domingo, 15 de julio de 2007

Grageas de cine XXXVI: a propósito de... Sin novedad en el frente (All quiet on the western front; U.S.A., 1930)


La proliferación de libros sobre cine ha conseguido que, hoy día, sea muy habitual el disponer de testimonios bastante completos (y relativamente fiables, por su condición de directos e inmediatos) sobre los pormenores que rodearon, en su día, la filmación de determinadas películas: material harto interesante, en la medida en que nos proporciona innumerables claves para mejor comprender aquello que, finalmente, terminamos viendo en la pantalla. No obstante, entre tales claves no se encuentra –salvo que los testimonios no se ciñan estrictamente a los avatares del rodaje, sino que vayan un poco más allá- la que, a mi modo de entender, resulta elemento más decisivo e influyente: ¿qué películas habia visto –y tuvo presentes, de manera más o menos definida- el autor antes de abordar la realización del film? Porque, indudablemente, hay películas cuyo visionado nos remite, de una manera inconsciente, casi automática, a films posteriores que recogen su impronta de una manera tan rotunda, tan clara, que se hace dificil pensar que sus autores no la tuvieron en mente cuando estaban filmando las suyas.

Sin novedad en el frente (All quiet on the western front; U.S.A., 1930), la adaptación cinematográfica de la obra homónima de Erich Maria Remarque que llevó a cabo Lewis Milestone, y que triunfó rotundamente en la edición de las Oscars de ese año (la segunda de la historia), con las dos estatuillas de más calado (mejor película y mejor director), amén de constituir, por sí misma, un ejercicio de cine de altísimo valor, tanto por su calidad técnica como por el calado (profundo y ambicioso) de su intencionalidad temática, me transportaba, mientras la veía, a dos titulos señeros, no sólo del género en el que se integran (el del cine bélico), sino de la historia general de la cinematografía: uno, más antiguo (Senderos de gloria; Paths of Glory –U.S.A., 1957-) y otro más reciente (Salvar al soldado Ryan; Saving Private Ryan –U.S.A., 1998-).

A la primera de ellas, gracias a sus “escenas de trinchera”, que nos transmiten la misma angustia opresiva e idéntica desazón violenta que el maestro Kubrick consiguiera a través de sus fantásticos travellings a lo largo de esas líneas fronterizas; a la segunda, por mor de su retrato grupal, que nos remite a una suerte de fratria bélica sobre la que planean, a partes iguales, y sucediéndose alternadamente sin solución de continuidad, sentimientos de amistad y hálitos de desesperación que unen bajo la misma coraza. Y a ambas dos, gracias al profundo antibelicismo que, desde presupuestos argumentales muy diferentes, transmiten e inoculan al espectador, sin necesidad de ninguna proclama expresa al respecto, únicamente con el retrato tan rotundamente desesperanzador que hacen de las secuelas y consecuencias de las guerras que en ellas se plasman.

A falta de información concreta y exacta sobre el particular, he de suponer, con bastante fundamento, y conforme a lo expuesto en las líneas precedentes, que tanto Stanley Kubrick como Steven Spielberg, no sólo conocían, a través de su visionado, el legendario film de Milestone, sino que, además, lo tuvieron bien presente a la hora de hacer sus películas, y supieron asumir perfectamente –y trasladarla a su obra- su impronta e influencia. Si así no hubiera sido, tendría que empezar a creer en los milagros. Aunque fuera, única y estrictamente, cinematográficos...

8 comentarios:

Thalatta dijo...

Si tu lo dices, tendrás razón. Sí seguramente pasó, es igual que los escritores y nosotros mismos, que todo nos influye.
No se si llegaré a verla que hay montones de cosas que ver y leer pero no está descartada.
Besos de lunes de fiesta (para mi)

Miriam G. dijo...

Hablas sólo de cine para que yo no pueda opinar, lo sé.

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

Compa Tha, tienes razón en lo de las influencias, suelen funcionar así (y, en este caso, son tan evidentes, creo...); y sí, creo que es una buena opción para ver, aunque sólo una entre miles, claro (ahí nos duele, ahí...). Me alegro de lo de la fiestuqui, y en lunes, qué lujo...

Compa Miriam, sabía que terminarías descubriéndome el día menos pensado, y ya veo que ha llegado, ya... ¿Qué otra explicación podría tener que un ignorante como yo se dedique a escribir de cine impunemente, si no es la venganza, o alguna otra pasión similar...? En fin... Ya hablaremos algún día, y en tu blog, de los libros y esas hierbas, ya...

Gracias a los dos por vuestra pasada matutina de lunes.

Un abrazo.

Silvia García dijo...

Toda persona es una esponja, las que son muy creativas son capaces de absorber más y con más definición... Un músico puede crear una melodía, pero es imposible que la cree de la nada, todos necesitamos un estimulo. Un besico.

Josep dijo...

Creo que casi todos los directores de cine beben en fuente ajena cuando hacen su trabajo. Es normal. Innovadores siempre ha habido pocos. Lo malo es cuando, aún tomando prestadas ideas de otros, el resultado es ínfimo en comparación. Estoy seguro que todos los grandes directores actuales han sido antes empedernidos cinéfilos. No es nada nuevo. Incluso Shakespeare tomó ideas de otras fuentes para sus obras. un buen día, leyendo una antología de cuentos, topé con la historia de Romeo y Julieta, plasmada esquemáticamente años antes que la publicada el bardo inglés.
Otra cosa es el plagio, claro.

e-catarsis dijo...

Sorry compa pero es que ayer fue un día muy denso y eso que esta peli es de las de dedicar un poco de tiempo, cine bélico antibélico...como debe ser
Me encanta que te gusten estas "viejas" tan...nuevas por otra parte y me sumo sin dUda a su crítica al nacIonalismo y el militarismo fanático

Saludos y...voy fatal
pero...resisto, luego saco otro hueco y comento el hilo nuevo y...contesto en el mío...agggg qué estres
:(

PD Conste que...las pelis sobre la guerra no suelen gustarme demasiado aunque...hay sus excepciones

Laura Hunt dijo...

Pues esta no la he visto, para que veas que no eres el único que tiene películas pendientes (menos mal que no eres tan severo como Marcbranches y tú no nos pones castigos... espero). Tomo nota, en todo caso, porque está claro que esta es de esas películas que hay que ver.

En cuanto a las influencias, siempre han existido y existirán, tanto en el cine como en otros campos. Es normal, pero así va avanzando la cosa: basándose en los logros de unos, los que le siguen van un poco más allá y así sucesivamente.

Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Compa Silvia García, muy gráfica y expresiva la imagen de la esponja, así funciona (y muy bien), en muchos casos... Me alegra verte de nuevo por aquí.

Compa Josep, totalmente de acuerdo contigo en la necesidad de diferenciar claramente influencia y plagio (cuestión de intencionalidad, pero que, normalmente, y en los casos más flagrantes, se suele detectar con cierta facilidad -aunque no siempre-). Como siempre, muy buenas tus puntualizaciones.

Compa-e, no hay mejor cine bélico, generalmente, que el anti-bélico (a mí, el que no tiene ese cariz, no me suele gustar demasiado...). Y no te agobies ni te estreses, que no merece la pena. Tranquilidad, y tiempo al tiempo...

Amiga Laura Hunt, no te preocupes por los castigos, que en esta cibercasa no hay de eso (aunque no sea yo mucho más bueno que el compa Marc...). Eso sí, no te pierdas la peli, que merece la pena, y mucho, vaya que sí.

Un abrazo.

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