jueves, 5 de julio de 2007

DUELO AL SOL (DUEL IN THE SUN; U.S.A., 1946)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Tras la muerte de su padre –condenado por haber liquidado, en un arrebato pasional, a su esposa, adúltera irredenta, y al amante de ésta-, y siguiendo los consejos de éste al pie del cadalso, la indita Perla Chávez marcha a vivir con Laura Belle, una antigua novia que todavía conserva un caluroso afecto por él. En el rancho de la acaudalada familia McCanles, Perla se encontrará con los dos hijos de Laura Belle, Jesse y Lewt, algo así como la noche y el día: mientras Jesse es un hombre educado, culto y que profesa por Perla un amor callado y respetuoso, Lewt es un matón pendenciero y dado a las bravatas, pero con un encanto físico al que Perla, pese a que lo odia en lo más profundo de su corazón, no será capaz de resistirse. Debatiéndose entre el amor por uno y otro, se irán desencadenando unos acontecimientos que desembocarán en un final pleno de tragedia....

RESEÑA CRÍTICA.-

Son muchas las películas que pasan a ocupar un lugar destacado en la historia, o adquieren una celebridad, mucho mayor de la que, a tenor de una valoración global de las mismas, cabría atribuirles, gracias a una secuencia inolvidable o a un fragmento de diálogo antológico, ganando así el todo -gracias a una parte- una trascendencia quizá inmerecida. La mítica secuencia final de Duelo al sol es posiblemente un ejemplo bien ilustrativo de lo antes apuntado, y sitúa a este film en dicha categoría, dotando al mismo de una relevancia muy superior a aquella a que sus calidades le hacen realmente acreedor.

Duelo al sol, más allá de su título, es un drama ciertamente tórrido, en el que las pasiones que recorren su hilo argumental no están, en absoluto, contenidas, sino que se esparcen, a lo largo de todo su metraje, con plenas crudeza y esplendor. Y ése, que debería ser su punto fuerte, se termina convirtiendo en su auténtico talón de Aquiles.

En una trama de triángulo amoroso convencional (dos hombres y una mujer), el vértice central, ése sobre el cual se sustenta todo el armazón (en este caso, obviamente, el personaje femenino, con un perfil montaraz y asilvestrado, mezcla de ingenuidad infantil –en su superficie- y lascivia desatada –en su fondo-) ha de gozar de unas dotes interpretativas más que pasables, en la medida en que sobre el mismo se sustenta buena parte del peso y posibilidades de la película. Y, lamentablemente, Jennifer Jones, cuyos precedentes no invitaban, desde luego, al optimismo en ese aspecto, pone aquí de manifiesto sus (muchas) carencias y (aún mayores) limitaciones, ante las cuales ni sus esfuerzos, también ostensibles, ni su exultante belleza –agreste y morenaza- consiguen más resultados que los de paliar mínimamente el previsible desastre.

En tal tesitura, ni siquiera los solventes trabajos de los otros dos integrantes del trípode protagonista, enésima revisitación del esquema tópico Caín-Abel, y ambos amantes-amados a su muy particular manera (el bueno, encarnado por Joseph Cotten, en un registro muy cercano a su perfil habitual, perfectamente desarrollado en otras interpretaciones previas –todo un gentleman: educado, culto, sensible...-; y el malo, Gregory Peck, un Lewt McCanles al que Perla detesta por su abominable catadura, pero al que se entrega –desarmada y cautiva- presa de sus irresistibles encantos de machito malencarado) consiguen desfacer el entuerto y sacar a la película de esa profunda fosa a que la arrojan las deficiencias de su intérprete principal (para más inri, la chica del jefe, claro...).

Tampoco los planos generales, de una grandilocuencia enorme, en su pretensión de plasmar en sus imágenes la grandeza de ese mundo en el que se mueven los personajes –el de los grandes ganaderos terratenientes, ya asentados en un territorio conquistado y domado, pero que no por ello dejarán de verse sometidos al acoso de los “nuevos tiempos”: ahí llega el tren, ese caballo de fuego que exige su parte del terreno...-, ni el uso –espléndido- del aún incipiente Tecnicolor, con un despliegue soberbio de sus posibilidades cromáticas más exageradas, logran dar al film algo más que una factura formal apetitosa, tras la cual no se llega a degustar lo que hubiera podido dar de sí un plato cocinado con ingredientes más sustanciosos.

