jueves, 19 de julio de 2007

EL INFIERNO DEL ODIO (TENGOKU TO JIGOKU; JAPÓN, 1963)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Gondo es directivo de una gran empresa de fabricación de calzado que atraviesa graves problemas de viabilidad, que él pretende solventar haciéndose con el control de la compañía a través de una arriesgada operación financiera en la que pondrá en juego todo su patrimonio. Cuando está a punto de cerrar dicha operación, ha de afrontar un secuestro –que, en principio, parece ser el de su hijo, pero que termina siendo el del hijo de su chófer-, para cuyo rescate el autor –un médico interino que trabaja en un consultorio cercano y que, atrapado en el mundo de la droga, acumula un inexplicable y tremendo odio contra Gondo y su mundo- le pide una cantidad de dinero que éste no puede afrontar sin que ello signifique echar a pique no sólo su maniobra empresarial, sino toda su fortuna. Debatiéndose entre sus ambiciones profesionales y su sentido de la dignidad y el honor, Gondo, instigado por su mujer, termina decantándose, aunque presa de la desesperación, por la segunda opción. Eso le convierte en un héroe nacional, y hace que la policía, especialmente motivada por su noble actitud, vuelque todos sus esfuerzos en la resolución del caso y la recuperación del dinero perdido.

RESEÑA CRÍTICA.-

Resulta casi inevitable asociar un nombre como el de Kurosawa a un cine de una línea muy determinada, a caballo entre la épica de la batalla y la lírica de los grandes espacios abiertos: es esa la tendencia que marcan sus títulos más señeros y conocidos –Los siete samurais, Dersu Uzala (El cazador), Ran...-. Pero no deja de ser ésa una visión tópica y reduccionista, que peca de un fallo elemental, consistente en dejar fuera de su campo de apreciación un buen puñado de muy estimables películas... y alguna obra maestra, como El infierno del odio.

Resulta sorprendente el halo de modernidad que desprende: estamos ante una película datada en 1963 –hace más de cuarenta años-, y, sin embargo, lejos de verse aquejada de ese atroz envejecimiento del que adolece buena parte de la producción de esa década, El infierno del odio resulta una película de una factura visual completamente actual –salvando,obviamente, los condicionantes tecnológicos que le impedían acceder a recursos hoy fácilmente accesibles-. No es ajena, desde luego, a esa modernidad que la impregna, su impecable realización desde una perspectiva estrictamente fílmica: con un depuradísimo blanco y negro, la planificación, los encuadres, los movimientos de cámara, la composición de las escenas (el posicionamiento de los personajes y la disposición de los decorados, con un equilibrio de líneas –horizontales/verticales- exquisito) nos sitúan ante un auténtico prodigio, digna obra de un orfebre cinematográfico de magnitud sólo comparable a la de los más grandes, ésos entre quienes Kurosawa ocupa, con todo merecimiento, un lugar bien destacado.

De todos modos, y más allá del deslumbramiento que puede provocar (con lógico fundamento, la verdad sea dicha) tal despliegue de alardes estilísticos, aún resulta más sobrecogedora la contemplación de la película desde la perspectiva de su temática de fondo, y cómo aborda la misma. Kurosawa nos ofrece, de manera sencilla, y alejándose conscientemente del más mínimo atisbo de ampulosidad narrativa (ese nefando vicio con el que corrientes artísticas henchidas de falsa trascendentalidad obligaban a soportar en esos tiempos tochos infumables) un auténtico tratado acerca de algunos de los grandes temas que atañen a los entresijos de la condición humana: la conciencia, la ambición, la duda, la libertad, la elección, la renuncia... y todo bajo el envoltorio de una historia que, aun desarrollándose en diversas coordenadas genéricas conforme avanza en su evolución (la trama deriva desde el drama con suspense hasta el thriller policiaco más convencional), incidiendo en diversos personajes y sus mundos (al principio, Gondo, el protagonista principal, y el mundo de la empresa, que cederán su papel preponderante al colectivo policial, y, finalmente, al mundillo del hampa, casi en su desenlace), hasta el final (un auténtico tour de force que no tiene nada que envidiar, ni en su composición formal ni en su planteamiento, a cualquiera de los más aclamados de la historia del celuloide), no deja de constituir una trama sencilla y carente de recovecos enrevesados. Otra lección de maestro con mayúsculas.

En definitiva, estamos ante una grandísima, enorme película, de ésas de las que se disfruta de principio a fin (afortunadamente, su metraje es lo suficientemente generoso como para que la cantidad y la calidad vayan felizmente acompasados, y aún así, uno no deja de sentir cierta tristeza cuando ve acercarse al final..) y de las que merece conservarse en los anaqueles de cualquier filmoteca con letras en molde de oro. Una auténtica lástima que películas como ésta hayan de quedar confinadas al reducto de los cinéfilos recalcitrantes y/o los cinéfagos más voraces. Cuántos adeptos ganaría la “causa” haciendo proselitismo con “Biblias” de tal capacidad de convicción...

