manufacturó con brillantez de auténtico maestro Howard Hawks, soportado igualmente (como el friki De Palma lo hiciera, cincuenta años más tarde, en un frenético Pacino) en el trabajo arrolladoramente histriónico de Paul Muni, que da vida a un Tony Camonte convulsivamente violento, a la par que simple e ingenuo hasta un punto rayano en lo pueril: pura testosterona bajo unos rasgos simiescos que siempre oscilan entre el ceño fruncido de la amenaza y la sonrisa fatua y bobalicona del niño chuleta que no es muy consciente de lo que se trae entre manos.

Desde el punto de vista formal, Howard Hawks exhibe, en un desarrollo narrativo de crescendo pausado y paulatino desplegado con un sentido del ritmo excepcional, un continuo de imágenes turbias y oscuras de los ambientes del gansterismo de la decada de los 20’, bajo el imperio de la ley seca, que se ve salpicado, de manera puntualmente brillante, por chispazos en los que juega con recursos visuales sorprendentes e ingeniosos (algo en lo que el mago Hitch se convertiría en un auténtico maestro años después...), en un momento en el que el lenguaje cinematográfico, con el sonido recién incorporado a su bagaje de herramientas narrativas, aún adolecía –si dejamos de lados los excepcionales hallazgos creativos alcanzados, en sus juegos lumínicos, por los cineastas centroeuropeos- de una evidente (y, por otro lado, lógica) falta de madurez formal.

Pero no menos sorprendente resulta la audacia con que aparecen en este relato de ambiciones desmedidas y violencias gratuitas y desaforadas, elementos temáticos que, para una producción convencional destinada al gran público de su época, no podían suponer más que pieza garantizada de escándalo: ¿cómo calificar, si no, la “peculiar” relación que se entabla entre Tony y Cesca, su hermana –uno de los pocos elementos que no sufrió apenas alteración en su “trasvase” del original a la nueva versión-? ¿o el penoso espectáculo de la reiterada inoperancia policial ante el imperio de un crimen organizado amo y señor de calles, haciendas y mercados? No se puede olvidar que estamos, aún, en 1932, y cuestiones que la extensión masiva de los medios de comunicación han hecho hoy, si no cotidianas, sí al menos habituales, no tenían tal condición en ese momento.

En definitiva, Scarface, el terror del hampa es eso que, de toda la vida, y antes de que los críticos de cine se decidieran a poblar el universo escrito, en cualquier soporte (impreso, real o virtual...), de “palabros” raritos para calificar y valorar los films, se llamó un peliculón. Como tal, amigos lectores, se lo recomiendo, y como tal espero que lo aprecien y disfruten. Buen provecho....

8 comentarios:

e-catarsis dijo...

Pues si compa ( estoy muerta ¿ lo he mencionado? y además han abierto esta mañana la puerta del infierno....en fin), pues te decía que si que se nota pelín que te gusta "el flin" :P
La verdad es que esta no la tengo (¡¡¡¡MUY MAL SUSPENDIDA!!!!), así que voy a ver si me la agencio por algún medio incluso poco adecuado ( con perdón) y te hago la rèplica que te mereces porque tanto tanto tantoooooo...ya veremos
:P

PD Ya sabes que a mí no me cuesta mucho sacar un hueco para ver cine

e-catarsis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cobre dijo...

Y como tal, y con lo bien q la pones y lo mucho q se nota q te gusta, ahora mismo se la pido a San Emule!. Y ya te contaré!

(Por cierto, Manuel, hace tiempo me preguntaste por la foto de la playa y creo q no llegué a responderte, ¿o sí?, bueno, da igual, es Famara ;))

Besotes!

Thalatta dijo...

me da que la he visto... pero la volveremos a ver ¡qué narices! (y esto me recuerda alguna que no has visto y que sería interesante nos dijeras cuando las ves... jijijij, yo te recuerdo na más)
Besosss

Manuel Márquez dijo...

Compa-e, espero que lo de los calores no se te esté haciendo demasiado cuesta arriba, aunque con la carrerilla que están cogiendo los termómetros. Sobre lo de agenciarte la peli, me parece una idea magnífica (y no te preocupes por la "adecuación del medio": por si no estaba claro, el Parlamento europeo ya ha proclamado la plena legalidad del "mecanismo"...), ya verás cómo te gusta. En cuanto a lo de los huecos para ver cine, doy fé, doy fé: compa, qué celeridad...

Compa Cu, a tí ya veo que no te tengo que decir nada sobre el Parlamento europeo, ni español, ni andaluz, bien clarito que lo tienes... Y, efectivamente, de la foto de la playa no me habías dicho aún nada (y me daba un poco de vergÜenza volver a insistir). Famara, tomo nota y a ver qué más averiguo sobre ella...

Compa Tha, las pelis pendientes no las echo en olvido, y no sólo las de mi sección correspondiente (que son para molerme a palos...), sino también las comprometidas. El hombre tranquilo, Besos robados... no recuerdo bien si alguna más. Tiraremos de archivo, a ver qué hay por ahí, aunque con estos calores.

Muchísimas gracias por vuestros comentarios, y seguimos preparando trastos para la playa...

Un abrazo.

e-catarsis dijo...

Jo...pues ya no tiene...tanta gracia la cosa...
;-)

Prohibir siempre ha sido más estimulante ¿verdad?
:P

BUDOKAN dijo...

Tal como lo dices, un verdadero peliculón, de las mejores en su género de gágsters. Toda una obra de arte. Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Compa-e, en línea de principios, estoy de acuerdo contigo en lo estimulante de la prohibición, pero para los que, como es mi caso, somos de moral judeocristiana muy acendrada (el ateísmo no cura ciertas cosas...), casi mejor así, más tranquilitos marchamos...

Compa Budokán, me alegra saber que un entendido en lides de cine clásico como tú, comparte mi apreciación sobre la peli...

Un abrazo.

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