Película, pues, fallida, y de las que invitan, con todo fundamento –aún reconociendo lo intrínsecamente perverso que resulta el ejercicio- a practicar ese entretenido juego de plantearse que hubiera podido llegar a dar de sí esa historia a cargo de cualquier otra estrella (de las muchas y muy buenas que pululaban por el Hollywood de la época) al frente de su reparto (aunque no hubiera sido la chica del jefe, claro...). Bonita diversión para esas largas tardes de invierno, sin sol y sin duelo...

15 comentarios:

alicia dijo...

Pues a mi me gusta mucho, Manuel. Se nota la influencia de O'Selznick en el diseño de producción y me encanta el uso del color. La escena de los dos amantes disparándose y muriendo el uno en brazos del otro, ensangrentados en de las mejores muestras de amour fou que ha habido en el cine. Pero aparte de eso tengo mi debilidad por la pareja formada por Lionel Barrymore y Lillian Gish ¡que gran escena cuando ella se está muriendo!

Patri dijo...

Pues no.... ¬_¬ Por más que busco y rebusco en mi memoria esta peli no me suena haberla visto...

Eso sí, me encanta leerte... ^_^

Besotessssssssssssssssssssss

Josep dijo...

Quizás llamarla "fallida" sea un poco riguroso, aunque, ciertamente, cambiando al director (King Vidor no pasa de ser un buen artesano) y al guionista (O'Selznick, actuando como Juan Palomo), el resultado, como muy bien dices, hubiera sido mejor.

No obstante, es una buena ocasión de comprobar cómo Peck puede desarrollar papeles de "malo", aunque con una dirección de actores más eficaz seguramente se hubiera lucido sin tantos excesos.

¿Has visto la versión censurada o la completa?

p.d.: Supongo que Orson Welles interviene para disponer de numerario suficiente a fin de invitar a Rita a una cena, pues creo que andaba un tanto esquilmado...:-)

Joan dijo...

Vaya, crítica de altura. Pues yo no la he visto, aunque después de tu crítica, creo que continuaré igual. Además, creo que, en el caso de poder verla, en los comentarios de alicia se puede leer o el final o el desenlace o partes muy importantes (creo), por lo que ya ha perdido interés para mí. Me gusta ir al cine o ver películas sabiendo lo mínimo.

Saludos matutinos, que no Matutanos

Miriam G. dijo...

Esto es una venganza ¿verdad? ;-)

Un beso, Miriam G.

Miriam G. dijo...

Esto es una venganza ¿verdad? ;-)

Un beso, Miriam G.

Hatt dijo...

Sí, quizás algo sobrevalorado, vale, pero es que un final así...

Rosenrod dijo...

Es curioso cómo Scorsese, en su famoso documental, habla de la impresión que en un niño como él dejó ver esta película, con su Technicolor desatado... Sí, en el fondo es un exceso, pero no es menos cierto que tiene algo.

Un saludo!

Manuel Márquez dijo...

Compa Alicia, ya veo que discrepamos: ligeramente, pero discrepamos. Yo tampoco quiero negarle sus méritos a la peli, y, mucho menos, a esa legendaria escena final (que no en balde se ha convertido en una especie de icono que ha trascendido con mucho a la valía y entidad de todo el film), pero, en serio, me parece un pelín pasado de rosca.

Compa Patri, gracias por tus cariñosas palabras de elogio. Y por la peli, yo no te diría que sufras mucho por no haberla visto, pero como también sabes que soy partidario de verlas todas, pues eso...

Amigo Josep, reconozco que el calificativo de "fallida" suele ser un topicazo de crítico mangui, y del que, por tanto, se abusa en más de una ocasión; igual tienes razón en que es éste uno de esos casos en que se aplica con algo de ligereza. De todos modos, si entiendes que la mejora requería cambios en la dirección y el guión, ya estás poniendo el listón muy alto (no son el electricista y el director de casting, vaya...). En cuanto a la versión que ví, soy incapaz de recordar cuál era; sólo recuerdo que fue en una emisión de Canal+, hace ya algunos años (aún estaba suscrito a esa plataforma). Por último, lo de Orson Welles, ya se sabe: hay tanta leyenda sobre hombre tan excesivo, que a saber, a saber...