8 comentarios:

Josep dijo...

Preciosa crítica nos dejas, amigo Manuel, de una obra inolvidable, que vi hace tiempo en la tele, en una de esas noches afortunadas. Tus palabras me han devuelto la felicidad que sentí al descubrirla.
Déjame añadir que la espléndida actuación de Toshiro Mifune, actor partícipe de varias excelentes obras de Kurosawa, ayuda no poco a la identificación del espectador con su atormentado personaje. ¡Qué grandísimo intérprete, para tan buen Director!
Gracias por recordármela.
Un abrazo.

Silvia García dijo...

Esta peli le encantaría a un amigo mio. Es el típico que pilla el emule y baja películas de 3 o 4 fuentes, yo no tengo esa paciencia, algún día le pedire una de esas pelis...

e-catarsis dijo...

¡Que grande Kurosawa!, pues fíjate que me han entrado ganas con la crítica que he leído de desempolvar mis viejas pelis de este director ¿ande andarán) ;-)...en alguna caja perdida (necesito tiempo ¿me prestas?)
Muuuchas gracias compi :))

Isabel Romana dijo...

No conocía esta película, pero la crítica que le haces la presenta como muy atractiva. Trataré de verla. Besos y hasta pronto.

Ninoschka dijo...


20 de Julio de 2007
Día del Amigo

☆┌─┐ ─┐☆ .....La AMISTAD
 │▒│ /▒/...........supone
 │▒│/▒/............sacrificios,
 │▒ /▒/─┬─┐◯...y sólo el que
 │▒│▒|▒│▒│.....está dispuesto
┌┴─┴─┐-┘─┘......a hacerlos
│▒┌──┘▒▒▒│◯.. sin molestia,
└┐▒▒▒▒▒▒┌┘.....comprende la
◯└┐▒▒▒▒┌ ┘...... AMISTAD.


Holissss... casi casi te olvido.. y hubiese sido una pena... quiero dejarte mi especial saludo en un día especial del Amigo para saludar a mis especiales amigos ciberneticos.
Ojalá lo celebres lindo y con toda tu gente.
Bss
-yo-

Thalatta dijo...

Me tienta... me tienta... no digo yo que este próximo mes en una tarde de estas que me van a dejar (por suerte o desgracia) solita me la ponga y "a disfrutarrrr!"
Besos luneros

Joan dijo...

Joé, créeme Compa si te digo que tengo una funda con trillones de películas bajadas y aún por ver. Y Dersu está entre ellas y, efectivamente, también por ver. No hay recomendación que caiga en saco roto (¿?), ésta me la apunto y la pongo en la lista de las futuribles.

Manuel Márquez dijo...

Contesto (con bastante retraso, pero contesto...), que no está bonito no hacerlo...

Compa Josep, las gracias a tí, por tan entusiasta y cariñoso comentario. Supongo que esa emisión televisiva de la que hablas sería la de Qué grande es el cine, el programa de Garci en la 2 de TVE, que desapareció de la parrilla hace algunos años: ésa fue la emisión que yo ví, y de la cual nació esta reseña.

Compa Silvia García, yo creo que no sólo le encantaría a tu amigo, a ti también, ¿por qué no...? Y sí, supongo que vía Emule debe haber copia disponible...

Compa-e, si la incitación "kurosawiana" de esta reseña te sirve para acelerar el desembalado y desempaquetado, bienvenida sea. Siempre he pensado que los efectos benéficos de la cinefilia se extendían mucho más allá de la pantalla, pequeña o grande...

Compa Isabel, sí que te puedo asegurar que es digna de ver, y, si tienes ocasión de ello, te puedo asegurar que no te va a decepcionar en lo más mínimo. Claro, también entiendo que tus mujeres romanas te dejan poco hueco para estos menesteres...

Compa Ninoscka, aunque devuevo el saludo tarde, gracias por acordarte de mí, y por hacerme llegar tan sofisticado y espectacular mensajito. También un recuerdo de mi parte, cómo no...

Compa Tha, que según lo cuentas, en tu caso no habría perdón: si vas a tener tajo, y aunque me conste que la tarea pendiente es tremendamente voluminosa, no te la pierdas, que no te vas a arrepentir...

Compa Joan, una funda con trillones de películas bajadas... ¿de ésas que regala la SGAE como promoción del cine español...? Pues ya sabes, si la tienes ahí metida, dale aire, qu ésta merece la pena, y mucho...

Muchísimas gracias a todos por vuestros sabrosos comentarios.

Un abrazo.

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