miércoles, 27 de junio de 2007

A salto de mata XXI: el Vaticano y sus condenas


Ya han pasado algunos días –no sé si los suficientes, espero que sí…- para que la rabia, la indignación, el soberano cabreo que me invadió cuando conocí la noticia, aunque no hayan remitido, sí que se hayan asentado tanto como para evitar que la consecuente ceguera no me empuje a escribir algo de lo que, más adelante, me hubiera de arrepentir (o no...). Me estoy refiriendo a la condena vaticana a Amnistía Internacional, con motivo del posicionamiento adoptado por esta organización en relación con determinados casos de aborto. Doy por supuesto que todos ustedes, amigos lectores, conocen, al menos, las circunstancias más relevantes de la noticia, con lo cual no me extenderé acerca de los detalles de la misma.

Soy socio de Amnistía Internacional desde hace muchos años (trece, para ser exactos). Y he sido, a lo largo de diversos periodos transcurridos en buena parte de esos años, miembro activo de su sección española, con la que ha colaborado desempeñando tareas a todos los niveles (local, autonómico y nacional) de la más diversa índole (y, por una vez, y sin que sirva de precedente, no estoy haciendo retórica: cuando digo diversa, es que ha sido realmente diversa...). Advierto esto para que se entienda, de antemano, que en un tema como éste ni soy -ni quiero, ni puedo serlo- neutral: las cosas de Amnistía Internacional me afectan, me tocan, me llegan, y, cuando se le hace daño (como en este caso, en que se le ha hecho daño, y mucho, muchísimo), me duelen.

Me dolería, en cualquier caso; pero, en este caso, me duele más aún, por la profunda injusticia que se comete y por ser quien es el autor de la misma. No es de recibo que una organización que, a lo largo de muchísimos años, ha venido luchando por, entre otras cosas, la libertad religiosa de aquellas personas perseguidas por sus creencias (entre ellas, muchísimos católicos encarcelados por ostentar tal condición, y a cuya libertad se ha exhortado –y, en alguna que otra ocasión, conseguido- a las autoridades responsables) se encuentre por ese trato por parte de una institución como la Iglesia católica; trato en el que, además, se introducen insidias y falsedades, como el hecho de insinuar que Amnistía Internacional podría haber estado recibiendo fondos económicos de dicha Iglesia (algo que es absolutamente incierto, y que me consta que así es no por informaciones de prensa, ni testimonios de terceros, precisamente). En cualquier caso, no estoy apelando a la reciprocidad: en Amnistía Internacional no se “cobra el trabajo”, ni en metálico, ni en tratos de favor, ni en indulgencias ante actuaciones incorrectas (que también se producen, cómo no: la gente de A.I., aunque –en general- de una calidad humana excepcional, también es de carne y hueso; las divinidades se las reservan ellos…). Pero sí que me rebelo -teniendo claro, por otro lado, que la organización jamás lo haría; y, menos aún, en estos términos que yo uso, a título estrictamente personal- contra un trato así.

Y en cuanto a la autora de tamaño dislate, se puede decir de ella cualquier cosa, menos que su forma de obrar en este caso resulte sorprendente. Más bien al contrario, en un ejercicio de coherencia inmaculado, redunda en una línea eterna y universal de alineación –en contra de su discurso a favor del débil, del oprimido, del necesitado- con el más poderoso, con el más fuerte, con el más violento; siempre, y bajo cualquier circunstancia. ¿Qué te puedes esperar de una institución cuya máxima cabeza rectora –como ustedes saben, amigos lectores, democráticamente elegida entre sus miembros. conforme a criterios de la más estricta igualdad de género-, va a su casa a dar la comunión a un criminal del calibre de Augusto Pinochet? Blanco y en botella… Y, por favor, que nadie me venga con el discurso de la iglesia grande, la iglesia múltiple, la iglesia rica, la iglesia variada, ésa en la que caben muy diversas ideas y sensibilidades: se trata de un discurso respetable, y bien intencionado, desde luego, pero que adolece de un error conceptual en su base. La Iglesia no es un gobierno ni es un estado; la adscripción a la misma no es obligatoria, es voluntaria, y la pertenencia a ella implica la aceptación del status quo existente, y su respaldo implícito. De manera que, si no se está de acuerdo con él, y no hay posibilidad de cambiarlo, la única opción moralmente coherente es la de abandonarla –que es, precisamente, lo que se dispone a hacer (e invita a que ustedes hagan...) este humilde escribiente: apostatar, y punto-.