Compa Joan, no te fíes de mi crítica, ni la tomes como referencia para tomar una decisión sobre si ves o no ves la peli (y esto vale para ésta, y para cualquier otra crítica): si te apeteces, la ves; y, si no, pues nada, no hay problema alguno. Y no te preocupes por el comentario de Alicia, que tampoco ha destripado nada del otro jueves; por ese lado, tranquilidad absoluta...

Compa Miriam, quizá sí, pero esas cosas sabes tú que se sirven mejor en platos ultracongelados, y éste es de un torrido que asusta... Me da a mí que tenemos tareas para nuestras próximas reencarnaciones, vaya que sí...

Un abrazo.

e-catarsis dijo...

Pues la he visto, no recientemente desde luego y es curioso que sólo recuerdo el final...muy dramático ( esa escena la veo con claridad) y un color en toda la cinta bastante anti-natural, esto sí que lo recuerdo, anque igual era una versión de esas coloreadas, ni idea
Saludos y disculpas porque ultimamente esto de llegar tarde se está convirtiendo en habitual...bueno, no tanto que en el siguiente hilo...me voy a aplicar
:))

Thalatta dijo...

Una rosca no es que se pase, ¡se pasa 3 pueblos!! y luego no soporto al Cotten y a la protagonista.
Es una peli de domingo por la tarde con calorcito fuera y fresquito dentro.
Oye hay que ver qué bien me has descrito: (con un perfil montaraz y asilvestrado, mezcla de ingenuidad infantil –en su superficie- y lascivia desatada –en su fondo- ;)
Hala un abrazo hoy que esta semana gracias a e-catarsis ha ido de abrazotes

El Mostro dijo...

Me dió bronca esta peli. Al personaje de Gary Cooper (era?) lo hubiese cagado a palos.
Saludos.

El Mostro dijo...

No, era Joseph Cotten.

Manuel Márquez dijo...

Contesto, antes que nada, algunos comentarios que se me habían quedado en el tintero en mi última nota.

Compa Hatt, creo que estamos todos totalmente de acuerdo en que lo del final admite poca discusión, más allá de que pueda estar "pasado de rosca" o no; pero es que es algo ya tan icónico...

Compa Rosenrod (por cierto, ¿vas a hacer "vacaciones butaqueras", o seguirás dándole al ciberlápiz...?), hace ya tiempo que tengo ganas de echarle ojo a los legendarios documentales de Scorsese y sus pelis favoritas -los suelen emitir en canales temáticos de cine con cierta frecuencia-, a ver cuándo hay ocasión. Pero, desde luego, no me sorprende que le impactar: te puede gustar o no gustar, pero dejarte indiferente...

Compa-e, sigo insistiendo en lo del final, es difícil que se le olvide a nadie. Y no, no viste una copia coloreada; es que el color de esta peli es así de, digamos, ¿intenso...? Ah, nunca llegas tarde. Y sólo puedo reiterarte, una vez más, las gracias, por tu persistencia y por tu fecundidad: a mí, desde luego, me gusta así...

Compa Tha, contigo no hago carrera: sigues empeñada en que mi mujer me termine cerrando el ciber-chiringuito... O sea, que te he definido bien: mamma mía, mamma mía; y yo que sólo hablaba de Jennifer Jones. Por cierto, ¿y esa tirria por el Joseph Cotten...? Ten en cuenta que a ése, con toda seguridad, le caerán unos pocos artículos de la sección buenos-buenosos (compa-e, sí, sí, tú, la de los abrazos, vete tomando nota...).

Compa Mostro, pobrecillo Gary Cooper, molerlo a palos sin salir siquiera en la peli...

Gracias a todos, y disculpad la demora, pero, a veces, el trabajo manda...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

pobre maria felix , no lo pudo actuar

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