A diferencia de lo que hace la Iglesia católica, yo no pretendo que cambie su postura en relación con el tema del aborto, ni lo condeno: simplemente, no lo comparto y expreso mi disconformidad. ¿Tan difícil le resulta a esa Iglesia situarse en esos parámetros de respeto por la posición ajena? ¿Siempre ha de funcionar a base de amenazas, condenas, anatemas y persecuciones? ¿Entenderá algún día que pasaron ya los tiempos en que se podían sojuzgar no sólo los cuerpos, sino también las mentes; que ya no se puede obligar a nadie a pensar de una determinada manera que no sea la tuya...?

En fin, ya saben ustedes, capitostes de todos los ejércitos, regulares e irregulares, que en el mundo son y, desgraciadamente, hayan de ser: sigan incitando a sus soldados a intimidar a la población civil mediante el recurso brutal e indiscriminado a la violencia sexual contra las mujeres. Pese a que cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad abomina de tales prácticas, la Iglesia católica -ajena, al parecer, a la circunstancia de que esas violadas embarazadas no son cerdas, ni perras, ni vacas; que son seres humanos-, no da el visto bueno a las mismas, pero, paradójicamente, bendice sus frutos y condena a quien se manifiesta en contra de ello. Por favor, que alguien me lo explique…


Fotografía extraída de la Wikipedia.-

16 comentarios:

Hatt dijo...

El anacronismo y el giro hacia atrás que está dando la Iglesia hace que parezca que vaya conscientemente en dirección a su final.
No sólo es que el Santo Oficio (con Ratzie a la cabeza) se cargará la Teología de la Liberación en Sudamérica, facilitando el camino a innumerables sectas y variantes o que cuestiones el uso del preservativo en África promulgando la abstención sexual y diciendo que el condón no protege de nada. Es todo...

Y ahora tienen que volver a aprender latín y canto gregoriano...

Aunque claro, teniendo en cuenta que el infierno es una metáfora y probablemente no exista (J.P. II) y que el limbo tampoco (B. XIII), nunca se sabe...

BUDOKAN dijo...

Es verdad, luego de leer tu muy interesante análisis, como siempre, coincido un poco con Hatt en esta cuestión de que en un gesto muy autoconciente la iglesia se esté extienguiendo. Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Compas Hatt y Budokan (y os contesto a los dos simultáneamente, dado que coincidís en el planteamiento), ya quisiera yo pensar que vuestra visión, ésa de la extinción eclesiástica, tuviera buenas perspectivas, pero me da a mí que una institución que, si algo ha demostrado a lo largo de los siglos, es un instinto de supervivencia a prueba de todo, vaya a terminar yéndose al traste por esos "pequeños detalles"... Aunque yo tampoco tengo interés alguno en que desaparezca; me basta con que deje de pretender influir en la vida de quienes no comulgamos con ella; con que no pretenda hacer de sus dogmas y principios morales aquellos que todos tenemos que aceptar. Que no, leche, que no...

Miriam G. dijo...

Te mando un abrazo Manuel. No creo que hay amcuho más que añadir.

Un beso, Miriam G.

Patri dijo...

La iglesia católica está dando unos pasos agigantados.... hacia atrás ¬_¬

Una verdadera lástima, lo único que consiguen es que la gente se aleje de ella.

Besotessssssssssss

Manuel Márquez dijo...

Compa Miriam, pues no es por llevarte la contraria, pero yo sí que creo que habría bastante, bastante más que añadir, bastante... Como ya te puedes imaginar, ésta que he publicado no es la versión "originaria" del artículo: lo que me salió "al primer golpe" era algo que incluso a mí me parecía excesivo (o igual no, igual es que me he quedado corto...). Pero, claro está, hay que acotar, no se puede perder uno en la bilis. Un abrazo también para tí...

Compa Patri, no sé si, realmente, hay tanta gente que se aleja (quizá, aquí, en España, sí; pero el mundo es grande, muy grande...); o, quizá también, es que tendemos a ver el mundo con el cristal de nuestras gafas, y son las que son. En fin... Otro abrazo también para tí, compa...

e-catarsis dijo...

No conozco la noticia por lo tanto no debo opinar, pero lo que si te digo compa es que la iglesia es una empresa y como toda empresa que se precie su fin es que la cuenta de resultados sea la que tiene que ser, el resto son pompurrutas imperiales, esto si..dicho con mucho respeto, vamos si lo diré con respeto y admiración y...envidia ( ya te digo) porque tener esos beneficios vendiendo aire o parcelas en el cielo ( jur jur)...mira yo me quito el sombrero, son unos craks ( otra cosa es lo que se hable en los consejos de administración ( ¿cobraran dietas por asistencia?)...ayyy lo que yo daría por escuchar...)
;-)

Entiendo tu enfado Manuel, es una de tantas bravatas de quien no se acaba de acostumbrar

Saludos majete y...el estres me lo dejas a mí que total un poco más no se me va a notar nada
:))

Isabel Romana dijo...

Bueno, querido amigo, yo te lo explico: es la mejor manera de mantener a las mujeres sometidas, convertidas en una especie de "templo" del Señor sobre el cual ellas nada tienen que decir, sino sólo aceptar, ser objeto, receptáculo, sujeto pasivo de la vida. Permitir abortar a esas mujeres brutalmente asaltadas y despiadadamente rechazadas luego por los suyos, significaría aceptar en ellas la capacidad de pensar, de decidir, de pronunciar una palabra, aunque sólo fuera esa, respecto a sí mismas y sus propias vidas. La iglesia católica (porque de ella hablamos, no porque otras no puedan ser igualmente crueles) es brutal e inhumana con esas mujeres. No pueden justificar de ninguna manera su postura y de ahí que traten de mandar culpas por aquí y por allá para enfangar el agua y que no se vea, con transparencia, cuales son sus intereses: el absoluto control de la sexualidad y, a través de ella, de las mujeres. ¿Qué otra institución hay que las margine de manera tan absoluta como la iglesia, impidiéndoles radicalmente participar en su jerarquía? En fin, comparto tu disgusto e indignación. La ventaja es que, precisamente a través de estas manifestaciones, se van desvelando para más personas sus verdaderas intenciones. Besos y ánimo.

Rogolagos dijo...

Compa Manuel

Hace rato que el Vaticano está haciendo religión para los Mercurianos... no me refiero a los del diario (aunque a veces son tan trogloditas como los de allá), si no al planeta...
han dejado tanto de ser terrenales, que ya no pertenecen a esta realidad...
así que lo que menos hago es tomar en cuenta sus condenas...

muchos saludos

Thalatta dijo...

Pues a mi me subió de principio una vena que me estallaba en el cuello, pero chico... para mi como dice compa-e son una empresa y me dan tanto miedo como me lo puedan dar los grandes bancos o nestlé o la coca cola. Sí que es cierto que se sirven de la gente, las muchísimas personas que sí creen en ellos y mueren por ellos.
No me enfado, la verdad, ya sabíamos por dónde iba a ir el pastor alemán, cualquier otra actuación sería más extraña que esta.
Y sí yo también creo que esta empresa terminará sin socios, tal vez yo no lo vea pero lo verán mis nietos.
En fin... ¡besos de socia a socio!

Miriam G. dijo...

Vale Manuel, digamos que sí podría decir más, pero sería personal y muy largo y ya sabes que eso no es mi estilo. Pero estoy contigo.

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

Compa-e, lo de la dimensión mercantil de la Iglesia es algo que comparto totalmente contigo, pero, precisamente por eso, me cuesta entender su actitud: la Coca-Cola me pide que beba Coca-cola, pero no se mete en otros ámbitos de mi vida. Éstos, en cambio... (por cierto, te debo correo: materiales y letras; a ver si me pongo en ello -sin estrés, pero en ello...-).

Compa Isabel, ¿qué puedo decir o apostillar a lo que tan sabia y matizadamente expones, con tanta claridad como rotundidad? Pues eso, pues nada: tal como lo planteas, sucede, así son las cosas. Me ha alegrado mucho verte de nuevo por aquí (y que sepas que no dejo de ponerme al día con tus relatos: despacito, pero ahí sigo, en ello...).

Compa Rogolagos, ya me gustaría a mí, ya, que se marcharan allí mismo, como cerca: a Mercurio, o a otra galaxia. Pero me da a mí que va a ser que no... También me alegra un montón verte por estos ciberpagos, aunque no se dediquen estrictamente al cine...

Compa Tha, lo de la indignación es algo bastante comprensible, es la primera reacción, la que te salta, la que se te rebota. Eso sí, yo no veo tan claro eso que otros veis de que se les está acabando el cuento: no quiero caer en el error de enfoque de confundir mis deseos y mis perspectivas con las que son predominantes (ni en esto ni en cualquier otra cosa...). Pero ojalá, ojalá...

Compa Miriam, eres un encanto: no había ningún ánimo de reproche en mi respuesta a tu comentario, y lamento que así lo hayas podido ver. Lo siento, de veras. Ya me consta tu gusto por lo conciso y lo concreto. Las "extensiones" las dejaremos para ese cafecito que tenemos pendiente...

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios: haceis de esto, incluso para el tema más penoso, una verdadera fiesta...

Un abrazo.

Joan dijo...

Se me han puesto los pelos de punta ante este ataque comedido de bilis (valga la contradicción, bilis comedida). Me alegro tanto de que se alcen voces ante esta institución/negocio/empresa/secta que es el catolicismo y más aún si vienen cargadas de esta prosa afilada y concisa. Enhorabuena, compa.

No he sido bautizado (gracias, padres) y jamás he seguido ninguna religión en concreto, pero si me han interesado las motivaciones y sus vericuetos. Es curioso indagar y saber que el budismo (creo recordar) es una religión sin dogmas, en constante evolución y que sus principios pueden ser debatidos e, incluso, cambiados. Eso no ocurre con los amigos apóstolicos y romanos, se rigen por el dogma de fe. ¿No lo entiendes? Se siente, haber pedido muerte.

¿Cuántos regímenes totalitarios han apoyado sin tapujos? ¿Cuántas sinrazones similares a la del aborto seguirán promoviendo? ¿Cuánto más quieren inmiscuirse en tareas ajenas a la suya (p.ej. la educación)?

Como bien dice el compa, ¿no quieren aborto? Pues que no lo practiquen, pero que nos dejen en paz a los demás.

PS: Tengo que atarme las manos, que si no, me pongo a prender antorchas y ya sabéis que pasa cuando la vena (a lo Thalatta) te domina.

Saludos ateos

Ninoschka dijo...


.♥ "Ninguna persona merece
.. ♥ tus lágrimas, y quien
... ♥ se las merezca no te
.... ♥ hará llorar."
..... ♥
.... ♥ (García Márquez)
... ♥
.. ♥ FELIZ FIN DE SEMANA
. ♥
. ♥

♥(¯`v´¯)
♥`♥.¸.♥´`♥.¸te deseo de corazón¸.♥


-yo-

e-catarsis dijo...

Como decía Shelley ( el marido de Mary, la de Frankenstein, ya sabe) "el ateismo es una necesidad absoluta en este mundo nuestro. Si tenemos que sobrevivir como individuos, sólo podemos depender de los recursos que nos proporciona el espíritu humano, las apelaciones a un dios o dioses no son más que una forma de ilusión. Lo mismo daría aullarle a la luna"...desde esta perspectiva el cabreo debemos situarlo desde una única perspectiva, porque las demás son...pompurrutas imperiales
;-)

Saluetes sir

Manuel Márquez dijo...

Repasando, repasando, acabo de comprobar que tenía por este artículo algunos comentarios sin constestar; vayamos a ello...

Compa Joan, en primer lugar, gracias por tus elogiosas palabras acerca de las mías; y en segundo, gracias por poner el vitriolo que yo no quise, no pude o no supe poner, y que quizá tenía que haber puesto, porque es eso lo que se merece esta troupe...

Compa Ninoschka, gracias por tu visita (tan gráfica, por cierto...). Sabiendo lo liada que andas, siempre es un detallazo...

Compa-e (hoy sí que no proceden duplicados ni bailes al ritmo del cumbayá...), no sé si es una cuestión de ateismos, agnosticismos o cualquier otro "ismo" relacionado con la creencia. Supongo que son temas separables, el de la creencia y su "práctica institucionalizada", pero no siempre es fácil, no...

Gracias a todos por enriquecer esto, y un abrazo.

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